dilluns, 9 d’abril de 2012


Günter Grass muestra con su poema no solo haber llegado a una muy lúcida asimilación de la realidad sino también haber conseguido dar un paso tremendo hacia la madurez histórica. Otro pelo nos luciría por estos lares si alguno de nuestros intelectuales lograra hablar en sus términos de nuestros lastres históricos particulares. Alguno de nuestros intelectuales, digo, porque es trabajo este de los intelectuales en primera instancia.

Una vez ha sido capaz Günter Grass de hacer esto, para rebatir lo que dice o echarle algo en cara, hay que hacer como mínimísimo un par de cosas: Dejar de lado filias y fobias personales primero; y, segundo, mirarse un poquito la historia reciente, no la Israel, que ya nos la sabemos, sino la de Irán también, para tener el cuadro completo.

Lo digo por esto que leí el viernes, y por esto otro que acabo de leer.