divendres, 31 de desembre de 2010

Cuento un gran logro personal entre las cosas que he hecho este año. Yo no sabía que iba a acabar convirtiéndose en esto que yo ahora veo como una gran cosa: les confieso que lo hice por probar, basándome en un sólido y único argumento: el del "eso ya lo he hecho/ahí ya he estado y no me gustó, así que no vuelvo". Y miren, me ha gustado y he decidido darle a esta práctica calidad de recurrente.

Ahora lo pienso y lo primero que me viene a la cabeza es: esto debe de ser aquello que llaman aprender de la experiencia.

Entre eso, que en estos últimos meses he ido al médico más veces que en los últimos cinco años (por revisiones y cosas, nada grave, no se me preocupen) y que cada vez me gusta más quedarme en mi casa, me está dando por pensar: ¿a ver si me voy a estar haciendo mayor?

Esta noche, eso sí, voy a celebrar como si tuviera quince años y fuera la primera vez que saliera en mi vida: Tengo el vestido preparado, el sitio ideal y la compañía perfecta.

Feliz fiestón.

dijous, 30 de desembre de 2010

Algunas de las mejores cosas el año han llegado para quedarse y no hay peligro de que desaparezcan.

Miren, por orden alfabético:

A. Molina y el Chunkukianismo
El colectivo multidisciplinar
El diablo (lo que se llevó)
La carpeta "cosicas"
La tienda en verano(dietarla)
Labreu (Dovlatov)
Maria
Minúscula (Kästner y Keilson)
Morente y Salaíto
Pasternak

Es un poco quijotesco que la mayoría tengan que ver con la literatura.
Es muy gratificante y relativiza mucho la supuesta importancia de cambiar de un año a otro que algunas de las cosas las hayamos hecho mis amigos y yo de la nada: nosotros decidiremos cuándo acabarán o cuándo las transformaremos en otras cosas.

2010 ha sido el año en el que la medida del tiempo empezó a perder su importancia.

No hay límite. I'll sleep when I'm dead.

(Guau... Jajaja!)

dimecres, 29 de desembre de 2010

La repito.



Es que me parece una manera tan bonita de decir "Vete a la mierda"...

dimarts, 28 de desembre de 2010

Hostia, qué horror la analogía con el fútbol que se han marcado en el diario Ara para presentar el nuevo gobierno catalán. Qué facilón y que de "para que ustedes lo entiendan" y que de "con es-te e-qui-po, va-mos a ga-nar!!!" y que de "son once, a ver: pon lo primero que te venga a la cabeza" y, pum, analogía visual hecha. ¿Y el resto de connotaciones que tiene la cosa? Ah, hasta ahí no hemos llegado a pensar.

Porque si se piensa un poco más y se hace la analogía completa, puedes caer en cosas que a lo mejor no quieren decir... ¿o sí? Por ejemplo: son once tipos que van a jugar mientras nosotros miramos; que van a cobrar un pastón; que van a jugar siempre en contra de alguien; que a lo mejor les meten unos cuantos goles; que, en todo caso, también dependen de si llueve, nieva o les toca un árbitro que no tiene su tarde. ¿Alguien quiere un gobierno así?

Qué mal y qué de diario de contenidos de conversación de bar: fútbol y política: tanto monta, monta tanto.

dilluns, 27 de desembre de 2010

Así veo ahora nuestra relación, querida Catherine: un sórdido adulterio sembrado de intrigas, dudas y remordimientos. Mientras ha durado (¿dos años, quizá tres? ni tú ni yo hemos tenido un minuto de tranquilidad ni de alegría. Sumergidos en la pequeñez de nuestra mediocre climatología moral, no lo podíamos percibir, nos parecía algo insuperable que estábamos fatalmente obligados a sufrir. Pero ha llegado el momento de nuestra liberación, y es el sol de España el que nos lo ha revelado.
Adiós, mi querida Catherine, te devuelvo la libertad, la serenidad y la capacidad de disfrutar de la vida que te corresponde de pleno derecho, por tu juventud, tu belleza y tu inteligencia. Y yo también, solo pero reconfortado con el dulce recuerdo de nuestros abrazos fogosos aunque inoportunos, procuraré volver a la senda de la paz y la sabiduría.


Riña de gatos. Eduardo Mendoza.

Voy a pasar las próximas horas (unas cuantas) aquí. No me busquen.

diumenge, 26 de desembre de 2010

En mi casa (gracias a Dios, que nació de madrugada el 24-25 y no volvió a nacer el 25-26), San Esteban no se celebra así que, en plan desenganche paulatino, he podido y tenido que empacharme en la soledad de mi hogar de otra cosa de digestión dificultosa pero gustosa. De la que no pica, vaya. De esto:



Estoy empezando la digestión, ya les digo, pero así a modo de primeros eructitos lo primero que me ha venido a la cabeza han sido dos cosas:

Uno, no vayan a venirme ahora a mí diciéndome en la calle que tal o cual hacen hoy cine arriesgado y de vanguardia.

Y dos, viendo esta película rodada en 1969 en Brasil, pienso que pedirle a la cultura como única misión la configuración de la definición de un país es acotarla por todos los lados. No sé, como si cogieran a Svankmajer o a Jean Eustache, a Buñuel, a Boris Vian, que se empeñaba en ser Vernon Sullivan, o a Nelson Pereira dos Santos, ya que tenemos tarde de cine de aquellas latitudes, y se les encerrara en el redil del idioma y de las costumbres. Ni hablar. Yo pienso más bien que la cultura debe sobrepasar al país y si el país sabe mantenerse a la altura de su cultura o no, allá él, que a fin de cuentas, tampoco es como si la cultura fuera tan suya. Y si lo es, malo.

dissabte, 25 de desembre de 2010

No me sabe nada mal haberles dicho a mis hermanos que yo me encargaba este año del regalo de mis padres y haber utilizado vilmente l'avinentesa, como dicen por aquí, para egoístamente regalarme a mí misma un concierto de esta señora con ellos en el Palau de la Música.



Mode gruppie total: ON



Mi madre y yo vamos a llorar de la emoción y mi padre va a tener argumentos para reírse de nosotras durante todo 2011, lo sé.

divendres, 24 de desembre de 2010



¡Qué geniales los años que acaban dejándome pidiendo more, more, more de estas últimas cosas de las últimas semanas!

dimarts, 21 de desembre de 2010

Me encanta el regalo!



Porque esto me interesa y me voy a dedicar a lo que a mí me interesa y no me preguntes más!

ZNKS, Maraina!

dilluns, 20 de desembre de 2010

Miren, esta cancion no me gusta nada, pero hay un momento en el que Kiko Veneno va andando por la calle y se para justo delante de mi portal:



Y me hace tanta gracia que me he visto el vídeo ya unas cuantas veces y, cuando Kiko Veneno llega a mi puerta y la mira, me hace igual de ilusión que la primera vez que lo vi.

Pues esta conexión así de simple fue la que intenté hacer una vez que, con Ferran y Oriol, estuvimos trabajando para el Ajuntament de Barcelona. El Ajuntament abría una sala del edificio de la plaça de Sant Jaume al público. Una sala de exposiciones querían hacer, una sala que, además de albergar cultura y blablabá, representaba la apertura de las puertas a todos los ciudadanos, porque aquella era la casa del pueblo y porque el Ayuntamiento eres tú y demás sandeces similares que nos tuvimos que tragar en aquellas eternas reuniones con el departamento de comunicación y el de marketing y la madre que los parió.

Yo era la encargada de escribir el guión de la exposición y de decidir más o menos el contenido. El tema me venía dado, eso sí: tenían que ser fotografías, películas y libros en los que se viera, saliera o se hablara de Barcelona. Con las fotografías y las películas, no hubo problema: Barcelona se apreciaba a simple vista. Con los libros vino la cosa peliaguda: tenían que ser fragmentos de texto ergo tenían que leerse y, a partir de ahí, a evocar.

Evocar, según los parámetros convencionales del léxico, es una palabra difícil, así que la gente del Ayuntamiento tenía muy claro que la gente de a pie sería incapaz de hacerlo. Me lo intentaron explicar por activa y por pasiva y yo les juro que les entendía, entendía sus explicaciones, pero pensaba que estaban muy equivocados, así que me pasé una reunión entera intentando hacerles entender también por activa y por pasiva todo lo contrario: que evocar era fácil y que lo hacía todo el mundo de manera muy natural. Recuerdo una reunión en la que, cuando vi que no iba a conseguir absolutamente nada, me puse supertonta y pensé "de perdidos al río": acabé apelando directamente al coraçao. "Mirad, yo no sé si alguna vez habéis estado enamorados", les dije muy seria y con cierto tono desesperado, "pero si sí, pensad en qué os llevó a enamoraros de aquella persona: ¿no encontrasteis con ella de repente un montón de territorios comunes y simplemente os hacía flipar tan bestia conexión? Pues eso es nada menos que una evocación compartida. Si somos capaces hasta de compartir evocaciones, ¿cómo no vamos a ser capaces de evocar en solitario?"

"Sí, pero la gente no lee", obtuve por toda respuesta.

Tiré la toalla. Puse a Marsé y el fragmento de La plaça del Diamant en el que la Colometa describe con pelos y señales cómo baja desde la plaza hasta Torrent de l'Olla. Puse hasta el trocito del final de El Quijote en el que se cuenta con todo lujo de detalles el recorrido por los aledaños de la catedral del loco a punto de volver a ser Alonso Quijano. Evocación cero. Callejero puro y duro. Emoción nula.

Pero bueno, me apunto el tanto: yo hablé de amor durante un cuarto de hora en una sala de reuniones del Ajuntament. Y Kiko Veneno se para delante de mi puerta y se mira con interés el portal de mi casa en el vídeo de su último single de horrorosa melodía.

Por lo que sé, las siguientes exposiciones que se hicieron en aquella sala fueron sobre temas tan poco evocadores como la famosa consulta de la Diagonal. Para aquellas, ya no contaron con nosotros, ese tanto me lo apunto también.

dissabte, 18 de desembre de 2010

Un poco (bastante) de dietario.

Miércoles por la noche.

