dissabte, 21 de desembre de 2013

La mente del monstruo.

Se le entiende mejor, que no quiere decir que sea más bonito, si uno se lo imagina un ratito antes de meterse en la cama, arrodillado, codos clavados en el edredón y frente apoyada en los nudillos; humilde pero confiado; autosugestionado de una magnitud de su obra comparable sólo a la de aquél a quien en ese momento cree su interlocutor; encarado hacia el suelo pero sin mirar abajo, que para eso está dirigiendo la oración hacia arriba. Cree que tiene línea directa con Dios, cree que los que gritan en la calle no entienden nada; se cree hasta cordero, y en sus momentos más heroicos seguro que ha llegado hasta a fantasear con su propio sacrificio.

Ayer Gallardón se debió de pegar el jesusito de mi vida de su vida.
Y debió de irse a dormir con una paz de espíritu insuperable.

Bueno. ¿Están ustedes tan horrorizados como yo?

dimecres, 11 de desembre de 2013

La entrada de blog de Jair Domínguez sobre Bibiana Ballbè, publicada tiempo después del artículo de Bernat Dedéu sobre ella misma, es el equivalente al artículo de Jordi Soler sobre la independencia, publicado meses después del de Vargas Llosa sobre el mismo tema.

Me podrán decir: hombre, no compares el tema con el otro TEMA, pero relativicen un poco para un lado o para el otro; ambos son temas que pueden importar nada o importar mucho. Aunque parezca que el segundo, el de la independencia, tenga que ser fundamental, hay gente a quien le importa tres pimientos y, aunque hablando del primero, la cultura, parezca que estemos hablando de una cosa que le importa a un determinado sector y punto, oigan, estamos hablando de la CULTURA, y más radical que eso...

Pero de lo que estoy hablando aquí es de dos partes en conflicto y de cómo se aborda ese enfrentamiento.

Cojan los artículos más o menos iniciales, los que vinieron con el estallido mediático de ambos asuntos. Tenemos por un lado a Vargas Llosa diciendo cosas como que parece mentira que el nacionalismo sea ahora un tema importante cuando no es más que un dogma de fe que se han sacado de la manga los que ahora mandan; que cuando él estuvo aquí, no conoció a un solo independentista catalán; que todo esto de la secesión no es más que una "construcción artificial" justificada solo por los tiempos difíciles que ahora vive España, a quien se presenta injustamente como "país opresor". Cojan ahora el de Bernat Dedéu (no he copiado mal el link, es que han borrado el artículo; van a tener que conformarse con los extractos del mismo que publicó Núvol aquí), dice en resumen que lo que nos está pasando con lo del Santa Mònica no es más que "el síntoma de una castración cultural masculina", que nos molesta que el fenómeno Bibiana se haya hecho con el "monopolio de la seducción cultural"; lo reduce todo a una especie de envidia que no sólo los hombres, sino también las "mujeres masculinizadas" sienten en el momento en que "una niña mona les roba el monopolio del acceso a la cultura".

Uno puede leer estas dos cosas y escribir artículos de respuesta diciendo que vale, que gracias por el psicoanálisis pero que no, que ni el tema de la independencia lo marca lo fea que es España ni el tema de la cultura va de lo feas que somos nosotras. Acaba convirtiéndose la cosa en algo que fa de mal discutir, en detrimento nuestro, que pataleando, insistiendo en que no hablábamos de eso, acabamos pareciendo monas (de simias, no de guapas) enfadadas y, de cara a la galería, perdemos toda credibilidad.

Total, que si nos quedamos en este punto, en este nivel miserable de conflicto, la cosa no va más allá de la conclusión: los independentistas son tontos y los antibibianistas son feos, y ambos están enfadados por eso, no porque tengan un punto más fuerte de argumentación (si lo tuvieran).

Entonces llegan más artículos. Y va pasando el tiempo y llegan más. Y cuando uno ya está harto de volver sobre el tema para demostrar que la cosa no es tan pueril como nos la pintaban al principio, aún llegan dos artículos más -el de Soler, aquí, y el de Jair Domínguez, aquí- que demuestran que a los del otro bando ya les va bien quedarse en el punto básico de la discusión inicial. Entonces es el momento en el que uno tiene dos opciones: desesperarse porque todo esto empieza a ser una especie de repetitivo darse cabezazos contra la pared o reconocer la mediocridad de ciertos columnistas a la hora de hablar de ciertos temas, decidir obviarlos (que debe de ser de las cosas peores que se les puede hacer a los columnistas) y tirar para adelante.

Al final, como dice un amigo, este es un momento maravilloso en el que todo el mundo, por fin, está enseñando las cartas, se está poniendo en su sitio. Y de qué manera, oigan; añado yo.

diumenge, 8 de desembre de 2013

Hola, Jordi Soler,

Le ha quedado un artículo-contenedor de basura, el suyo de hoy en El País, muy majo.
Digo contenendor porque, pareciendo que trata solo un tema (el de la independencia), contiene todos los temas por los que algún día en la historia de la humanidad algún grupo de personas ha decidido luchar; y digo basura porque contiene también todas las respuestas que de manera conservadora, paternalista incluso, estos grupos de personas han recibido por parte del más rancio establishment con el fin de frenarlos en su empeño de la manera más pueril, esto es, a base de la manidísima amenaza 'que viene el coco'.

Es un artículo que como vale para todo, no vale para nada.
Mire, podríamos, así para reírnos, cambiar independentistas por antitaurinos. Su primer postulado, entonces, quedaría así: ¿qué harán los antitaurinos en un país que ya ha conseguido la prohibición de las corridas de toros? Para empezar se quedarían de golpe sin objetivo, sin quehacer, sin su estrella polar, porque el antitaurinismo funciona y tiene sentido en la medida en que la prohibición de las corridas de toros todavía no se ha conseguido, porque una vez que esta se consuma, el antitaurino pierde su encanto y se convierte en una persona normal.

Da risa, ¿no?, que ser una persona normal sea ser una persona sin encanto y sin estrella polar.

También podríamos cambiarlo por otra cosa, pero en vez de para reírnos, para llorar. Por ejemplo: ¿qué harán las sufraguistas en un país que ya ha conseguido el derecho a voto de la mujer? Para empezar se quedarían de golpe sin objetivo, sin quehacer, sin su estrella polar, porque el sufraguismo funciona y tiene sentido en la medida en que el derecho a voto femenino todavía no se ha conseguido, porque una vez que este se consuma, la sufraguista pierde su encanto y se convierte en una persona normal.

Esto es, así, de buenas a primeras, lo que me ha venido a la cabeza leyendo su artículo; entonces ya, claro, el resto ha caído por su propio peso, porque con estas ideas mías en la cabeza, siguiendo el hilo de su argumentación, me he puesto a imaginarme un mundo lleno de antitaurinos y sufraguistas que, muy tristes y errantes, privados de su razón de ser, empezaban a pedir la prohibición de los antiinsecticidas y de las raquetitas aquellas para matar moscas, los primeros, y el derecho a voto de los geranios mayores de dieciocho años las segundas, y todo me ha parecido muy gracioso (iba leyendo y me divertía, se lo juro) hasta que he caído en la cuenta que era muy ridículo, pero ya no lo que yo pensaba sino lo que usted ha escrito, y me ha acabado entrando una mala leche morrocotuda al pensar que llevamos meses y meses tragándonos artículos de mierda sobre este tema que no van a ninguna parte, sólo a que usted vaya cobrando cada mes y a que la gente sin ganas de pararse a pensar un poco vaya aumentando también su mala leche, hasta que llegue un día en que pase alguna barbaridad y esa misma gente la acabe consintiendo porque, oiga, perdonarles la vida a los mosquitos, que son tan puñeteros, como que no.

Así que, poniéndome a su nivel, le respondo que no sufra por todo eso, hombre, que yo, por ejemplo, tengo amigos gays (precisamente su artículo me lo ha pasado uno de ellos) que estaban super a favor del matrimonio cuando para ellos aún estaba prohibido, y que, precisamente este que me ha pasado el artículo, en concreto, se ha casado este año y yo no le veo cara de que vaya por el mundo sin su estrella polar ni ninguna de esas cosas bonitas que dice usted que se pierden cuando uno consigue lo que quiere.

Sin otro particular, reciba un cordial saludo,
Isabel Sucunza

dissabte, 7 de desembre de 2013

Miren: cojan la conferencia que Jordi Sellas, Director General de Creació i Empreses Culturals de la Generalitat, pronunció en el Ateneu hace unos meses, digiéranla y verán que acaban cagando exactamente la fiesta que Bibiana Ballbè estaba preparando para enero en el Santa Mònica. Porque, a ver, ¿qué parte de aquel discurso no entendieron? ¿La de alguien responsable de parte de la política cultural de un gobierno que reconoce no sentirse cómodo hablando delante de la gente de la Cultura o la que hablaba de Sak Noel como una especie de genio incomprendido? Es que no hay más que estar un poco atentos: aquella conferencia se titulaba "Cultures disruptives" y el mail de la Ballbè -o de quien quiera que se los escriba- lo que buscaba era precisamente eso: artistas disruptivos; y, entiéndanme, no tengo nada en contra de la disrupción como no tenía nada en contra de las sinergias hasta que alguien decidió coger el término y ponerlo al servicio de sus absurdos intereses falsamente filantrópicos o, lo que debería ser lo mismo, que ya sabemos que no lo es: políticos.

Lo que no puede ser es que ahora Sellas denuncie lo de la Ballbè como una extralimitación suya y sólo suya; que se ha "excedido claramente en sus responsabilidades", dice, como si las responsabilidades cuando te ponen a dedo a realizar un trabajo concreto se las inventara uno; y que "no ha entendido lo que significa trabajar en una institución pública", como si la Ballbè no llevara años trabajando en una de ésas.

En serio, escuchen la conferencia de Sellas; yo la pedí al mail de prensa del Ateneu Barcelonès y me la mandaron en seguida: está todo ahí. Verán que, si la Ballbè tenía un encargo, ese encargo era hacer fiestas como esta que proponía que, al final, es una de las cosas que sabe hacer la Ballbè. Échenle también un vistazo a los vídeos de aquel mes de residencia que tuvo en el hotel Omm; está todo documentado: ella hace lo que hace y por eso la pusieron donde la pusieron; Sellas hace lo que hace, por eso lo han puesto también; y, vayan subiendo, Mascarell hace lo que hace también.

¿Ya han llegado arriba? Bueno, pues ya saben de dónde viene todo. Ahora, a pedir responsabilidades (que las irresponsabilidades ya se las están dando todas sin pedirlas), porque lo que es coherencia, mucha, mucha, está claro que no se les puede pedir.


