dilluns, 30 de setembre de 2013

Esta mañana, niños queridos, hay algo nuevo en el aula; hay algo nuevo que vosotros podéis ver. Me refiero a esos dos señores que hay ahí al fondo. Y hay algo nuevo que vosotros no podéis ver todavía, porque sois muy pequeños, pero que yo os voy a enseñar a ver o, por lo menos, lo voy a intentar porque ésa es mi obligación; quizás mi única obligación. Hoy hay en esta clase una falta absoluta de libertad. Esos dos señores, que no son niños, que no son yo mismo, y a quienes he intentado impedir que entren en el aula, se han colado aquí y, lo que es mucho más grave aún, me han exigido que os haga un examen para que ellos puedan calibrar cuál es el estado actual de vuestros conocimientos, y, después de todo esto, os diré que pretenden, ¡ja, reíros conmigo, oh, niños! que la suya es una ocupación pacífica del pueblo. ¿¡¿Qué mayor violencia que la que se ejerce contra el espíritu?!?
Examen. Tomad nota de las preguntas:

- El inglés, su importancia geográfica.
- ¿Es verdad el inglés?
- Historia del inglés.
- El inglés en la actualidad.
- El inglés de los americanos.
- ¿Cómo hay que tocar el inglés?
- El ruido del inglés.
- El inglés más famoso.
- El inglés y la literatura.
- Un kilo de inglés.
- El inglés de los niños.
- El inglés y la cabeza; relación si la hubiera.
- El inglés en andalucía. Y el clavel.
- Teoría general del Estado y el inglés.
- El inglés negro.
- ¿Hay un inglés o hay muchos ingleses?
- El inglés de los actores.
- El inglés y Dios.
- No ha nacido todavía el inglés que me domine.
- El inglés descabalado. Su porqué.
- El inglés puto.
- Dibujo a mano del inglés.
- ¿Es carne el inglés?
- El jaque al inglés.
- ¿Satisface hoy en día un inglés?

- ¿Qué inglés?

(vídeo original, aquí)


Gracis, profes; gracis, Mallorca.

diumenge, 29 de setembre de 2013

El cuento del culturista catalán que han tenido a bien publicarme los del Clift Fanzine en su número 6 (éste) va justamente de esto que dice aquí Jorge Bustos, bueno, de eso que dijo sobre el kitsch Milan Kundera en "La insoportable levedad del ser" y que ahora, en su artículo, Bustos cita tan extensamente.

Dice Kundera: Cuando digo totalitario quiero decir que todo lo que perturba al kitsch queda excluido de la vida: cualquier manifestación de individualismo (porque toda diferenciación es un escupitajo a la cara de la sonriente fraternidad), cualquier duda (porque el que empieza dudando de pequeñeces termina dudando de la vida como tal), la ironía (porque en el reino del kitsch hay que tomárselo todo en serio)...”. Sí, sí y sí. Y ese es precisamente el problema de Dempeus, el prota del cuento, culturista que quiere poner sus músculos al servicio de la independencia pero que se encuentra con que lo suyo no puede encajar, por individualista, en una corriente que ahora es colectiva.

Falla Bustos sin embargo al aplicar al caso catalán algunas de sus conclusiones derivadas de la definición de Kundera. Falla con ésta, por ejemplo: El kitsch catalán es un biombo que oculta la ruina. Y con esta otra: Es un precinto que aísla de la mierda a los soñadores. Un festivo certamen de castellets erigidos sobre el agujero de un donut, sobre la nada decimonónica y sentimental. Y falla Bustos porque no ha entendido qué hay en este caso detrás de tanto kitsch: no es que el kitsch sea el biombo, es que el kitsch es la propia ruina; si hubiera leído a Valero Sanmartí o a Antonio Baños, esto, Bustos lo sabría, como también sabría que gran parte la mayoría silenciosa que el PP ha entendido tan mal está formada por gente que renegando y no habiendo querido participar en vías, manifestaciones que parecen cabalgatas de reyes ni habiéndose planteado nunca, jamás, ni arrimarse a los castells -no castellets- a hacer piña, votará SÍ, si la pregunta finalmente es de sí o no, en el próximo referéndum sobre la independencia.

Supongo que es este párrafo de Kundera el que probablemente haya despistado a Bustos: Nadie lo sabe mejor que los políticos. Cuando hay una cámara fotográfica cerca, corren enseguida hacia el niño más próximo para levantarlo y besarle la mejilla, que como afirmación es impecablemente cierta pero que no es aplicable al caso catalán: nunca un político había rehuído tanto lo kitsch como lo ha venido haciendo Mas en los últimos meses: ni participó en la manifestación del 11S de 2012 ni en la vía catalana; ni él ni el partido, y no me digan que ambas ocasiones no las pintaban calvas para hacerse fotos hasta con el apuntador.