Mail de Marina: "Y lo de Dovlatov, ¿qué? Estoy súper pez"

Marina es de éstas: "estoy súper pez, estoy súper pez", luego le pones un micro delante y acabas pensando "hija de puta", ahí, la tía con una autoridad y una pasión hablando de las cosas... Así que ni la tranquilizo, que bastante tengo yo con lo mío, que sólo he hablado una vez en público, en la boda de mi hermana, y cuando volví a mi sitio mi padre me dijo: "No he entendido nada de lo que has dicho".

Miércoles por la noche, cuatro ideas sobre Dovlatov en la cabeza, la incapacidad total para hilarlas y ni una botella de vino en casa. Pienso en las cuatro botellas de vino que nos trincamos en casa de Miquel y en cómo fluyeron las ideas entonces. Sí: es miércoles por la noche, estoy en casa y yo quiero vino. O whisky o vodka, da igual. A punto estoy de empezar a pensar que la alcoholemia se ha apoderado de mí (no iba a acabar yéndome de rositas yo después de leerme casi cuatro libros del Dov en una semana), cuando me da por desviar la atención del vino pensando que no, que yo lo que necesito de verdad es tener a Miquel y a Marina delante, que al día siguiente los tendría y que todo iría bien.

No crean que esto último sirve demasiado para irme a dormir más tranquila.

Jueves.

Tranquilidad pasmosa.

SMS de Marina: "Me encuentro fatal: 38,5 de fiebre"

Histeria.

SMS a Miquel: Marina está enferma. Glups.

SMS de Miquel: No te preocupes, nos lo pasaremos muy bien.

Histeria con espasmo facial de semisonrisa nerviosa.

En la tele toda la mañana, después, comida en el Pamplona. A las cinco de la tarde, salgo del Pamplona, bajo por Muntaner, me desvío hacia la izquierda antes de llegar a Gran Vía y doy tres vueltas a la manzana decidiendo si vale la pena o no bajar hasta casa para volver a subir hasta Balmes un rato después. Llamo a Miquel con la esperanza de que me diga que quedemos ya para preparar lo de luego. Me dice que está trabajando y que no llegará hasta las siete. Salgo del bucle en torno a la manzana que llevo un rato utilizando de rotonda, voy hasta Rambla de Catalunya y decido acercarme a la Casa Amatller a ver a Gabi. Hacía meses que no hacía aquel camino, por inercia subo, subo hasta la calle Mallorca. Alucino por encontrarme de repente delante de La Central, pienso en Abel (luego verán que esto fue una de esas anticipaciones misteriosas que a veces le da por hacer a mi cerebro), me da la risa. Doy media vuelta, tiro hasta paseo de Gràcia, bajo hasta la Amatller. Hablo con Gabi, hablo con Femi. Femi es la portera de la Casa Amatller. Me dice que estoy guapa aunque más flaca. Dice eso: "Guapa AUNQUE más flaca". Y lo dice con cara de no entender. Femi es de un pueblo de Ciudad Real. En los pueblos, de Ciudad Real o de donde sea, flaco es mala salud y mala salud es feo. Desde que la conozco, quiero que Femi me lleve a bailar un día, pero ésa es otra historia. Le doy dos besos y la dejo en su garita comiéndose un kiwi con chocolate y echándome la bronca por no ir a verlas más a menudo.

Bajo hasta la librería Alibri. Miquel ya está dentro hablando con una de las libreras. Dice que está esperando a Refree, que tienen que probar el sonido. Refree va con una guitarra acústica. ¿Que tienen que probar el sonido? Miquel está más nervioso que yo.

Llega la Vernis. Dice que tiene resaca. Saca una cerveza de la mochila. Le digo "¡Quieta! ¡Nos vamos a un bar!" Miquel dice que se queda, que tiene que probar el sonido con Refree. Miquel está histérico.

Me voy con la Vernis a un bar. La Vernis me cuenta que ha estado en Mallorca (y lo que ha hecho en Mallorca), que ha entregado ya su libro (y cómo es y quiere que sea su libro), que desde que va en patín no sé lo que gasta en bambas (y me enseña las suelas de las bambas). Hablamos de lo agradecido que es trabajar con otra gente sobre proyectos tuyos. Le cuento que Jordi ha ilustrado uno de mis cuentos y cuánto flipé cuando me enseñó el primer dibujo que hizo (le enseño la cara que puse cuando Jordi me enseñó el primer dibujo que hizo). Ha pasado media hora. Vamos a la librería.

Pau está en la librería, Refree también y Noemí. Jordi llega a la librería. Llega Ana. Llegan Ester e Ignasi. Llega un señor mayor que, segurísimo, ha vivido una dictadura. Luego llegan Joan y Víctor. Está bien que casi todo sean caras conocidas. Está bien que Ester nos ponga chupitos de vodka. Está bien que la Vernis lea y que Refree toque. Está bien que el señor mayor que, segurísimo, ha vivido una dictadura, asienta sonriendo cuando yo hablo sobre vivir una dictadura y a puntico estoy de lanzar emocionada el grito de "Leer a Dovlatov es como si Dovlatov te estuviera gritando todo el rato 'Una buena guerra, os falta a todos!!!!'", cuando Miquel, que ahora resulta que le tiene miedo al silencio, me empieza a preguntar cosas a las que no sé cómo contestar. Y está bien esto también porque de esto vamos a hacer broma durante mucho tiempo. Ay Miquel, lo que nos vamos a reír, Miquel, sí.

Saliendo de Alibri, llega Roger. "Tarde. Llegas tarde!", le digo (a mí, hablar por un micro me sube los humos) y le planto dos besos y me voy a tomar una cerveza con Víctor y Pau; hacía días que no veía a Pau y eso, si no contamos los veranos, no me había pasado desde hacía seis años. M'estimo al Pau. Sí.

Pau se va y Víctor y yo tiramos para el Horiginal. Por el camino se me van bajando los humos y paso a un estado de paz y armonía con el mundo. Todo es fantástico y maravilloso. En el Horiginal (ya verán: esto es lo que enlaza con la anticipación misteriosa que mi cerebro había hecho antes) me encuentro con Jordi. Me dice que Abel se acaba de marchar. Veo a Miquel. Me dice que Abel se acaba de marchar. Veo a más gente que me dice que Abel se acaba de marchar. Hace meses que no veo a Abel. En mi estado mental de fantasía y maravillosidad, decido que me parecería fantástico y maravilloso ver a Abel.

Nos vamos a cenar al Fidel. Nos encontramos con que estamos sentados en la misma mesa y exactamente las mismas personas que estábamos el día que conocí a Roger, a Joan y a Max (solo falta Marina). Me parece fantástico y maravilloso conocer a Roger, a Joan y a Max.

Viernes de madrugada.

Mail a Abel: "Me habría gustado coincidir contigo en el Horiginal".
Contra la mafaldada sobreinformativa de Wikileaks, que me hace pensar en aquella viñeta de Felipe desmayado al imaginarse todo el mundo y la historia aquí, en este momento, yo llevo encima un enamoramiento en sus primeros estadios, de esos que hacen que parezca que aquí hay una cosa nada más en este momento.

Y ayer, amigos, fue la hostia.



Weah!

dimecres, 15 de desembre de 2010

Dicen que no se podrá fumar pero es gratis, nosotros somos simpáticos y nos hemos leído el libro. Si no venís, el ego de perrito apaleao del editor se catapultará a la estratosfera y, mira, a mí me hace hasta gracia que él sea así, pero pensad en su pobre familia, que las familias sufren mucho por estas cosas del trabajo de los hijos.



Ah, también hemos quedado que si conseguimos que no venga nadie o que vengan sólo dos o tres personas (Jaume C. Pons Alorda decía que como mucho nueve), haremos mogollón de cosas clandestinas y superundergrounds y luego las explicaremos en nuestros blogs para que os muráis de la envidia.
Es mala la pereza.

dimarts, 14 de desembre de 2010

Un poco de dietario.

Viernes.
Reunión para preparar esta cosa que se hace el jueves en la librería Alibri. ¿Reunión? Yo digo: oye, ¿preparamos algo o la cosa será un impromptu total? Miquel dice: venid a cenar a mi casa. Marina dice: Llevo vino. Yo digo: Llevo vino también. Miquel dice: Luego vendrán otros amigos. Yo digo: Llevo dos de vino entonces. Marina dice: Llevo dos de vino yo también.
Cenamos, hablamos un rato de lo del jueves. La cosa va de Dovlatov. Si a Víctor Amela le pasa que mientras entrevista se enamora de absolutamente todos sus entrevistados, a mí me pasa que mientras me documento me enamoro de mis documentados (¿se diría así?). La diferencia es que lo mío es pre y selectivo de una manera muy aleatoria (me enamoro antes de conocer pero no de todos). Me he enamorado de Kirmen Uribe, de Leonard Cohen, de Abel Cutillas, de Steve McQueen el blanco (y del negro un poco también) de Jonathan Millán, por ejemplo. Y, últimamente, de Bambino y de Dovlatov. Así que sentarse con Miquel y con Marina a hablar de Dovlatov es como contarles cómo de fascinada me tiene ese pedazo de ruso y por qué. Así, entre amigos y con cuatro botellas de vino y otra de whisky que apareció por allí por vaciar. Una fiesta, vaya. Acabamos poniendo Sarri, Sarri, de Kortatu, cantando canciones de Albert Pla. Al pobre Roger le debimos de poner la cabeza como un bombo, que ya venía tocado. También hicimos la escaleta de un programa de televisión en el que se fumará mucho. No les digo más. Y ¿lo del jueves? Pues simplemente intentaré remitirme a los datos y ponerme lo menos metafísica que pueda, o sea tan metafísica como pudiera esperar de mí alguien que dice cosas como "Toda la gente con una percepción confusa y nebulosa de la vida sueña con dedicarse a la filosofía", o sea nada.

Sábado.
Me despierto de un buen humor increíble que mejora después de un chute vital de iburprofeno. Que Jaume me proponga ir al Tahití a tomar un cóctel sin alcohol, me parece una idea estupenda, sólo que yo me tomo dos cervezas, que el iburprofeno no es tan antibiótico como lo que se había tomado él. Aparecen Víctor y Jordi. Ver a Jordi siempre está bien. Ver a Víctor es fantástico por cosas que no voy a explicar ahora. Y sólo por verlos a los dos (y a mi vecino, claro) me voy a dormir encantada de la vida.

