diumenge, 18 de març de 2012

Imaginen que un día leen, en un libro tan fantástico como el que contiene esta cita que viene ahora, esto:

"La planificació total de la vida, a seva supeditació a un objectiu concret i col·lectiu, deixen pas a les vides incoherents i amargament privades, fetes d'un enfilall de punts inconnexos i efímers, construïdes i enderrocades a còpia de rampells i capritxos." Raül Garrigasait. 'El gos cosmopolita i dos espècimens més'.

Y que poco después, alguien, les pasa este vídeo:



Claro, no queda otra que decir: Sí, Sí! Es eso. Exactamente ESO!

(Gracias, Claudio!).


Uno que me dice (hablando de hacer, en castellano, apología de literatura catalana): Estás haciendo una cosa muy difícil.
Y yo que respondo: Lo difícil para mí sería hacerlo de otra manera.

Otro que dice por ahí (hablando de hacer independentismo catalán en castellano): Da risa.
Y yo que respondo: No, SE DEBE hacer independentismo catalán en castellano.

Sumen uno y otro comentario y aquí me tienen a mí sintiéndome un poco brigadista internacional loca y haciendo, para justificarme, silogismos que rozan lo políticamente incorrecto, que dan pie a que me caiga encima una lluvia de pedradas demagógicas. Les pongo un ejemplo: miren qué me ha venido a la cabeza dándole vueltas a este asunto:

La aceptación de la homosexualidad no pasó de ser una simple reivindicación de maricas barriendo para casa hasta que alguien heterosexual se pronunció a su favor.

Que lluevan las piedras.