dimarts, 30 d’octubre de 2012

Tengo fiebre y acabo de ver el Amb filosofia dedicado al poder. Ya están ustedes en antecedentes.

Itziar González Virós viene a decir en el programa que la idea más extendida es que si tienes poder, haces lo que te da la gana y la gente está a tu servicio, cuando en realidad, el poder debería consistir en estar tú al servicio de la gente.

También dice que hay unos mecanismos que te impiden precisamente esto último; que, en realidad, estando en el poder, estás sirviendo a otra cosa más poderosa que tú y que, cuando te das cuenta de esto, no te queda otra que dimitir. Y dimites, claro, pero solo si eres una tipa íntegra como Itziar González Virós, que lo es y bien pocos hay como ella. Esto último lo digo yo.

Total, que Itziar se fue. Dejó la política porque no la dejaban estar al servicio de la gente, que era lo que ella entendía por poder y que fue el motivo por el que ella se metió en aquel sarao. Y es una mierda porque, si es cierta otra cosa que ella dice en el mismo programa, a saber, que hay dos tipos de personas que se meten en política: los que tienen vocación de servir a la gente y los que simplemente quieren figurar, ahí, en letras bien grandes, en un momento histórico determinado; y si es cierto también que los primeros son los que acaban retirándose, quemados por no poder ejercer eso que ellos entienden por poder, a mí, con mis decimitas de fiebre, me da por pensar que todos los políticos con un cierto recorrido son del segundo tipo de persona; y me da por repasar la lista de los nuevos que han entrado recientemente en la carrera electoral, y soy incapaz de ver en ninguno de ellos una cierta vocación de servicio a la comunidad, por el simple motivo de que el momento histórico actual de Catalunya es muy golosito.

Y me da mucho asco, casi me da tanto asco como el asco que me dio aquella historia que me contaron de Michael Jackson saliendo al balcón del edificio de parlamento de Bucarest y gritando I love you BUDAPEST!!! porque a él le importaba un pito estar en una ciudad o en otra: solo le importaba -a la vez que le horrorizaba, por lo visto- estar en un balcón muy grande de un edificio muy grande, con mucha gente abajo, rumanos o húngaros, daba igual, jaleándole.

A sí que ya me dirán con qué espíritu voy a ir yo a votar el próximo 25N.

Odio estar enferma. Siempre que me pasa, me siento muy miserable.
Yo me estaba preguntando si la gente de propaganda del PP, responsables por ejemplo de este vídeo



son muy tontos o muy listos. Pero me estaba confundiendo de pregunta: lo que tenía que haberme preguntado es si no serán ellos los que se piensan que somos tan tontos que no íbamos a notar que el discursito este de 'a mí me gusta Catalunya', 'a mí me gustan los catalanes', 'yo tengo amigos catalanes', 'a mí me alucina lo listos que son los catalanes', es exactamente el mismo discursito de solidaridad que sacan cuando ha pasado un terremoto, un huracán, se ha derrumbado un asilo o le han dado una paliza a algún gay, y hay elecciones a la vuelta de la esquina. De solidaridad electoralista, claro.

Hagan la prueba: cambien Catalunya por homosexualidad y catalanes por gays ('tengo muchos amigos gays', le hacen decir a la Cospedal); o vayan más al extremo: cambien Catalunya por perrera, catalanes por perros y españoles por criaturas de Dios ('todos somos criaturas de Dios', le hacen decir a Esteban González -y le ponen el segundo apellido -Pons- en el nombre, ya saben, es perro por parte de madre él también-).

Mientras escribía esto, estaba pensando si no funcionarán realmente estas cosas, si no seremos todos igual de tontos: alguien, aquí, ha pensado que esto era una buena campaña, la ha presentado, se la han aprobado, se han prestado a hacerla y, para bien o para mal, la están difundiendo (yo incluida).

Si no estaremos, me pregunto, todos funcionando a base de unas reglas del juego absurdas, sin plantearnos nada, veamos la trampa o no, nos las creamos realmente o no.