Domingo.
Paso gran parte del día dándole vueltas a una conversación que tuvimos Miquel, Marina y yo el viernes por la noche. El tema, a saber: pasarlo o no pasarlo bien escribiendo. Yo no escribo si no me apetece o, lo que es lo mismo, sólo escribo cuando me apetece. Así no se va a ninguna parte, creo yo a veces. Otras veces creo que simplemente no quiero ir a ninguna parte. Otras veces creo que eso de pensar que no quiero ir a ninguna parte es sólo una excusa como cualquier otra para no trabajar.
La pereza.
¿Les he dicho que era domingo? Eso cuadra con lo de la pereza.
Sí, la pereza: Hela aquí.

dilluns, 13 de desembre de 2010

Lo de Morente me pilla aprendiendo.

Y nunca estaré lo suficientemente agradecida a Javier por habérmelo acercado todo y haberme llevado a algún sitio de la manita.



Gracias!
(De más conexiones milongueras)



Tú no has dado en tu vida ni una sola limosna
ni has curado una herida ni has hecho a nadie un favor.



Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás.



Arg!

diumenge, 12 de desembre de 2010

Qué viaje de conexiones mentales me estoy pegando desde hace un rato!







Se admiten sugerencias!
Para que vea lo bueno que soy, retiro todos los animalitos.



(En franca retirada).

dissabte, 11 de desembre de 2010

Me doy cuenta de verdad de que Joan ha muerto cuando veo por ahí, de casualidad, una foto de Germán y pienso: "Mira, Germán, la última vez que le vi fue en el tanatorio". Y mi cabeza hace: "Tanatorio-La semana pasada-Joan".
Manda narices que las cosas sean así, de efectos retardados, a veces.
Y claro, me pongo a pensar si no estarán pasando cosas ahora mismo que de aquí a unos días se me revelarán como cruciales.
Y esto sólo me lo cura Johnny Cash:


dimecres, 8 de desembre de 2010

Todas las mañanas, el diario Ara me recibe, a mí y a 35.000 personas más, en facebook pidiéndonos información. ¿Perdone? ¿No eran ellos los nacidos para informar? Pues ya ven.

En sus últimas actualizaciones de estado, Ara me ha preguntado si creo que el gobierno de Mas conseguirá el concierto económico, si me gusta Lady Gaga, si creo que la empresa en la que trabajo puede tener problemas económicos en breve o si creo que es justa la detención de Assange. Yo me pregunto cuál es el objetivo de todo esto. ¿Intentan hacerse una idea de cuál es el perfil de su lector habitual? Si se trata de esto, ¿para qué quieren saberlo?
Imagínense que el objetivo de Ara es hacer, a partir de todas las respuestas de sus amigos de facebook, un perfil piloto de su lector habitual medio y, una vez definidos con pelos y señales los rasgos de este lector, diseñar la información que dará el periódico pensando en él y sólo en él: el individuo lector universal de Ara. Imagínense que hechas las medias,los cálculos y las destilaciones pertinentes de las respuestas recibidas, se llega a la conclusión de que el individuo lector universal de Ara es un tipo que piensa que Artur Mas conseguirá el concierto económico y todo lo que se proponga porque es el mejor presidente que ha tenido Catalunya en toda su historia, que Lady Gaga le gusta pero sólo para ponérsela en el coche cuando vuelve de trabajar, que su empresa tiene problemas económicos pero que a él plin mientras le sigan pagando a fin de mes y que Assange tiene un buen par de cojones y por eso le han detenido injustamente. Abracadabra, una escaleta por aquí, unas plantillas por allá y ¡prling! Colorín del domingo diseñado con cd (adivinen de quién) de regalo incluido. Y con columnitas de colaboradores que, oh, sorpresa, piensan exactamente como usted individuo lector universal de Ara. Y si no piensan como usted, es que usted se ha confundido de periódico, pero no deje de responder a nuestras preguntas de Facebook que la semana que viene a lo mejor acertamos.

No, sinceramente no creo que se tomen tantas molestias, pero que hay un cierto "a ver qué les damos de leer a esta gente" sí que lo creo y no sólo en Ara, en todos los demás también. Y a mí en el fondo lo que me gustaría es que la gente que está para informar se deje de popularidades y populismos e informe y no se dedique a pedirme información a mí, que soy el sujeto a informar y no el informante.

Profesionalidad, creo que se llamaba la cosa ¿recuerdan?

dilluns, 6 de desembre de 2010

Quien busca encuentra. Y a veces, no hace falta ni buscar demasiado: con activar un sensorcito especialmente pendiente de un tema determinado, parece que las cosas concretas vienen solas a tu encuentro.

Ando yo últimamente, ya lo saben, fascinada por lo ruso. La culpa es de Dov vía subalillo, ya lo saben también, aunque la cosa me picaba de antes; me picó Grossman hace un añito y me había picado antes aún mi amigo Manuel, que tiene una novia con dacha cerca de San Petersburgo; y antes aún me había empezado a escocer bastante la cosa en un hotel de pasillos eternos y ascensores jadeantes de Moscú (a la derecha, la Estación de Riga y, en la bañera llena de hielo, treinta botellas de vodka de a un dólar la unidad), pero ésas son historias de veinteañeros borrachos incapaces de asimilar de dónde les venía todo ese frío y esa repentina e irracional nostalgia por un comunismo que nunca antes habían percibido más que eclipsado ya todo por la mancha en la calva de la perestroika... Me estoy yendo por las ramas.

Me pica lo ruso y como me pica, no paro de encontrar mosquitos que me ofrecen la clave de mi picor. Hoy uno me acaba de saltar encima desde La Vanguardia. Miren el fragmento concreto que me ha hecho exclamar un "¡Eso es!" como una casa:

... el ministro de Finanzas ruso, Alexei Kudrin, invita a sus compatriotas a fumar y beber como cosacos porque así pagan más impuestos. “Si fumas un paquete al día, estás ayudando a solucionar los problemas del país. Aquellos que beben y fuman hacen más por el Estado”. Alguien se lanzaría al Volga si su caudal fuese vodka. Todo por la patria.

¡Eso es! ¡Ahí está la clave! Imagínense lo dentro que tiene que llevar uno el país para querer seguir atiborrándose de él hasta el punto del no retorno, de la pérdida de perspectiva total, del estar tú ya fuera pero que el país siga tan ahí metido que tú no puedas sino explicar el país sin darte cuenta de la fuerza que tiene tu realidad fuera de plano, de lo tremendo que suena todo eso fuera de contexto -o dándote cuenta perfectamente pero no pudiendo explicarlo de otra manera porque no hay otra manera-.

Grossman y Dovlatov sólo explicaron Rusia, igual que Buñuel sólo explicó Las Hurdes igual que Delibes sólo explicó el pueblo de Los santos inocentes. Y lo hicieron de una manera que no tiene nada que ver con la denuncia, es más una descripción pura y dura, es, para que me entiendan, lo más alejado de la sensiblería que pueda uno imaginarse. No sé si tienen ustedes presente a Kertész, pues ellos serían el Kertész encontraposición a la Anna Frank de la ocupación Nazi.

Y así, tú: el gran descubrimiento del lunes.

diumenge, 5 de desembre de 2010

El día que cumplí 17 años, toda la familia estábamos en Barcelona. Yo quería celebrar mi cumpleaños en Pamplona. Mi padre me había dicho que ese fin de semana, cogíamos el coche y nos íbamos para allá todos. Llegó el viernes por la tarde, mi padre llegó tarde del trabajo y cuando llegó, entró por la puerta diciendo que no íbamos a ninguna parte, que él no cogía el coche a esas horas para volver dos días después. También me dijo que ya era hora de que empezara a aprender que en la vida no se puede tener todo. Rabié como nunca, no salí de mi habitación en todo el fin de semana.

Entendí mejor la situación cuando por fin me tranquilicé y pude mirar más allá de mi cabreo: mi padre había estado trabajando toda la semana y créanme que lo de trabajar, para mi padre, no era hacer las ocho horitas de rigor y luego repantingarse en el sofá hasta la hora del telediario: aún no ha llegado el día en que yo haya conocido a nadie que trabaje como trabajaba él. Era una cosa excesiva, y él mismo lo reconoce ahora, que está jubilado e intenta recuperar el tiempo perdido: mis hermanos y yo aún nos reímos así con un poco de tristeza adosada a la risa, cuando recordamos los sustos que nos daba hace unos años, durante los primeros meses de su jubilación, cuando veíamos en el móvil una llamada suya. Los tres pensábamos: "El papá: algo ha pasado". Y descolgábamos el teléfono. "Sí?" Y él decía: "¿Qué tal? Soy el papá. ¿Cómo estás?" "Bien..." (esperando la mala noticia). "No, que he salido a dar una vuelta y he pensado: a ver qué hace ésta. ¿Todo bien?" "Sí..." "¿Qué andas? ¿Trabajando?" "Sí..." "Ah, pues te dejo, te dejo. Hala, hasta otra". Y colgaba.
Y a veces, nada más colgar, me llamaba mi hermana y me preguntaba si a mí también me había llamado mi padre. Y nos parecía una cosa rarísima.

El caso es que aquello de los 17 y todo esto de mi padre siendo mi padre ahora que puede o que quiere y puede gestionarse el tiempo dedicándolo a cosas que, por fin, se han vuelto prioritarias, me ha hecho ser de esta manera que yo soy que me hace pasar por encima de situaciones que pueden provocar mi incomodidad inmediata para fijar la vista más allá y buscar los motivos, no de mi incomodidad sino de la situación, de la persona que la ha provocado.

Por eso ha habido momentos en mi vida en los que me he llevado verdaderos palos, en los que parecía que me estaban jodiendo de verdad y yo sólo veía lo jodido que de verdad que debía de estar el otro para actuar así. Tampoco quiero sonar demasiado dramática: estoy hablando por ejemplo de simples anulaciones de citas a última hora. Es curioso cómo hay gente que te anula una cita y por mucho que tu insistas "No pasa nada, lo entiendo" se siguen sintiendo tan mal como si te hubieran traicionado de por vida. Supongo que es gente a la que no han educado para ver más allá de sus narices.