Al final del cuento, Dempeus, el culturista catalán pierde la ilusión por participar de lo kitsch, de lo colectivo, decide sin embargo seguir trabajando en lo del culturismo y en lo de lo catalán; es parte de la mayoría silenciosa Dempeus, pero no de la que se piensan allá en Madrid, sino de la que llena el agujero del donut que, según Bustos, está tan vacío; de la que no se hace fotos, la que no se pinta la cara, la que acabará por salir y demostrará que es precisamente lo kitsch la ruina que no está dejando ver bien la verdad más profunda que hay detrás.

dimarts, 24 de setembre de 2013

A los 13 años, servidora se reveló como negada para los números mediante un, en casa, sonorísimo cate en matemáticas. Mis padres me apuntaron a clases particulares con un profe vecino, un señor de unos cincuenta años que tenía el despacho en el que me daba la lección lleno de estanterías de libros del suelo al techo. El profe, viéndome incapaz de centrarme en la ecuación de segundo grado que tenía delante por quedarme mirando embobada los lomos de los libros que nos rodeaban, un día, señalándome los numericos del papel, me dijo: 'céntrate, resolvemos esto primero y si lo conseguimos, -señalando entonces los libros de la pared- te regalo uno'.

Me regaló "La ciudad y los perros" de Vargas Llosa y me dijo que, si me gustaba, podría coger todos los que quisiera. A partir de entonces, cada día, al final de la clase, me quedaba un rato a mirar los libros y a hablar con él de lo que había leído.

Al César lo que es del César: El profe de mates y Vargas Llosa fueron importantísimos, más de lo que me pensaba en aquel momento, para todo lo que ha venido después.

dilluns, 23 de setembre de 2013

Hace unos días colgaba este texto sacado de 'Incerta Glòria' aquí, en referencia la peli aquella de zombies que han hecho sobre la II Guerra Mundial:

Tothom contra els dolents; tothom, sempre, a tot arreu, a favor dels bons. ¡Quina monotonia, Déu meu! ¿És que no hi ha ningú amb una mica d'imaginació en aquest planeta? Però el que tenen de pitjor les guerres és que després se'n fan novel·les; pel que respecta a aquesta (que t'ho asseguro, és una guerra de merda com tantes), se'n faran unes novel·les particularment idiotes, d'un rosa i d'un verd molt pujats...

Pues me equivoqué un poco entonces: me creí muy lista haciendo la traslación 'donde Sales dice novela, ahora se tiene que decir película', ya saben, porque ha pasado el tiempo y tal; ¡como si cuando Sales no hubiera ya películas! Me quedé corta avanzando, cortísima, la cosa es mucho peor. Ha pasado el tiempo, sí, y lo que ha sobrevenido a Sales no ha sido el cine, que ya estaba, ha sido la inmediatez, la prisa, la generalización del acceso a los contenidos y, por tanto, su banalización: el artículo de urgencia, el 'algo tengo que decir sobre esto de lo que ahora se habla tanto', y así, claro, uno se acaba encontrando con columnas como los que hemos leído estos días: sensibleras, imprecisas, tendenciosas, manipuladoras, hasta cargadas de la jeta infinita que hace falta para decir sin despeinarse 'de esto no entiendo nada, pero voy a opinar'.

Lo de los columnistas se está revelando como timo, como inflación. Es timar al nobel de literatura ofrecerle un espacio semanal en un diario de actualidad; es decirle que confías en él para hacer precisamente todo lo contrario a lo que sabe hacer, a la reflexión pausada, a disponer del tiempo de documentarse, de dejar que lo escrito haga chupchup. Es convertir su trabajo en cantidad, no en calidad; en rutina fastidiosa de aquellas que te exigen pensar antes en qué quieren oír que en lo que quieres decir. Firmar para un diario de los de hoy lleva implícita una carga elevadísima de autocensura; tan implícita, tan esencial, que a la que llevas un tiempo te descubres loando al escritor de la columna de al lado, saliendo en su defensa sin tener tiempo de fijarte siquiera en los recursos cutresalchicheros que éste, timado también a base de renombre, a base de dinero, acostumbra a utilizar. Y que un Nobel acepte estas condiciones laborales supone que el Nobel nos está timando también; se está incluso timando a sí mismo.

Es inflación. Dar de leer algo, cualquier cosa, firmado por un premio Nobel no quiere decir que ese algo sea digno de premio Nobel también. Pensar que cualquier artículo de Vargas Llosa es una filigrana literaria, el colmo de la sabiduría y de la pureza del pensamiento universal, sería como pensar que el saltito que da la gimnasta olímpica todos los días al bajar el último peldaño de la escalera de su casa es merecedor de una medalla de oro también. Pero nos lo venden así, lo del Nobel, y lo cree así el Nobel también; y ahí está la inflación consciente, que es falta de respeto, claro: sabiéndose respetado por la gente que lo lee, el Nobel decide ignorarlo o acomodarse en ello y hacer tu trabajo con el mínimo esfuerzo; lanzar opiniones como si fueran verdades, porque sabes que se las van a tomar como tal, sin interesarse por los resultados de las últimas elecciones ni por la historia de Cataluña de los últimos cuarenta años, sobre la cual, encima, vas a hablar.