(Presentación Desorden púbico. Laie CCCB. Dempeus. 5 de diciembre)


Ave María Purísima.
Gracias por venir a todos; gracias gente de Malpaso por invitarnos; gracias, Damià, por acogernos.

Leo:
Sobre las 16.30h., Gorka Ovejero, Julio Martín Villanueva, Ibon García y Mikel Álvarez se levantaron de sus asientos junto con otras cuatro personas del público y bajaron las escaleras en dirección al escenario, donde se encontraban los participantes de la reunión, entre ellos, la señora Barcina Angulo.

Gorka Ovejero, cuando estuvo al lado de la señora Barcina, sacó de la carpeta que llevaba una tarta y se la estampó con fuerza en la cara. Inmediatamente, Julio Martín Villanueva, que también se había aproximado a ella desde el lado contrario, hizo lo mismo dándole con otra tarta en la cabeza cuando ésta se agachaba, tratando de protegerse tras el primer impacto. Instantes después Ibon García, que se había aproximado por detrás, hizo lo mismo con otra tarta, estrellándosela en la cabeza.


Esto pasó en 2011. Hace unos días se ha celebrado el juicio por el que se ha condenado a los tres a dos años de cárcel por "DELITO DE ATENTADO".

Evidentemente, esto no pasó en Rusia.
Esto pasó en Toulouse, el juicio se ha celebrado en Madrid y los acusados son Navarros. Yolanda Barcina es la presidenta del Gobierno de Navarra, antes había sido durante muchos años alcaldesa de Pamplona.

Os cuento todo esto porque quiero que sintáis lo que explica el libro de manera cercana en el espacio, que es la manera más básica, por lo material, de sentir cercanas las cosas, sin tener que hacer ejercicios de abstracción que lo acabarían acercando definitivamente; un ejercicio de abstracción que podría ser por ejemplo el ponernos a discutir en base a estos hechos sobre qué es delito y qué no es delito, y llegaríamos seguramente a las mismas conclusiones tanto en Rusia como aquí.

Tirarle una tarta a alguien a la cara no es delito; ponerse una minifalda y subirse a cantar a un altar tampoco lo es; estar en contra del trazado del TGV, que es por lo que estos tres navarros protestaban, no debería ser ilegal; pedir la dimisión del presidente del país, que es lo que pedían las Pussy Riot con su performance en la catedral de Moscú, tampoco debería serlo.

Lo que pasa en los dos casos es que hay alguien que, abusando de su autoridad decide que tirar una tarta, subirse a un altar sí es delito.

Las Pussy Riot subieron a ese altar en febrero de 2012. Cantaron una canción en la que pedían a la virgen dos cosas: una, que se hiciera feminista, y dos, que Putin desapareciera. Fueron detenidas por desorden público. Pasaron una temporada en la cárcel antes de que se las juzgara. Durante ese tiempo, la acusación, que era el Estado y que era la Iglesia ortodoxa, elaboró un discurso que quería demostrar que aquello que habían hecho no era simplemente una falta de respeto sino un atentado que merecía un castigo de dos años de prisión (llegaron a pedir hasta cinco).

Hay entrevistas con Putin refiriéndose al tema, en las que insiste que la cosa no tenía nada que ver con él (la letra de la canción que se interpretó en aquel altar decía textualmente: Virgen María, madre de Dios, llévate a Putin, llévate a Putin, llévate a Putin) sino que formaba parte de un plan para destruir a la Iglesia ortodoxa y al Estado entero. Hay una entrevista en la que incluso llega a escudarse en la defensa de la memoria histórica, llegando a comparar la performance con la destrucción -literal- de la misma catedral en la que actuaron, que fue tirada abajo en 1917 por la policía comunista antirreligiosa y que, tras la caída del comunismo, fue reconstruida.

La Iglesia ortodoxa no tardó en apuntarse al carro de la criminalización de las chicas. Hay un reportaje de la BBC, que está colgado en el Youtube, que se titula "Pussy Riot, a Punk Prayer", en el que puede verse la oración masiva-manifestación que los popes de la iglesia organizaron en contra del colectivo. El documental incluye declaraciones de algunos participantes que, literalmente, reproducen las consignas de Putin; algunos, los más sueltos, no dudan en decir cosas como que (cito) están haciendo lo que los bolcheviques hicieron en los años 20 y 30. Por supuesto, ha habido manifestaciones masivas en su favor; éstas sí, las de la Iglesia no, claro, han sido reprimidas contundentemente por la policía.

En medio de este panorama, llegó el juicio. Les cayeron dos años de prisión a cada una. Las acusaciones fueron todas en la línea de quien está juzgando a alguien que realmente había atentado contra el estado y contra la dignidad de las personas. Ellas llegan a disculparse en el caso de haber ofendido a alguien e incluso admiten que no fue buena idea hacer aquello en la catedral, y no paran de repetir, en su defensa, cuál era su único objetivo: poner en relevancia cómo Putin está acabando con la libertad en Rusia, y cómo la Iglesia le apoya abiertamente.

Las Pussy Riot se definen como un colectivo ruso feminista. Yo creo, y esto es opinión, que tanto lo de ruso como lo de feminista se les queda corto en este caso; que lo de las Pussy Riot deja atrás fronteras y deja atrás géneros. Que están hablando -defendiendo- algo mucho más grande.

Las Pussy Riot están haciendo un papel que cada vez más tiene pinta de ser necesario a nivel internacional: el papel de ciudadanas que marcan al poder, que le muestran y denuncian sus excesos. Es un papel que últimamente se está revelando como muy importante; imprescindible, en Rusia y aquí mismo: si le echan un vistazo, por ejemplo, al proyecto de ley de protección de la seguridad ciudadana que ya ha pasado la primera criba del congreso de aquí, ya les digo que querrán salir corriendo a comprarse, como mínimo un pasamontañas.

Por todo esto, creo que toda esta historia que nos cuenta este libro, que incluye textos en los que las tres encarceladas explican la performance, quiénes son, qué se han encontrado en la cárcel; poemas suyos, letras de canciones y extractos de declaraciones de testigos de su juicio, no hay que verla como una cosa que ha pasado lejos, sino como algo que nos concierne a todos. Por eso es importante leerlo, porque las cosas no pasan de un día para otro, porque aunque no sepamos hacia dónde vamos a ir, hay que, al menos, tener clara la posibilidad para poder al menos intentar frenarla.

Esta mañana, acabando de preparar este texto, me he dado cuenta de que ahora voy a acabar reproduciendo la misma estructura del final del libro. El libro acaba con los alegatos que las tres acusadas hicieron al finalizar el juicio y con un epílogo de cartas de artistas internacionales -Yoko Ono, Le Tigre y otros- con las que se posicionan a su favor y animan a la comunidad internacional a hacerlo también. Yo ahora les voy a leer un fragmento del alegato que Masha Alyokhina, una de las tres condenadas, leyó en el juicio, y luego veremos la actuacín, el epilogo, de nuestras artistas internacionales particulares, Les Sueques.

Ya veréis que el alegato de Masha habla de cosas también que os sonarán muy familiares. Dice así:

Hoy por hoy, me parece sorprendente que en nuestro país necesitemos el apoyo de varios miles de personas para poner fin al despotismo de uno solo o unos pocos burócratas. Y me gustaría destacar que nuestro juicio es una confirmación muy evidente de que necesitamos el apoyo de miles de personas de todo el mundo para demostrar lo obvio: que ninguna de las tres es culpable. No somos culpables y el mundo entero así lo dice. El mundo entero lo dice en conciertos, el mundo entero lo dice en internet, el mundo entero lo dice en la prensa. Y también lo dicen en el Parlamento. El primer ministro de Inglaterra no saluda a nuestro presidente con palabras sobre los Juegos Olímpicos, sino con la pregunta ¿Por qué hay tres mujeres inocentes en la cárcel?". Es una vergüenza.

Pero más sorprendente aún me parece que la gente no crea en su capacidad para influir sobre el régimen. Durante los piquetes y las manifestaciones, mientras recogía firmas y organizaba peticiones, muchas personas me preguntaban por qué les iba a tener que preocupar o interesar a ellas aquel trocito de bosque de la región de Krasnodar, ¿por qué les iba a preocupar que la esposa del primer ministro Dmitri Medvédev quiere construirse una residencia oficial allí y destruir la única reserva de enerbors de rusia? Esta es otra confirmación más de que la gente ha perdido la noción de que este país nos pertenece a nosotros, sus ciudadanos. Y es que las personas han dejado de concebirse a sí mismas como ciudadanas. Por el contrario, se conciben como simples masas de autómatas. No sienten que el bosque les pertenezca, aunque esté pegado a sus casas. Dudo incluso que alberguen algún sentimiento de propiedad con respecto a sus propias casas. De hecho, si un día apareciera alguien con una excavadora frente a su porche y les dijera que tienen que desalojar la casa, esta gente recogería obedientemente sus pertenencias y se iría a la calle. Y allí se quedarían hasta que el régimen les dijera qué hacer. Es muy triste, pero estas personas están totalmente indefensas. Y tras pasar casi un año en prisión, me he percatado de que la cárcel no es más que una Rusia en miniatura.

Les Sueques.


divendres, 8 de novembre de 2013

Ayer, justo antes de entrar en la Laie con Joan y con Miquel, Martí, desde México, me mandó esta tira dickensauriana de Tom Gauld:





Luego, nada más entrar, me encontré con Albert, autor de este blog altamente dickensiano.
Todo empezaba a cuadrar tanto, que tuve que esconderme un rato a repasar el texto que iba a leer para asegurarme de que, al menos, por mi parte, la cosa no se estropeara demasiado. No me debí de esconder demasiado bien porque Susana me encontró en seguida y me hizo esta fotaza:

El resto fue bastante rodado.

El asunto era la presentación de "L'horitzó primer", de Joan Todó. Él dice que es gótico, lo que es es fantástico, aunque no es nada fantástico, lo que es es genial. Bah, léanlo y ya está. 

Yo, de momento, aquí les pongo el texto que leí. Cuando Miquel cuelgue el suyo, podrán tener la otra parte del asunto. Está en catalán y no ha pasado corrección. Aviso.


GÒTIC ETS TU



Em dic Isabel Sucunza i tinc vertigen invers. Sí. I ara m'he passat una bona estona patint vertigen horitzontal invers: mirava al Miquel i pensava que alguna força estranya em xuclaria, però cap a l'altra banda.



No ha passat res d'això i estic molt contenta de començar el meu discurs sencera i amb tots vostès estant al dia del meu quadre psiquiàtric.

Gràcies, Miquel. President.



