dimarts, 28 de febrer de 2012

Me ha coincidido en el tiempo la aparición de El procés (o el yo enterarme de que había salido, gracias Edaimon) y el chanchullito de Eugenia Rico para vender libros a tutiplén (o eso se ha creído ella).

Resumidamente, el manifiesto de El procés aboga por tres años de suspensión de la publicación de novedades literarias, tres años de reedición exclusiva de clásicos con el fin de luchar contra la inflación literaria esta tan absurda a la que nos tienen sometidos, que nos obliga a empezar el proceso de compra de un libro nuevo preparándonos para una batalla que empieza en casa y acaba en la caja de la librería tras haber esquivado notas de prensa, recomendaciones de las editoriales, anuncios en las marquesinas de los autobuses, booktrailers, espacios pagados en las librerías y comunicados desquiciados de escritores anunciando que se retiran para volver dos días después (¿en serio que esto aún funciona? pues sí, y mucho); recomendaciones entusiastas de amigos del escritor, fallos de premios literarios, vampiros en los títulos, prólogos de viudas (pero, ¿en serio, que funciona? que sí. Hijosdeputa). Y el chanchullito de Eugenia Rico y Páginas de Espuma (la editorial que la publica) consiste en ir diciendo por ahí ella misma (e imprimiendo por ahí el editor mismo) que es la Virginia Woolf de la era de Facebook, según el New York Times, y la gran escritora del siglo XXI, según Der Spiegel, no habiendo aparentemente artículo del New York Times o de Der Spiegel que digan tales cosas en ningún lado. Sí, en la era del Facebook; no, en ningún lado, lo cual hace sospechar que la tal Rico se ha creído efectivamente vivir en tiempos de Virginia Woolf, cuando nadie podía comprobar si era cierto lo que se decía.

Total, que en yéndome yo a dormir simpatizando mucho con el manifiesto de El procés y muy decepcionada con la estratagema de Páginas de Espuma, que era una editorial a la que respetaba mucho por el tochete de los cuentos de Unamuno que sacaron el año pasado, doy con la solución de lucha particular contra el timo este del marketing editorial desfasado que nos llevan años metiendo por el culo a cucharadas y decido que, a partir de ahora (aquí mi manifiesto) cada vez que note que me entran ganas de comprar algún libro porque la gente que hará pasta con él me diga que se parece mucho a la Woolf , a Faulkner o a Joyce, voy a ir directa a comprarme un woolf, un faulkner o un joyce de verdad.

Y a la Rico, que la den pol culo.

dilluns, 27 de febrer de 2012

Cada vez que alguien le dice a un escritor "escribes muy bien", se produce un holocausto gatuno.

... es como si al final de la última contrarreloj, en la que hubiera doblado a los tres ciclistas que habían salido antes que él, Induráin llegara a la meta, se bajara de la bici, se le acercara un aficionado de aquellos que saltan a la carretera y empujan al ciclista, le diera unas palmaditas en la espalda y le dijera: "andas muy bien en bici".
Estoy enganchadaespoco a esto.

dimecres, 22 de febrer de 2012


... en siendo yo un poco el gato.
Tengo el día cruzao: ya había oído antes la anécdota de Marsé sobre el fondo y la forma, ya me había enamorado un par de veces como cuenta Auster y las dos se acabaron yendo al garete, la discusión sobre si los críticos elitistas se mueven por el miedo a coincidir con los que no lo son me parece de primero de preescolar, que Jordi Pujol haya dicho que su único argumento en contra de los independentistas es que España no querrá me suena a buf, no creo que mi madre me deje y, encima, la canción nueva de Mishima me parece un truño.

Y encima este, que no se ha leído "Escenas de Londres por Boz", intentando ponerle marcos históricos a Dickens, diciendo que simplemente retrataba fielmente una época, pasándose por el forro la universalidad de la Literatura, que es lo que hace Literatura a la Literatura, y cobrando de La Vanguardia por ello, cuando lo único que ha hecho ha sido leer mal.