Estas últimas entradas del First Swimming Lesson están jugadas en el terreno de la independencia, sí, van de eso: es una cosa que me preocupa y que creo que estoy teniendo muchísima suerte pudiendo vivirla in situ; pero van también de la degradación de la profesión; de los articles de merda que s'estan fent; de la dejadez, de la vagancia, de la vacía manera de pontificar que tienen algunos; de cómo se creen que son ellos quienes van escribiendo la opinión, quienes van inventándosela e, inventándosela, se creen también que pueden inventarse la historia: la que ha pasado y la que vendrá.

Ya lo dije el otro día en un twitt: tenemos una cancha de tenis de lujo -la independencia- y estamos dejando que se nos metan a jugar tenistas vagos y descuidados. Y no: eso no se puede permitir.

diumenge, 22 de setembre de 2013

Hola, Vargas Llosa.

El "parece mentira que el independentismo catalán esté en el centro de la actualidad española" que suelta usted en el primer párrafo de su artículo de hoy, quiere decir exactamente lo mismo que el "no me gusta opinar sobre lo que no sé, pero aquí va" del último párrafo de aquel otro artículo que firmaba hace unos días Almudena Grandes.

Para entender lo que está pasando en Cataluña (y entender lo que está pasando en Cataluña o al menos creer entenderlo, pienso, es o debería ser condición previa a sentarse a escribir un artículo sobre el tema), lo primero que hay que entender es cómo ha llegado a ser el independentismo tema central de la actualidad española. Voy a permitirme darle una pista a ver si lo entiende y luego le voy a explicar qué me ha hecho perderle el respeto hasta el punto de creerme en posición de darle una pista a todo un Nobel de literatura como usted: Se habla tanto del independentismo catalán ahora mismo porque hace un tiempo, en las últimas elecciones catalanas, los partidos ya se presentaron dejando claro en sus programas si eran o no independentistas, y resultó que ganaron los que lo eran. Ni usted ni Cercas, por lo visto, se enteraron de esto, igual que usted no ha visto tampoco que han pasado otras cosas que, en su artículo, dice que no han pasado; como que la opinión pública SÍ se indignó cuando salieron niños pidiendo la independencia por la tele, pero luego se acordó de que la tele española lleva tiempo ensenñando niños 'en trance', como los niños catalanes que exageradísimamente retrata usted, poniendo cara a proclamas antiabortistas, proolímpicas y hasta rojísticas, de La Roja la selección, por ejemplo, y nadie se ha extrañado por esa manipulación.

Otra pista que debería de ayudarle a entender el porqué de la actualidad del independentismo, la dice usted en su mismo artículo cuando escribe "la libertad del individuo (es) la más importante conquista de la historia, que dio al ciudadano la prerrogativa de elegir su propio destino –su cultura, su religión, su vocación, su lengua, su domicilio, su identidad sexual- y de coexistir con los demás, siendo distinto a los otros, sin ser discriminado ni penalizado por ello.", lo que pasa que la utiliza para argumentar todo lo contrario de para lo que, desde hace unos años, se está utilizando para argumentar aquí. Se apropia usted de un argumento que puede utilizarse tanto para una cosa como para la otra: dice que el nacionalismo catalán coarta la libertad del individuo, cuando precisamente el nacionalismo catalán se ha hecho más fuerte en ver el individuo su libertad coartada; su libertad, por ejemplo, de utilizar su propio idioma, y elijo idioma por centrarme en una cosa que a usted sí parece importarle, a ver si nos entendemos así. Podría aquí pasarle la lista, hacerle la cronología de la supervivencia del catalán, que sería la misma cronología del vapuleo al que desde el gobierno central se le ha sometido desde tiempos inmemoriales, pero por no alargarme, simplemente le diré que le eche un vistazo a lo que ahora mismo está pasando en Mallorca; lo encontrará buscando en el google vaga mestres mallorca (vaga quiere decir huelga y mestres maestros, el resto se entiende solito, ya lo verá usted).

En fin, podría seguir pero veo que vuelve a utilizar, para cerrar su artículo, la idea de que la libertad es propia del no nacionalismo y, como veo que no nos vamos a poner de acuerdo en esto porque yo soy de las que piensa que el no nacionalismo es una cosa que no existe -piénselo: en un juego de contrarios sería como decir que el Madrid es fútbol, así que su contrario, el Barça, por el mero hecho de no ser el Madrid, no lo es- prefiero dejarlo aquí, no sin antes decirle que creo que ha escrito usted un artículo llenito de lugares comunes para protestar precisamente por los lugares comunes, y llenito también de reflexiones que pueden utilizarse tanto para defender una cosa como para defender la otra, que es al final como si no hubiera escrito nada. Pero déjeme explicarle antes, que se lo he prometido, por qué me he atrevido a darle pistas, por escrito encima, a un gran escribidor como usted. Aquí va:

La metáfora del semáforo de Cercas es una mierda. Es cutre. Juega con símbolos prohibitivos y los quiere vender como marco legal a respetar. Cae por su propio peso. Así que no me trago que a usted, Nobel de literatura, le parezca buena. Así que no me trago nada tampoco de lo que viene después en este su artículo de hoy.

dissabte, 21 de setembre de 2013

Todo el tiempo que tardó en morirse Juan de Borbón en Pamplona, tuvo ocupada una planta entera de la Clínica Universitaria. Una planta entera sólo para él y supongo que accesos y pasillos de otras plantas también fueron cortados para el paso de su séquito de seguratas, familia y allegados. También los parterres de delante de la clínica, en la avenida Pio XII estuvieron, si no cortados, sí ocupados por fotógrafos a pie de calle y subidos a escaleras de tijera; fotógrafos y focos y furgonetas con antenas parabólicas. Y policía, claro, pero bueno, la policía siempre había sido tan parte del paisajismo urbano en Pamplona como las murallas de la ciudadela, los ciervos de la taconera y el pino con la copa partida en dos por un rayo de los jardines de la Diputación.

Nosotros en esa época nos fuimos a Rusia, a hacer quinielas entre vodka y vodka con el día de la muerte del rey que nunca fue. Los diarios no llegaban allá hasta el día siguiente y no había internet, así que por las noches apostábamos por si se había muerto o no durante aquel día que acababa de pasar. Por la mañana, pillábamos el diario y exclamábamos 'aún no; pero de hoy no pasa fijo' y seguíamos con nuestro viaje: nos íbamos a ver el Hermitage o a Lenin, previo paso siempre por la estación de Riga -que quedaba a la derecha en el camino de ida y a la izquierda en el de vuelta, como siempre se empeñaba en indicar nuestra pacientísima guía; que qué vocación la suya, qué santa paciencia ante tan gandul público de resaca sostenida y pocas ganas de escuchar; éramos jóvenes y cafres, estábamos fuera de casa y la botella de vodka costaba un dólar, qué queréis-.

El que no fue rey no se murió mientras estuvimos lejos. Cuando volvimos, entrando por Pio XII, vimos aún a todo el mundo allá, tal como los habíamos dejado.

Ahora se muere uno que sí ha sido rey. Y si mientras no se moría su única misión en este mundo había sido estar vivo, ahora, estos días, su único papel será estar muriéndose. Ni teniendo cumbres internacionales pendientes, visitas protocolarias, cositas que firmar, le han puesto sustituto; y ésta es la prueba de que su trabajo consiste sólo en ser. Ser delante de una cámara, ser encima de Corinna, ser cayéndose por las escaleras, ser vestido de militar, ser leyendo un papel en Navidad, ser sobre todo intocable, y, ahora, ser muriéndose.

Y nosotros, como cuando su padre, a mirar cómo es, que vendría a ser nuestro único papel ante la monarquía: mirar, ver, hojear el periódico de hoy o el de ayer y hacer apuestas o comentar. Si la institución monárquica ha aguantado tanto, igual es porque los papeles se han mantenido siempre en esta simpleza, porque a nadie, nadie, se le ha ocurrido actuar. Así que ¿cómo va a abdicar el Rey? Eso supondría un movimiento, un reconocer que tenía un trabajo fuera de otra cosa que no fuera ser. ¿Cómo va a abdicar el Rey ahora que lo está haciendo tan bién, además? Si los defensores de la monarquía hablan de la importancia del monarca como representación, ahora es cuando más tenemos que darles la razón, con este monarca deshecho, infectado, corrupto representando al país.

Así que muy bien, oiga, siga siendo, siga muriéndose usted, no intente arreglar lo que ya funciona, no le abra las puertas a la no impunidad, no sea que por el otro lado, a los que miramos, nos dé por actuar también.

dijous, 19 de setembre de 2013



Es verdadera devoción la que hay en esta casa por Jorge Bustos, por eso me he llevado las manos a la cabeza cuando he leído este artículoque hoy le dedicaba a Martín de Riquer.

Les pongo en antecedentes sobre mi disgusto: hace un par de días, hablaba con Joan Safont sobre el artículo de mierda de Cercas (matizaba mucho más el calificativo entonces, pero ha pasado el tiempo y me estoy encontrando con que mi cerebro lo ha archivado en tan desagradable casilla), luego vinieron los de Lindo y Grandes, que ahora le hacen olorosa compañía en ese rincón del archivo. Le decía a Joan que son gente toda esta que, a base de tener espacio que rellenar cada semana en prensa, decidían hablar sobre todo y acababan hablando sobre nada que les importara, escribiendo al final sobre todo lo que que mandara la rabiosa actualidad, o sea, sobre nada de lo que estuvieran bien informados. Le decía también que yo prefería pasarme un ratito cada día leyendo a Sostres, a Bustos y a Ruiz Quintano, antes que a todos los payasos antes mencionados, porque, aunque no soliera comulgar con sus inclinaciones, estos sí, por lo menos, me ofrecían la garantía de que, al escribir siempre sobre cosas que sí eran importantes para ellos, se habían tomado su tiempo de estudio, reflexión e investigación.