Crec que això és el més a prop que hi seré mai de que em convidin a fer el pregó de les festes d'un poble. Al meu poble, que no sé si ho sabeu tots, és Pamplona, i a tot Euskadi, les coses es solucionen més tirant per la directa, generalment mitjançant un artefacte explosiu...



... que es diu Txupinazo.



Veieu el sambenito que portem a sobre la gent de per allà dalt? No em sembla bé. Al llibre del Todó, sense anar-hi més lluny, sí que hi ha bombes i no hi ha cap txupinazo. També hi ha bèsties amb banyes. I un riu: l'Ebre. I una guerra: la Civil. Amb aquestes quatre dades aïllades hom podria imaginar-se que estem davant:



1) l'última superproducció hollywoodiense, que ben podria ser l'adaptació feta per Mel Gibson de una novel·la qualsevol de Javier Cercas amb senyores vestides de faralaes, rodada a Salamanca, per exemple.



2) l'última novel·la ebrenca que, amb totes aquestes pistes, ben podria haber sigut escrita pel millor escriptor de Pitillas de Navarra, que lo riu és vida allà també, tot i que les Terres de l'Ebre d'aquí s'hagin fet amb el monopoli de la cosa.



Però no; és molt més que això: és "L'horitzó primer", de Joan Todó. Oblidin la peli de Mel Gibson, el llibre és millor, i oblidin qualsevol altre poble, el poble és la Sénia i, tot esperant la novel·la monogràfica de les festes d'allà baix que aquí mateix promet l'autor (jo t'he pres la paraula, Joan), a hores d'ara, “L'horitzó primer” és la gran novel·la de la Sénia.



I vostès diran: Pues vaja cosa, la gran novel·la de la Sénia; ni que n'haguessin tantes, de novel·les de la Sénia. Però no hauran entès res si diuen això, perquè el matís d'aquesta afirmació -”la gran novel·la de la Sénia”- no està en “la Sénia”, el matís està en “la gran novel·la”.



Una gran novel·la ho és si transcendeix la Sénia; si va més enllà de l'Ebre, de les festes del poble, de les fàbriques de mobles del lloc, del pare que se li mor a l'amic o de l'aeròdrom abandonat que hi ha al costat del poble; si transcendeix tot això quan, en aparença, fent una lectura molt superficial, només sembli que parli d'això, vull dir. És el quid de la qüestió aquesta tan surrrrrrealista d'allò local i allò universal; és el buit entre el que és local i el que és universal que només poden omplir les grans novel·les. És el buit que ve a omplir aquest cop “L'horitzó primer”.



Todó, quan estava en ple procés d'escriptura d'aquest llibre, em va dir que li estava sortint una novel·la gòtica. Quan per fi em va donar el llibre, jo en vaig fer una primera lectura amb aquesta indicació al cap, buscant-li lo gòtic al assumpte. Avançava en la lectura i no ho trobava. Em pensava que ja ho tenia, sí, cada cop que es feia de nit i l'escrivent estava encara despert a les golfes i em venien imatges de ratpenats estampant-se contra els vidres cridant ¡¡Nevermore!! ¡¡Nevermore!!; que ja, que allò de Poe era un corb, però jo m'imaginava ratpenats, que a mi Poe sempre se m'ha barrejat amb Bram Stoker. De fet, Poe és Stoker però sense sexe, explícit al menys, que eren així els putos victorians. A la novel·la tampoc no hi ha sexe; només un petit calentón via mail cap al final. Ja sé què s'estan preguntant tots vostès ara: és “L'horitzó primer” una novel·la victoriana? és la Sénia un poble asexuat? No ho crec i espero que corregeixis aquesta impressió en la teva propera novel·la de les festes, Todó. Però, el que deia: mai no acaba passant res de gòtic a “L'Horitzó primer”, Todó, ho sento si aquesta era la teva intenció.



Al final però, qui busca troba, sí que vaig veure una cosa: el més gòtic que hi ha a la novel·la, el més gòtic que hi ha en aquesta sala, ets tu mateix, Joan Todó (i no entraré a discutir si també ets victorià); ets gòtic igual que gòtic és aquest desdoblament que explotes entre persona i escrivent, entre senienc i barceloní, entre el parlar fluixet i el pensar a tot volum. Un desdoblament que tu has vist i has escrit de tot el que et passava pel davant.



“L'Horitzò primer” és una novel·la de dualitats.. Tot és dos a “L'horitzó primer”: La Pastora (per suposat, que és una maqui hermafrodita), la guerra, el riu amb les seves dues bandes, el temps (amb el seu passat i present)... tot. Fins i tot i sobretot el mateix Todó són dos Todós: l'escrivent i qui no escriu.



I jo em pregunto: què seria de les novel·les o, el que vindria a ser el mateix, què seria dels pobles sense l'escrivent? El prota del llibre en un moment de la història es pregunta: “Què quedarà del poble quan el poble hagi desaparegut?” Ell respon que les persones i jo penso que perquè en quedin les persones, hi haurà calgut un escrivent que les hagi escrit.



Imaginin la responsabilitat que ha decidit assumir aquest tipus gòtic (i, potser, victorià).

Imaginin la sort que té la Sénia, la sort que tenim tots, de tenir en Joan Todó.





Ahir vaig llegir un tuit que deia que algú havia llegit en veu alta un fragment de “L'horitzó primer” a casa i que els seus pares li havien dit: “Però això és poesia”. Vaig llegir un comentari al facebook també d'algú que deia que mai no havia conegut un poeta que llegís bé els seus propis versos. Crec que hauries de llegir-nos un fragment, Todó, perquè aquesta gent vegi quanta raó portava la primera i com d'equivocat estava el segon.

(Foto de Yannick García)

***Extra, extra*** Aquí, el discurs de la nació del Miquel Adam. Tots drets, mans al cor.


dimecres, 6 de novembre de 2013

divendres, 1 de novembre de 2013

(foto robada del Twitter de Bruno Sokolowicz)

Ayer se presentó Blisstopic. En esta foto pueden ver a uno de los jefes, Manu González, en el momento en que, micro en mano, decía cosas como que nos hacía mucha ilusión, que era una revista en la que todo el mundo tenía cabida, que tenía una plantilla de redactores maravillosa y cosas así. En realidad, lo que estaba pensando era "En cuanto acabe con esto, aprovecho que tengo el micro en la mano y me pongo a contar chistes".

Estuvo muy bien, yo creo que nunca había estado en una fiesta en la que, aunque nos pasáramos de la hora de cerrar el local, las empleadas del sitio acabaran riéndose con nosotros y no metiéndonos nada de prisa por irnos. Nos dejaron jugar con los micrófonos a contar chistes-Pimpinela, había ganchitos en bolsas tan enormes que te cabía la cabeza dentro, hablamos con Llucia Ramis, Ricard Ruiz Garzón; Olga Jornet se presentaba por primera vez como coordinadora de Revista de Letras y las dos comentábamos la portada de este mes del Qué leer y Milo J. Krmpotic nos explicaba que podría haber sido peor, que podrían no haberle puesto a la Redondo letras que le taparan (un poco) el escote; y Albert Fernández (otro de los jefes de Blisstopic) imitaba a Miguel Noguera; y Jaume Cladera buscaba el disco de los Surfing Sirles por la tienda y encontraba no sólo "Música de consum" sino también "Romaní, semen i sang".

Total, que ha nacido Blisstopic. que es otro ejemplo de que últimamente están pasando cosas buenas porque hay gente también buena que se lanza a comerse ese ganchito que es el mundo.



Larga vida.

dimecres, 30 d’octubre de 2013

Mr. Pla (Adri Pujol) avui canta Todó aquí.

I l’Horitzó primer de Joan Todó no és el periple de l’únic senienc que té l’honor de figurar en l’obra de Josep Pla (com és el cas de Josep Martí i Roca, Doret), però ha fet punts per ser el següent mascarat a comptar-s’hi, sempre en cas que Pla ressusciti i el llegeixi.

El presentem amb el Miquel Adam Rubiralta el proper dia 7 a la Laie de Pau Claris. Vinguin llegits, que jo tinc por de caure en la collonada que sol engolir-se'm en moments de nervis i d'emoció, i no saber explicar-vos bé per què és tan important aquest llibre.


dilluns, 28 d’octubre de 2013

Un día, en el trabajo, hicimos esto:



Y cuando acabamos, Reed nos dio las gracias por haberle dejado hablar de libros.
Fue un día perfecto.

divendres, 25 d’octubre de 2013

Igual que “Jo em rebel·lo. Nosaltres existim” tiene un aparte -tan aparte es que está en otra ciudad (en Barcelona y no en Caldes d'Estrac)-, este artículo que hace unos días apareció en Blisstopic hablando de la muestra viene con recámara en este blog, en forma de entrada que habla de esa 'pieza' que también forma parte de la muestra como parte de la cuestión social que hoy día son las formas de habitar y no habitar un bloque de vecinos en el mismísimo centro de Barcelona.



Si van a visitar la muestra, en un punto del recorrido encontrarán esta sencilla instalación de la imagen de aquí arriba y la invitación a visitar el lugar de la foto que enseña: uno de los replanos del edificio sito en la calle Muntaner, número 14. No voy a darles detalles, no voy ha hacerles spoliers de qué van a encontrar allí por la sencilla razón de que a mí, visitante, me gustó entrar en aquel portal con prácticamente cero información de lo que allí pasaba y/o había pasado. Sólo voy a decirles que, en muy poco espacio (más amplio, como siempre, si cuentan los metros hacia arriba -o los peldaños que tendrán que subir, y súbanlos todos es mi consejo- que si los cuentan a lo ancho del edificio), encontrarán un espectro social que contaría como muestreo válido para cualquier encuesta fiable sobre qué es urgente y qué igual no lo es tanto a la hora de construir una ciudad habitable para todos.

Vayan; está en el mismísimo corazón de Barcelona, tiene el portal casi siempre abierto y, si no, siempre te lo abren sin preguntar cuando llamas al interfono del piso principal. Vayan y suban por la escalera; encontrarán material de lectura, puertas cerradas que cuentan historias y puertas que de repente se abrirán en su imaginación.

Es como echarle un vistazo de golpe a toda la ciudad, sobre todo a la que normalmente no se ve, pero que existe con una intensidad brutal.

dimecres, 23 d’octubre de 2013

Que lo de la reflexión posterior está muy bien, pero que a veces me pregunto para qué sirve.

