dimarts, 5 de març de 2013

Yo, saben qué haría para acabar con problemas como éste? Repasar el diccionario, hacer una lista de palabras históricamente malditas y prohibirles todo posible sentido figurado; que quieran decir sólo una cosa y que sea sólo la cosa terrible a la que históricamente están asociadas. Por ejemplo: que no se pueda decir me he peleado con el vecino, porque una vez, en una pelea, alguien sacó una navaja y se cargó al otro en la puerta de aquella discoteca. Que no se le pueda decir 'no pasa nada, ha sido un accidente' a un niño que se acaba de mear en la cama, porque ahí están todos los datos de todos los accidentes mortales de todas las operaciones salida y entrada por las carreteras del país. Que aquella atracción del parque no pueda llamarse 'terremoto', porque todo el mundo recuerda aquél tan bestia de California. Que los chavales ya no vayan de campamento al lado de aquel refugio de montaña, por aquellas imágenes de los campamentos de refugiados que todos vimos en el telediario. Que nadie se le escape impunemente un 'me estoy muriendo de hambre' caprichoso, si no es que necesita de verdad una inmediata intervención del ACNUR. Que nadie desembarque del crucero, si no es que le están esperando de verdad batallones armados dispuestos a masacrarlo.

Que Adorno se quedó corto, vaya. Que no es que no haya literatura, es que no nos van a quedar ni palabras.