dilluns, 18 d’octubre de 2010

Totalmente desvelada, a las 5 de la mañana, me he puesto a mirar manuales de taxidermia. Y entre que aún no ha amanecido, el silencio este tan desubicado (que aún sin ser de día, esto sigue siendo el centro de Barcelona) y el tono tan técnico y aséptico de las explicaciones que he ido encontrando sobre maneras de cortar, abrir, vaciar, rellenar y substituir, han hecho que una sensación de ilegalidad y de estar en la mente de un asesino extremadamente escrupuloso me haya acompañado hasta ahora que ya está empezando a amanecer.

En el noble arte de la taxidermia se trabaja sobre animales ya muertos. Pero si un día de éstos se presentan por sorpresa en mi casa y les abro con un delantal de charcutero puesto, no sé, corran.

5 comentaris:

  1. Bien venida al selecto grupo de los que nos dedicamos a escudriñar los rumores de nuestra imaginación de madrugada.

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  2. Creo que te comenté que hice el Treball de Recerca en el museo de zoologia, el que está en la ciutadella. Creo que de ahí vino (o se catalizó) mi amor por la taxidermia.

    Cuando salia tarde de la biblioteca del museo y ya habian cerrado los accesos públicos, la bibliotecaria me sacaba por el subterráneo, que olía a productos de limpieza y carne muerta. Tenían un espacio, en el que no entré, que se llamaba El Pudridero.

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  3. Me tienes que explicar todo eso con mucho detalle o darme un contacto, que yo quiero verlo y que me lo expliquen todo.

    En cuanto a pudrideros, en el Escorial N'hay uno DE bastante interesante (nótese los catalanismos que he colado para compensar). Éste: http://torosyarte.blogspot.com/2008/06/ms-sobre-el-escorial-el-pudridero.html

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  4. Sr. Luri: hoy me voy a dormir otra vez con las gallinas a ver si me pasa de nuevo lo de despertarme con ellas, que me ha gustado. En cuanto a la web, muchas gracias: tengo lectura para rato.

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