Servidora lleva tirándose de los pelos con todo esto de lo literario o no desde hace mucho tiempo; desde antes, por ejemplo de que, hace años, me viera atrapada en un vagón de metro, rodillas con rodillas, con una compañera de trabajo que me insistía en preguntarme a ver por qué unas cosas eran buena literatura y otras no, que a ver quién lo decía, que a ver si valía más lo que dijeran cuatro señores aburridos que se habían pasado la vida estudiando que lo que dijeran miles, ¡millones! de personas que se lo habían pasado muy bien leyendo un libro. Yo ese día contaba las paradas que pasaban -demasiado despacio- dirección pza. Catalunya, que era donde me tenía que bajar, sacudir la cabeza, hacer una honda inspiración y acordarme de qué había pensado esa mañana que tenía que comprar sin falta en el súper, en el camino de vuelta a casa.

El libro del cual hablaba tan vehemente defensora de lo literario de lo mainstream pongan que fuera "La catedral del mar", aunque no lo era, porque no había salido aún entonces, pero para que se hagan a la idea; podría haberlo sido, igual que lo podrían haber sido las sombras de Grey, Jo confesso, cualquiera de los del Larsson o aquel del niño empijamado. Gran literatura, sí, claro; no recuerdo ni de qué libro hablaba ni creo que ella recuerde ya no el título del libro sino la totalidad de la conversación.

Todo esto estaba pensando esta tarde mientras leía los tuits que mis amigotes del tuiter colgaban en referencia a este artículo del Núvol, y pensaba en enviarle un DM al @senyorforns, que era el único que me venía a la cabeza que, pudiendo estar en la conversación también, no lo estaba porque anda por ahí lejos, que dijera: "Fornets, t'estàs perdent un parell de coses importantíssimes que, quan tornis, ja no importaran gens". Porque ya no importará nada todo esto cuando haya vuelto Forns, porque es una de esas reflexiones a posteriori que les decía al principio de esta entrada que no sé, de verdad, para qué sirven.

Y no sé para qué sirven porque creo que se están manteniendo, la reflexión y la discusión, sobre algo que no es. No es crítica literaria lo que publican muchos diarios en la sección de libros ni lo que publican la inmensa mayoría de los blogs ni revistas digitales. No es crítica literaria ni nada de eso lo que publico yo aquí cuando me da por hablar de un libro; no lo es. En parte por esto último que acabo de decir, porque tengo muy claro lo que es una cosa y lo que no, es por lo que no tengo los santos arrojos de ir por ahí pidiéndoles a destajo a las editoriales ejemplares gratuitos de muestra; y también es por eso por lo que no tengo reparo en poner aquí por las nubes libros de amigotes, eso sí, tampoco me verán aquí hablando de un libro que no me haya gustado como para ponerlo por las nubes por la simple razón de que nunca, jamás, me verán en el trance de mentirle a un amigo ni piadosamente ni, mucho menos, sin necesidad.

Lo que sí que me verán hacer es rajar con toda la mala baba de algo que me han querido pasar por bueno y no lo es. Y eso, amigos y no amigos, es lo que prohíben hacer en los diarios si el autor es amigo ya no tuyo sino del jefe, y sé tan de primera mano esto que digo que no puedo decir nombres ahora, aquí, y menos en tiempos de crisis. Y ese es el problema: que el pobre crítico sí sabe quién es el amigo del jefe, pero el lector, sentado en su sofá, con el suplemento literario entre manos, no. Así que el pobre crítico que quiere ser crítico nunca acabará de serlo si además quiere conservar una cosa tan prosaica y tan poco literaria como la nómina.

Total no es crítica todo esto; es colegueo, es promo, es autobombo de capelleta propia o de algún superior, es aprovecharse de que alguien tiene tirón. Es el galagonzalismo de la industria editorial, es hacerle una foto a Marichalar justo en el momento en que hojea el libro de Urdangarín.

Y funciona, claro, para vender hoy, que es la manera cutre de funcionar que nos hemos inventado y el aro por el que estamos haciendo pasar a la literatura y al arte en general.

Es ruido todo al final, follón, moda, todos elevados a la enésima potencia ahora que los emisores se han multiplicado también por mil. Es ruido que no hace sino evidenciar dos cosas: cómo el emisor ha optado por rebajar la calidad de lo emitido simplemente por hacer amigos y por hacerse oír por cuanta más gente mejor (piensen ahora en el atajo que supone que te publiquen en sitios como Núvol para este último fin), y las pocas ganas del receptor de parar un momento y ponerse a pensar qué decide él y no quien le esté cayendo mejor o quien esté gritando más.

Que la discusión no es, en fin, si la crítica es fiable y libre de amiguismo o no, que la discusión es si la crítica es crítica o no lo es. Igual que la discusión ha sido siempre si la literatura es literatura o no lo es.

dilluns, 7 d’octubre de 2013

La prueba de que algo de razón tiene Cataluña cuando alega motivos de expolio en su proceso independentista es que la acusan de insolidaria cuando hace amago de marcharse: no se le acusa de insolidario a alguien que alega el hecho de ser una carga como motivo para quitarse de enmedio, al revés: cuando el abuelo se siente una carga y casi que fantasea con la idea de morirse para no seguir molestando, lo que da es mucha pena, se le intenta quitar la idea de la cabeza y todo el mundo se pone a pensar en lo bueno que es el abuelo y en qué han hecho ellos mal.

Me acaban de impeler en los comentarios a la entrada anterior a que, en vez de pensar en separarme, piense en unirme, que lo haga por los trabajadores de los astilleros de Rota, por ejemplo. ¿No se dan cuenta de que de eso es precisamente de lo que hablamos cuando hablamos de expolio? Entrando en su juego, podría hacerles la lista de trabajadores en los que nadie ha pensado: los del mueble de las Terres de l'Ebre o los de los del campo de Lleida, sería caer en su trampa, claro está, porque está claro que esto del reparto de las ayudas y de la riqueza, igual que no ha funcionado en España con Cataluña dentro, está por ver si funcionaría en Cataluña con España fuera, que me temo que tampoco; es lo que venía a decir cuando hablaba de políticos chorizos en la entrada anterior, y ya que me mencionan también lo del 15M, les diré que creo que, en el caso de conseguirla, la independencia, seguramente después hará falta currarse un 15M también aquí, a ver si a base de insistir, la cosa acaba cuajando un poco más.

Estaba dando otros motivos, pero los motivos -anticuados- de siempre no hay manera de quitárselos de encima. Es como pasar la pantalla de la Game Boy y que el cacharro se empeñe en recargarte siempre la pantalla anterior.

Me han acabado, en los comentarios (y hay un emoticono para la cara que se me ha quedado cuando he leído esto), llamando manipuladora por escribir en castellano. Está claro que algunos no quieren ampliar la argumentación; o no conviene o la mente no está preparada para hacerlo porque, cuidado, se abriría un campo de discusión en el que las partes estarían más igualadas; en el que no estaría tan claro quién es el bueno y quién es el malo aquí.

dimecres, 2 d’octubre de 2013


Igual que mis padres fueron niños navarros de la posguerra, yo fui una niña navarra del postfranquismo. Me crié en Peralta, un pueblo de, entonces, 5.000 habitantes, en la Ribera. Ayer estuve tomando unas cervezas con un tío de mi edad que creció en el pueblo de al lado. A ratos, lo escuchaba hablar -me hizo un discurso super convencido sobre por qué nunca, jamás, viviría en una ciudad- y era como si me estuviera hablando en japonés; yo reconocía los lugares comunes, reconocía incluso el sentimiento de felicidad del que hablaba cuando hablaba de entrar en un bar y que te conociera todo el mundo; reconocía también la sensación aquella de pensar que todo el mundo hablaba de ti al salirte de lo habitual y la norma de supervivencia número uno en un pueblo: aún sabiendo que hablan de ti, tú a lo tuyo. A quien no me reconocía era a mí, viviendo en un pueblo.

Luego nos fuimos a vivir a Pamplona. Me metieron en un cole público primero y en un cole privado de curas después. Mis padres son de misa semanal; yo también lo fui con ellos. Hice la comunión, la confirmación, retiros espirituales en Semana Santa y campamentos con oración por las mañanas en verano en los que subíamos a la montaña. No me reconozco ni en Pamplona ni en misa ni comulgando ni haciendo via crucis ni mucho menos subiendo a ninguna montaña.

De adolescente me enviaron a estudiar a un pueblo de Minnesota. No me reconozco haciendo esquí acuático en primavera ni esquí de fondo en invierno ni votando demócrata ni republicano. El inglés no me parece un idioma especialmente bonito y nunca he mostrado una especial tendencia a preocuparme por si se me congela la cosecha ni por si los Vikings se clasifican o no para las finales de la Superbowl.

Estudié periodismo en la Universidad de Navarra. No me siento sucia por llevar faldas cortas ni pienso que mi misión en este mundo sea tener hijos ni amar a Dios. Cogía prestado "Camino" de la biblioteca para leerlo en voz alta con mis amigos y partirnos la caja/escandalizarnos a partes iguales. Vi "Camino", la de Fresser, y me pareció buenísima y necesaria precisamente para quien nunca la vería. No voy a las reuniones de antiguos alumnos que monta el IESE. Tampoco rajo demasiado de la universidad; recuerdo aquellos años precisamente como ultrafelices.

Me vine a Barcelona a los 27? 28? No me acuerdo.
No frecuenté a independentistas. Viví en un piso compartido con Adela, de Figueres, Antonio y Óscar, de Barcelona; hablábamos en castellano. Yo trabajaba en la Guía del ocio, allí escribía y hablaba en castellano también. Poco después me fui a otro piso, allí me hablaban en catalán porque yo les insistí en que lo hicieran, para aprender, y ellos (gracias) tuvieron la santa paciencia de echarme una mano. Ahora, trabajo en Barcelona en una editorial en la que publicamos libros en castellano. Distribuímos en Madrid y en Sudamérica y, un día, hace poco, escribí un mail en catalán a los distribuidores sin darme cuenta de que entre ellos estaba la de Madrid. Mi jefe, con quien hablo siempre en catalán, vino a mi despacho y me dijo que siempre que hubiera alguien de Madrid entre los destinatarios, hiciera el favor de fijarme y escribir en castellano. Pienso que tenía razón.

No estoy metida en asociaciones, ni en colectivos, ni en protopartidos, ni en partidos favorables a la causa catalana. No participé en la Vía catalana. No soporto los artículos del Ara ni los de La Vanguardia. El rock catalá me parece horroroso, Dyango también. ERC me parece una cosa trasnochadísima. CiU me parece la derechona más carca. Y unos chorizos. Me parece que la gente que dice que el paro bajará si Cataluña se independiza simplemente ha hecho una resta de porcentajes.