Tengo el día cruzao desde por la mañana.

Voy a tener que inventarme algo.

dimarts, 21 de febrer de 2012

Teníamos quince y dieciséis años y salíamos todos los recreos a Pío XII, la avenida, una de las pocas que hay en Pamplona, que pasa por delante del colegio, y nos sentábamos en el suelo para cortar el tráfico pidiendo la supresión de la mili.

Había corrupción, en aquella época en Pamplona, y opresión también: había gente que no podía estudiar en su idioma materno. También había mucho paro, eran los ochenta. El fantasma de la Otan flotaba por ahí. Y droga había también. Y ETA, había mucha ETA, en aquella época. Pero nosotros salíamos a cortar Pío XII por la mili, porque teníamos quince y dieciséis años y eso quería decir que en un par o tres de años más, los chicos iban a tener que dejar todo lo que estaban haciendo y se iban a tener que ir a un sitio, raparse la cabeza y pasar frío, dormir poco y aguantar las órdenes de un sargento chusquero empeñado en enseñarles disciplina porque sí, en beneficio de nadie, sumisión por la mera sumisión.

Se esgrimían en los medios los motivos políticos de estas protestas: que si oposición al estado, que si nacionalismos, que si manipulación de la juventud por parte de grupos radicales. No me jodáis: teníamos quince y dieciséis años y lo que queríamos era no tener que pasar un año fuera de casa, en una especie del internado del horror. Y los barracones. Y el frío y los madrugones.

Mira que hay motivos hoy para montarla gorda y los chicos de Valencia han acabado saliendo a la calle por el frío, que hace que el colegio, que siempre ha sido madrugón, acabe teniendo pinta de barracón. Y veo que hay columnistas que claman en nombre de la historia porque la protesta ha empezado por ahí y no por lo gordo. ¿Qué esperaban? Una revolución empieza por el pájaro en mano, por el sufrimiento en la propia carne, y no por los cientos de noticias volando; por los diez euros que me han robado del bolsillo y no por los cientos de miles volando en maletines más o menos discretos. ¿Qué se creen? Que Franco, por decir uno, no sabía que era ahí, en lo privado, donde precisamente no podía fallar para que, décadas después, hubiera gente que aún dijera 'pues nosotros con Franco no vivíamos mal'?

Es el principio, lo privado, lo que afecta directamente a la persona, lo que finalmente acaba haciendo saltar lo público, que es en lo que hasta ahora nos estábamos entreteniendo.

Ahí, no lo busquen en los grandes titulares, tienen lo que marca el peso de la historia.

dilluns, 20 de febrer de 2012

Situación: noche, exterior de un bar, servidora, el amigo A, que está a punto de irse a vivir con su novia, el amigo B, que lo dejó con la suya en el momento en que se plantearon tener un crío (ella quería, él no) y yo. Los tres a punto de cumplir los cuarenta.

Amigo B: ¿Y qué? ¿Habláis de tener críos?
Amigo A: Sí, pero yo creo que es pronto.
Amigo B: ¿Y ella quiere ya?
Amigo A: Bueno, mejor antes que después.
Yo: Bueno, eso ya lo decidiréis vosotros...

Escucho y miro, veo que el amigo B pone cara de buf, vaya agobio, y que el amigo A le quita importancia al asunto y casi parece que quiere hablar de otra cosa.

Yo pienso en la época en la que tuve una relación estable, les cuento que me lo planteé entonces pero que era, más que una cosa que me muriera de ganas por hacer, una cosa que estaba segura de que acabaría pasando si seguía con aquella persona: como un proceso lógico, como uno más en la secuencia de actos que forman una relación (irse a vivir juntos, quedarse embarazada, preparar la habitación, tener un crío, pintarle el número de teléfono en el brazo, colgárselo del cuello y llevárselo a la siguiente manifestación masiva a favor de l'Estatut... Esas cosas).