Si no estaremos, en fin, jugando todos a ser idiotas.

dissabte, 27 d’octubre de 2012

Ya, igual es feo que lo ponga aquí, pero es que no sé si nunca nadie había dicho cosas tan bonitas sobre algo hecho por servidora. (Exceptuando sobre alguna tortilla de patatas que, a qué negarlo a estas alturas, me salen de rechupete).

divendres, 26 d’octubre de 2012

Imagina: Tienes 14 años y estás con tu madre de uñas unas cinco horas al día (duermes ocho, estás siete en el instituto, dos en actividades extraescolares -una en piano y otra en inglés- y dos más con los amigotes, comiendo pipas en el banco). Vas con ella de morros, en el coche. Suena una canción que le gusta en la radio y se pone a bailotear. La miras de reojo pensando, qué vergüenza, qué vergüenza... Tu madre, paradas en el semáforo, baila y canturrea -qué vergüenza-. La canción es muy hortera. Miras por la ventanilla, arrugas la nariz y achinas los ojos -que pareeee...-.

Imagina: Abres un blog de un columnista a quien le tienes cierta tirria. Te encuentras con un artículo en el que cuenta lo bien que se lo ha pasado en el concierto de Lana del Rey; te encuentras con que se ha puesto un avatar de un personaje de Disney; te encuentras con que ha puesto de fondo de página una foto en la que está haciendo el tonto, riéndose.

No soportas que nadie tenga vida a parte de la parte de su vida que le relaciona, personalmente o no, contigo porque no imaginas que nadie tenga vida a parte de la parte de blablablá. Cuando la ves, esa vida, es como si se produjera un fallo en el sistema; una bajada de guardia, por su parte, que a su vez te desarma, te desconcierta.

Bueno, le has visto la parte amable -por hortera que sea- al idiota -según tú, en ese momento-. Se te ha descuadrado la imagen (las Infantas bailando el Macarena; Berlusconi jugando con un gatito); se ha revelado un perfil que podría resultar humanizador (Kim Jong-il mirando una col, Laporta tirándose cava por la cabeza).

Solo queda, por no recurrir a la demagogia, correr a encerrarte en la habitación, poner la música más alta y esperar a que vuelvan a ser ellos para tú poder seguir siendo tú.

dilluns, 22 d’octubre de 2012

Lo que hace Jordi Évole está muy bien.
Esta muy bien porque coge a Mas, por ejemplo, ayer, y nos lo pone a enseñarnos los calcetines. Y los calcetines son ejecutivos -de ejecutar- marrones horrorosos. Y los calcetines son él diciendo que el referendum lo convoca cuando le vaya bien -que para eso manda- cuando esté seguro de que va a salir lo suyo; que eso no es injusto, que lo injusto es que solo tengan cuatro años para hacer lo que les vaya bien, y que, ah, esas son las reglas del juego.

... y que apoyó al PP en mociones absurdas, sí, pero que qué nos creemos que hacen PSOE y IU, ¿eh?, cuando les conviene también, ¿eh?, ¿eh?

Y Mas se lleva a Évole a Vilassar -de Mar, ojo-, porque allí luce más de sport y porque queda más Pujol esto de fer Catalunya -de mar, ojo-, y porque si pasa una abuela por ahí y a él le da por agarrarla del brazo y salvarla de un ficticio coche atropellador -que esa carretera es muy peligrosa-, hay menos posibilidades de que la abuela le suelte un bolsazo. Y Évole va porque en esa casa vacía, vacía; en el sofá viejo, viejo, igual al President se le escapa un 'independencia'; y, si no se le escapa, se apoltronará un poco más en el sofá y hará así, así, con el pie cruzado, y dirá 'mire, mire, mire', y enseñará más el ejecutivo marrón confiando en que nadie lo ve porque está en su casa, pero todo el mundo le escucha, porque hay una cámara. ¿O era al revés?

