dimarts, 26 de juny de 2012

De cómo la cosa Eurovegas ya es una oportunidad perdida para poner a Catalunya en el mapa.

Imagínense, en un mundo ideal, a Artur Mas respondiendo en catalán al interés de Adelson por instalar sus tragaperras en Catalunya con un: No, gracias, su propuesta no encaja con nuestro modelo de país.

O sea, respondiendo como líder de Catalunya, no como presidente de una comunidad autónoma.

Imagínenselo, es lo único que podrán hacer porque no ha pasado, porque no ha sido así, porque Adelson viene a instalarse en España, en un trocito de España en el que hay un gran aeropuerto y playa, y Mas le debe de haber dicho: sí sí sí sí sí, welcome to Spain y no se lea mis discursos, que donde dije digo digo diego y, a partir de que usted se instale, diré digo o diego, dependiendo de lo que usted le parezca bien.

No es que no se haya dado un paso adelante poniéndole a Adelson la alfombra roja, sino que se ha dado un gran paso atrás. Este tío no se corta a la hora de meter mano en política. Entrará pasta -media Europa dejándose los cuartos aquí- pero nos habremos dejado a Catalunya por el camino -media Europa vestida de sevillana, con gorro mexicano en la cabeza, dejándose los cuartos aquí-.
En el hipotetiquísimo caso de que, durante las conversaciones de Mas con Adelson, hubiera salido el tema de la independencia de Catalunya, me imagino a Mas quitándole importancia al asunto y reconduciendo el tema hacia aspectos más económicos y de salas de fumadores. En el más que posible caso de que el tema haya salido hablando con Esperanza Aguirre, me imagino a ella sacándolo y presentándolo como un problema.

Y así. Retrataícos los dos.