Entonces va Bustos y escribe lo de Riquer.
A Bustos le importa Riquer, le importa el Quijote, le importa incluso Tirant lo Blanc, hasta ahí por lo menos no andaba yo tan equivocada.
Lo que pasa es que Bustos usa Riquer no solo para hablar del Quijote, que también, sino para subirse al carro de la rabiosa actualidad, y acaba así pecando de lo mismo que Cercas, Lindo y Grandes. Ahí es donde se escacharra el artículo de Bustos.

Me he llevado las manos a la cabeza, ya se lo he dicho a ustedes al principio de esta entrada, y se lo he dicho a Bustos también por Twitter. Me ha respondido –no con estas palabras exactas- más o menos que Riquer, en Cataluña, estaba olvidado por su opción ideológica; le he dicho que aquí Riquer no estaba olvidado; me ha dicho que lo de ahora eran elogios obligados; le he dicho que no lo eran; me ha matizado diciendo que aquí, en Cataluña, el ruido de lo contrario era tan fuerte que no dejaba oír su nombre y opción; le he dicho que es tan fuerte el ruido de lo contrario en Madrid que se habla de Cervantes pero no se habla de Martorell, cuando Riquer habló de los dos.

Pues bien; ese último twitt, el de Cervantes y Martorell, ha sido una soberana metedura de pata por mi parte.

Me ha pasado por la cabeza ponerme a explicar mi equivocación, pero no me he visto capaz de encajarlo todo ahí, así que me he venido para aquí, que tengo más cancha.

El mismo ruido que en Madrid no deja escuchar Martorell, en Barcelona, en Cataluña, tampoco ha dejado escucharlo durante mucho tiempo. Eso se traduce en que la gente –vaya, la que conoce a Riquer, tampoco vamos ahora a ponernos espléndidos con eso- aquí,en Cataluña, por mucho que lo llame Martí, a Riquer lo relaciona con el Quijote antes que con el Tirant, y que aquí, en Cataluña, no ha sonado nunca el Tirant tanto como el Quijote, ¿sabrá Bustos esto?, porque estoy segura de que, si lo supiera, él se llevaría las manos a la cabeza un poco también.

Al final lo importante es que Riquer habló tanto de Cervantes como de Martorell y miren, creo que en esto que voy a decir ahora, quizás, si se lo repensara, Bustos estaría de acuerdo conmigo: utilizar un artículo-homenaje a Riquer para apuntarse al carro de la rabiosa actualidad, para tirar una paletadita más de prejuicio sobre todo esto que está pasando, no es de recibo; no lo es.

La clava explicándome y, cuando eso pasa -las pocas veces en la vida que a uno le parece medio ver qué le ha llevado hasta donde está, qué no se puede olvidar para volver a ello un tiempo después, cuando sean tiempos menos claros-, se tiene la sensación de que si esto, la vida, fuera un libro, por ejemplo, irá bien tener la esquina de esta página doblada para volver a ella, releérsela, y reencontrar elpunto de partida desde donde recomenzar.

Mi página marcada, la que ha doblado Torra escribiendo este artículo, cuenta cómo llegué de un sitio en el que 
No han volgut saber mai res ni de la llengua, ni de la història, ni, per descomptat (horror!) de la cultura popular
a otro en el que Torra y otros muchos se habían ocupado de mantener todo eso bien vivo. Cómo llegando yo a Cataluña vi que aquí, sí, podía con el idioma (con el euskera nunca pude) podía con la literatura, podía con lo popular.

Quim Torra dobla esquinas. Quim Torra es un marcapáginas.
Lo es cuando publica a Xammar y a Torres, lo es cuando publica a gente que marcaba también las páginas de Pla, de Francia y de Inglaterra, lo es publicando páginas nuevas que deberían quedar bien marcadas también. Lo es hasta cuando publica a Dickens, que más que página marcada, es biblia, libro de cabecera de cualquiera que quiera un punto sólido del cual partir.
Lo está siendo a lo bestia cuando se pone al frente de un museo que pone a la vista de todos un momento histórico que debe ser referencia obligada para el futuro de un país.

Yo soy lo que soy y escribo lo que escribo ahora por gente como Torra, que me da un nuevo punto de partida, que me borra la frustración de no haber podido con los fósiles de allí.

Gràcies, Quim.

dimecres, 18 de setembre de 2013

Desde la Via, tengo clavada en la oreja la tonadilla de media docena de críos hiperexcitados y cacofónicos; los críos, como los gatos, a ratos se ponen cacofónicos por repetición.
Cantaban no sé qué que decía 'volem, volem, volem' en el estribillo. Le dije al amigo con quien me miraba la cosa a la distancia prudencial de la acera de enfrente, que oía todo el rato 'culet, culet, culet', por aquello del Shinosuke Nohara. Él me dijo que no, que era 'volem' y que era lo que se cantaba cuando él también era pequeño los sábados, en el esplai. Yo me acordé de que a nosotros, de pequeños, no los sábados, sino de lunes a viernes, a la hora del patio, nos dio por cantar 'melón, sandía, cabeza de policía' a grito pelao y con los puños apretados, como si fuéramos la columna del linchamiento del terror en miniatura. Suerte que nadie vino a grabarnos entonces o habrían llovido las retiradas de custodia por instrucción en el terrorismo entre nuestros padres, que no tenían ni idea de aquello que cantábamos y que, cuando nos salía la tonadilla en casa, al menos en la mía, corrían a decirnos que ESO no se cantaba, y nos dejaban pensando qué de malo había en que los melones, las sandías y los cascos de los polis fueran redondeados y más o menos del mismo tamaño.