Ayer a Más lo desnudaron. En pelotas lo dejaron a golpe de 'tú, haz el referendum que yo votaré no', 'tú, haz el referendum, que yo no me vuelvo para Extremadura porque esto ya es España', 'Yo te presto el voto para que tú hagas el referendum, pero solo te lo presto esta vez', 'Tú, haz el referendum, pero yo no me olvido de los tijeretazos que nos has metido a las universidades'.

Lo desnudaron y salió el ejecutivo (marrón). Lo desnudaron y salió el político, solo, en una casa vacía, agarrándose al castellano, agarrándose al antimilitarismo, resistiéndose a decir independencia. En pelotas, lo dejaron, por si a alguien aún le quedaba un mínimo de idealismo tontorrón que le hiciera pensar que esto no es solo un juego de ejecutivos (marrones).

divendres, 19 d’octubre de 2012

Acabo de descubrir un segundo motivo para un tipo de alegría que los catalanes de nacimiento nunca llegarán a conocer:

El primero es el que se experimenta cuando el primer equipo de fútbol de tu ciudad sube de división.
El segundo, el que se experimenta cuando abres "Escafarlata de l'Empordà" y descubres que no solo te gusta lo que lees, que con eso ya contabas, sino que además que eres capaz de entenderlo!

JA!

Catalans, no teniu ni idea de què és ser feliç.
No hay cosa más rotunda que una nube de Xavier Puigmartí. ¡Ja! Una nube. Rotunda. No les cuadra, ¿eh?

Las nubes: esas cosas que van por el cielo cambiando de forma y que, cuando descargan como hoy, se desdibujan y se desinflan. ¿Pues no va ahora Puigmartí y las vuelve a dibujar? ¿No va el tío y las cuelga por ahí, no en el espacio, que es el sitio natural de las nubes, sino en el ciberespacio, que es el sitio artificial de la nada, o sea, el sitio natural del todo que al final también es nada?

Pero es que Puigmartí no se conforma con eso: Puigmartí luego va y las materializa, las nubes, en forma de pintura, las enmarca y las cuelga de una pared, en un local, este sí, rotundo: de aquellos de pared de piedra de a metro de ancho que, estando a pie de calle, parece sacado de las profundidades de alguna cripta románica navarra -y todo el mundo sabe que las cosas, las criptas incluso, en Navarra son más rotundas que en ningún otro sitio-, y nos las planta ahí, ancladas a la milésima de segundo en la que esas nubes tuvieron, en la cabeza de Puigmartí, esa forma nada menos.

En la Tienda de nubes del carrer Nou de Sant Francesc se venden momentos de Puigmartí mirando al cielo y momentos de Agrimensor Frikosal mirando a la tierra y a todo lo demás, a lo que no es nube. Y yo mirando esos momentos, me imagino a Xavier y a Agrimensor, espalda con espalda, diciendo "¡mira abajo!", el segundo; y "¡mira arriba!", el primero; y "¡mira al rededor!", otra vez el segundo. Y a los dos apuntando al cielo, apuntando a la tierra, con el pincel y con la cámara, con la cámara y con el pincel. Y a Cosmic también me lo imagino, dando saltitos, queriendo subirse a la nube, queriendo bañarse en el lago que miran Puigmartí y Frikosal. Y riéndose y llorando, Cosmic, por todos los que no somos nube, los que no somos estrella ni montaña ni todo lo demás.

Y yo lloro un poco también pero sobre todo río, porque Xavier ha abierto su tienda de nubes en un sótano que no es sótano; porque las ha bajado del cielo, las ha anclado a la pared y ha hecho que parezca todo lo contrario: que nos ha subido a nosotros al cielo y nos ha puesto ahí, a bailar, a reír y a llorar con Cosmic y con todo lo demás.

dijous, 18 d’octubre de 2012

Au, va! Ahora resulta que todo este follón del Bestiari il·lustrat ha pasado porque la gente tiene miedo de Jair Domínguez, guionista y escritor con un montón de libros que vender, ¿no?
Jair Domínguez, ¿a quién se le ha ocurrido darle una escopeta al independentista y antimonárquico de Jair Domínguez? ¿A los guionistas de ese programa cuya actividad radicalmente crítica ante la política todo el mundo conoce? Sí. Al Bestiari Il·lustrat, ¿no? Hablamos del mismo programa, ¿no? Au, va!

