dimarts, 2 de març de 2010



"Esta mañana me he despertado en un estado como no había experimentado jamás; carecía por completo de sentimientos, no quedaba nada, era como si de pronto hubiese perdido algo que me habían pedido cuidar encarecidamente durante la noche."
Conquista de lo inútil. Werner Herzog.

Es la descripción más acurada y fiel del sentimiento que a mí se me ha ido presentando en (contadas) ocasiones a lo largo de la vida, siempre como consecuencia de acabar ciertos libros o acabar ciertas relaciones.

Las bayas de goji del sábado y l'arrosset del domingo



Jaume, el sábado, había pasado por el mercat y había comprado bayas de goji. Me dijo "prueba" y me comí unas cuantas. Fui a comer más y me dijo "¡¡cuidado!! yo esta mañana me he comido un montón y luego me he enterado de que te aceleran y te ponen cachondo". Había limpiado toda la casa a fondo. Le pregunté si venía a tomar algo con Antonio y con Xavi y me dijo que no, que iba a desinfectar todo el lavabo, que ya era hora, y que luego había quedado para cenar. Y ahí le dejé, fregona en mano e hiperactividad evidente. Por lo del cachondismo, preferí no preguntarle.
Yo no note nada.



Gemma, el domingo, había hecho arroz para todos. Nos fuimos al Masnou. El Sr. Luri nos vendió tres botellas de vino y una de vermouth. Comimos, bebimos, nos pusimos zapatos de tacón y bailamos. De vuelta, esperando al tren en la estación, alguien dijo que había luna llena. Otro alguien dijo que no, que la luna llena había sido el sábado, el mismo día que las bayas de goji.
Yo no noté nada.

Ese ha sido el fin de semana que me ha dejado cantando a dúo con Frankie. Entre medio hubo alguna cosa más.
Pero yo no noté nada.

You, obviously, do not adooooooreeee meeeee...