Pienso en lo habituales que son este tipo de conversaciones en la puerta de un bar, cuando estás a punto de cumplir los cuarenta; pienso también que si la cosa se vuelve más intensa en un momento determinado por la edad, que es algo que pasa más que que se hace, no habrá un fuerte componente social en esto de decidir si tener hijos o no. Vale, que sí: hay el instinto de perpetuar la especie, animalicos somos, pero no me nieguen que el componente social, el 'a una cierta edad se supone que hay que hacer una cosa' (y más si una vez pasada esa edad ya no se podrá hacer esa cosa), también está ahí. Si no, ya me dirán por qué entre ellos, entre los hombres, que tienen un margen de años más amplio para tomar esta decisión, existe la tendencia generalizada a ir posponiendo la fecha; si no, ya me dirán por qué yo estoy viviendo esto de acercarme a la cuarentena ergo a la imposibilidad de tener críos, como una especie de liberación. Porque señores, el año pasado, con 38, un día pensé: o me pongo a reproducirme ya o no lo haré nunca. E, inmediatamente, me sorprendí pensado también: De aquí a poco, ya nadie esperará de mí que tenga un crío. Y sentí como si me quitara un peso de encima.

Si no, ya me dirán por qué pensar esto último que les he contado me hace sentir como una mujer un poco 'mala', una especie de traidora al género entero que ahora va por la vida con más libertad que otras, sin tener que tirarme de cabeza a la primera posibilidad de relación que me pase por delante y respondiendo cuando me preguntan, como me preguntaron una vez en la cama: ¿Tienes prisa por tener una relación estable? (subtítulos: ¿Vas a pedirme que te deje embarazada a la de ya?) Respondiendo, digo: ¿Cuanto suele vivir la gente? ¿Ochenta años? Si esto prospera, nos quedan cuarenta de relación. ¿De qué prisa hablas?

diumenge, 19 de febrer de 2012

Desesperadillos de la búsqueda del prohombre de referencia català, atentos todos: Aquell que es deia Mikimoto comença a fer campanya. (Al Vilaweb ja diuen que és com el Guardiola).
Cosas que tienes por ahí, dando vueltas por la mesa, desde hace tiempo y que de repente te las encuentras abiertas en las manos, entrándote por los ojos:



Berlín és més dura del que solia ser perquè el punt de referència més famós ha desaparegut. 'Ara som al l'Est', no para de dir-me el taxista, malgrat que amb prou feines té edat per recordar el mur. Després, més tard: 'Ara som a l'Oest'. Però els entregats turistes que es dediquen a buscar el tret més característic de Berlín no el troben. Van cometre un gran error: el van enderrocar. De fet, acabo de llegir una notícia al diari que diu que, per a les celebracions que s'acosten, planegen projectar un holograma del mur per superar l'inconvenient que ja no existeix.
No és que la nostàlgia pel comunisme estigui estesa - existeix, sí, però està confinada a una certa generació, a la memòria de l'educació infantil universal, a la feina, a les botigues que venen records- plats i tasses i culleretes de la ideologia. No, sabeu, és molt més important que això, és màrqueting dolent: la ciutat del famós Mur no té, de fet, cap mur. I el debat sobre el Mur és part d'un debat molt més ampli que la ciutat té amb ella mateixa, el que s'anomena Haupstadtdebatte. Què en fem, de la capital? Què en fem, del passat?
Ah, sí. El passat.
Sempre penso que en una obra hi posaré una rèplica. La rèplica és: a mesura que et fas vell, la memòria fa la feina de la fantasia.

dissabte, 18 de febrer de 2012

Los niños son los reyes de la casa.

Esta idea es ridículamente reciente, esto se ve muy bien en una cosa tan básica como la organización de la casa(*): cuando nace un niño, los padres siguen durmiendo en la mejor habitación del piso.

Digo esto pensando en que una cosa es que el niño sea alguien por quien preocuparse y en quien centrar esfuerzos imaginando un futuro que va más allá de nosotros mismos, y otra cosa, bien distinta, es erigir al niño en rey, en monarca absoluto.