Por eso yo ayer, cuando empezó a explotar todo esto de los aeropuertos, me puse a buscar qué les pasaba a los controladores aéreos para haber llegado a este extremo. Y fíjense que, a la que investigas y lees un poco, todos los "es que me he quedado sin puente", "es que mi hija no puede llegar a mi cumpleaños", "es que nos íbamos a casar en Cancún" suenan tan de niño malcriado que provocan vergüenza ajena. Mucha.

Mierda de gobierno "socialista" sacando el ejército para que los pobrecitos niños puedan irse dos días de vacaciones. Y mierda de sociedad tragando con esto. ¿En qué coño de parvulario nos hemos convertido?

Ya que no leen lo que tienen que decir los controladores al respecto, léanse al menos el editorial de Partal en Vilaweb, a ver si les toca un poquito la fibra ciudadana.

dissabte, 4 de desembre de 2010

No sé si ustedes han estado alguna vez en un control de televisión.

Es un sitio lleno de monitores, botones, números, ordenadores, teléfonos, sillas y gente.
En un control de televisión, cuando empieza la grabación de un programa, todo el mundo mira hacia adelante, hacia la pared de los monitores. Hay un monitor para cada cámara y otro que muestra el programa acabadito tal y como se verá en casa.

El realizador es quien decide qué se verá en casa. Pincha una cámara, pincha otra, da paso a los vídeos que se ven durante el programa... El ayudante de realización es quien controla el tiempo, el chyronita es quien controla el material gráfico que se ve durante el programa.
Este jueves pasado, en un control de televisión, además de toda esta gente, estaba yo haciendo un trabajo que no es mi trabajo habitual pero que, circunstancias obligan, me tocó hacer. Y les digo que nunca había hecho nada tan difícil. Miren: yo estaba sentada entre el realizador y el ayudante de realización, ahí, en medio de la mesa de control, mirando a la pared de los monitores, rodeada de un montón de técnicos que sabían que había tantos invitados, tantos colaboradores, tantos vídeos, tantas fichas de libros... Todo el mundo sabía eso: los cuántos y los tantos; yo sabía los qués y los cómos. Yo estaba allá en medio diciendo: "ahora hablará de tal, tenemos el libro", y el realizador le decía a la chyronita: "mete el libro". Yo decía: "Esta pregunta es para tal", y el realizador le decía al cámara cuatro: "cámara cuatro, preparado, entro contigo". Yo decía: "Tenemos imágenes del Madrid de los 50", y el realizador decía: "Pónmelas en el plasma". El realizador decía: "Cámara tres, preparada..." y yo decía: "No, no: ésta es para éste otro", y el realizador: "cámara dos, entonces". Así durante una hora: una hora mirando a unos siete monitores a la vez, sumando y restando minutos de tiempo, escuchando lo que se decía en el plató con una oreja y con la otra lo que se decía en control y, con un rinconcito de la mente, intentando hacer el link con la mente del presentador del programa que me permitiera pensar en ese momento lo mismo que él estaba pensando para ir con él hacia donde él iba y meterle las imágenes que tocaban en ese momento.

Lo que les decía: nunca había hecho nada tan difícil.

Les cuento todo esto porque he estado leyendo demasiadas cosas sobre controladores aéreos últimamente. La correlación entre una torre de control de un aeropuerto y un control de televisión es fácil de hacer: físicamente los lugares de trabajo (monitores, botones, relojes...) se parecen bastante pero claro, ahora viene lo peliagudo: cambien el material con el que se trabaja: cambien vídeos, fotos y rótulos por aviones llenos de personas que, igual que los vídeos, fotos y rótulos, tienen que entrar y salir a su hora. Imaginen que, en un control de televisión, un vídeo no entra a tiempo, una cámara enfoca a alguien que no está hablando mientras por audio se oye la voz de otra persona, un micro se queda sin batería y empieza a hacer ruidos extraños, un foco empieza a sacar humo o amenaza con caer a plomo en un rincón del plató. Ahora imagínense todo esto pero con aviones llenos de gente. No sé, igual es que estoy muy afectada y condicionada en este momento por las cosas, las causas, las consecuencias, las circunstancias y la vida en general pero ahora mismo, si por mí fuera, a los controladores aéreos hay que darles un sí a todo, pidan lo que pidan, en serio: sí.

divendres, 3 de desembre de 2010

Ay, déjenme ponerme un poco cascarrabias.



Esto de la foto es lo que queda ahora de la fábrica Pamplonica.

Ustedes no lo entenderán pero el Pamplonica era la puerta de Pamplona cuando se llegaba por la carretera de Zaragoza. Uno desde el coche veía primero, a la izquierda, la torre de control del aeropuerto de Noain y luego, a la derecha, primero el Diario de Navarra y luego el Pamplonica. Y a partir del Pamplonica, ya era Pamplona: Avenida de Zaragoza y Plaza de los Fueros; Caja Rural y Vuelta del Castillo; estación de autobuses y lo viejo. Pamplona, Pamplona.

¿Saben a partir de qué ya será Pamplona ahora entrando por la carretera de Zaragoza? A partir de esto, según el Diario de Navarra: un nuevo parque de 25.000 metros cuadrados que se construirá en este solar y que dispondrá de un lago artificial con un géiser.

¡Un géiser! Un puto géiser que tendrán que apagar (esto, en el fondo, es una esperanza que yo tengo) de diciembre a febrero porque ya me dirán ustedes hasta dónde puede subir un puto géiser congelado.

A mí, no sé, pero tamañas intervenciones en el paisaje visual y urbanístico me hacen pensar cosas como ¿qué motivos llevan a alguien a pensar que lo que falta a la entrada de Pamplona y, por extensión, en el centro de un parque cualquiera, es un géiser? Y me gustaría que el día que presenten este géiser en sociedad, antes de que la Barcina esté a punto de apretar el botón o abrir el grifo o estimular la zona (no sé cuál es el mecanismo de activación de un géiser, la verdad) que dé paso al primer gran chorretón, algún periodista le hiciera esta sencilla pregunta: ¿Y por qué un géiser? A ver qué responde. Lo he pensado mucho y una respuesta que me satisfaría bastante sería ésta: "Es una plantada de cara de toda Pamplona ante el cielo cabrón. ¿No se pega todo el año lloviendo aquí? ¡Pues toma chorro de agua que te escupimos nosotros!" Tendría un cierto lirismo el asunto: todo el mundo sabe que escupir al cielo es una soberana estupidez pero qué gran chulería de respuesta, oigan.
Esta otra también me molaría: "Es que en Donosti también han hecho uno, pero la potencia con la que sale disparada el agua del suyo no llega ni a la mitad que la del nuestro". Más chulería. Qué grande y qué Villatripas de Abajo todo:



Pero mucho me temo que la respuesta sería un bobo "es que es bonito" y todos a sonreír y La Pamplonesa venga a amenizar el acto.

Un puto géiser en vez de la fábrica del Pamplonica.
Es el fin del mundo.

dijous, 2 de desembre de 2010

Yuri se sentía bien con su tío. Se parecía a su madre. Como ella, era una persona libre, desprovista de prejuicios contra lo que no fuese habitual. Como ella, tenía un noble sentido de igualdad para con todas las criaturas vivientes. Y también como ella, lo comprendía todo a simple vista y sabía expresar los pensamientos de la forma en que vienen a la mente en el primer minuto, cuando están vivos y no han perdido su sentido.

Doctor Zhivago.

Empiezo a creer que la otra gran historia de amor de este libro es, además de la que cuenta, la de cada lector con Yuri. Y la de cada lector con los pensamientos vivos de Yuri. Y la de cada lector con Rusia. Lo mismo le pasa a cada lector de La maleta, de Dovlatov. Y acabaremos todos recordando la muerte de Anna Karérina como el mayor disgusto de nuestras vidas. Y seremos, al fin, todos un poco Quijotes y nada Panzas.

Y que Stalin nos coja confesados.

diumenge, 28 de novembre de 2010

A veces echo MUCHO de menos a gente a quien no debería echar de menos NADA.



y es que me da, me da, me da... me da rabia. Me llaman MAL el nombre!!!

Apa, me voy a votar.


Del Oeste seguían llegando mensajes de inmovilidad de la tropa enemiga: pasaba un día, -no se mueven-; pasaba otro, -siguen ahí pero no avanzan-; pasaba otro... El Presidente empezaba a impacientarse y, a la cuarta noche desde su orden de relajación, después de tres noches de recuperar el tiempo perdido con su esposa, un poco porque físicamente no daba mucho más de sí, un poco porque empezaba a estar muy mosca, acabó comentándole a la primera dama lo raro del asunto. -¿La sombra no crece? -preguntó la primera dama- ¿La otra vez que vinieron, no fueron perdiendo muchos barcos por el camino? -...

Esta foto que aparece hoy en El Periódico está tomada en aguas coreanas, pero igual podía haber sido tomada hace cosa de un mes en el interior de mi cabecita. A veces creo que imagino cosas que acabarán pasando y no las sé interpretar hasta que, unos días después, el periódico me da la solución al enigma.
(O eso o es que he visto muchas películas).

dissabte, 27 de novembre de 2010

El que dura una campaña electoral es el tiempo que marca un periodo de mirarse únicamente el ombligo. Y cuando uno se mira el ombligo, pierde toda perspectiva de la situación. Y cuando uno pierde la perspectiva de la situación, se vuelve de un localismo insoportable. Y el localismo que se queda en localismo no va a ninguna parte.
Miren, yo soy navarra. Navarra no se mira el ombligo: Navarra sabe qué es y cuando se sabe qué, el único camino es el de tirar p'alante. Al lado está Euskadi. Euskadi también se mira el ombligo y, encima, para más inri, a Euskadi se le va el tiempo tirando del bracito de Navarra y haciéndole gestos con la cabeza para que también le mire el ombligo, a él, a Euskadi. Pero a Navarra, ni puta falta que le hace mirarle el ombligo a nadie porque, insisto, Navarra sabe qué es.
Esta última campaña electoral catalana ha sido bochornosa. Ha sido un "¡mírame a mí!", "¡No! ¡No! ¡Mírame a mí!" Y quien más alto, claro y patéticamente ha gritado esto ha sido Artur Mas el famoso día del cara a cara sí, cara a cara no. "Mira, ahí tenemos las cámaras, vamos a hacerlo delante de todo el mundo, ahora", le dijo al bobalicón de Montilla. Yo oí esto y pensé dos cosas:
Primero: Este señor no tiene ni idea de cómo funciona TV3: que los cámaras estén ahí no quiere decir que los cámaras estén para ti.
Segundo: Este señor se piensa que todo el mundo está ahí para mirarle el ombligo.
"Ahora no, pero si quieres, el miércoles o el jueves sí", respondió el bobalicón de Montilla; otro que no tiene ni idea de cómo funciona TV3 ni de lo poco interesada que está la gente en mirarle el ombligo.
En fin, que ni para uno ni para el otro. Vaya dos soplagaitas.
A mí lo que me sabe mal es ver la ilusión con la que algunos esperan el cambio. ¿Se acuerdan de aquellos momentos que parecieron tan fundamentales en la historia política de este país? Pues guarden bien el recorte del periódico de aquel día porque eso es todo lo que les quedará de ellos.
Suerte que hay cosas mucho más importantes que todo esto. Suerte que existen Ramón el perro, Iñaki Perurena, Wagner, Pasternak, Joan Riambau, la editorial Labreu, Quim Torra, Eduardo Mendoza y Messi, ¿por qué no?, sí: Messi también.