Lo de los críos es delicao. Son monitos de repetición y más si la cosa suena a fiesta y hay colorines de por medio. Pero decir que se está manipulando a la población desde pequeña por una foto concreta, por las imágenes de la fiesta de un día, también es manipular. Hoy coges a cualquiera de esos críos "independentistas", los llevas a Madrid a un parque de atracciones, les dices que Madrid es la capital de España, les preguntas si les gusta España y te dicen que les pirra y que por qué no os quedáis a vivir allí, en el parque de atracciones que es España.

Lo que pasa es que la tele, las cámaras, fijan el momento, lo hacen absoluto. Aquí está lo verdaderamente delicado: ¿deben enseñarse imágenes de críos representando un compromiso político? No, porque eso no existe: los críos no toman compromiso político igual que no toman compromiso religioso, igual que si llevan la camiseta del Real Madrid o del Barça, es porque sus padres se la han comprado. ¿Es condicionar al crío esto? No, porque un crío no adquiere compromisos ni de cara a un referéndum ni de cara a unas elecciones de aquí a cuatro años ni de cara a acabarse la cena esa misma noche antes de irse a dormir. La edad de votar está puesta a los dieciocho años precisamente por eso, para que voten ellos, no ellos por sus padres.

Creer que de esto van a salir hordas de independentistas es negarle todo aprendizaje posterior a la generación actual de críos. Y si algo tienen los críos, por suerte además, es que luego aprenden y acaban decidiendo libremente. La Via catalana, por ejemplo, estaba llena de antiguos críos que todas las mañanas cantaban el Cara al sol en el patio del colegio. Y ni yo ni ninguno de mis amigos del cole, que yo sepa, hemos acabado cortando en rodajas la cabeza de ningún policía en pleno mes de agosto.

Así que no aportaban nada esas imágenes. Nada más que críticas de quien no quisiera ver más allá.

dilluns, 16 de setembre de 2013

A mí me gustaría ver una reacción de un no separatista que no fuera Boadella enseñándome el culo (que no tengo nada en contra de Boadella, pero por verle el culo tampoco es que tuviera demasiado interés), pero no la he encontrado y cada vez que hablo con no separatistas, me parece una cosa más difícil de encontrar. Se han quedado atrás, no tienen ni idea de qué está pasando aquí ahora mismo. Nunca había intercambiado tantos mails referentes al tema con mis amigos no independentistas como en esta última semana y, por lo que veo, lo que han avanzado va del 'independentismo: caca' al 'independentismo: claro, vaya listos, ahora que estamos en crisis'; este último es prácticamente su único argumento. Los motivos históricos los rechazan de plano porque "está demostrado que la historia es una cosa cambiante" (sic.), y formulando esta frase ni se paran a pensar que precisamente eso, aquí, es motivo de esperanza para los independentistas.

Lo dicho: llegados a este punto, ya no lo entienden. Y no es tan culpa suya, me gusta creer a mí porque cuando pienso que tanta desinformación quizás quiera decir que a los responsables de la manipulación informativa, de la tergiversación del mensaje que le llega a la ciudadanía, les ha salido el tiro por la culata y lo único que han conseguido ha sido crear una ruptura social tan desequilibrada en cuanto a argumentos que a uno de los bandos (al que pretendían hacer suyo, en concreto) el único recurso que le queda ahora es ver al otro alejarse y tirar piedrecitas de cartón que ni le rozan la retaguardia, pienso que todo esto es la prueba del poder de estar informado.

No digo que aquí nos llegue la información de manera clara y cristalina, sería muy estúpido creer eso, pero sí que creo esto otro que le dije el otro día a un amigo no separatista: "La gran diferencia entre vosotros y nosotros es que vosotros sólo conocéis vuestro idioma, vuestra forma de ser y vuestra historia, mientras que en Cataluña se conoce lo vuestro y lo nuestro". Todo el mundo sabe que se tiene mucho ganado cuando se conoce a quien tienes delante.

Pero no me resigno a creer que esto se vaya a ganar en parte sólo por la falta de interés de uno de los bandos. Por todo eso me gustaría ver algo más que a Boadella enseñándome el culo o, ya puestos, a Cercas inventándose que un referéndum es la nueva no democracia.

diumenge, 15 de setembre de 2013

Lo de Cercas me pilla escribiendo en otro sitio que la democracia tiene alma mainstream; que en un país de millones de votantes, más te vale fundar un partido que recoja y encaje en el pensamiento común de al menos unos cuantos cientos de miles de personas, si quieres que éste cuente con un mínimo de visibilidad; y eso es lo que se viene haciendo últimamente en Cataluña, no con un partido nuevo sino con la posibilidad de un estatus nuevo: la independencia.