Y digo todo lo anterior porque, ordenando estanterías, he encontrado una libreta de hace unos años, de cuando tenía un novio profe, en la que había apuntado que en los colegios franceses entonces (y supongo que ahora todavía) debían tener un abogado en plantilla para asumir la defensa de los profesores en caso de denuncia por parte de alumnos o padres de alumnos.

(*)Recuerden que la organización de la casa es fuente de reconstrucciones de sociedades enteras: no tienen más que visitar el Museu d'Història de la Ciutat para comprobarlo.

dijous, 16 de febrer de 2012

Ahora parece que resulta que la literatura va por aquí, que la gracia está en saltarse todos los desarrollos posibles y ofrecer el resultado final o, lo que es lo mismo, en presentar el resultado final de la misma manera y con la misma estructura con la que van sucediéndose las ideas en la cabeza. Eso dicen que es 'lo transgresor' hoy día; lo transgresor entendido como antesala de lo convencional, que es en lo que suele acabar convirtiéndose habitualmente todo lo transgresor.

Por partes:

-No creo que haya nada de transgresor en presentar por escrito cosas, que serán más o menos variadas según lo que se haya leído (y estoy hablando de cantidad; ni siquiera tiene que haber sido asimilado aquello leído). ¿Por qué? Porque cabeza tenemos todos y cosas en la cabeza, pues también.

-Me parece una solemne majadería justificar esta forma de 'literatura' con la manera en que recibimos imputs últimamente (que si zappings, que si saturación de información, que si programas de minipiezas...). ¿La literatura ahora tiene que se espejo de estos imputs? Pues apaga y vamonos. ¿Dónde queda toda la capacidad de sugestión, de interpretación, de teorización de la realidad que suele ofrecer la buena Literatura? (o que, perdón, solía ofrecer, que esto tiene pinta, recuerden, de antesala del no sugerir nada, del simplemente cegar a base flashes).

Mi conclusión es que, entretenido o no, trepidante o no, esto no es literatura tal y como la conocíamos; esto no ofrece el marco para, libro en mano, leer y entender mejor qué pasa. Ofrece otras cosas: ofrece datos para estudios sociológicos sobre lo enferma de las prisas que anda la sociedad; ofrece números para que tal o cual escritor sea encaramado a lo alto del ranking del coolismo -más puntos cuanta más cosas y nombres que no conocemos diga, siempre que las relacione con un protagonista que enganche por el puntito justo de repulsión que genera, y con símbolos, lugares o acontecimientos cuanto más populares mejor-; ofrece, en fin, no pensar. O pensar que lo que se piensa ya está bien tal cual se ha pensado y no generar nada nuevo a partir eso.

No estoy en contra del bombardeo de información: una lista de Perec no deja de ser una enumeración de cosas, pero miren todo lo que llega a sugerir. Esto no sugiere nada, se ha perdido el fondo, es como creerse que se ha hecho un Tàpies porque se ha sabido dibujar una cruz después de haber visto muchas cruces de Tàpies.

¿Hay que reclamarle a la literatura tradicional que le haga frente a esto? No. Esto es otra cosa y pensar que la literatura tradicional le tiene que plantar cara es asumir que juegan las dos en la misma liga.

¿Hay que ir en contra de esto? Pues tampoco. Hay sitio para todos. Zapping salvaje y Filmoteca, Via Llibre y L'hora del lector, Primavera Sound y Auditori.

No es la misma liga. No es la misma cosa.

dimecres, 15 de febrer de 2012

Què implica el pacte CiU-PP?