Si hay un referendum -que creo que lo tiene que haber- voy a votar sí.
Pero no me digan que estoy condicionada. Ni por unos ni por otros.

Por Vargas Llosa, en cambio, por Almudena Grandes, por Elvira Lindo, por Muñoz Molina, por Rafael Reig... por todos esos no voy a decir que haya sido condicionada pero sí que diré que me han dado el último empujoncito hacia el convencimiento. Y Bauzà también, un poco. Y los del ataque a Blanquerna. Y la alcaldesa de Quijorna. Y el suegro de Gallardón. Porque todos estos, podrían haberse preocupado por estar más o menos informados, igual que me he preocupado yo. Con más motivo deberían haberse informado ellos, que cobran para eso o actúan basándose en informaciones que les llegan.

¿Qué quieren? Mi sentido de la responsabilidad crece conforme el suyo desaparece, si es que alguna vez estuvo ahí en alguna parte.

Ahí tienen mis últimos motivos, no mi condicionamiento.
He empezado a escribir una entrada sobre esta noticia que ha aparecido hoy en El Periódico, en la que se cuenta que en Planeta el responsable de prensa de cada sello editorial va a dejar de depender directamente del editor para pasar a depender del director de marketing.

He parado de escribirla cuando llevaba unas diez líneas porque tenía la sensación de que estaba diciendo todo el rato obviedades sobre el libro como producto y el escritor como promocionador de éste o, directamente, como producto también. O como marca. O como cualquier cosa menos como escritor, igual que el libro como cualquier cosa menos como literatura, vaya. Y he decidido tirar por la directa y explicar que no es esta que Planeta dice que van a hacer ahora una decisión tomada de la noche a la mañana; que al libro ya se le venía tratando desde hace tiempo como producto de marketing y que en muchos casos la figura del editor ya pendía del hilo de las ventas más que del de la calidad literaria, pero vaya, que por lo menos seguía existiendo esta figura y haciendo como que cortaba y pinchaba aunque sólo fuera un poco.

Se me ha ocurrido que en vez de explicarles todo esto, podría presentarles a algunos de estos jefes de marketing que a partir de ya, oficialmente, van a ser quienes decidan qué van a leer ustedes. Está por ejemplo ésta, que tras vender cosas en Myrurgia, en el grupo Planeta en general y en Seix Barral en particular, ahora decide qué leen sus hijos; o ésta, que antes les decía qué grabadora Panasonic comprar y ahora les va a decir qué libros de Planeta poner en sus estanterías; o esta otra, mi preferida, que tras decirles qué chocolates comer y qué leches beber, les ha dicho durante una temporada qué revistas de RBA leer mientras les coge el tinte en la pelu y ahora les está indicando en qué materias primas agrarias, animales vivos y/o materias textiles gastarse los duros.

Son gente muy preparada; todos tienen sus másters, así que no se corten, háganles caso, que igual hay suerte y resulta que alguno de ellos encima tiene criterio literario. O eso, o apuesten por las editoriales pequeñas, que no saben nada de vender cremas ni animales ni chocolates ni radiocasetes, que a lo peor no saben ni de vender libros, pero que de literatura y de escritores saben un mogollón.

dilluns, 30 de setembre de 2013

Esta mañana, niños queridos, hay algo nuevo en el aula; hay algo nuevo que vosotros podéis ver. Me refiero a esos dos señores que hay ahí al fondo. Y hay algo nuevo que vosotros no podéis ver todavía, porque sois muy pequeños, pero que yo os voy a enseñar a ver o, por lo menos, lo voy a intentar porque ésa es mi obligación; quizás mi única obligación. Hoy hay en esta clase una falta absoluta de libertad. Esos dos señores, que no son niños, que no son yo mismo, y a quienes he intentado impedir que entren en el aula, se han colado aquí y, lo que es mucho más grave aún, me han exigido que os haga un examen para que ellos puedan calibrar cuál es el estado actual de vuestros conocimientos, y, después de todo esto, os diré que pretenden, ¡ja, reíros conmigo, oh, niños! que la suya es una ocupación pacífica del pueblo. ¿¡¿Qué mayor violencia que la que se ejerce contra el espíritu?!?
Examen. Tomad nota de las preguntas:

- El inglés, su importancia geográfica.
- ¿Es verdad el inglés?
- Historia del inglés.
- El inglés en la actualidad.
- El inglés de los americanos.
- ¿Cómo hay que tocar el inglés?
- El ruido del inglés.
- El inglés más famoso.
- El inglés y la literatura.
- Un kilo de inglés.
- El inglés de los niños.
- El inglés y la cabeza; relación si la hubiera.
- El inglés en andalucía. Y el clavel.
- Teoría general del Estado y el inglés.
- El inglés negro.
- ¿Hay un inglés o hay muchos ingleses?
- El inglés de los actores.
- El inglés y Dios.
- No ha nacido todavía el inglés que me domine.
- El inglés descabalado. Su porqué.
- El inglés puto.
- Dibujo a mano del inglés.
- ¿Es carne el inglés?
- El jaque al inglés.
- ¿Satisface hoy en día un inglés?

- ¿Qué inglés?

(vídeo original, aquí)


Gracis, profes; gracis, Mallorca.

diumenge, 29 de setembre de 2013

El cuento del culturista catalán que han tenido a bien publicarme los del Clift Fanzine en su número 6 (éste) va justamente de esto que dice aquí Jorge Bustos, bueno, de eso que dijo sobre el kitsch Milan Kundera en "La insoportable levedad del ser" y que ahora, en su artículo, Bustos cita tan extensamente.

Dice Kundera: Cuando digo totalitario quiero decir que todo lo que perturba al kitsch queda excluido de la vida: cualquier manifestación de individualismo (porque toda diferenciación es un escupitajo a la cara de la sonriente fraternidad), cualquier duda (porque el que empieza dudando de pequeñeces termina dudando de la vida como tal), la ironía (porque en el reino del kitsch hay que tomárselo todo en serio)...”. Sí, sí y sí. Y ese es precisamente el problema de Dempeus, el prota del cuento, culturista que quiere poner sus músculos al servicio de la independencia pero que se encuentra con que lo suyo no puede encajar, por individualista, en una corriente que ahora es colectiva.

Falla Bustos sin embargo al aplicar al caso catalán algunas de sus conclusiones derivadas de la definición de Kundera. Falla con ésta, por ejemplo: El kitsch catalán es un biombo que oculta la ruina. Y con esta otra: Es un precinto que aísla de la mierda a los soñadores. Un festivo certamen de castellets erigidos sobre el agujero de un donut, sobre la nada decimonónica y sentimental. Y falla Bustos porque no ha entendido qué hay en este caso detrás de tanto kitsch: no es que el kitsch sea el biombo, es que el kitsch es la propia ruina; si hubiera leído a Valero Sanmartí o a Antonio Baños, esto, Bustos lo sabría, como también sabría que gran parte la mayoría silenciosa que el PP ha entendido tan mal está formada por gente que renegando y no habiendo querido participar en vías, manifestaciones que parecen cabalgatas de reyes ni habiéndose planteado nunca, jamás, ni arrimarse a los castells -no castellets- a hacer piña, votará SÍ, si la pregunta finalmente es de sí o no, en el próximo referéndum sobre la independencia.

Supongo que es este párrafo de Kundera el que probablemente haya despistado a Bustos: Nadie lo sabe mejor que los políticos. Cuando hay una cámara fotográfica cerca, corren enseguida hacia el niño más próximo para levantarlo y besarle la mejilla, que como afirmación es impecablemente cierta pero que no es aplicable al caso catalán: nunca un político había rehuído tanto lo kitsch como lo ha venido haciendo Mas en los últimos meses: ni participó en la manifestación del 11S de 2012 ni en la vía catalana; ni él ni el partido, y no me digan que ambas ocasiones no las pintaban calvas para hacerse fotos hasta con el apuntador.

Al final del cuento, Dempeus, el culturista catalán pierde la ilusión por participar de lo kitsch, de lo colectivo, decide sin embargo seguir trabajando en lo del culturismo y en lo de lo catalán; es parte de la mayoría silenciosa Dempeus, pero no de la que se piensan allá en Madrid, sino de la que llena el agujero del donut que, según Bustos, está tan vacío; de la que no se hace fotos, la que no se pinta la cara, la que acabará por salir y demostrará que es precisamente lo kitsch la ruina que no está dejando ver bien la verdad más profunda que hay detrás.

dimarts, 24 de setembre de 2013

A los 13 años, servidora se reveló como negada para los números mediante un, en casa, sonorísimo cate en matemáticas. Mis padres me apuntaron a clases particulares con un profe vecino, un señor de unos cincuenta años que tenía el despacho en el que me daba la lección lleno de estanterías de libros del suelo al techo. El profe, viéndome incapaz de centrarme en la ecuación de segundo grado que tenía delante por quedarme mirando embobada los lomos de los libros que nos rodeaban, un día, señalándome los numericos del papel, me dijo: 'céntrate, resolvemos esto primero y si lo conseguimos, -señalando entonces los libros de la pared- te regalo uno'.

Me regaló "La ciudad y los perros" de Vargas Llosa y me dijo que, si me gustaba, podría coger todos los que quisiera. A partir de entonces, cada día, al final de la clase, me quedaba un rato a mirar los libros y a hablar con él de lo que había leído.

Al César lo que es del César: El profe de mates y Vargas Llosa fueron importantísimos, más de lo que me pensaba en aquel momento, para todo lo que ha venido después.

dilluns, 23 de setembre de 2013

Hace unos días colgaba este texto sacado de 'Incerta Glòria' aquí, en referencia la peli aquella de zombies que han hecho sobre la II Guerra Mundial:

Tothom contra els dolents; tothom, sempre, a tot arreu, a favor dels bons. ¡Quina monotonia, Déu meu! ¿És que no hi ha ningú amb una mica d'imaginació en aquest planeta? Però el que tenen de pitjor les guerres és que després se'n fan novel·les; pel que respecta a aquesta (que t'ho asseguro, és una guerra de merda com tantes), se'n faran unes novel·les particularment idiotes, d'un rosa i d'un verd molt pujats...

Pues me equivoqué un poco entonces: me creí muy lista haciendo la traslación 'donde Sales dice novela, ahora se tiene que decir película', ya saben, porque ha pasado el tiempo y tal; ¡como si cuando Sales no hubiera ya películas! Me quedé corta avanzando, cortísima, la cosa es mucho peor. Ha pasado el tiempo, sí, y lo que ha sobrevenido a Sales no ha sido el cine, que ya estaba, ha sido la inmediatez, la prisa, la generalización del acceso a los contenidos y, por tanto, su banalización: el artículo de urgencia, el 'algo tengo que decir sobre esto de lo que ahora se habla tanto', y así, claro, uno se acaba encontrando con columnas como los que hemos leído estos días: sensibleras, imprecisas, tendenciosas, manipuladoras, hasta cargadas de la jeta infinita que hace falta para decir sin despeinarse 'de esto no entiendo nada, pero voy a opinar'.

