dimarts, 29 de juny de 2010

(De cuando uno se queda paralizado y de cuando todas las canciones cuentan la misma historia)



A mí me pasa que tiendo a poner demasiada energía en las cosas, toda la carne en el asador, que dicen. Está bien; eso me lleva a tener mis momenticos de gloria. Lo malo es que de repente las cosas se acaban, y últimamente se han acabado unas cuantas, y a mí me pilla todo con el paso cambiado y con un torrente de hiperactividad que aún necesita una cierta distancia (tiempo) para frenar. La cosa es que durante el tiempo de frenada, tengo la misma energía pero me falta el objeto, el proyecto, lo que sea, hacia la que encaminarla. Entonces me quedo paralizada. Me paso el día pensando en las cosas que debería hacer pero soy incapaz de poner en marcha absolutamente nada. Y se me va el tiempo dándole vueltas a preguntas del tipo "Para qué tanta hostia?", "Para qué ser tan fantástica?"

Y, en fin, que a base de tirones, voy haciendo la vida siempre esperando que en una de éstas no se quede algo importante por el camino y que al final resulte que la parte que pese más sea la de los momenticos de gloria y no la de los periodos de desaceleración. Y que todo acabe teniendo una explicación lógica que vaya un poquito más allá que la conclusión esta simplista y fácil de la que soy incapaz de pasar ahora mismo.