dissabte, 27 de novembre de 2010

El que dura una campaña electoral es el tiempo que marca un periodo de mirarse únicamente el ombligo. Y cuando uno se mira el ombligo, pierde toda perspectiva de la situación. Y cuando uno pierde la perspectiva de la situación, se vuelve de un localismo insoportable. Y el localismo que se queda en localismo no va a ninguna parte.
Miren, yo soy navarra. Navarra no se mira el ombligo: Navarra sabe qué es y cuando se sabe qué, el único camino es el de tirar p'alante. Al lado está Euskadi. Euskadi también se mira el ombligo y, encima, para más inri, a Euskadi se le va el tiempo tirando del bracito de Navarra y haciéndole gestos con la cabeza para que también le mire el ombligo, a él, a Euskadi. Pero a Navarra, ni puta falta que le hace mirarle el ombligo a nadie porque, insisto, Navarra sabe qué es.
Esta última campaña electoral catalana ha sido bochornosa. Ha sido un "¡mírame a mí!", "¡No! ¡No! ¡Mírame a mí!" Y quien más alto, claro y patéticamente ha gritado esto ha sido Artur Mas el famoso día del cara a cara sí, cara a cara no. "Mira, ahí tenemos las cámaras, vamos a hacerlo delante de todo el mundo, ahora", le dijo al bobalicón de Montilla. Yo oí esto y pensé dos cosas:
Primero: Este señor no tiene ni idea de cómo funciona TV3: que los cámaras estén ahí no quiere decir que los cámaras estén para ti.
Segundo: Este señor se piensa que todo el mundo está ahí para mirarle el ombligo.
"Ahora no, pero si quieres, el miércoles o el jueves sí", respondió el bobalicón de Montilla; otro que no tiene ni idea de cómo funciona TV3 ni de lo poco interesada que está la gente en mirarle el ombligo.
En fin, que ni para uno ni para el otro. Vaya dos soplagaitas.
A mí lo que me sabe mal es ver la ilusión con la que algunos esperan el cambio. ¿Se acuerdan de aquellos momentos que parecieron tan fundamentales en la historia política de este país? Pues guarden bien el recorte del periódico de aquel día porque eso es todo lo que les quedará de ellos.
Suerte que hay cosas mucho más importantes que todo esto. Suerte que existen Ramón el perro, Iñaki Perurena, Wagner, Pasternak, Joan Riambau, la editorial Labreu, Quim Torra, Eduardo Mendoza y Messi, ¿por qué no?, sí: Messi también.