dimecres, 15 d’agost de 2012

Dicen que ladro. Aquí, en dos comentarios a esta entrada.

Sí. Podría callarme, la verdad, pero yo qué sé: es una cuestión de conciencia o algo así.

Una amiga trabaja en un departamento de prensa que hace unos meses se tuvo que encargar de hacerle unas fotos promocionales a Miguel Bosé. Llegó el día. Se encontraron con un Bosé envejecido, operadísimo, que no se veía bien en ninguna foto. El propio Bosé iba descartando las fotos, todas, de una en una, tal como se las enseñaban. Al final tuvieron que coger una y modificarla a base de capas de photoshop hasta que la imagen de Bosé se pareciera a cualquiera menos al Bosé que tenían delante. Le pregunté a mi amiga ¿pero está tan mal? Me respondió: Sí. Ha envejecido fatal.

Pocas semanas después, Bosé hace un concierto en Cap Roig. Esta es la crónica que se publicó en el Ara.

La foto es lo suficientemente explícita pero bueno, para gustos colores y las crónicas de verano, crónicas de verano son, y hace calor, y estamos de buen humor, y no hay que hacer sangre, y si Miguel Bosé está guapo o no es el ultimísimo tema en nuestra lista de preocupaciones vitales. Vale.

El problema es que luego, este mismo criterio a la hora de opinar parece que es el que se aplica al escribir artículos en la sección de cultura de verdad, la de los meses que no hace calor, por lo visto, cuando se reclama un Nobel para Cabré, o cuando se habla de la de Rafel Nadal como una buena novela. Es el criterio del 'pues a mí me ha gustado' y punto.

Es una bobada: con una visión un poco global, podríamos llegar a la conclusión de que, si ella lo dice, las novelas de Nadal y Cabré son tan buenas como guapo está Miguel Bosé.

La verdad es que no me haría falta ni ladrar, pero ya he ladrado un poco más. Debe de ser la conciencia, ya les digo, si no ladrara, me quedaría con el runrún, la obligación moral pendiente de protestar al saber que la cultura que nos están vendiendo en masa es una porquería.
Jordi Florit lo decía muy bien ayer. Decía 'popcorn' y lincaba el artículo de Enric Vila en El Punt. No tendría que ser así: las promesas de debate serio que suscitan ciertas cosas, hoy, se quedan en eso: promesas. Me hace pensar en la planta de fresas que tengo en el balcón: hoy sale una y dentro de un mes otra. Una fresa al mes no hace desayuno igual que palomitas tan espaciadas no hacen película.

(Además, sabiendo cómo puede escribir Vila, aquel artículo tenía pinta de haber sido hecho en plena canícula, a la hora de la siesta, o de haber sido rescatado directamente del cajón de descartes del articulista de vacaciones).

Qué lástima.