dimecres, 6 d’agost de 2014

Lo de Pujol no voy a comentarlo porque me va grande: no le he seguido la carrera a este señor más que a nivel de usuario de urna, o sea, nada, porque ni en las campañas ni fuera de las campañas decían todo esto que nos cuentan ahora, y si entonces nos decían medias verdades a saber si lo de ahora no es media mentira también. Así que calladita mejor; me estoy limitando a leer sobre ello en el Watusi, de Casavella, que el Pelàez me recordó hace unos días que ya salía ahí todo el chanchullo; y no es Pelàez el único que lo había visto: ayer Miqui Puig pasó por la librería con una amiga y cuando ella preguntó "este Casavella ¿qué tal?" señalando el tocho que yo siempre tengo muy a la vista en el mostrador porque Casavella era vecino (y seguramente el vecino que más nos gustaba), yo, que estaba a otras cosas en el ordenador, dije sin mirar: "¡¡¡BUENÍSIMO!!!", levanté la vista y vi que me miraba extrañada, e insistí: "Ya sé que no sé por qué Casavella preguntas, pero da igual, ¡¡¡BUENÍSIMO!!!" "Por el Watusi, pregunta", dijo Miqui Puig, "joder", añadió, "además, esto, leído hoy..." Y los dos, yo a un lado del mostrador y él al otro, sacudimos las manos en el aire y luego nos las llevamos a la boca y cucamos los ojos así muy fuerte como si nos estuvieran deslumbrando con algo. Y la amiga se compró el Watusi, claro.

Este mediodía le decía yo al socio muy seria: "Si el mundo fuera como tiene que ser, que no lo es, ahora mismo Casavella estaría vendiendo desbocado". Pero claro, para que el mundo fuera ahora como tendría que ser, Casavella debería haber estado vendiendo desbocado desde hace años, desde que empezó, prácticamente. Y eso no ha pasado. Eso no pasa nunca y ahora el mundo es como es. Y ya está; todos a apechugar, a llorar porque los idiotas que sí venden dicen que dejan el tuiter, pero se dejan la cuenta abierta para volver de aquí a nada, me juego uno de mis gatos, por aclamación popular, por el país. Imaginaos qué país. El de la foto. Claro.