dimecres, 4 de maig de 2011

De cuando uno descubre que hay un cierto ejercicio de voluntad en el ponerse nostálgico por algo; de lo fácil que es erradicar ese sentimiento simplemente ejerciendo una fuerza proporcional -de 1:2, más o menos- en sentido contrario y de la seguridad que te da, una vez superado el soponcio inicial, el haberle cogido el truquillo al asunto.

Y ahora, esto que viene, no tiene nada que ver con el título este tan largo.

El día que conocí a M., Antonio se encontró esto en el suelo:



Es un llavero de aquellos super horteras que se parten por la mitad y tú llevas el mío y yo llevo el tuyo, así como el gran símbolo del a wuan-a chu-aguantamela tú que es el amor. Tiene grabadas dos alianzas enlazadas y otra cosa que no se ve bien, un nombre: Isabel, en concreto.

No me digan que la cosa no era para alucinar pe-pi-ni-llos y ponerse a dar grititos y a especular como unos locos.

Pues en vez de eso, cuando Antonio me lo dio, dije sí, bueno, ya, y me lo guardé en el bolsillo.

Ya está. No tengo nada más que contarles.

Bueno sí: que igual al final esto que ha venido después sí que tenía algo que ver con el título ese tan largo.

Salgo de trabajar.

Ruido infernal de tráfico en Aragó con Rambla de Catalunya. Llego al semáforo y, justo en el momento en el que encaro la rampa del bordillo, se pone verde para mí. No tengo que aminorar la marcha ni un poquito. Cruzo Aragó. Siguiente semáforo: el de la acera de Rambla de Catalunya para cruzar hasta la mediana. Cambia de color también a mi paso. Bajo por la mediana. Tampoco tengo que reducir la velocidad para cruzar Consell de Cent. Comienzo a pensar cosas épicas del tipo: Tengo a la ciudad dominada. Saco un paquete de tabaco y en el mismo momento en el que acabo de arrancarle el chivato, hay una papelera al alcance de mi mano. Meto la misma mano en el bolso y lo primero que toco entre todas las cosas que llevo dentro es el mechero.

Enciendo el cigarro pensando que de todo esto, el (segundo) más tonto te hace un anuncio (el primero se compra el coche inmediatamente).