diumenge, 1 d’abril de 2012

La mente humana es tan puta que, cuando hablas desde la tirria o desde el amor más absolutos (cosa que suele venir a ser lo mismo en cuanto a capacidad de retorcimiento de la razón), es capaz de colarte las mayores tonterías como verdades de lógica aplastante.

Que Armand Querol diga ahora que la información meteorológica de TV3 debe cubrir todo el territorio del Estado Español porque en el caso de que tuviera que coger un coche para ir a Toledo, le gustaría saber si llueve en Toledo, tiene la misma lógica que si dijera que la información meteorológica de TV3 tiene que cubir ahora todo el territorio de España, Italia, Francia, Marruecos, Túnez, Alemania, Suiza, Escocia, Noruega, Finlandia, Rusia, Croacia, Chipre, Grecia (¿sigo?); países todos a los que se llega en avión en menos de las cinco horas que, aproximadamente, cuesta ir de Barcelona a Toledo en coche.

Así que, si realmente este señor se cree lo que dice (si le bastan esos motivos) o es que está absolutamente enamorado de una cosa o que le tiene rabia absoluta a otra o las dos cosas a la vez. Si no, no me explico la lógica de sus argumentos, que creo que simplemente caen en el nivel de 'manipulemos de manera subliminal la mente del televidente cuando menos se lo espere'; categoría en la que se incluiría la tontuela, en apariencia, a la par que compleja idea de 'metamos a navarra con Castilla y León y La Rioja o, como mucho, con Aragón y Cataluña, pero nunca, nunca, en el mismo bloque que Euskadi, en el mapa del tiempo de TVE', práctica esta última que lleva haciéndose desde los tiempos de Mariano Medina.

(Una pausa aquí para que superen el hecho de que se acuerdan de Mariano Medina, luego de que tienen una edad considerable).

Es este de Querol, en cualquier caso, un argumento pronunciado desde el amor o desde la rabia pero para nada desde la profesionalidad que debería acreditar una persona a la que se le permite meter mano en algo tan de alcance general como es un canal de televisión pública. Es, para que nos entendamos, un argumento al nivel del 'te dejo porque fumas', espetado a los bastantes meses de estar saliendo (yo fumando durante todos estos meses) y años después de conocernos (yo fumando durante todos esos años) (anécdota verídica, esta), pronunciado, sin duda, desde una necesidad de justificar de una manera racional una decisión tomada en realidad por motivos que tenían más que ver con el corazón que con la salud o el cerebro; y para nada tomada, desde luego, desde el amor que se le presupone tener que profesar a un novio.

Total, que ya ven en manos de quién estamos y ya ven la que se nos viene encima.

(Señores de TV3: Pongan a Gila, oigan, total, el mapa será el mismo pero por lo menos nos echaremos unas risas).

Ay, mira: ahora resulta que lo habíamos entendido mal: vivimos en un marcoincomparable de oportunidades que no habíamos tenido desde... desdeeee... ¡ah! Desde el Franquismo: aquel momento histórico tan ideal para que nuestros intelectuales empezaran a viajar; a México, a Suiza, a Francia... Imagínense la gran perspectiva que ganó su obra. Aprendieron idiomas; entraron en contacto con otras culturas; conocieron a lo más granadito de la literatura, de la pintura... de todo tipo de arte internacional; adquirieron una visión increíblemente clarificadora y mucho más contrastada de qué estaba pasando, una visión mucho más global y realista del momento histórico; dejaron carretadas de cartas que ahora se publican en correspondencias increíblemente reveladoras sobre la situación del momento; generaron un material que ahora se recicla en exposiciones, libros, ciclos de conferencias que caben en una maleta...

Claro, hombre: no se puede ir en plan negativo por la vida. ¿Fuga de cerebros? ¿Qué fuga de cerebros? Cerebros de Erasmus, mejor. Mucho mejor. ¿Huir de qué? ¡Sublimen, hombre, sublimen! Que ustedes son listos y tienen los billetes tirados de precio con Ryanair y lo único que necesitan es una maleta que no supere las dimensiones reglamentarias para llevarla como equipaje de mano; miren todo lo que hizo Dovlatov, otro que creció también en un marco privilegiado para catapultar su carrera, con una de esas maletas. Que tuvo la oportunidad de ir a Nueva York, Dovlatov. ¡A Nueva York! ¿Quién no quiere ir a Nueva York?

Qué burros. Tenemos todas las oportunidades del mundo ahí, super a mano, y solo le vemos la parte negativa al asunto.

(Vean aquí, en cambio, a gente -Xavier Puigmartí, Ona Planas, Ingrid Guardiola, Sebastià Jovani...- que sí hace algo y no se autoengaña ni se empeña en animar al conformismo maquillando la realidad de la forma más tontita).