A ver: esa escopeta era de atrezzo, tan de atrezzo como la cabeza de ajos que le pusieron a Casavella delante, en la mesa, entre sus libros, en el QWERTY cuando lo entrevistaron por "Lo que sé de los vampiros", novela en la que no salía ningún vampiro, por cierto; como las gafas de leer que un día aparecieron colgadas por todo el plató de L'hora del lector por el simple motivo de que era un programa de libros... Que mira, con Jair Domínguez, al menos, la clavaron un poquito más en cuanto al contenido de sus novelas; dio un poco más el pego de que la Ballbè se había leído alguno de sus libros antes de entrevistarlo. Y, además, quedaba bonita una escopeta: quedaba bonita dentro de lo que es la estética bonita para este programa, que si nos vamos a fijar en el mensaje, mejor no lo hacemos porque, piénsenlo: ¿cómo cuadra una escopeta y un tío paseándose con ella sin rumbo en un programa cuya cabecera está protagonizada por un jirafo y una jirafa? Es que lo raro es que no les haya caído encima WWF/ADENA con toda la caballería. Es que lo raro, si me apuran, es que no se haya interpretado todo como un homenaje a las cacerías de Su Majestad... o ¿sería al contrario? Una crítica a las cacerías de Su Majestad era lo que estaban haciendo. Qué sutiles los guionistas, qué sutil Jair Domínguez. O callen, ¿que no habían pensado en nada de esto? ¿No será todo interpretación posterior y delirante de una cosa que para ellos era simplemente bonita de ver y. ahí, un poco al límite de lo cool?

Callen, callen, que igual no había intención alguna más que la que se le ha buscado después. Que igual más de uno anda estos días en círculos, con las manos en la cabeza, repitiendo 'la que hemos liado, la que hemos liado...'.

Y así, de boutade en boutade, con la televisión de por medio.
Mi padre, que me está haciendo una campaña que ni Rob Lowe en el Ala Oeste de la Casablanca, me rebota un mail de un amigo suyo que, habiendo leído 'La tienda y la vida', se sorprende de que cite 'Nada', de Carmen Laforet. Le comenta el amigo algo así como que qué fuerte que cite como referente uno de los primeros libros que él leyó. Le digo a mi padre a vuelta de correo que le dé las gracias a su amigo por los comentarios y que le diga que si solo leyéramos contemporáneos, además de no saber nada, estaríamos todos hechos un absoluto lío, no siendo ni siquiera conscientes del lío que estaríamos hechos.

Unas horas después de tal intercambio de mails, Xavier Antich cuelga este twitt

#MentidaPodrida: "Catalunya no és Escòcia, sempre va formar part d'Espanya" (Esperanza Aguirre).

en el que Aguirre vendría a ser la contemporánea y la Historia, todo lo demás.

Este viernes, el programa 'Amb filosofia', del propio Antich y Emilio Manzano, va dedicado a la memoria. Imaginen lo distinto que sería el mundo si la memoria fuera exclusivamente inmediata -memoria de pez-, si el referente partiera de Aguirre y no de antes; si partiera el referente de María Dueñas y no de Laforet o de Dante o de Homero, por ejemplo.

Pues tengo malas noticias: efectivamente, de Aguirre y de Dueñas parte la memoria colectiva, la mayoritaria. ¿Qué digo, de Dueñas y de Aguirre? Del taxista que nos ha cogido esta mañana, parte la memoria colectiva.