Lo de los columnistas se está revelando como timo, como inflación. Es timar al nobel de literatura ofrecerle un espacio semanal en un diario de actualidad; es decirle que confías en él para hacer precisamente todo lo contrario a lo que sabe hacer, a la reflexión pausada, a disponer del tiempo de documentarse, de dejar que lo escrito haga chupchup. Es convertir su trabajo en cantidad, no en calidad; en rutina fastidiosa de aquellas que te exigen pensar antes en qué quieren oír que en lo que quieres decir. Firmar para un diario de los de hoy lleva implícita una carga elevadísima de autocensura; tan implícita, tan esencial, que a la que llevas un tiempo te descubres loando al escritor de la columna de al lado, saliendo en su defensa sin tener tiempo de fijarte siquiera en los recursos cutresalchicheros que éste, timado también a base de renombre, a base de dinero, acostumbra a utilizar. Y que un Nobel acepte estas condiciones laborales supone que el Nobel nos está timando también; se está incluso timando a sí mismo.

Es inflación. Dar de leer algo, cualquier cosa, firmado por un premio Nobel no quiere decir que ese algo sea digno de premio Nobel también. Pensar que cualquier artículo de Vargas Llosa es una filigrana literaria, el colmo de la sabiduría y de la pureza del pensamiento universal, sería como pensar que el saltito que da la gimnasta olímpica todos los días al bajar el último peldaño de la escalera de su casa es merecedor de una medalla de oro también. Pero nos lo venden así, lo del Nobel, y lo cree así el Nobel también; y ahí está la inflación consciente, que es falta de respeto, claro: sabiéndose respetado por la gente que lo lee, el Nobel decide ignorarlo o acomodarse en ello y hacer tu trabajo con el mínimo esfuerzo; lanzar opiniones como si fueran verdades, porque sabes que se las van a tomar como tal, sin interesarse por los resultados de las últimas elecciones ni por la historia de Cataluña de los últimos cuarenta años, sobre la cual, encima, vas a hablar.

Estas últimas entradas del First Swimming Lesson están jugadas en el terreno de la independencia, sí, van de eso: es una cosa que me preocupa y que creo que estoy teniendo muchísima suerte pudiendo vivirla in situ; pero van también de la degradación de la profesión; de los articles de merda que s'estan fent; de la dejadez, de la vagancia, de la vacía manera de pontificar que tienen algunos; de cómo se creen que son ellos quienes van escribiendo la opinión, quienes van inventándosela e, inventándosela, se creen también que pueden inventarse la historia: la que ha pasado y la que vendrá.

Ya lo dije el otro día en un twitt: tenemos una cancha de tenis de lujo -la independencia- y estamos dejando que se nos metan a jugar tenistas vagos y descuidados. Y no: eso no se puede permitir.

diumenge, 22 de setembre de 2013

Hola, Vargas Llosa.

El "parece mentira que el independentismo catalán esté en el centro de la actualidad española" que suelta usted en el primer párrafo de su artículo de hoy, quiere decir exactamente lo mismo que el "no me gusta opinar sobre lo que no sé, pero aquí va" del último párrafo de aquel otro artículo que firmaba hace unos días Almudena Grandes.

Para entender lo que está pasando en Cataluña (y entender lo que está pasando en Cataluña o al menos creer entenderlo, pienso, es o debería ser condición previa a sentarse a escribir un artículo sobre el tema), lo primero que hay que entender es cómo ha llegado a ser el independentismo tema central de la actualidad española. Voy a permitirme darle una pista a ver si lo entiende y luego le voy a explicar qué me ha hecho perderle el respeto hasta el punto de creerme en posición de darle una pista a todo un Nobel de literatura como usted: Se habla tanto del independentismo catalán ahora mismo porque hace un tiempo, en las últimas elecciones catalanas, los partidos ya se presentaron dejando claro en sus programas si eran o no independentistas, y resultó que ganaron los que lo eran. Ni usted ni Cercas, por lo visto, se enteraron de esto, igual que usted no ha visto tampoco que han pasado otras cosas que, en su artículo, dice que no han pasado; como que la opinión pública SÍ se indignó cuando salieron niños pidiendo la independencia por la tele, pero luego se acordó de que la tele española lleva tiempo ensenñando niños 'en trance', como los niños catalanes que exageradísimamente retrata usted, poniendo cara a proclamas antiabortistas, proolímpicas y hasta rojísticas, de La Roja la selección, por ejemplo, y nadie se ha extrañado por esa manipulación.

Otra pista que debería de ayudarle a entender el porqué de la actualidad del independentismo, la dice usted en su mismo artículo cuando escribe "la libertad del individuo (es) la más importante conquista de la historia, que dio al ciudadano la prerrogativa de elegir su propio destino –su cultura, su religión, su vocación, su lengua, su domicilio, su identidad sexual- y de coexistir con los demás, siendo distinto a los otros, sin ser discriminado ni penalizado por ello.", lo que pasa que la utiliza para argumentar todo lo contrario de para lo que, desde hace unos años, se está utilizando para argumentar aquí. Se apropia usted de un argumento que puede utilizarse tanto para una cosa como para la otra: dice que el nacionalismo catalán coarta la libertad del individuo, cuando precisamente el nacionalismo catalán se ha hecho más fuerte en ver el individuo su libertad coartada; su libertad, por ejemplo, de utilizar su propio idioma, y elijo idioma por centrarme en una cosa que a usted sí parece importarle, a ver si nos entendemos así. Podría aquí pasarle la lista, hacerle la cronología de la supervivencia del catalán, que sería la misma cronología del vapuleo al que desde el gobierno central se le ha sometido desde tiempos inmemoriales, pero por no alargarme, simplemente le diré que le eche un vistazo a lo que ahora mismo está pasando en Mallorca; lo encontrará buscando en el google vaga mestres mallorca (vaga quiere decir huelga y mestres maestros, el resto se entiende solito, ya lo verá usted).

En fin, podría seguir pero veo que vuelve a utilizar, para cerrar su artículo, la idea de que la libertad es propia del no nacionalismo y, como veo que no nos vamos a poner de acuerdo en esto porque yo soy de las que piensa que el no nacionalismo es una cosa que no existe -piénselo: en un juego de contrarios sería como decir que el Madrid es fútbol, así que su contrario, el Barça, por el mero hecho de no ser el Madrid, no lo es- prefiero dejarlo aquí, no sin antes decirle que creo que ha escrito usted un artículo llenito de lugares comunes para protestar precisamente por los lugares comunes, y llenito también de reflexiones que pueden utilizarse tanto para defender una cosa como para defender la otra, que es al final como si no hubiera escrito nada. Pero déjeme explicarle antes, que se lo he prometido, por qué me he atrevido a darle pistas, por escrito encima, a un gran escribidor como usted. Aquí va:

La metáfora del semáforo de Cercas es una mierda. Es cutre. Juega con símbolos prohibitivos y los quiere vender como marco legal a respetar. Cae por su propio peso. Así que no me trago que a usted, Nobel de literatura, le parezca buena. Así que no me trago nada tampoco de lo que viene después en este su artículo de hoy.

dissabte, 21 de setembre de 2013

Todo el tiempo que tardó en morirse Juan de Borbón en Pamplona, tuvo ocupada una planta entera de la Clínica Universitaria. Una planta entera sólo para él y supongo que accesos y pasillos de otras plantas también fueron cortados para el paso de su séquito de seguratas, familia y allegados. También los parterres de delante de la clínica, en la avenida Pio XII estuvieron, si no cortados, sí ocupados por fotógrafos a pie de calle y subidos a escaleras de tijera; fotógrafos y focos y furgonetas con antenas parabólicas. Y policía, claro, pero bueno, la policía siempre había sido tan parte del paisajismo urbano en Pamplona como las murallas de la ciudadela, los ciervos de la taconera y el pino con la copa partida en dos por un rayo de los jardines de la Diputación.

Nosotros en esa época nos fuimos a Rusia, a hacer quinielas entre vodka y vodka con el día de la muerte del rey que nunca fue. Los diarios no llegaban allá hasta el día siguiente y no había internet, así que por las noches apostábamos por si se había muerto o no durante aquel día que acababa de pasar. Por la mañana, pillábamos el diario y exclamábamos 'aún no; pero de hoy no pasa fijo' y seguíamos con nuestro viaje: nos íbamos a ver el Hermitage o a Lenin, previo paso siempre por la estación de Riga -que quedaba a la derecha en el camino de ida y a la izquierda en el de vuelta, como siempre se empeñaba en indicar nuestra pacientísima guía; que qué vocación la suya, qué santa paciencia ante tan gandul público de resaca sostenida y pocas ganas de escuchar; éramos jóvenes y cafres, estábamos fuera de casa y la botella de vodka costaba un dólar, qué queréis-.

El que no fue rey no se murió mientras estuvimos lejos. Cuando volvimos, entrando por Pio XII, vimos aún a todo el mundo allá, tal como los habíamos dejado.

Ahora se muere uno que sí ha sido rey. Y si mientras no se moría su única misión en este mundo había sido estar vivo, ahora, estos días, su único papel será estar muriéndose. Ni teniendo cumbres internacionales pendientes, visitas protocolarias, cositas que firmar, le han puesto sustituto; y ésta es la prueba de que su trabajo consiste sólo en ser. Ser delante de una cámara, ser encima de Corinna, ser cayéndose por las escaleras, ser vestido de militar, ser leyendo un papel en Navidad, ser sobre todo intocable, y, ahora, ser muriéndose.

Y nosotros, como cuando su padre, a mirar cómo es, que vendría a ser nuestro único papel ante la monarquía: mirar, ver, hojear el periódico de hoy o el de ayer y hacer apuestas o comentar. Si la institución monárquica ha aguantado tanto, igual es porque los papeles se han mantenido siempre en esta simpleza, porque a nadie, nadie, se le ha ocurrido actuar. Así que ¿cómo va a abdicar el Rey? Eso supondría un movimiento, un reconocer que tenía un trabajo fuera de otra cosa que no fuera ser. ¿Cómo va a abdicar el Rey ahora que lo está haciendo tan bién, además? Si los defensores de la monarquía hablan de la importancia del monarca como representación, ahora es cuando más tenemos que darles la razón, con este monarca deshecho, infectado, corrupto representando al país.