... y un poquiiito una traición al electorado así en general y un donde unos dijeron digo y otros dijeron digo igual de alto, ahora dicen Diego a dúo, también. Pero, hey, ya se encargaron de que la cosa fuera lo suficientemente ambigua y de matizar como locos y de meter letra pequeña a saco para que ahora ni unos ni otros puedan tener argumentos para protestar.

dimarts, 14 de febrer de 2012

Pasa que una llega a Catalunya ya de mayor y se pone a estudiar catalán. Pasa que cuando empieza a soltarse un poquito hablándolo -pongan, no sé, un año después de haber empezado a estudiarlo-, la gente alucina y responde con caras de asombro y comentarios de oooh, ¡pero si eres de Pamplona!. Cuando han pasado cinco años y una ha superado ya los sudores de pensar cada frase antes de decirla y los dolores de cabeza a la hora de ir a dormir después de una cena íntegramente en un idioma que no es el suyo, aún, cuando conoce a gente nueva y les dice que es de Pamplona, se encuentra con el inevitable (por lo visto) 'ooooh, pero si hablas catalán'. Pasan diez años. Una ya tiene amigos y un círculo más o menos próximo con los que habla exclusivamente en catalán; aún así, el primer comentario de gente que se acaba de enterar de que se apellida Sucunza y pregunta de dónde es el nombre, responde con 'ah, pues hablas muy bien catalán', a lo que ella contesta: 'es que llevo diez años aquí', a lo que invariablemente obtiene como respuesta: '¿y qué? Hay gente que lleva toda la vida y no lo habla'.

Luego viene la esquizofrenia: una se pone a escribir un blog o lo que sea, y se encuentra con que la gente que alucinaba porque era de Pamplona y hablaba catalán le pregunta: '¿por qué no escribes en catalán? Y es entonces cuando una, acordándose de todo lo que les he contado antes, piensa: '¿en catalán? pero si no os lo creéis ni vosotros...'; pero, por no dar demasiadas explicaciones ni quedar como una petulante de manual entrando a decir cosas como 'el lenguaje literario' -porque además, en realidad, no está demasiado convencida de que lo suyo sea literatura-, responde siguiendo el juego: 'es que soy de Pamplona'.

Entre medio de todo este proceso, una ha empezado a leer a Sales, Torres, Rodoreda, Pla y hasta a Eugeni d'Ors. Y no se crean que ha sido fácil: se ha pasado años preguntando de vez en cuando: 'Literatura catalana, ¿por dónde empiezo? ¿qué me recomendáis?' y obteniendo solo como respuesta: 'por Quim Monzó, por Empar Moliner...'. Por fin alguien, pone en sus manos un Calders, diciendo: 'mira, me lo leí en el cole y me encantó: son cuentos', así como no creyéndose que una, siendo de Pamplona, realmente vaya a leer catalán; y otro alguien le pone en las manos un Josep Pla pero ojo: un Josep Pla en castellano: 'Viaje en autobús'. Una, casi sin acabar el 'Viaje en autobús', va a La Central y se compra el 'Quadern gris'. Y es a partir de leer el 'Quadern gris' que sigue con todo lo demás mientras piensa: 'me ha costado ONCE AÑOS llegar hasta los buenos, ¿por qué los tienen tan escondidos?' Y va leyendo y va viendo el desencanto que ya había en la época de Sales y Torres con todo esto de Catalunya: aquellas cartas en las que no paran de repetir: 'después de la guerra, Catalunya será así; después de la guerra, cuando ganen los nuestros, Catalunya será asá; después de la guerra, en definitiva, Catalunya SERÁ'.

No ganaron los nuestros, de hecho, estaría bien ir asumiendo que esa guerra ya nunca la van a ganar los nuestros, si no pasarán setenta años más y seguiremos con la misma cantinela: no ganaron los nuestros, lee a Quim Monzó, a Empar Moliner, ya verás qué risa si lo entiendes, claro, que eres de Pamplona y, como no ganaron los nuestros, nos parece raríiiisimo que hables catalán. Además, si lees otra cosa, igual descubres el pastel: igual te enteras de que, como no ganaron los nuestros, no hemos hecho nada desde entonces. Oye, ¿por qué no escribes tú en catalán? (¿Yo, en catalán? Pero si no os lo creéis ni vosotros...). Porque soy de Pamplona.

dilluns, 13 de febrer de 2012

No paramos de decir que España nos margina (a los catalanes, digo) pero luego somos tan burros que si el presidente del Consejo General del Poder Judicial compara el catalán con el mandinga, esa torpísima comparación -que este tío ni sabía qué estaba diciendo- se acaba interpretando como una falta de respeto en vez de interpretarse como una prueba de que llevamos razón y que tenemos motivos para plantar cara, y corremos a decirle que lo retire y que pida disculpas en vez de tomárnoslo como lo que es: una muestra del desconocimiento profundo de la realidad del uso e importancia de los idiomas del Estado (y del mandinga, claro).