Pero la independencia, no se engañen, no es una cosa que se haya inventado nadie a título personal o a título partidista; la independencia ya estaba: no hay más que haber seguido la literatura catalana -la buena, o sea, la que era lo suficientemente importante como para haberse ganado la incierta gloria de haberse visto obligada a sobrevivir fuera de su medio ambiente ideal: un país de receptores que, estando a favor o no de sus postulados, al menos hablaran su mismo idioma. La independencia ya estaba: no hay más que haber seguido la historia con sus recuentos de muertos por la causa; muertos que habiendo acabado en el lado de los perdedores, parecían haber acabado también en el lado de los desaparecidos; desaparecidos ellos y desaparecida su intención, su lucha, su motivo: la independencia.

Yo, estoy harta de explicarlo, vengo de un sitio en el que, no hace tanto, ser independentista era ser terrorista; terrorista con sangre, con muertos. Vengo de un sitio en el que no hace tanto el 'unanimismo', por utilizar el mismo término que Cercas le roba a Vilar, provocaba, sí, ese mismo temor del que habla en su artículo por expresar la disidencia, sólo que la disidencia entonces, criminalizada además, recuerden, era todo lo contrario a lo de ahora: era ser independentista. Y a esto último también ha sobrevivido la independencia.

Muerta la rabia (el terrorismo), ha vuelto a salir a flote la independencia. Que no me venga ahora Cercas con que el derecho a decidir es instrumento de nada: el derecho a decidir es, como mucho, oficialización, constatación de una cosa que ya está decidida; que hemos decidido pese a la historia, pese a la dictadura, pese al terrorismo; es un dato que solo falta poner sobre el papel, convertirlo en número. ¿Le parece esto a Cercas poco democrático, de verdad? Porque a mí me parece casi la última barrera de la democracia que queda por superar; me parece casi un acto de justicia que se le debe a todo el mundo que algún día tuvo la idea de la independencia en la cabeza y se la tuvo que comer con patatas si no quería acabar en la cárcel o en una cuneta.

Cercas se pregunta si existe una mayoría que realmente quiera la independencia; bueno, no sé. Lo que sí que existe ahora es la manera de saberlo, y lo terrible es que hasta ahora no había existido por culpa de ese 'unanimismo' que Cercas utiliza para desacreditar justo lo que hasta ahora había sido víctima de aquel otro 'unanimismo' que, al menos en mi pueblo, durante muchos años nos ha tenido la boca callada a unos cuantos, a una mayoría, ésta, sí que bien silenciosa: la que no quería bombas, la que no quería muertos pero sí independencia; una mayoría a la que, en fin, no dejaban abrir la boca y, por tanto, no acababa de constar. Y creo que ya va siendo hora de que lo haga.

dissabte, 14 de setembre de 2013

Pobre Pere Navarro.

La cosa se entiende mejor si se tiene en cuenta que, para Navarro, referirse al proceso independentista catalán como una “segunda transición” debe de ser algo así como tragarse un sapo hinchado; para compensar, tiene que escupir acto seguido algo gordo, y entonces suelta lo de la monarquía arbitrándolo. Es así: la gente se ha puesto a escupir porque está empezando a tragar(se) cosas. Yo estos últimos días he estado cambiando mails con un amigo anti-independentista que, hasta ahora, no había querido saber nada del tema; el otro día en cambio, yo le propuse debate y él me dijo que de acuerdo pero que, como única condición, me pedía que no le hablara en catalán. Y, aunque sin compartirlo nada, yo puedo llegar a entender un poco que él cede terreno admitiendo el tema como tema, cosa que hasta ahora no estaba dispuesto a hacer, pero, hey, ojo, con condiciones que disimulen lo que según él sería la gran bajada de pantalones propia.
Porque lo sienten como una bajada de pantalones, todo esto algunos. El simple hecho de reconocer que a lo mejor sí está pasando algo, que a lo mejor esto ha dejado de ser una cosa obviable o rebatible simple sarcasmo y/o porrazo mediante, ya es para algunos toda una claudicación. Una claudicación más gorda que contradecirse a uno mismo, cosa que al final siempre puede justificarse con un 'me contradije porque era mío', que encima te recubre de humanidad a ritmo de latinajo; errare humanum lalalá. Pero ante el otro, ¿bajarse los pantalones del todo?, ah, no: eso es de maricas. Desabrocharse la bragueta, igual, pero no sin plantarse antes unos tirantacos esperpénticos, cuanto más mejor, así todo el mundo se centra en ellos y no en el hecho de que andan ya medio enseñando el culo.

divendres, 13 de setembre de 2013

Hola, Xavier Trias.
Un grup de ciutadans, en veure això que vostè proposa, hem anat per feina i hem elaborat la llista d'empreses a les quals es podria adreçar l'Ajuntament oferint publicitat personalitzada.
Sempre és millor i més segur anar a picar a les portes adequades que posar-se directament en una esquina i esperar que algú vingui.

