dimecres, 13 d’octubre de 2010

Ni me acordaba pero claro, hay cosas que no hacen falta recordarlas porque están aquí siempre, a todas horas, te las meten por los ojos y por las orejas, son titulares en todos los periódicos y tendrías que ser ciego, sordo, autista, niño burbuja o preso incomunicado para no enterarte.

Los mineros. Los mineros están saliendo de la mina con cuentagotas. Treinta y tres gotitas de sangre, sudor y lágrimas siendo succionadas más que escupidas de un agujero en el suelo. Cada hora aproximadamente sale uno encapsuladito y con gafas de sol y se encuentra de narices con el presidente de Chile (imagínense que son ustedes el presidente de Chile.... No, hoy no les voy a hacer esto, qué horror ser el presidente de Chile hoy) listo para soltarles la frasecita: "Bienvenido a su patria", "Bienvenido al exterior", "La superficie le recibe con los brazos abiertos", "El país se alegra de que vuelva a estar con nosotros"... y así hasta treinta y tres. Y venga besos y abrazos y venga "le presento a mi señora" y venga "ah, sí, por cierto, ahí está la suya también".

En fin, que criticable lo es todo esto, y mucho: empezando por el anuncio que te meten cuando conectas con la CBS desde El País ("El show comenzará en 15 segundos", dice la frasecita con la que arranca la cuentaatrás de la duración de la publi: el "show", dice) y acabando por el artículo "Cómo sobrevivir a los medios" que publican en El País mismo. Sin olvidarnos de la orla con las fotos de los treinta y tres, que han colgado en la portada misma de la web del diario, en su esquina superior derecha, que, por formato, a mí ahora me recuerda al cuadro de los concursantes de Gran Hermano que ponen en la web de Telecinco, pero que antes, hace años, me hubiera referido directamente a los carteles que pedían el reagrupamiento de los presos, los que rezaban "Presoak Etxera", que pegaban en la pared de Curia con Navarrería.

Sí: criticables lo son las formas, pero efectivas también, que a mí me han conseguido arrancar una lagrimita cuando el supositorio extraíble en el que Juan Illanes hacía su particular viaje de vuelta del centro de la tierra ha asomado la punta, y eso que estaba recién levantada y aún no tenía yo la percepción a pleno rendimiento.

Y que lleve yo un rato repensándome si entro a degüello a criticar esas formas... Porque claro, el fondo es bueno, que al final están consiguiendo sacar a esos treinta y tres del ídem. Pero es que las formas... esas formas... Es la eterna cuestión al final: la de si el fin justifica o no los media.
¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAARRRRRGGGGGGGHHHHH!!!!!!!!!

(uf)

Por suerte, estas cosas suelen caer por su propio peso. Miren, la última pregunta y su respuesta (nótense el gran instinto editorial de la chick en cuestión):
¿Existen libros malos?
No. Cada libro aporta algo.