dimecres, 26 de maig de 2010

Sólo hay una cosa mejor que tener una amiga que vive al lado de la playa: que la bodega que hay justo entre la playa y su casa sea de este señor (*) que, después de venderte un vino buenísimo con esta etiqueta fantástica



no permita que te vayas sin antes regalarte una botella de vino navarro, por aquello de la conavarridad (él también lo es).

Quiero más domingos masnouencs con visitas a can Luri!

(*)La bodega es ésta de la foto de aquí abajo. Se llama Vins i Divins. En realidad es de los hijos de Gregorio Luri pero él suele andar por allí mimando a la clientela como nadie.