dijous, 19 de juliol de 2012

Esto es lo que voy a hacer esta tarde del día de la manifestación bajo el lema "La cultura no es un lujo": voy a pasarme por Correos a buscar el libro de Fernando Poblet que lleva allí esperándome desde esta mañana y que desde este mediodía no paro de imaginarme: El sobrecito ahí, en su nichito del almacén de Correos de Laietana, con mi nombre escrito en la etiquetita que debe de llevar pegada debajo del sello. O no: fijo que no lleva ni etiquetita pegada: fijo que mi dirección está escrita con boli y con mala letra; fijo que en vez de Carretes, han puesto Carretas y que en vez de Sucunza, vete tú a saber lo que han podido escribir.

¿La cultura no es un lujo? Claro que la cultura es un lujo: lo que no es un lujo es lo que nos ofrece como cultura este Gobierno que nos lo está quitando todo y al que ahora vamos a reclamar. Y fíjense que reclamándoles les estamos reconociendo que sí, que son ellos los que deciden qué es y qué no es cultura, y cómo, cuándo y a cuánto nos la proporcionan. Fíjense que yendo a manifestarnos delante del Borràs al ritmillo del lemita de marras, que ni por rima -que solo rima con cosas como rebujo y repujo- es bueno para manifestarse. Que estamos yendo a reclamar cultura barata a un teatro que ya nos la da de saldo, pero en el otro sentido del término, el sentido de cutre, en el de verdad; que el Borràs solo se salva cuando trae a Faemino y Cansado, y eso lo sabemos todos, pero es que nadie se ha parado a pensar; que hemos entrado en una dinámica en la que la idea manifestarse nos suena a campanilla de Pavlov y en la que, en cuanto a lemas, hemos desistido hasta de la rima.

Lujo es que alguien vaciara una biblioteca y encontrara un Ferpo y que haya decidido venderlo justo el verano en el que Pérez Andújar me había hablado de él y yo andaba buscándolo. Eso es lujo. Esa es la cultura que es lujo, no esto que nos están recortando ahora, que también, en parte, bueno. Pero basta: ya nos la han recortado y no van a coger ahora el celo para volverla a pegar, ¿es que aún confiamos en estas cosas?

No sé. Vayan gritando sin rima. Yo voy a buscar una manera distinta de hacer las cosas. De momento me voy a Correos.
Cada vez que Capdevila pone un 'caldrà fer...' en alguno de sus rositas editoriales, me viene a la cabeza los 'cal...' que Miquel Bauçà fue distribuyendo por su glorioso 'El canvi'. Qué diferencia de actitud, qué distinta la urgencia. Cuánto de inculpamiento desesperanzado hay en los segundos y cuánto de venga que si queremos podemos, en los primeros, asumiendo que nos vamos a quedar en el primer paso, que es reconocer el problema, y que con eso ya habremos hecho bastante. Es Bauçà diciendo: la bombilla del pasillo está fundida, está oscuro y no vemos. Punto. Y Capdevila mantreándose: mañana cambio la bombilla, mañana cambio la bombilla, y viviendo de ese propósito, quedándose en la intención es lo que cuenta.

Hay problemas que son y que joden. Uno decide si quedarse a vivirlos o no. Con lo que no se puede vivir es con la esperanza de una solución que ojalá llegara, con los deditos estirados repitiendo casi, casi... Así no hay solución ni hay nada. Solo hay problema y vivir permanentemente en el problema.

En este glorioso momento que nos ha tocado vivir, hay que darse cuenta de cómo son las cosas, cagarse en ellas y decidir no que a partir de ahora conviviremos con una mierda sino que no queremos vivir al lado de esa mierda, aunque sea nuestra .

Quiero decir: esta foto es muy bonita de ver:




Pero es que mañana, en el diario, regalarán una pegatina con este lema estos mismos a los que se refiere aquí Oriol C. Caba:

Molts dels que ara dieu que la cultura no és un luxe l'heu feta servir com a font de subsidis pels vostres luxes particulars durant anys mentre d'altres intentàvem que servís per qüestionar-ho tot. a veure si us poseu les piles malparits, encara que sigui perquè us han tallat l'aixeta.

Que muy maja la pancarta, que muy bien el ratico de salir al patio y posar, pero, lo siento, es un poco de funcionarios grabando lipdubs en horario laboral. Todo esto no llega ni a primer paso, no alcanza ni para un miserable 'caldrà fer...'.