dimarts, 13 de desembre de 2011

Se me ha ocurrido una forma de terrorismo intelectual fantástica: alguien que se dedica a comprar biografías en cuanto salen al mercado, o que tenga la manera de conseguirlas antes incluso de que lleguen a las librerías, que copie párrafos enteros y los vaya colgando en la Wikipedia, que luego corra la voz de que tal o cual biógrafo, en su último libro, ha copiado casi todo de allí. Seguro que hay una manera de detectar la trampa; seguro que puede comprobarse cuándo se ha añadido qué a la enciclopedia virtual y ver así si es de antes o de después de que el libro fuera escrito, eximiendo así en todos los casos de toda culpa al autor. Pero el daño ya estaría hecho, la difamación viaja rápido y ahí quedaría la manchita en el honor y la tocada de pelotas que la cosa supondría.

Todo eso se me ha ocurrido volviendo a casa hace media hora después de un día delirante de trabajo a destajo, en el momento de más soledad, justo después de la petite mort que supone pasar por la radio, hola, siéntate, habla, ahora no, ahora, después de la música, gracias por venir, adiós.

La soledad del corredor de fondo. Suerte que el camino de Francesc Macià a Carretes hace bajada. No sabría decir ni si las luces de Navidad estaban encendidas.

Póngame uno de Los Soprano y a dormir.
Una cosa: con todo esto de Urdangarín, ¿alguien está mirando a otro lado? No sé, me preocupa porque por ejemplo, del asuntillo de Mas en Suiza no se ha vuelto a hablar y, claro, yo no es que sea descofiada (DESCOFIADA, he escrito; descofiada. Me encanta.) pero la vida se ha empeñado en hacerme un poco tal y sé por experiencia que cuando el río suena, uno tiende a olvidarse de la fuente; que cuando un novio está raro con la novia, igual es que no está tan raro con alguna otra cosa o alguna otra individua. No sé, no sé; tonterías... Pero, otro ejemplo, al Rey: ¿alguien está mirando al Rey? Porque esta gente en la spotlight y su prole, hace ya años que se fueron a Washington y no fue precisamente para que los niños estudiaran inglés y valores americanos (qué grandes, los valores americanos). Cristina, por ejemplo, ¿no tenía trabajo que hacer aquí como Infantita que era? Era, qué gracia, ya no es. Quiero decir, si no hubiera sido por causa mayor, no le habrían dejado irse, ¿no?

Que de la misa, la mitad nos enteramos; que la verdad es lo que sabemos más lo que no queremos saber más lo que no nos cuentan.

En todo esto estaba pensando hace un momento en la ducha.
Joder, me roba hasta el tiempo de enjabonado esta gentuza.