divendres, 15 de febrer de 2013

Pues fíjense que hoy, que me parecería mucho más justificado un cierto nivel de colectiva histeria, va y nadie se pone nervioso. Quiero decir: hay una cosa física y material y grande dando vueltas por aquí cerquita; dicen de hecho que a eso de las ocho y veinte pasaría a unos catorce centímetros de la Tierra, si la tierra midiera seis coma siete centímetros, o sea, a escala todo esto lo digo para que me entiendan, que parece que las cosas entran más fácil si se reducen a un tamaño más pequeño que la cabeza: cosa lógica también.

Pero no; nos mola más ponernos histéricos en plan abstracto, que es una manera también de sentirnos más listos; nos mola más lo de las secuencias y palindromías de los numericos, que es una manera de decir sabemos contar hasta mucho y del derecho y del revés; y ahora los números dicen que tranquilos, que no son capicúas y que Nostradamus no dijo nada de esto. Pero, no sé, llámenme animal irracional: un pedrusco acaba de caer en Rusia, que, abstractamente, es como no caer en ninguna parte por aquello de la tundra, que también, abstractamente, no es ni tierra porque no da la posibilidad de lechugas, por ejemplo.

En fin, que igual, liaos como estamos, nos damos cuenta demasiado tarde.
No sé. Indiana Jones explicó muy bien esto que quiero decir:

Leerse los diarios con la historia del asteroide en la cabeza. Jopé, Lars, qué igual rima todo cuando solo puede acabar en ¡¡¡¡BOUM!!!!