dissabte, 4 de febrer de 2012

Javier:

Mira, te cuento el final para que te hagas a la idea de todo lo demás:

Sale el Joaquín y dice: grandísimos aficionados al flamenco, drogadictos de este arte sin el que yo ya me habría tirado al metro, esta casa tiene el horario que tiene y o nos vamos ya o me busco la ruina.

El Cabrera desde su silla: Joaquín! Joaquííín! que es el concierto número mil, que nos podemos quedar un rato más!

Joaquín desde el escenario: señoras y señores, es el director del Taller de Músics, le hacemos caso y nos buscamos la ruina, da igual, esto es arte y estos seguirían hasta las cuatro de la mañana porque son unos monstruos...

Una señora: una alegría!!!

Yo: un fandangooo!!!

Otra señora: Una siguiriyaaaaa!!

El Cabrera: Una siguiriya no, que es muy duro para acabar, esto!!!

Y va el Salao y canta una siguiriya, el tío. Y la bailaora y el del cajón mirándole ahí, plantaos, que ni palmas ni nada daban. Y el Puchero metiéndole unas hostias a la guitarra...

Y acaba, y sube el Joaquín: eres un monstruo, tú y la Filarmónica de L'Hospitalet, que habéis acabao con una siguiriya que es de lo más difícil del flamenco español y del mundo! Y el Salao mirándolo, con las manos en las pantorrillas y los ojillos así achinaos, como si le hablara en japonés.

Y aún tocaron unos fandangos más.

Y que un beso pa ti del Cabrera.
Y otro mío!

Isabel


(Y os meto unas alegrías porque sí, porque es sábado y quiero meter el Cabaret Elèctric, que la Virgili ayer tampoco pudo venir).