Y con eso, todo se reduce a a ver quién la dice ahora más gorda en campaña. Y con eso, de aquí a un mes y pico, todos a votar.

dissabte, 13 d’octubre de 2012

Si en la vida hay que aprender un par de cosas, estas probablemente sean: 1) Ser consciente de tus habilidades, de lo que sabes y puedes hacer, y 2) Ser consciente de tus limitaciones.

Hace un par de días, Lourdes García me propuso cubrir para la BBC/Al-Jazeera la manifestación antiindependentista que ayer se celebró en Barcelona. Lourdes es productora de TVE en Londres. Se encontró en el brete de buscar a alguien en menos de 24 horas para tal misión y echó mano de lo que pudo, como suele hacen los buenos productores en estos casos. Me llamó, me contó de qué iba la cosa y yo le dije que no.

Vale, no fue tan sencillo: Me mandó un mensaje y me dijo que me llamaba para darme los detalles. Entre el momento en el que recibí el mensaje y la llamada, por mi cabeza, pasó esto:

-Yo: ¡¡Ostras, ostras, la BBC!! ¡¡Ostras, ostras, periodismo!! ¡Sí! ¡Sí! ¡Qué fuerte que haya pensado en mí. Y qué fuerte que la BBC quiera cubrir esto!
-El otro Yo, más sensato: Pero a ver, ¿la cosa va a ser ponerte ahí con la alcachofa y explicarle al mundo en inglés qué está pasando? ¿Y hacerlo además de manera profesional, intentando no meter opinión, ahí, entre fachas?
-Yo: ¿Cómo se dirá facha en inglés?
-Mi otro Yo, más sensato: ¿Cómo se dirá facha en inglés? ¿Ves? No puedes hacerlo.

Llama Lourdes y le digo que no puedo hacerlo, que estaría más pendiente de cómo digo lo que digo que de qué digo y que además acabaría diciendo alguna inconveniencia nada periodística. Quedo con ella en que doy voces para buscar a alguien y le digo que, para esto no, pero que me llame si me necesita para cualquier otra cosa más premeditada, más guionizada, para la que esté más preparada, en definitiva.

Y cuelgo un poco con el dolor de corazón que producen las dudas de haber dejado pasar una oportunidad -objetivamente- interesante pero con el consuelo de haber evitado destrozar -subjetivamente- tal oportunidad.

A veces hay que ser realista contra el propio delirio. Hay que saber reconocer que hay cosas que nos vienen grandes, por muy grandes que nos creamos nosotros mismos. Hay que saber ver que puede que seamos necesarios, importantes, en la medida en la que podamos aportar nuestro granito de arena, pero también hay que no perder de vista que lo más que podríamos aportar sería eso: un granito, no un camión-hormigonera directo a cimentar la historia.

Hablando en el lenguaje del diario Ara (luego me lavaré la boca con jabón, no se preocupen): toca hacer visible a Catalunya en el mundo; toca construir país. Hacer una crónica que se retransmitirá por una tele de gran alcance, a nivel mundial, es una manera de hacer estas dos cosas, y tanto que lo es. Construir un Parlament sólido también lo es. Por muy ilusionados que estemos por hacerlo, por mucho que nos haga tilín la cosa ser protagonista, ser pieza importante en esta construcción, debemos ser conscientes que también la podemos cagar mucho si no estamos preparados para ello: que una cosa es jugar con los cubos de construcción de colorines y otra cosa es meterse a arquitecto. Que el entusiasmo solo no es suficiente. ¿Qué sé yo de hacer crónicas en inglés para la BBC? ¿Qué sabe Eva Piquer de hacer política? Nada. Y nada. Ganas de hacer una cosa y la otra seguro que las tenemos las dos; como locas, sí. Pero ahí es donde tiene que entrar en juego el otro Yo, más sensato, que se llama responsabilidad y que debe comenzar por uno mismo.

De momento, y a colación de todo esto, me sé de unos cuantos, yo incluida, que hemos decidido no votar esta vez a ERC. Y mira que había pocas alternativas.