Así que muy bien, oiga, siga siendo, siga muriéndose usted, no intente arreglar lo que ya funciona, no le abra las puertas a la no impunidad, no sea que por el otro lado, a los que miramos, nos dé por actuar también.

dijous, 19 de setembre de 2013



Es verdadera devoción la que hay en esta casa por Jorge Bustos, por eso me he llevado las manos a la cabeza cuando he leído este artículoque hoy le dedicaba a Martín de Riquer.

Les pongo en antecedentes sobre mi disgusto: hace un par de días, hablaba con Joan Safont sobre el artículo de mierda de Cercas (matizaba mucho más el calificativo entonces, pero ha pasado el tiempo y me estoy encontrando con que mi cerebro lo ha archivado en tan desagradable casilla), luego vinieron los de Lindo y Grandes, que ahora le hacen olorosa compañía en ese rincón del archivo. Le decía a Joan que son gente toda esta que, a base de tener espacio que rellenar cada semana en prensa, decidían hablar sobre todo y acababan hablando sobre nada que les importara, escribiendo al final sobre todo lo que que mandara la rabiosa actualidad, o sea, sobre nada de lo que estuvieran bien informados. Le decía también que yo prefería pasarme un ratito cada día leyendo a Sostres, a Bustos y a Ruiz Quintano, antes que a todos los payasos antes mencionados, porque, aunque no soliera comulgar con sus inclinaciones, estos sí, por lo menos, me ofrecían la garantía de que, al escribir siempre sobre cosas que sí eran importantes para ellos, se habían tomado su tiempo de estudio, reflexión e investigación.

Entonces va Bustos y escribe lo de Riquer.
A Bustos le importa Riquer, le importa el Quijote, le importa incluso Tirant lo Blanc, hasta ahí por lo menos no andaba yo tan equivocada.
Lo que pasa es que Bustos usa Riquer no solo para hablar del Quijote, que también, sino para subirse al carro de la rabiosa actualidad, y acaba así pecando de lo mismo que Cercas, Lindo y Grandes. Ahí es donde se escacharra el artículo de Bustos.

Me he llevado las manos a la cabeza, ya se lo he dicho a ustedes al principio de esta entrada, y se lo he dicho a Bustos también por Twitter. Me ha respondido –no con estas palabras exactas- más o menos que Riquer, en Cataluña, estaba olvidado por su opción ideológica; le he dicho que aquí Riquer no estaba olvidado; me ha dicho que lo de ahora eran elogios obligados; le he dicho que no lo eran; me ha matizado diciendo que aquí, en Cataluña, el ruido de lo contrario era tan fuerte que no dejaba oír su nombre y opción; le he dicho que es tan fuerte el ruido de lo contrario en Madrid que se habla de Cervantes pero no se habla de Martorell, cuando Riquer habló de los dos.

Pues bien; ese último twitt, el de Cervantes y Martorell, ha sido una soberana metedura de pata por mi parte.

Me ha pasado por la cabeza ponerme a explicar mi equivocación, pero no me he visto capaz de encajarlo todo ahí, así que me he venido para aquí, que tengo más cancha.

El mismo ruido que en Madrid no deja escuchar Martorell, en Barcelona, en Cataluña, tampoco ha dejado escucharlo durante mucho tiempo. Eso se traduce en que la gente –vaya, la que conoce a Riquer, tampoco vamos ahora a ponernos espléndidos con eso- aquí,en Cataluña, por mucho que lo llame Martí, a Riquer lo relaciona con el Quijote antes que con el Tirant, y que aquí, en Cataluña, no ha sonado nunca el Tirant tanto como el Quijote, ¿sabrá Bustos esto?, porque estoy segura de que, si lo supiera, él se llevaría las manos a la cabeza un poco también.

Al final lo importante es que Riquer habló tanto de Cervantes como de Martorell y miren, creo que en esto que voy a decir ahora, quizás, si se lo repensara, Bustos estaría de acuerdo conmigo: utilizar un artículo-homenaje a Riquer para apuntarse al carro de la rabiosa actualidad, para tirar una paletadita más de prejuicio sobre todo esto que está pasando, no es de recibo; no lo es.

La clava explicándome y, cuando eso pasa -las pocas veces en la vida que a uno le parece medio ver qué le ha llevado hasta donde está, qué no se puede olvidar para volver a ello un tiempo después, cuando sean tiempos menos claros-, se tiene la sensación de que si esto, la vida, fuera un libro, por ejemplo, irá bien tener la esquina de esta página doblada para volver a ella, releérsela, y reencontrar elpunto de partida desde donde recomenzar.

Mi página marcada, la que ha doblado Torra escribiendo este artículo, cuenta cómo llegué de un sitio en el que 
No han volgut saber mai res ni de la llengua, ni de la història, ni, per descomptat (horror!) de la cultura popular
a otro en el que Torra y otros muchos se habían ocupado de mantener todo eso bien vivo. Cómo llegando yo a Cataluña vi que aquí, sí, podía con el idioma (con el euskera nunca pude) podía con la literatura, podía con lo popular.

Quim Torra dobla esquinas. Quim Torra es un marcapáginas.
Lo es cuando publica a Xammar y a Torres, lo es cuando publica a gente que marcaba también las páginas de Pla, de Francia y de Inglaterra, lo es publicando páginas nuevas que deberían quedar bien marcadas también. Lo es hasta cuando publica a Dickens, que más que página marcada, es biblia, libro de cabecera de cualquiera que quiera un punto sólido del cual partir.
Lo está siendo a lo bestia cuando se pone al frente de un museo que pone a la vista de todos un momento histórico que debe ser referencia obligada para el futuro de un país.

Yo soy lo que soy y escribo lo que escribo ahora por gente como Torra, que me da un nuevo punto de partida, que me borra la frustración de no haber podido con los fósiles de allí.

Gràcies, Quim.

dimecres, 18 de setembre de 2013

Desde la Via, tengo clavada en la oreja la tonadilla de media docena de críos hiperexcitados y cacofónicos; los críos, como los gatos, a ratos se ponen cacofónicos por repetición.
Cantaban no sé qué que decía 'volem, volem, volem' en el estribillo. Le dije al amigo con quien me miraba la cosa a la distancia prudencial de la acera de enfrente, que oía todo el rato 'culet, culet, culet', por aquello del Shinosuke Nohara. Él me dijo que no, que era 'volem' y que era lo que se cantaba cuando él también era pequeño los sábados, en el esplai. Yo me acordé de que a nosotros, de pequeños, no los sábados, sino de lunes a viernes, a la hora del patio, nos dio por cantar 'melón, sandía, cabeza de policía' a grito pelao y con los puños apretados, como si fuéramos la columna del linchamiento del terror en miniatura. Suerte que nadie vino a grabarnos entonces o habrían llovido las retiradas de custodia por instrucción en el terrorismo entre nuestros padres, que no tenían ni idea de aquello que cantábamos y que, cuando nos salía la tonadilla en casa, al menos en la mía, corrían a decirnos que ESO no se cantaba, y nos dejaban pensando qué de malo había en que los melones, las sandías y los cascos de los polis fueran redondeados y más o menos del mismo tamaño.

Lo de los críos es delicao. Son monitos de repetición y más si la cosa suena a fiesta y hay colorines de por medio. Pero decir que se está manipulando a la población desde pequeña por una foto concreta, por las imágenes de la fiesta de un día, también es manipular. Hoy coges a cualquiera de esos críos "independentistas", los llevas a Madrid a un parque de atracciones, les dices que Madrid es la capital de España, les preguntas si les gusta España y te dicen que les pirra y que por qué no os quedáis a vivir allí, en el parque de atracciones que es España.

Lo que pasa es que la tele, las cámaras, fijan el momento, lo hacen absoluto. Aquí está lo verdaderamente delicado: ¿deben enseñarse imágenes de críos representando un compromiso político? No, porque eso no existe: los críos no toman compromiso político igual que no toman compromiso religioso, igual que si llevan la camiseta del Real Madrid o del Barça, es porque sus padres se la han comprado. ¿Es condicionar al crío esto? No, porque un crío no adquiere compromisos ni de cara a un referéndum ni de cara a unas elecciones de aquí a cuatro años ni de cara a acabarse la cena esa misma noche antes de irse a dormir. La edad de votar está puesta a los dieciocho años precisamente por eso, para que voten ellos, no ellos por sus padres.

Creer que de esto van a salir hordas de independentistas es negarle todo aprendizaje posterior a la generación actual de críos. Y si algo tienen los críos, por suerte además, es que luego aprenden y acaban decidiendo libremente. La Via catalana, por ejemplo, estaba llena de antiguos críos que todas las mañanas cantaban el Cara al sol en el patio del colegio. Y ni yo ni ninguno de mis amigos del cole, que yo sepa, hemos acabado cortando en rodajas la cabeza de ningún policía en pleno mes de agosto.

Así que no aportaban nada esas imágenes. Nada más que críticas de quien no quisiera ver más allá.

dilluns, 16 de setembre de 2013

A mí me gustaría ver una reacción de un no separatista que no fuera Boadella enseñándome el culo (que no tengo nada en contra de Boadella, pero por verle el culo tampoco es que tuviera demasiado interés), pero no la he encontrado y cada vez que hablo con no separatistas, me parece una cosa más difícil de encontrar. Se han quedado atrás, no tienen ni idea de qué está pasando aquí ahora mismo. Nunca había intercambiado tantos mails referentes al tema con mis amigos no independentistas como en esta última semana y, por lo que veo, lo que han avanzado va del 'independentismo: caca' al 'independentismo: claro, vaya listos, ahora que estamos en crisis'; este último es prácticamente su único argumento. Los motivos históricos los rechazan de plano porque "está demostrado que la historia es una cosa cambiante" (sic.), y formulando esta frase ni se paran a pensar que precisamente eso, aquí, es motivo de esperanza para los independentistas.

Lo dicho: llegados a este punto, ya no lo entienden. Y no es tan culpa suya, me gusta creer a mí porque cuando pienso que tanta desinformación quizás quiera decir que a los responsables de la manipulación informativa, de la tergiversación del mensaje que le llega a la ciudadanía, les ha salido el tiro por la culata y lo único que han conseguido ha sido crear una ruptura social tan desequilibrada en cuanto a argumentos que a uno de los bandos (al que pretendían hacer suyo, en concreto) el único recurso que le queda ahora es ver al otro alejarse y tirar piedrecitas de cartón que ni le rozan la retaguardia, pienso que todo esto es la prueba del poder de estar informado.