De res.

L4 Barceloneta - Aftersun
L1 i L3 Pl.Catalunya - Marca España
L3 Tarragona - BarcelonaWorld
L5 Camp de l'Arpa - OBC
L5 Vall d'Hebron - McDonalds
L3 Liceu - Teatro Real
L3 Liceu - Bombers de la Generalitat
L1 Mercat Nou - Mercadona
L4 Vila Olímpica - Café Marcilla
L3 Drassanes - Zhang Zhou Xiao Ye FRP Shipbuilding Industry Co. Ltd.
L1 Bellvitge - Sanitas
L3 Poble Sec - Font Vella
L4 poble nou - puerto hurraco
L1 i L2 Universitat - Telepizza
L2 Tetuán-Intimissimi
L4 Alfons X - CSIC
L1 Rocafort - Societé
L1 Rocafortasec
L1 i L3 Catalunya - Brou del Bon Preu designed by Valero Sanmartí
L5 Collblanc - Gallina Blanca
L2 Sagrada Família - Banco Vaticano
L2, L3 L4 Passeig de Gràcia - Rastreator
L2, L3, L4 Passeig de Gràcia - Segway
L1 i L2 Universitat - Telepizza Deutschland
L3 Palau Reial - Nóos
L1 Marina - d'Or
L1 i L3 Plaça Catalunya - Sra. Rius
L4 El Maresme/Fòrum - Filatélico
L1 Sant Ildefons - Loterías y Apuestas del Estado
L4 La Pau - Pikolín
L4 La Pau - Gobierno de Aragón
L1 Girona - M'enamora
L2 Sant Antoni - Meetic
L2 Sant Antoni - Purina

diumenge, 8 de setembre de 2013

Comentábamos ayer con Xavier Antich por Facebook, a raíz de la publicación de "Los premios Nobel de literatura toman la palabra" -comentaba él, más bien, que a servidora, cuando se pone a hablar con gente como Antich, se le nota siempre la cortura de referencias-, que Thomas Mann, al constatar -y casi defender- en su discurso la poca habilidad del género escritor a la hora de ponerse a hablar en público, coincidía con María Zambrano y chocaba con Platón.

Mola coincidir con María Zambrano. Y mola que Zambrano coincida con los grandes de la escritura porque eso remarca la evidencia de que María Zambrano fue una grande de la escritura también.

No mola tanto no coincidir con Platón; no coincidir con Platón remarca la evidencia de la caída, aún inconclusa, está claro, del hombre cultivado.

Cuando la economía, lo material, cae hasta donde puede caer -mi abuelo, cuando algo se caía de la mesa y llegaba al suelo, decía: "No te preocupes; de ahí, no pasa"- lo que sigue cayendo es lo inmaterial, y lo inmaterial es la cultura. No voy a decir aquí que Mann ni Zambrano anduvieran en caída libre, por Dios, si lo suyo aún vuela; sí voy a decir que la retórica, en tiempos de Platón, era uno de los rasgos que definían al hombre culto. También es verdad que la escritura, eso que Zambrano y Mann dominaban, lo era menos. El medio ha cambiado, las necesidades de la gente, también. Hoy, quien más quien menos, se las puede apañar para adquirir alguna sabiduría sólo leyendo; cuando Platón, no: el mensaje, simplemente, o se decía o no llegaba a tantos. Así que todo maestro, para serlo, necesitaba saber decirse.

Ahora piensen en términos de hombre político. La historia de la retórica y la escritura ha ido un poco diferente por este lado. En tiempos de Platón había una identificación entre hombre político y hombre culto; ambos debían ser maestros y, por tanto, como decíamos, debían dominar el arte de la retórica. Si la rama del hombre culto que escribe y habla puede haber ido dejando atrás la parte del habla, la rama del hombre culto que hace política, se ha centrado precisamente en el discurso; incluso podríamos decir que lo que ha dejado atrás definitivamente es la parte de la escritura; yendo más allá aún: la del pensamiento. Al político, ahora, los discursos se los escriben; él sólo tiene que poner la cara, la imagen, estar pendiente de cuándo se enciende el pilotito que indica que tiene la cámara pinchada y hablar de una manera coherente, inteligible y más o menos respetuosa.

Que esto



vaya, en resumen, es impresentable. Es el pasotismo total. Es la inconsciencia total de la estulticia propia. Es la falta de respeto más absoluta por todo aquello que estás representando. Es el creerse de una impunidad supina ante del pasado, la historia, la cultura, la retórica, la escritura, el idioma y el mundo.

Y, por supuesto, es no coincidir ni con Platón ni con Zambrano ni con Mann ni con nada que vaya más allá de la unicelularidad más amebil; de la forma de existencia más parásita que pueda uno echarse a la cara.