(Ah, otro día podemos hablar de la compatibilidad del periodismo con lo que está haciendo esta señora).

dimecres, 10 d’octubre de 2012

¿Y si resulta que cada cosa, sí, tiene su ciclo y que eso hace que la historia fuera, pues eso: cíclica, y que cuando llega el momento de la repetición siempre se encontrara con algunos -algunos con memoria- que reaccionaran y quisieran alertar a la gente de lo que está pasando pero, pim, pam, pim, pam, la historia dale que te pego con su movimiento circular o elíptico o de cinta de moebius, siempre llegando al mismo punto, siempre acabando repitiéndose, sin que nadie pudiera hacer nada por detenerla, siendo imposible cualquier resistencia contra el destino?

Entonces sería casi una cuestión de moral lo de revolverse por parte de los memoriosos. Puede que inútil, eso sí, pero digna, con fundamento.

Lo digo por todo esto que está pasando, como Wert citando impunemente a Franco, claro; lo digo por otros que han decidido empezar a matizar y a desentenderse un poco moralmente de lo de los nazis; lo digo porque por años, si esto de la historia cíclica fuera una cosa más o menos exacta, todo, ahora, estaría empezando a encajar de una forma pavorosa, igual que encajó hace casi ochenta años.
Ayer, en Robadors 23, le quería preguntar a Roger Pelàez cómo veían los espíritus la cosa de la cooficialidad del español y el catalán en una futura Catalunya independiente. Se lo quería preguntar para que hiciera así...


(era una sesión de bibliomancia)

... y algun alma en pena me lo dijera, él mediante.

Se lo quería consultar pero se me adelantaron dos individuos que preguntaron casi al unísono si le iba a ir bien en EE.UU. el año que viene, uno, y si frotarse los ojos cuando tienes mucho sueño podría ser considerado masturbarse si fuéramos capaces de eyacular por los lacrimales, el otro. Así que me callé, a ver. A dónde iba yo con mi preguntita ante semejante despliegue de ansias de conocimiento de cosas mucho más vitales, fisiológicas, de terminología científica, incluso.

Analicemos la situación con los elementos que tenemos a mano:

-El individuo uno se va a EE.UU. el año que viene. Pregunta cómo le va a ir. Lo pregunta mientras yo sigo con lo de la cooficialidad a vueltas en la cabeza. Se me mezcla EE.UU. con lo de los dos idiomas y pienso que en EE.UU. hay mucha gente que habla español. Mucha. Leen en español. Hacen seminarios en universidades de Minnesota en español sobre escritores en español. Y les va bien. Seguramente no pueden recibir una educación en español como si el español fuera lengua oficial ni ser atendidos en todas las tiendas en español ni hablar con todos sus amigos en español. Bueno, es porque EE.UU. no es España. Si viviera en EE.UU., ¿seguiría teniendo el individuo de la pregunta dudas sobre si le irían bien en el futuro? Sí, claro: porque en lo que se refiere a la ansiedad, al miedo al cambio a lo desconocido... EE.UU. sí es lo mismo que España.

-El individuo dos está preocupado por si frotarse los ojos sería masturbarse si pudiera eyacular por los lacrimales. Yo sigo con mi rollito reflexivo sobre la cooficialidad: la superioridad de la que puede llegar a gozar una lengua respecto de otra en un territorio en el que la primera sea oficial y la segunda, no. ¿Tendría el individuo de la pregunta lacrimales en EE.UU? Sí. ¿Seguiría frotándose los ojos en EE.UU. siempre que tuviera sueño? Sí. ¿Podría seguir planteándose este tipo de dudas en EE.UU.? También. Porque los ojos son los ojos (y eyacular es eyacular). Y EE.UU., en lo que se refiere a la cosa anatómica y fisiológica, sí es lo mismo que España.