divendres, 26 de novembre de 2010

1. El programa de ayer fue mítico.
2. Hacer la audiencia que hicimos, casi a las 12 de la noche con una entrevista de más de 40 minutos en ruso, subtitulada, devuelve un poco la fe en el género humano al más pintado.
3. El sueño de todo periodista debe parecerse bastante a esto de, en el momento en el que todo el mundo está pendiente de otra cosa, ser capaz de ofrecer algo que no tiene nada que ver, ni está de actualidad rabiosa, ni tiene el morbo insano de otras cosas, y ver que la gente lo sabe apreciar.
4. Te echo de menos, fillde.

dimecres, 24 de novembre de 2010

diumenge, 21 de novembre de 2010

dissabte, 20 de novembre de 2010

De cuando éramos idiotas, o sea, anteayer como quien dice.

-Ése de ahí me acaba de invitar a una cerveza y le he dicho que no, imagínate: No, le he dicho yo. ¡Yo!, que me gusta la cerveza y me gusta él más que a un tonto un lápiz.

divendres, 19 de novembre de 2010

dimarts, 16 de novembre de 2010

Mi madre no recuerda a qué hora nací.

Una vez se lo pregunté y me dijo: "No sé. Por la tarde. ¡No, no, no, espera! Por la tarde fue tu hermano; tú, por la mañana. O al revés". Yo dije: "Joé, mamá..." y me puse a pensar otra cosa porque, total, no creo que quisiera saberlo para nada crucial; para lo del ascendente del horóscopo, a lo mejor, o para estar muy atenta a ver si el día de mi cumpleaños, en el momento justo en el que nací, notaba algo como el vientecito que levanta una página de un libro que te pasa rozando las narices o un pequeño "click" de bolita que llegara al otro lado del ábaco. En fin. Tampoco es importante: mi sobrina nació un día (como todo el mundo) y recuerdo que fue como si estuviera todo el día naciendo. Y de hecho lo estuvo: se hizo eterno, pero fue una eternidad de unos nervios de felicidad aquí en el estómago y en los músculos faciales, que podría haber estado naciendo una semana entera y yo habría acabado andando un metro por encima del suelo ("No te jode...", diría mi hermana si leyera esto). Mi otra sobrina nació de noche; me acuerdo porque mi madre me llamó por teléfono a las tantas de la madrugada y creo que, a no ser que tenga otra sobrina a esas horas, será la única vez en mi vida que me despierte de madrugada porque suena el teléfono, sabiendo que llamaban para decirme algo bueno.
No me acuerdo para nada de qué hora era exactamente cuando nacieron ninguna de mis dos sobrinas.

En cambio sí que me acuerdo de la hora exacta a la que llamó mi hermano la noche en que murió mi abuela: mi hermano estaba en Estados Unidos, en casa no sabíamos aún que mi abuela había muerto. Yo oí el teléfono, miré el reloj y vi que eran las 3:50. Mi hermano sólo preguntó si estábamos todos bien. Le dijeron que sí. Por la mañana llamó mi tía para decirnos que mi abuela se había muerto esa madrugada.

Así que yo, que también me acuerdo de las horas exactas a las que pasaron otras cosas bastante terribles, me había hecho un poco a la idea de que uno recuerda hora exacta de las cosas malas porque, coincidiendo con una cosa mala, siempre pasan otras cosas así, misteriosas, que te hacen quedarte con el dato.

Y estaba dándole vueltas a todo esto -por lo de mi cumpleaños, ya saben, y lo de no saber a qué hora exacta nací- cuando he vuelto a coger el "Humano, demasiado humano" para, en el aforismo 255, encontrarme de nuevo con el viejo Fried diciéndome "Tú, idiota, ¿quieres dejar de pensar sandeces?" aunque de forma más sutil. Así, en concreto:

"Se opina que lo simultáneo está conectado. Un pariente muere en la distancia al mismo tiempo que nosotros soñamos con él, ¡por tanto...! Pero innumerables parientes mueren sin que nosotros soñemos con ellos. Es lo mismo que sucede con los náufragos que hacen votos: luego no se ven en el templo los exvotos de los que perecieron (...). Este género de superstición se encuentra de forma refinada en historiadores y reseñadores de culturas, que suelen tener una especie de hidrofobia a toda coincidencia sin sentido, en la que tan rica es sin embargo la vida de los individuos y de los pueblos".

Y yo, que hoy soy más vieja pero igual de pava, claro, he pensado: "Uuuuuhh, qué coincidencia encontrarme con esto justo ahoraaaaa..."
Todos los años llega esta fecha y a mí más que mirar hacia atrás y hacer recuentos, me da por mirar adelante y cagarme del vértigo. Yo creo en aquello de "lo mejor está por llegar" incluso sin haber estado mal antes -fíjense ustedes en el mérito que tiene eso-. Porque mal, mal, yo no he estado, y cuando me ha parecido que sí, era siempre porque me lo había buscado yo sola. Así que me da un poco de miedo el imaginarme ese próximo mejor: tan bien rodeada estoy y me tienen tan sujeta en el bien por defecto que las veces que he conseguido pasar del bien por defecto al mejor han coincidido con las veces que me he zafado de todos y he echado a correr como una atolondrada hacia algún pico de felicidad vislumbrado. Y después del pico, claro, viene el descalabro pero es que sin el descalabro no me habría quedado ni una triste cicatriz que me recordara lo feliz que he sido antes, durante la ascensión.

(Y todo este rollo para decirles que mañana es mi cumpleaños. Qué paciencia me tienen...)


I'd like to staaaay but honey I-am-noot
So loooong, I'm alreaady goooooone...

(la cantinela de la semana en mi casa)

dilluns, 15 de novembre de 2010

Perurena dice esto:



Y yo me pongo a homenajearle con lo primero que encuentro:



(¿Se puede ser más paleto que el entrevistador? Respuesta: No, no se puede)


Pasa que una oye a Johnston y acaba descubriendo que si le rompieron un par de veces el corazón en el pasado, fue para que pudiera disfrutar aún más de noches como la de ayer.

Gracias, Sr(es). Ex(es). Yo sabía que al final tendríais alguna razón de ser.

diumenge, 14 de novembre de 2010

"La maleta", de Dovlatov, tiene algo de tristeza monumental en choque continuo contra el mundo absurdo (¿cuál no lo es?) que le tocó vivir al protagonista, o sea, al autor.

No sé si no estuve lo suficientemente atenta en la presentación que los Labreus montaron en el (H)original el otro día o si, simplemente, no llegaron a explicarlo así; da igual, mejor que no me enterara, porque la sensación de descubrir hacia el cuarto cuento que Dovlatov iba efectivamente, historia a historia, haciendo o deshaciendo, que es lo mismo, una maleta, fue impagable.

Me gustaría tener aquí a mano el libro para reproducir alguno de los fragmentos, pero ya lo he hecho rular: lo tiene mi amigo Jordi, así que no me queda otra que tirar del recuerdo. Y resulta que el que más presente tengo es el cuento en el que se pregunta qué le mantenía unido a su mujer, explica qué puede ofrecer una mujer a un escritor ruso y acaba explicando cómo una mujer abandona a un escritor ruso. Y todo el rato el partido, el exilio y aquella tristeza que decía, sobrevolando la relación, sobrevolando la historia y sobrevolando todo el libro, que es el libro de alguien muy muy escéptico, muy muy de déjate de hostias y déjame vivir como mejor sepa.

Un día, hace unos meses, apunté en una libreta que, cuando uno pasa unas horas dentro de una tienda de ropa mirando los montones de jerseys, camisetas y pantalones, acaba teniendo la sensación de que está en la habitación de alguien que tiene una maleta por hacer; aquel día sólo pudo hacerme volver a la realidad ver las etiquetas enganchadas a cada prenda: aquellas cosas no tenían recuerdos. En "La maleta", las cosas no tienen etiquetas y cada una tiene una historia de frío, de vodka y de esperpento detrás. Una historia de será todo esto lo que me lleve y Rusia, entonces, ya podrá olvidarse de mí que yo no, yo no podré podré dejar de ser quien me ha hecho Rusia.

divendres, 12 de novembre de 2010

No existe nada más patético que una lucha entre desiguales. Ojo, entre desiguales, digo; no entre contendientes que tienen y saben utilizar distintas armas.

Hoy me ha venido a la cabeza una escena que presencié hace años en la librería de debajo de mi casa en Pamplona: El librero le cobraba el periódico a una señora, entró otra señora, no dijo ni mu. El librero le saludó con un jovial "buenos días Señora Tal, ¿cómo está hoy?" La Señora Tal dejó unas monedas encima del mostrador y se fue con su periódico, sin abrir la boca. La otra clienta le dijo al librero: "Vaya carácter. Eres demasiado educado y simpático con ella". El librero contestó: "Ella es antipática, yo no y no pienso empezar a serlo por su culpa". Yo pensé: "Joder, eso sí que es una declaración de principios".

