dimarts, 18 de gener de 2011

Tengo una foto de Xavi de cuando no llevaba barba e iba rapado. Hoy la he mirado (la tengo en la estantería, al lado del escritorio) y me he sorprendido pensando: hala, Xavi, qué pintas te gastabas; como cuando alguien te enseña la foto del dni que se hizo años antes de hacerse el dni o como cuando vas a casa de los padres de alguien y ves una foto de ese alguien cuando era pequeño.

El caso es que en la foto de Xavi que tengo en la estantería también estoy yo. Es de cuando éramos compañeros de piso: yo veía a Xavi a diario cuando se gastaba esas pintas y ahora también en la foto, en la estantería, al lado del escritorio, pero hasta hoy no había sido consciente de que, en mi cabeza, la imagen del Xavi sin barba había sido sustituida por la imagen del Xavi actual, barbudo y con pelo rizado.

(y ahora, miren: si clickan aquí, entran en un loop)

Eso es todo por lo que toca a Xavi y a la foto, que los veo con asiduidad.

Ahora imagínense lo que pasa con los recuerdos de las cosas que vivimos una vez y no hemos vuelto a vivir.

Guau...
Me voy de cañas.
Nadie confía en la energía nuclear después de lo de Chernobyl.