Un país bilingüe parece que tiene que ser, de entrada, un país culturalmente más rico, y de ahí me vienen todas las dudas que me hacen querer echar mano de los espíritus de los libros de Pelàez. Pero ¿de qué depende el bilingüismo (como factor de elevación cultural) de un país? De la pasta que lo mantiene; al bilingüismo y a la cultura y a la financiación de los mecanismos que garanticen la libertad de los ciudadanos para pensar, para ser más cultos. De la cosa material, en definitiva, depende. ¿De la cosa material, en definitiva, y ya está? No. A la cosa material, a los medios, la tiene que acompañar la cosa intelectual, la voluntad del individuo por conocer, la capacidad de cada uno por preguntarse si le irá bien, si podrá masturbarse por los ojos (no me tomen esta última al pie de la letra).

Y no estoy viendo nada, pero cero, de voluntad de cultura o de voluntad por querer garantizar esa cultura por la parte de quien hoy está queriendo españolizar a tutiplén (con Wert en el papel de Pelàez, como medium -Constitución en mano- de yo qué sé qué almas en pena).

Así que, ¿el español lengua cooficial en Catalunya? No hará falta mientras no se demuestre que si sí lo fuera, este sería un país más culto. ¿Por qué? Bueno, porque para entonces Catalunya ya no será España. Los catalanes, en cambio, sí que serán siendo personas con más o menos necesidad de saber, independientemente del número de idiomas que, al final, oficialmente, se hablen por aquí.

(Joder, Pelàez, ¡eres un sabio, poniéndonos ahí a todos a preguntarnos cosas con la tontería esta tuya de los espíritus!).

dissabte, 6 d’octubre de 2012

Lo del jueves me daba un miedo terrible, en serio, pensaba que no me iba a gustar nada. Pero Javier me ayudó tanto que de repente estaba en mi salsa y me encontré perfilando libros ahí mismo y diciendo cosas como que leer a Nietzsche era divertidísimo (qué barbaridad... Que yo me lo creo pero que no sé si es una cosa así para ir diciendo alegremente por la vida) y otras que ni me acuerdo. Sí me acuerdo de que no os miraba demasiado pero os oía reír y eso me hacía pensar "se ríen: esto va bien" así que yo también me reía.
Edaimon me pilló con esta cara, que es la que se me ha quedado desde entonces, y me hizo esta foto:


Gracias a todos por venir.
A los que no pudisteis, no pasa nada: brindamos cualquier otro día. Que le he cogido yo gustillo a esto de brindar!
Tengo un montón de mails por responder. Iré haciéndolo estos días.

dijous, 4 d’octubre de 2012



Javier Pérez Andújar e Isabel Sucunza cantan Sau
Taifa, hoy, 19h.
Entrada libre (no se va a obligar a nadie) y salida también.



(Lo de la Moritz es verdad)

dimecres, 3 d’octubre de 2012

Hola.
No sé, ¿eh?, que no lo he leído pero, ¿en serio que "50 sombras de Grey", una historia de una jovencita inexperta que acaba entregándose a las "peculiares prácticas eróticas" (sic.) de un "joven empresario" (sic. también) es el libro insignia de un nuevo (¿nuevo?) género literario (¿género? ¿literario?) que supone la salida sexual del armario de cientos de miles de mamás lectoras (¿lectoras?) de todo el mundo?
¿Estamos aún en la época de las mesas camilla?
El mundo está fatal.
Tíos, haced algo.

dimarts, 2 d’octubre de 2012

Nada como ir a la fuente para entender el concepto, para que el concepto pierda las máscaras. Ayer, el presidente Mas, en el primer minuto de su entrevista en el Àgora (¡Oh! ¡Qué sentido acaba de coger aquí esto de ágora!), soltó el término 'transversalitat'; que al pacto fiscal no se le podía negar su transversalidad, dijo.

Ustedes probablemente no lo saben pero en los medios de comunicación públicos, 'transversalidad' es últimamente la palabra de moda (igual que, cuando el tripartit, 'sinergias' lo era). Nos la soltaban en cualquier reunión y a cualquier hora, en la tele, y a nosotros nos sonaba a patraña de marketing. Bien, la cosa parece que va más allá: más que de marketing es una cosa de política (oh, wait!) y vendría a querer decir nada más y nada menos que el famoso 'café para todos'.