Me lo tomé como toda una lección de vida. ¿Qué quieren que le haga? A veces vas a comprar un libro y vuelves a casa sin libro debajo del brazo (no compré nada aquel día) pero con una buena dosis de material rumiable en el subconsciente. Me pasé unas cuantas semanas dándole vueltas a ese asunto y aún hoy, ya lo ven, me viene a la cabeza de vez en cuando.

Primero pensé en la relación del librero y la señora borde (que era del barrio y debía de pasar por allá todos los días a comprar el Diario de Navarra) como en una especie de resistencia pasiva estilo Gandhi por parte del librero, pero en seguida rechacé esta idea: lo del librero era de todo menos pasivo. La Señora Tal, con sus refunfuños y su mala leche tirando las monedas sobre el mostrador, debía de odiar al librero un poquito más cada día que pasaba, cada vez que escuchaba su alegre "¿cómo se encuentra hoy?". El librero debía gozarla y sonreirse por dentro cada vez que la veía entrar, coger el periódico y acercarse al mostrador haciendo puntería con las monedas en la mano.

La Señora Tal iba haciendo cada día un poquito más de mala leche. El librero se apuntaba una pequeña satisfacción personal con cada "buenos días" sonriente que le dejaba ir.

Él se reafirmaba en su forma de ser alegre. Ella se reafirmaba en su disgusto y malestar con el mundo.

Yo creo que tenemos un ganador.

Mentiría si dijera que no he aplicado nunca esta maliciosa -en el fondo, lo es- técnica en mis relaciones con algunas personas y que no he disfrutado haciéndolo. Me siento menos mala si pienso que la alegría y la educación son cosas que pueden utilizarse pero fingirse no, fingirse no se pueden.

dijous, 11 de novembre de 2010

Una vez me enfadé muchísimo y decidí dejar de leer a un escritor porque encontré en uno de sus libros la palabra indescriptible.

Hoy me ha vuelto a pasar: "Hacía un frío indescriptible", dice el tío.
No te jode...
Ayer Cesc contaba la historia de un japonés que cogía muestras de agua de un estanque, las congelaba, las miraba por el microscopio y según la disposición de sus partículas, etiquetaba los recipientes que la contenían: en una etiqueta escribía "Amor", por ejemplo, en otra "paciencia"...

Yo le pregunté: ¿Con qué criterio? Él me dijo: Por la disposición de las partículas.
Luego, el japonés, cambiaba las palabras de las etiquetas: donde había escrito amor, escribía odio. Al cabo de dos horas, miraba el agua de nuevo por el microscopio y veía que la disposición de las partículas había cambiado. La conclusión a la que llegaba era que el agua cambiaba según la palabra que había escrito en el rótulo: el objeto del trabajo era demostrar la influencia de las palabras sobre la materia.

Yo le dije: Y no será que el agua, embotellada, si primero la congelas y después la dejas ahí, simplemente cambia porque han pasado dos horas.

Joder, dijo él, es alucinante cómo una historia según quien la cuente, parece totalmente creíble o no. A él, la historia del japonés y el agua se la había contado Mireia, y dice que mientras se la contaba, todo le parecía muy alucinante. Entonces me la contaba a mí y yo con la ceja levantada y él con la sensación de que estaba diciendo tonterías.

Y ¿saben qué? Me sentí mal. Podíamos haber estado ahí todos encantados con la historia del japonés y el agua, pensando "guau, lo voy a probar en cuanto llegue a casa, pero no con agua, lo voy a probar conmigo misma: me voy a poner una etiqueta en la frente que diga "alegría", por ejemplo, esperar dos horas y ver qué pasa". Pero no, ahí estaba yo escéptica perdida y sintiéndome aguafiestas total hasta el punto que me dejó de importar que me tuviera que ir para casa a actualizar el blog del programa, cosa que llevaba retrasando un buen rato.

Cogí los bártulos, me despedí de todos y me fui.

dimecres, 10 de novembre de 2010

Me encanta el momento en el que, después de haber pedido yo que me envíen un montón de cosas de trabajo por mail, abro mi cuenta, me las encuentro todas (o casi todas) ahí y me dedico a ir abriendo correos para contestar nada más:

Gracias!
Isabel

Me encanta.
Lo hago muy rápido y, cuando acabo de contestar al último, aún me estoy sonriendo un rato.

Lo cuento porque lo acabo de hacer. Y lo que les decía: aún estoy sonriendo.
Qué tontería.
Hoy, volviendo a casa del trabajo, he pasado por delante del colegio que hay en la Ronda de Sant Pau y he visto que a uno de los raquíticos árboles que hay delante le han puesto tres tablones de madera (de conglomerado, más bien) blancos, formando un prisma triangular a su alrededor. En los tablones hay escrito esto: "Espacio reservado para campaña electoral". Y me he preguntado si estará regulado qué se puede y qué no se puede colgar delante de un colegio: piensen que son lugares de paso por lo menos cuatro veces al día para chavales altamente impresionables, en edad de crecer. Además, la entrada y la salida del colegio son momentos muy delicados: imagínense los nervios que llevan encima los pobrecicos diez minutos antes de ver al profe que siempre les suspende; al director, con el que tienen un asunto pendiente desde la última gamberrada o a la chati con la que hace una hora escasa estaban soñando que hacían las mayores cochinadas que su mente puede llegar a imaginar. Imagínense sus nervios, digo, no las cochinadas que han soñado. ¿Sí? ¿Siguen leyendo?

Entonces me he puesto a hacer mentalmente esta lista de cosas que, según las normas de esta sociedad en que vivimos, son muy chungas de hacer delante de un colegio si, quien las hace, es un señor o señora que pasa por ahí:

-Repartir caramelos (o lo que sea)
-Darles collejas a los niños más pequeños
-Mear en la puerta
-Ponerse a cantar a grito pelado
-Pedirles dinero a los niños para irte de viaje (aunque luego te lo gastes en otra cosa)
-Venderles lotería o camisetas o lo que sea a los niños para irte de viaje (ídem que el paréntesis anterior)
-Reírte de la madre de uno de los niños
-Reírte de la profesora de matemáticas que en ese momento sale por la puerta
-Pegarle un balonazo en la cara a la profesora de matemáticas que en ese momento sale por la puerta
-Levantarles las faldas a las niñas
-Repartir flyers para una fiesta que habrá este fin de semana
-Darse el lotazo con tu novio o con tu novia a la vista de todos
-Fumarse un porro

Ahora repasen la lista pensando que todo eso no lo hace un señor o una señora que pasa por ahí en el momento en el que salen los niños sino que lo hace uno de esos niños. Es más, imagínense que son ustedes el niño que lo hace, todo eso; todo, lo hacen ustedes que ahora son un niño que sale del colegio. Imagínense también que quien les juzga no es la sociedad sino sus compañeros de clase: los otros niños que están saliendo ahora con usted por la puerta del colegio...


... Enhorabuena: se acaban de convertir ustedes en unos héroes juveniles (imaginarios, imaginarios...).




Ah, y Artur Mas (o Montilla o quien sea que acabe colgado en el arbol electoral): te van a pintar unos bigotazos y te van a caer una de escupitajos a partir de mañana, que como pases por la Ronda de Sant Pau un día de éstos vas a afrontar con otro ánimo la reunión de constitución de la Conselleria d'Educació.
Todos los días miro el "correu brossa" de mi gmail con la esperanza de encontrarme algo así:



Pero nada. El mundo se empeña en no querer jugar conmigo.

dimarts, 9 de novembre de 2010

Dos descubrimientos que me tienen corazoncogida esta tarde:

Uno:

ENDIRECTO ASTRUD - WAAAU.TV from WAAAU.TV on Vimeo.



(lo han grabado Manolo, Genís y los chicos del Col·lectiu Brossa para la revista Go).

Y dos:

Cito: "Así como los huesos, carnes, intestino y vasos sanguíneos están encerrados en una piel que hace sorportable el aspecto del hombre, así envuelve la vanidad las emociones y pasiones del alma: es la piel del alma". De Nietzsche, claro.

¿Lo habéis leído? ¡¡LA PIEL DEL ALMA!!
Un poco de dietario.
Fin de semana.

Me he pasado el fin de semana metida en casa, sin tener nada que hacer y haciendo un poco de todo. Mis gatos, encantados de utilizarme como radiador.

Fui a una expo el domingo, pero habría sido como no ir a nada, no hacer nada, no sacar nada de nada, si no fuera por el libro con el que volví a casa: "Humano, demasiado humano", de Nietzsche, ya lo conté por aquí.

También fui espectadora de la cosa papal sin inmutarme prácticamente por nada de lo que estaba pasando ahí fuera y sí sorprendiéndome de lo que estaba pasando aquí adentro: de mi no sorpresa.

También sabía que había alguna fiesta en marcha el sábado por la noche pero, días antes, había decidido no ir aunque me invitaran. No me sorprendió que no me invitaran: lo que sí que me sorprendió fue lo poco que me importó que no lo hicieran.

De estos días de, para unos, exaltación espiritual al ver pasar a toda velocidad por Pau Claris a un Papa metido en una jaula, y de, para otros, exaltación de la amistad proclamada a pleno grito al paso por la calle Carretes, yo sólo rescato al Nietzsche de "Humano, demasiado humano" y al Bauçà de "El canvi".

Y me quedo pensando en que, desde hace unos meses, estoy instalada en unos niveles del juego del live and let die que rayan lo maquiavélico.

Puede que lo del live and let die tenga algo de pretencioso, de acuerdo, pero piensen que quiere decir exactamente lo mismo que su contrario: desaparece y deja vivir.

diumenge, 7 de novembre de 2010

Esta mañana he ido a ver a CaixaForum una exposición de arte español de los 50 y 60. "Humano, demasiado humano", le han puesto de título, en referencia al libro de Nietzsche. Cogida por los pelos totalmente, esta relación. Explican que como este libro fue el que denotó la brusca ruptura de Nietzsche con el Romanticismo, el título le iba al pelo a la expo porque también las obras expuestas -de Saura, de Tàpies, de Picasso...- rompen radicalmente con todo lo anterior. Blandir este argumento de "a Nietzsche lo que es de Nietzsche" es como no blandir absolutamente nada, y créanme que el gesto de blandir si no se está blandiendo nada resulta de lo más ridículo. Inténtenlo delante del espejo y verán: parecerán unos travoltas bailando sin música en el lavabo de su casa.

