divendres, 11 de setembre de 2009


He seguido los consejos de Gaby y, para acabar con mi gripe, me he hecho una infusión de ajo, limón y miel (hervir una cabeza de ajo durante 20 minutos, añadir dos cucharadas de miel y el zumo de medio limón). Me he tomado un vaso pensando que sería como masticar ajo directamente. No me ha sabido a nada, por lo que he deducido que mi casa debía de hacer una peste que tiraba para atrás y yo sin enterarme. No me ha quedado otro remedio que hacer magdalenas de canela para matar el olor. Ahora que me imagino que mi casa huele a Navidad, voy a lavarme los dientes y a hacer gárgaras durante media hora.
Gemma dice que vayamos esta noche a oír rock'n'roll. Tengo que decidir quién puede más: si las ganas o el dolor de cabeza. Gane quien gane, si venís a verme o me encontráis por ahí, no me habléis muy de cerca ni me beséis ni me déis la mano. Limitaos a saludarme con un gesto de la cabeza. Eso si no llevo la mascarilla de gatito que me compré en Hong Kong hace ya unos años y que sólo me he puesto una vez para pasar desapercibida cuando Jaume se empeñó en que entrara en el cuarto oscuro de aquella discoteca.

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