... Y él cita a Espriu. Y aquí paz y después gloria.

Y así, señores, a base de 'uyloquehadichos!!!'es como se está jugando en las altas esferas políticas este eterno y absurdo jueguecito por la independencia.

dissabte, 11 de febrer de 2012

Ayer fuimos muy fans de estos durante media horita, ahí, mirándolos dos metros por encima de nosotros, con la cabeza así, echada para atrás, y gritando ¡¡¡JAUMEEEEEE!!! y ¡¡¡MALLORCAAAAA!!!

divendres, 10 de febrer de 2012

Estoy convencida de que, en el caso de haber leído esto:

... m'entretinc garlant amb els indígenes, que són  greus, reposats, austers, silenciosos i hospitalaris. El seu parlar és empedrat de mots catalans o d'arrel catalana: usen el verb caler i l'exclamació rai tan sovint com nosaltres; siuen esparvero, ólipa, cado (cau), ludria, alberge (albercoc), presco (prèssec), impelto, royo (roig), cinglo, cardelina (cardenera), loguero (lloguer), albergenia, letonero (lledoner).

(Signat a Calanda (Teruel), el dilluns 21 de juny de 1937. Joan Sales, 'Cartes a Màrius Torres')

En caso de haberlo leído, decía, el periodistilla de triste recuerdo al que unos cuantos de nosotros conocimos ayer por esto, para lo que le conviene (o sea, para demostrar, por ejemplo, que Aragón nunca, jamás, ha tenido nada que ver con Catalunya), defendería a capa y a espada que todas estos términos son español de pura cepa, que los habitantes de Calanda hablan un castellano purísimo y que sus madres, nunca, nunca, tendrían que pasar por el trance de derramar lágrimas de sangre pensando que alguna política lingüística despiadada ha hecho de sus niños unos zotes redomados.

Lo dije entonces y lo digo ahora: señora, si su hijo es tonto, es tonto en catalán, en castellano y en mandarín.
(De la tasa turística y las recetas a un euro)

dimarts, 7 de febrer de 2012

Hoy he pasado cuatro veces por delante de la Fundació Tàpies. Cada vez había una o dos cámaras de televisión y dos o tres fotógrafos de diferentes medios. La última vez, había dos unidades móviles de televisión aparcadas delante. ¿Ustedes saben lo que cuesta en euros sacar una unidad móvil del garaje de la tele? Ni se molesten en hacer el cálculo que aún les daría más rabia cuando lean ahora que las cuatro veces que he pasado por al lado de los periodistas, que, alcachofa en mano, hacían la crónica delante de cada cámara, he oído cuatro veces la palabra 'universal', tres la palabra 'contemporáneo', seis o siete la pabra 'arte' y una 'desde su adolescencia'.

No he escuchado el guioncito entero de ninguno de estos periodistas pero me juego lo que quieran a que la escueta nota que hay colgada en la puerta de cristal de la fundación da mil veces más información que cualquiera de estos. He hecho el camino desde el trabajo hasta la Casa del Libro (pasando por delante de la Tàpies) pensando si no sería mucho más informativo y, desde luego, más barato, hacer leer dicha nota de la puerta a los presentadores de los telediarios de cualquiera o todas las cadenas que han decidido enviar a alguien con su alcachofa a la puerta de can Tàpies.