Saliendo de Casarramona, después del regustillo a fiasco que me ha dejado la exposición, he entrado en la tienda y me he ido con "Humano, demasiado humano", el libro entero en dos volúmenes y no sólo el título debajo del brazo. He llegado a casa, he comido con mi vecino, he subido a mi piso y me he puesto a leer. Dos horas después ya había conseguido reafirmarme en que la gente se toma muy a la ligera esto de coger un título de aquí y una idea de allá para intentar darle una cierta unidad o un cierto sentido a cosas que, por sí mismas, no lo tendrían tanto.

Entonces he pensado en el Papa, ¿qué le voy a hacer? aún no se ha ido... El Papa hoy ha hecho algo peor que coger un título y ponérselo por solideo; el Papa, lo que hoy ha hecho, ha sido coger un algo que suena bien y que puede gustar a un sesenta por ciento de la población por lo menos, para presentarlo como idea suya, o sea, de la Iglesia, de la Iglesia de ahora, más concretamente (la Iglesia de antes -ay, la Iglesia de antes...- no pensaba así). El Papa ha dicho en su homilía en la Sagrada Família: "la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización".

Vamos a jugar.

"El Partido Socialista aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer pueda encontar en el hogar y en el trabajo su plena realización".

"El Partido Popular aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer pueda encontrar en el hogar y en el trabajo su plena realización".

Sí, suena más creíble en un contexto de mítin socialista. Una vez comprobado esto, me pregunto:
¿Qué hace el Papa haciendo política en una homilía? O peor: ¿qué hace el Papa haciendo política socialista en una homilía?

Es igual, el caso es que la ha hecho. Y ¿han visto ustedes cómo haciéndola se ha sacado de la manga y ha hecho suyo (de la Iglesia) el anhelo de algo que desde hace unos años se viene reclamando como derecho fundamental?

Creo que no descubro nada si digo aquí que todo está cortado siguiendo el patrón de la mismiiiiita demagogia con la que los políticos diseñan sus promesas preelectorales. Piensen por ejemplo en los "queremos asegurar el bienestar de los jubilados y para eso vamos a subir las pensiones" y similares que van saliendo de vez en cuando en los periódicos.

Lo que está claro también es que las alusiones a la fe, a la que tanto se acudía en los sermones (en los de antes, cuando todavía los sermones no necesitaban acudir a la política, digo), ha desaparecido bastante del mapa. Y es que a lo mejor (y se me ponen los pelos de punta escribiendo esto) la Iglesia ha caído en que Nietzsche que, ahora sí, viene a cuento, no estaba tan equivocado cuando afirmaba en (qué casualidad) "Humano, demasiado humano": "El pensamiento profundo puede estar muy lejos de la verdad. Si del sentimiento profundo se descuentan los elementos del pensamiento mezclados con él, queda el sentimiento intenso y éste no garantiza respecto al conocimiento nada más que a sí mismo, tal como la fe intensa no prueba más que su intensidad, no la verdad de lo creído".
Aunque ¿ha querido alguna vez la Iglesia probar la verdad de lo creído? No, creo que tampoco.

Ay, creo que hoy todo me resulta demasiado vago.



Sepan que todos los "sólo" así, acentuados, y todos los pronombres demostrativos también acentuados que han aparecido en este texto, los he escrito con la misma pasión e intención con la que me fumaré un cigarro en un bar el 1 de enero de 2011.
Les juro que me he despertado con tal vibrato interior que por un momento he pensado que me caía del caballo.
Luego he visto que no, que sólo eran los helicópteros.

dissabte, 6 de novembre de 2010

Esto sería Jesús entrando en Jerusalén:



Esto sería Benedicto entrando en Barcelona:



Y los iPhones de este domingo serán como los ramos de aquel otro.
¿Lo ven? Todo es cosa de la evolución del Pop, que ha ido, como todo, en paralelo a la de la técnica.

Y a mí es como si se me estuviera metiendo dentro un biruji raro por aquello del "en qué nos hemos convertido", aunque le veo una cierta lógica, no crean, pero es que se trata más bien de una lógica de la decadencia.

divendres, 5 de novembre de 2010



Kunoichi is looooooove.
El 4 de abril de 2010, nuestro amigo Benedicto en su sermón de Pascua, lanzó unas palabrejas en guaraní desde el balcón del Vaticano.
El 17 de marzo de 2009, en una misa celebrada durante su visita a Camerún, hizo parte de la homilía en ewondo (¿en qué?; en ewondo, es un idioma; ¿de dónde?; de Camerún; ¿el Papa estuvo en Camerún en 2009?; Sí, salió por la tele).

El domingo, 7 de noviembre, en Barcelona, nuestro amigo Benedicto hablará en catalán. El momento será captado por unas cuantas cámaras de tv3; la señal la recogerá un camión aparcado en la calle Sicília, por ejemplo, que la rebotará a un satelitito que la mandará a Sant Joan Despí o a Collserola, no sé, desde donde se la pasarán a un pepinazo de satélite que la esmicolarà (o sea, la desmenuzará) y la hará caer en el aparato receptor de un señor que en su casa habla en ewondo (¿en qué?) y que estará mirando la tele en ese momento. ¿Qué se habrá perdido por el camino? El catalán: el señor verá por su tele una misa en la que antes se habrá hablado en latín y después en español; el señor no entendería nada si pudiera oír estos idiomas pero seguramente lo que estará oyendo sea la voz en off en camfranglais (¿en qué?) del periodista de turno de la cadena de televisión de máxima audiencia en Camerún. Dicha cadena, por cierto, habrá puesto en el sitio de la mosca de tv3, que nunca llegará a Camerún, por cierto, su propia mosca, claro.

Así que Benedicto XVI, el 7 de noviembre de 2010, habló en catalán (¿en qué?; en catalán, cuando estuvo en Barcelona; ¿estuvo en Barcelona?; sí, lo dieron por la tele).

Olvídense del artificio, de los millones de euros y de los miles de vallas de seguridad (y de las calles cortadas al tráfico, si pueden). Vayamos a la rentabilidad para el catalán del asunto. mmmmmm.... No: no es rentable ni práctico en absoluto. Aquí, lo único práctico acaba siendo, como siempre, el suma y sigue de pequeñas dimensiones, por ejemplo: práctico para el catalán es que la familia Sucunza-Alfonso (la mía, ¡je!) haya aportado tres nuevos catalanohablantes normalizados (cinco, contando a mis dos sobrinas mallorquinas); que Antonio ayer estuviera buscando cursos para sacarse el nivell C y que Susana se quiera apuntar a un curso de catalán en cuanto se venga a vivir de Pamplona a Barcelona (si se acaba viniendo). La familia de filipinos que vive en el piso de al lado también es práctica para el catalán: una niña y un niño escolarizándose en Barcelona.

¿Que venga el papa y suelte un "Germans, som aquí reunits" en la Sagrada Família? Yo no veo dónde está el negocio.

divendres, 29 d’octubre de 2010

« L'amour, c'est tout attendre, ne rien exiger. Et si rien ne vient, alors il faut se détourner ou... mourir », affirmait, il y a quelques mois, Robert Misrahi. Le philosophe venait de perdre son épouse Colette, après plus de soixante ans de vie commune.

Copiado vilmente de aquí. No he tenido otra: No puedo estar más de acuerdo.
Hay una cosa referente a la manera de entender el tiempo -el paso del tiempo, quiero decir- que los que vivimos fuera experimentamos de una manera muy peculiar, que lo tengo yo hablado con otra gente que vive fuera también.

Nuestra vida se compone de una acumulación de años sucesivos, como la vida de todo chichipichichi, pero entre años, o entre épocas, no sé, hay una especie de túneles de recorrido inverso inmediato. Es difícil de explicar. A ver si con un ejemplo... Yo hace once años que no vivo en Pamplona. Tengo un acento catalán que mata. Cuando vuelvo a Pamplona, es poner un pie allá y recuperar el acento pamplonica al instante (aunque bien es verdad que alguna L nasal me delata la catalanidad adquirida), es como retroceder una década en el habla; por el túnel del habla.

Y no sólo hay el túnel del habla, existe el túnel de la amistad también y éste es muy bestia: Éste se salta a la torera no sólo el tiempo sino también el espacio.

Hoy viene Susana.

Susana y yo hace años que vivimos en ciudades diferentes.

De jovencitas, vivíamos a escasos cien metros de distancia, ella era ultratímida y yo era una descarada (tenía una jeta yo de jovencita que me la pisaba). Esto era en Pamplona: nuestros padres se conocían y mi hermano era amigo de un vecino suyo, así que, cuando yo iba a cenar a casa de Susana, yo o mi hermano sacábamos la cabeza por el patio de luces y hablábamos a gritos de un piso a otro. La cosa acababa siendo como cenar todos juntos: mi hermano, su amigo y yo. Susana también, pero ella se moría un poco de la vergüenza pensando en encontrarse después a su vecino en el ascensor.

Años después, yo me vine a vivir a Barcelona y Susana se fue a vivir a Manchester y luego a Londres. Y entonces, creo yo, empezamos a tener una amistad más condensada. Condensada porque hablábamos poco, así que no hablábamos de tonterías. Y nos veíamos poco, así que cuando nos veíamos era porque realmente nos necesitábamos. Al menos yo.

Recuerdo un cumpleaños, hace cuatro años. Yo, con mis amigos, soy muy gallina clueca: ¿que quedo para tomar un café con un amigo y camino de la cafetería me encuentro con cinco más?, acabamos siendo siete en el bar. Pues bien, aquel año yo no quería encontrarme con nadie, quería más bien meterme debajo de una piedra a esperar a que pasara el día. Acabé, por miedo a que alguien viniera, levantara la piedra y me encontrara, haciendo las maletas y yéndome a pasar el día a Manchester, con Susana y con Gemma, otra amiga que vive allá (por cierto, hoy también viene Gemma). Por el camino sólo recogí a Nuria, mi hermana, y me la llevé para allá también. Fue el mejor fin de semana de todo aquel año y probablemente del año que le siguió.