No digo que aquí nos llegue la información de manera clara y cristalina, sería muy estúpido creer eso, pero sí que creo esto otro que le dije el otro día a un amigo no separatista: "La gran diferencia entre vosotros y nosotros es que vosotros sólo conocéis vuestro idioma, vuestra forma de ser y vuestra historia, mientras que en Cataluña se conoce lo vuestro y lo nuestro". Todo el mundo sabe que se tiene mucho ganado cuando se conoce a quien tienes delante.

Pero no me resigno a creer que esto se vaya a ganar en parte sólo por la falta de interés de uno de los bandos. Por todo eso me gustaría ver algo más que a Boadella enseñándome el culo o, ya puestos, a Cercas inventándose que un referéndum es la nueva no democracia.

diumenge, 15 de setembre de 2013

Lo de Cercas me pilla escribiendo en otro sitio que la democracia tiene alma mainstream; que en un país de millones de votantes, más te vale fundar un partido que recoja y encaje en el pensamiento común de al menos unos cuantos cientos de miles de personas, si quieres que éste cuente con un mínimo de visibilidad; y eso es lo que se viene haciendo últimamente en Cataluña, no con un partido nuevo sino con la posibilidad de un estatus nuevo: la independencia.

Pero la independencia, no se engañen, no es una cosa que se haya inventado nadie a título personal o a título partidista; la independencia ya estaba: no hay más que haber seguido la literatura catalana -la buena, o sea, la que era lo suficientemente importante como para haberse ganado la incierta gloria de haberse visto obligada a sobrevivir fuera de su medio ambiente ideal: un país de receptores que, estando a favor o no de sus postulados, al menos hablaran su mismo idioma. La independencia ya estaba: no hay más que haber seguido la historia con sus recuentos de muertos por la causa; muertos que habiendo acabado en el lado de los perdedores, parecían haber acabado también en el lado de los desaparecidos; desaparecidos ellos y desaparecida su intención, su lucha, su motivo: la independencia.

Yo, estoy harta de explicarlo, vengo de un sitio en el que, no hace tanto, ser independentista era ser terrorista; terrorista con sangre, con muertos. Vengo de un sitio en el que no hace tanto el 'unanimismo', por utilizar el mismo término que Cercas le roba a Vilar, provocaba, sí, ese mismo temor del que habla en su artículo por expresar la disidencia, sólo que la disidencia entonces, criminalizada además, recuerden, era todo lo contrario a lo de ahora: era ser independentista. Y a esto último también ha sobrevivido la independencia.

Muerta la rabia (el terrorismo), ha vuelto a salir a flote la independencia. Que no me venga ahora Cercas con que el derecho a decidir es instrumento de nada: el derecho a decidir es, como mucho, oficialización, constatación de una cosa que ya está decidida; que hemos decidido pese a la historia, pese a la dictadura, pese al terrorismo; es un dato que solo falta poner sobre el papel, convertirlo en número. ¿Le parece esto a Cercas poco democrático, de verdad? Porque a mí me parece casi la última barrera de la democracia que queda por superar; me parece casi un acto de justicia que se le debe a todo el mundo que algún día tuvo la idea de la independencia en la cabeza y se la tuvo que comer con patatas si no quería acabar en la cárcel o en una cuneta.

Cercas se pregunta si existe una mayoría que realmente quiera la independencia; bueno, no sé. Lo que sí que existe ahora es la manera de saberlo, y lo terrible es que hasta ahora no había existido por culpa de ese 'unanimismo' que Cercas utiliza para desacreditar justo lo que hasta ahora había sido víctima de aquel otro 'unanimismo' que, al menos en mi pueblo, durante muchos años nos ha tenido la boca callada a unos cuantos, a una mayoría, ésta, sí que bien silenciosa: la que no quería bombas, la que no quería muertos pero sí independencia; una mayoría a la que, en fin, no dejaban abrir la boca y, por tanto, no acababa de constar. Y creo que ya va siendo hora de que lo haga.

dissabte, 14 de setembre de 2013

Pobre Pere Navarro.

La cosa se entiende mejor si se tiene en cuenta que, para Navarro, referirse al proceso independentista catalán como una “segunda transición” debe de ser algo así como tragarse un sapo hinchado; para compensar, tiene que escupir acto seguido algo gordo, y entonces suelta lo de la monarquía arbitrándolo. Es así: la gente se ha puesto a escupir porque está empezando a tragar(se) cosas. Yo estos últimos días he estado cambiando mails con un amigo anti-independentista que, hasta ahora, no había querido saber nada del tema; el otro día en cambio, yo le propuse debate y él me dijo que de acuerdo pero que, como única condición, me pedía que no le hablara en catalán. Y, aunque sin compartirlo nada, yo puedo llegar a entender un poco que él cede terreno admitiendo el tema como tema, cosa que hasta ahora no estaba dispuesto a hacer, pero, hey, ojo, con condiciones que disimulen lo que según él sería la gran bajada de pantalones propia.
Porque lo sienten como una bajada de pantalones, todo esto algunos. El simple hecho de reconocer que a lo mejor sí está pasando algo, que a lo mejor esto ha dejado de ser una cosa obviable o rebatible simple sarcasmo y/o porrazo mediante, ya es para algunos toda una claudicación. Una claudicación más gorda que contradecirse a uno mismo, cosa que al final siempre puede justificarse con un 'me contradije porque era mío', que encima te recubre de humanidad a ritmo de latinajo; errare humanum lalalá. Pero ante el otro, ¿bajarse los pantalones del todo?, ah, no: eso es de maricas. Desabrocharse la bragueta, igual, pero no sin plantarse antes unos tirantacos esperpénticos, cuanto más mejor, así todo el mundo se centra en ellos y no en el hecho de que andan ya medio enseñando el culo.

divendres, 13 de setembre de 2013

Hola, Xavier Trias.
Un grup de ciutadans, en veure això que vostè proposa, hem anat per feina i hem elaborat la llista d'empreses a les quals es podria adreçar l'Ajuntament oferint publicitat personalitzada.
Sempre és millor i més segur anar a picar a les portes adequades que posar-se directament en una esquina i esperar que algú vingui.

De res.

L4 Barceloneta - Aftersun
L1 i L3 Pl.Catalunya - Marca España
L3 Tarragona - BarcelonaWorld
L5 Camp de l'Arpa - OBC
L5 Vall d'Hebron - McDonalds
L3 Liceu - Teatro Real
L3 Liceu - Bombers de la Generalitat
L1 Mercat Nou - Mercadona
L4 Vila Olímpica - Café Marcilla
L3 Drassanes - Zhang Zhou Xiao Ye FRP Shipbuilding Industry Co. Ltd.
L1 Bellvitge - Sanitas
L3 Poble Sec - Font Vella
L4 poble nou - puerto hurraco
L1 i L2 Universitat - Telepizza
L2 Tetuán-Intimissimi
L4 Alfons X - CSIC
L1 Rocafort - Societé
L1 Rocafortasec
L1 i L3 Catalunya - Brou del Bon Preu designed by Valero Sanmartí
L5 Collblanc - Gallina Blanca
L2 Sagrada Família - Banco Vaticano
L2, L3 L4 Passeig de Gràcia - Rastreator
L2, L3, L4 Passeig de Gràcia - Segway
L1 i L2 Universitat - Telepizza Deutschland
L3 Palau Reial - Nóos
L1 Marina - d'Or
L1 i L3 Plaça Catalunya - Sra. Rius
L4 El Maresme/Fòrum - Filatélico
L1 Sant Ildefons - Loterías y Apuestas del Estado
L4 La Pau - Pikolín
L4 La Pau - Gobierno de Aragón
L1 Girona - M'enamora
L2 Sant Antoni - Meetic
L2 Sant Antoni - Purina

diumenge, 8 de setembre de 2013

Comentábamos ayer con Xavier Antich por Facebook, a raíz de la publicación de "Los premios Nobel de literatura toman la palabra" -comentaba él, más bien, que a servidora, cuando se pone a hablar con gente como Antich, se le nota siempre la cortura de referencias-, que Thomas Mann, al constatar -y casi defender- en su discurso la poca habilidad del género escritor a la hora de ponerse a hablar en público, coincidía con María Zambrano y chocaba con Platón.

Mola coincidir con María Zambrano. Y mola que Zambrano coincida con los grandes de la escritura porque eso remarca la evidencia de que María Zambrano fue una grande de la escritura también.

No mola tanto no coincidir con Platón; no coincidir con Platón remarca la evidencia de la caída, aún inconclusa, está claro, del hombre cultivado.

Cuando la economía, lo material, cae hasta donde puede caer -mi abuelo, cuando algo se caía de la mesa y llegaba al suelo, decía: "No te preocupes; de ahí, no pasa"- lo que sigue cayendo es lo inmaterial, y lo inmaterial es la cultura. No voy a decir aquí que Mann ni Zambrano anduvieran en caída libre, por Dios, si lo suyo aún vuela; sí voy a decir que la retórica, en tiempos de Platón, era uno de los rasgos que definían al hombre culto. También es verdad que la escritura, eso que Zambrano y Mann dominaban, lo era menos. El medio ha cambiado, las necesidades de la gente, también. Hoy, quien más quien menos, se las puede apañar para adquirir alguna sabiduría sólo leyendo; cuando Platón, no: el mensaje, simplemente, o se decía o no llegaba a tantos. Así que todo maestro, para serlo, necesitaba saber decirse.

Ahora piensen en términos de hombre político. La historia de la retórica y la escritura ha ido un poco diferente por este lado. En tiempos de Platón había una identificación entre hombre político y hombre culto; ambos debían ser maestros y, por tanto, como decíamos, debían dominar el arte de la retórica. Si la rama del hombre culto que escribe y habla puede haber ido dejando atrás la parte del habla, la rama del hombre culto que hace política, se ha centrado precisamente en el discurso; incluso podríamos decir que lo que ha dejado atrás definitivamente es la parte de la escritura; yendo más allá aún: la del pensamiento. Al político, ahora, los discursos se los escriben; él sólo tiene que poner la cara, la imagen, estar pendiente de cuándo se enciende el pilotito que indica que tiene la cámara pinchada y hablar de una manera coherente, inteligible y más o menos respetuosa.

Que esto



vaya, en resumen, es impresentable. Es el pasotismo total. Es la inconsciencia total de la estulticia propia. Es la falta de respeto más absoluta por todo aquello que estás representando. Es el creerse de una impunidad supina ante del pasado, la historia, la cultura, la retórica, la escritura, el idioma y el mundo.

Y, por supuesto, es no coincidir ni con Platón ni con Zambrano ni con Mann ni con nada que vaya más allá de la unicelularidad más amebil; de la forma de existencia más parásita que pueda uno echarse a la cara.