Teníamos que hacer un programa 'transversal' porque toda la tele pública tenía que serlo. No voy a decirles qué es un programa transversal; pongan la tele a cualquier hora y lo verán. Voy a decirles qué no era transversal. Un programa no transversal era, por ejemplo, hacerle una entrevista de una hora a un editor ruso en ruso. Eso era tangencial, digamos, siendo el círculo la masa y el programa la recta que lo tocaba solo por un punto; el punto de los cuatro espectadores interesados en la literatura rusa... en ruso. Mínimo impacto, mínima audiencia. No servía. Para servir, en el mismo programa debía salir un abuelo, una niña, un músico y un ruso, vale, pero que hablara catalán, que el catalán sí que valía (o tenía que valer) como transversal. ¿Lo van pillando?

No era cosa exclusiva de la tele, esta. Unos meses después de acabar el programa, presentamos un proyecto de un programa también de libros a una emisora de radio. Lo intentamos, al menos: el director de la emisora nos dijo que no creía en los programas de radio antes de empezar con la presentación. ¿Por qué? Porque los libros no son transversales, que son tangenciales. Lo que sí que era transversal era tener muchos programas en los que hubiera un momentico de nada dedicado a los libros (y otro a la política y otro al fútbol y otro a los videojuegos y a la salud natural, por ejemplo). Conseguir la transversalidad a base de tangentes y usar el catalán para impactar de lleno (tenía que impactar de lleno, el catalán) en la masa de la audiencia.

Mas quiere ser transversal, impactar en la masa. Tiene un arma transversal: el pacte fiscal, si no, de qué se iba a aferrar a él cuando ya no tenía ni medio sentido emperrarse. A partir del impacto pleno del pacte (todo el mundo se preocupa por la pasta, claro), uno puede dibujar las tangentes que quiera: la independencia, por ejemplo, porque, no nos engañemos, la independencia no hará de Mas un político transversal por mucho que últimamente parezca que sí; que si no hubiera más en juego que eso, a ver qué masa seguía a Mas.

Así que viva la transversalidad. Bueno, la democracia funciona a base de masas.

dilluns, 1 d’octubre de 2012

Vente a comer a Sant Fost. Coge el tren de las 13.33h.
Llueve. Y los trenes parados. Y la salida del mío anunciada para las 14.17h. Le envío un mensaje a O.:

"Diu sortida estimada a les 14.17. Doncs jo no me l'estimo gens, aquesta sortida".

"Vinc a buscar-te", respon.

Aparece con el coche en paseo de Gràcia-Aragó, llevo esperándole media hora, ahí, plantada, indicando direcciones a todos los guiris que me las preguntan: La Pedrera, para arriba; el metro, para la izquierda; el tren, para la derecha. Y ¿Sant Fost? Sant Fost, ni idea. A Sant Fost vamos a ir por una carretera que no cojo nunca pero que es mucho más bonita que la autopista, dice O. ¿Tienes hambre? Mucha. Badalona. Tres vueltas. ¿Si te digo que me he perdido, te lo crees? No podría creerme otra cosa pero no pasa nada: llevo una txistorra. Y llueve, de sed no nos moriremos. ¿Y si nos quedamos aquí mismo? A mí me parece bien. Espera, creo que ya sé por dónde es. Hay muchas curvas, ¿te mareas? No, digo, cuando era pequeña, siempre: en Velate, pero luego lo superé.

No lo superé, no es que el estómago se me asentara; lo que pasa es que hicieron la autovía de Leizarán y mis padres empezaron a atreverse a dejarme sola los sábados en casa, así que me pareció que sí, que ya me había hecho mayor. Estoy mareadísima pero no vomitaré porque me muero de hambre y porque está siendo el mejor viaje en meses. Casi.

Tres horas de Barcelona a Sant Fost.
El mejor viaje en meses. Bah, sin casi.