Cuando dos o tres amigos que viven lejos se reúnen, es como regresar a un estadio anterior, como si todo lo que hubiera pasado durante el tiempo que no se han visto, no existiera y uno tuviera que recrearlo para explicárselo a los otros. Y cuando uno recrea las cosas que le han pasado, esas cosas suenan diferentes, pierden un poco su gravedad y acaban adquiriendo la importancia subjetiva que realmente merecen.

Así que hoy vienen Susana y Gemma y yo estoy ya en plan mujer-bala, lista para el disparo de cañón que me hará aterrizar en ese sitio de las cosas realmente importantes. Y lo mejor es que voy a hacer de gallina clueca y entre las tres vamos a intentar llevarnos para allá a algunos amigos de aquí. De momento, Jaume se viene a comer, esta noche, seguramente, nos iremos de copas con Ferran y con Xavi. Y ya se está horneando una castañada con unos cuantos más.

Este finde va a ser la bomba.

dimarts, 26 d’octubre de 2010

Más minutos musicales



Esta canción, caprichos de la memoria, me recuerda a una habitación de hotel en Tabriz, con baño compartido y con tabricino arrugando el morro al enterarse del barrio en el que estábamos alojados.

Mientras tanto, lo no musical ya viene, ya viene. La cosa va por aquí: Un país, atacado por mar por el Oeste cuando tiene toda su flota (treinta fragatas y un submarino) desplegada en el Este. La historia tiene algo de Fitzcarraldo, de muralla china, de dictador centroamericano, de mujeres clarividentes, de Gila y de lo coñazo que es la guerra cuando te pilla mirando para el lado que no es. Ya les digo: no sé en qué acabará todo esto si acaba en algo.

dilluns, 25 d’octubre de 2010

Minutos musicales (no se me aburran, anden).



(Algú que em recordi que les casualitats còsmiques són només casualitats, siusplau. Allò de còsmiques ja sé que sí: TOT cau a dins del cosmos. Sí: cau).

divendres, 22 d’octubre de 2010

Leo en La Vanguardia que en los últimos años se está poniendo de moda el Repairing.
Superada la urticaria que me produce el nombre que le han puesto al asunto (qué cutre, cuánto de chiste de no saber inglés y cuánto de TE damos las gracias por volar con nosotros. ¡Arg!) me leo el decá(+1)logo de la cosa:


1-Haz que los objetos tengan una vida más larga
2-Las cosas tienen que ser diseñadas para poder ser reparadas
3-Reparar no significa reemplazar
4-No rompas el objeto o el producto, hazlo más fuerte
5-Reparar es una oportunidad creativa
6-Reparar va más allá de las modas
7-Reparar significa descubrir
8-No sólo se tiene que reparar en momentos de crisis, también en tiempos de bonanza económica
9-Cuando reparas algo, aquello se convierte en único
10-Reparar te ofrece más independencia de la tecnología
11-Puedes reparar cualquier cosa, incluso una bolsa de plástico

Y me viene a la cabeza la historia de un enano manufacturado en China y distribuido por todo el mundo en grandes almacenes, cuya única misión fuera la de hacer feliz a la gente. La gente es como es, claro, y cuando el enano se rompe y deja de hacerles el servicio, lo tira al contenedor de orgánica. Pero el enano tiene un dispositivo de autopropulsión y está programado para, al accionarlo, salir disparado del contenedor marrón y volver con su antiguo dueño con la esperanza de que a) lo repare o b) lo recicle como objeto decorativo. Triste, ¿eh?, lo mal aprovechado que acaba el enano de pie de lámpara, de muñequito de los achuchones desesperados o de juguete para el gato...

Todo eso me ha venido a la cabeza y no ha tardado en mezclarse ahí con mi obsesión de estos últimos días: la taxidermia, ya lo saben. ¿No sería la taxidermia la forma definitiva del repairing (puaj! puaj!)? Cumple los once preceptos: repásenlos ustedes mismos. Mi favorito es el número 6: "La taxidermia va más allá de las modas", el 8 y el 10 me parecen prescindibles y cogidos por los pelos, pero también encajan.

En fin, un día igual les cuento en qué acaban todas estas investigaciones mías sobre el disecado (que es una técnica que da como resultado un cierto tipo de taxidermia) y demás. De momento sólo les dejo con un sonido: el ruidito que debe de hacer al abrirse y cerrarse el cajón en el que se guardan los ojos de vidrio en el taller de un taxidermista.

dimarts, 19 d’octubre de 2010

La vida estaba llena de problemas, aunque en Barcelona, en aquellos años, la vida era maravillosa y a los problemas los llamábamos sorpresas.
-Los detectives salvajes. Roberto Bolaño.

A mí sí que me ha pasado una cosa maravillosa: A cien páginas de acabar este libro de aquí arriba, justo en el momento en el que se encendía el piloto rojo de "Ve empezando a buscar otra lectura", cae en mis manos un sobre con mi nombre escrito, en el interior del cual me encuentro un libro con unas chicas pistoleras en la portada.
Esto sí que es una sorpresa, no en el sentido de problema sino en el sentido de ¡¡¡yippie!!!

Ahora Bolaño me quema y el diablo me llama.

dilluns, 18 d’octubre de 2010

Totalmente desvelada, a las 5 de la mañana, me he puesto a mirar manuales de taxidermia. Y entre que aún no ha amanecido, el silencio este tan desubicado (que aún sin ser de día, esto sigue siendo el centro de Barcelona) y el tono tan técnico y aséptico de las explicaciones que he ido encontrando sobre maneras de cortar, abrir, vaciar, rellenar y substituir, han hecho que una sensación de ilegalidad y de estar en la mente de un asesino extremadamente escrupuloso me haya acompañado hasta ahora que ya está empezando a amanecer.

En el noble arte de la taxidermia se trabaja sobre animales ya muertos. Pero si un día de éstos se presentan por sorpresa en mi casa y les abro con un delantal de charcutero puesto, no sé, corran.

diumenge, 17 d’octubre de 2010

Notas sueltas del fin de semana

-He vuelto a pasar por la calle Aurora (era la calle Aurora, no la de la Cera, como había explicado en otro sitio) a ver si volvía a ver al señor con la gallina. No estaban. Igual salen a tomar la fresca sólo por la noche. Luego volveré a pasar: daba gusto ver a esa gallina tan oronda y también la orondez de satisfacción de la cara del señor; qué orgulloso parecía estar de su gallina. Estoy segura de que si le tiro un poco de la lengua, una de dos: o me explica historias maravillosas de su gallina o me dice con todo el aplomo (y la razón) del mundo: "Nena, ¿qué hay de raro en que un señor tenga una gallina?"

-En un momento de debilidad, una amiga dice que le da coraje pensar que a su exnovio le va tan bien. Le digo que lo de tenerle mucha rabia a alguien pasa siempre por imaginarse (y pongo mucho énfasis en la palabra imaginarse) que a ese alguien todo le va muy bien. Es un juego muy vicioso el de los vencidos. Apunto en la libreta "Nadie puede tener una relación de tú a tú con alguien mientras uno de los dos piense que el otro le debe un sentirse mal".

divendres, 15 d’octubre de 2010

Mueran los ilustradores de personajitos cabezones (esa especie de mangas mal digeridos, de mejillas sonrosadas y ojos grandes con pupilitas vibrantes y en permanente estado de humefacción -me la he inventado esta última palabra-...).

Detalle, denme detalle; nada de fondos difuminados residuo de la época no superada de pintura con dedos de la guardería.

Dadme más libros de Einar Turkowski!

Uy, pero miren, ¡si hay uno nuevo y dentro de un mes es mi cumpleaños!



¡Gracias!

dimecres, 13 d’octubre de 2010

Ni me acordaba pero claro, hay cosas que no hacen falta recordarlas porque están aquí siempre, a todas horas, te las meten por los ojos y por las orejas, son titulares en todos los periódicos y tendrías que ser ciego, sordo, autista, niño burbuja o preso incomunicado para no enterarte.

Los mineros. Los mineros están saliendo de la mina con cuentagotas. Treinta y tres gotitas de sangre, sudor y lágrimas siendo succionadas más que escupidas de un agujero en el suelo. Cada hora aproximadamente sale uno encapsuladito y con gafas de sol y se encuentra de narices con el presidente de Chile (imagínense que son ustedes el presidente de Chile.... No, hoy no les voy a hacer esto, qué horror ser el presidente de Chile hoy) listo para soltarles la frasecita: "Bienvenido a su patria", "Bienvenido al exterior", "La superficie le recibe con los brazos abiertos", "El país se alegra de que vuelva a estar con nosotros"... y así hasta treinta y tres. Y venga besos y abrazos y venga "le presento a mi señora" y venga "ah, sí, por cierto, ahí está la suya también".

En fin, que criticable lo es todo esto, y mucho: empezando por el anuncio que te meten cuando conectas con la CBS desde El País ("El show comenzará en 15 segundos", dice la frasecita con la que arranca la cuentaatrás de la duración de la publi: el "show", dice) y acabando por el artículo "Cómo sobrevivir a los medios" que publican en El País mismo. Sin olvidarnos de la orla con las fotos de los treinta y tres, que han colgado en la portada misma de la web del diario, en su esquina superior derecha, que, por formato, a mí ahora me recuerda al cuadro de los concursantes de Gran Hermano que ponen en la web de Telecinco, pero que antes, hace años, me hubiera referido directamente a los carteles que pedían el reagrupamiento de los presos, los que rezaban "Presoak Etxera", que pegaban en la pared de Curia con Navarrería.

Sí: criticables lo son las formas, pero efectivas también, que a mí me han conseguido arrancar una lagrimita cuando el supositorio extraíble en el que Juan Illanes hacía su particular viaje de vuelta del centro de la tierra ha asomado la punta, y eso que estaba recién levantada y aún no tenía yo la percepción a pleno rendimiento.

Y que lleve yo un rato repensándome si entro a degüello a criticar esas formas... Porque claro, el fondo es bueno, que al final están consiguiendo sacar a esos treinta y tres del ídem. Pero es que las formas... esas formas... Es la eterna cuestión al final: la de si el fin justifica o no los media.
¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAARRRRRGGGGGGGHHHHH!!!!!!!!!

(uf)

Por suerte, estas cosas suelen caer por su propio peso. Miren, la última pregunta y su respuesta (nótense el gran instinto editorial de la chick en cuestión):
¿Existen libros malos?
No. Cada libro aporta algo.