Llego a la Casa del Libro y veo en el escaparate un anuncio de una marca de e-readers. Dice: "Compre y lea de inmediato". Vaya novedad. Superado el ataque de reír por no llorar inicial, he pensado que un libro electrónico vale cien euros, que la gente lo va a comprar y lo va a llenar de mierda que ni siquiera va a leer porque, para empezar, ya no se ha leído los posibles libros buenos que tienen en casa (todo el mundo tiene o ha tenido un padre lector o un hermano lector o un tío lector o la biblioteca del abuelo), y que en el hipotético caso de que metan en el cacharro un buen libro o dos, nunca, nunca, llegarán a amortizarlo antes de que el cacharro muera de viejo o se les caiga a un charco (¿un par de años?). Hagan las cuentas si no: el Pickwick de Dickens en edición de bolsillo tiene casi mil páginas y no cuesta ni diez euros. ¿Comprarse un e-lector (fíjense que se llama elector cuando en realidad el ejercicio de elección empieza a ser el que hacen  quienes optan por el libro-no-electrónico...) para no acabarse nunca un libro de diez euros? Pues eso.

¿Jugamos fuerte? Pues juguemos fuerte: nota de prensa de quien sabe para todos, e-readers protegidos con solo las grandes obras de la literatura dentro para todos. Estoy muy en plan café solo del bueno para todos, pueden llamarme totalitaria si quieren pero no me lo tengan en cuenta: últimamente esta tontería se me pasa cuando leo la carta que Màrius Torres envió a su familia desde el sanatorio, el 31 de mayo de 1941, cuyo final traduzco aquí chapuceramente:

Numerosos o escasos, los que tienen sed de libertad y los que solo necesitan de panem et circenses coexisten en todas las naciones. Hic incipit tragoedia. La unión de estas dos variedades humanas es lo que hace que sea tan complicada la invención de un sistema político perfecto. La democracia y el liberalismo tal como se entendía en el siglo XIX ignoraban la masa acéfala y querían gobernar a los pueblos como si solo estuvieran hechos de seres excepcionales. Los regímenes modernos, al contrario, no tienen para nada en cuenta a las excepciones. Parecen olvidar que el pensamiento humano es lo más precioso que hay en el mundo, y que no puede ser más que la obra de inteligencias superiores y libres.

Una política perfecta miraría de conciliar las dos necesidades y de asegurar los dos bienestares. ¿Será eso posible algún día?

Les coses tal com són. Màrius Torres. Editorial Acontravent, 2011

dilluns, 6 de febrer de 2012

Cuando una es curiosa y goza o padece de una cierta tendencia a la fascinación, una de las reacciones ante el inmenso campo que se abre ante sus ojos al visitar por primera vez una exposición de Tàpies, por ejemplo, por meter algo de triste actualidad aquí, es la de llevarse las manos a la cabeza pensando: joder, la vida es corta; no me da tiempo a asimilar todo esto. Cuando pasa eso, una se va a casa entre alucinada y feliz y con mucha prisa. En un primer momento de ímpetu, euforia e inconsciencia de la propia humanidad, se pondrá a enredar en todos los libros que tenga a mano, buscando información, referencias, datos. La información, las refererencias y los datos la llevarán a más información, más referencias y más datos que le abrirán más campos inmensos por aquí y por allá, tantos que a la felicidad, a la alucinación y a la prisa, les seguirá inevitablemente un momento de rendición ante el descubrimiento del verdadero significado de aquello que ya había pensado en un principio pero que, por puro autoengaño, había creído circunstancia feliz: 'la vida es corta, corre a los libros' se transforma en 'la vida es corta, te vas a morir antes de saber nada'.

Por suerte, una crece y va acumulando momentos en los que ha descubierto que sí, se va a morir y no le va a dar tiempo a nada, pero en los que también ha descubierto la existencia de todos esos campos inacabables. Y la certeza de que existen todos esos campos inacabables a los que una solo ha llegado a asomar la nariz, sumada a la convicción de que nunca es tarde para entrar -no da tiempo a más- en ellos, es lo que conforma el colchón sobre el que sabe que podrá dejarse caer cuando crea haber llegado a un callejón sin salida.

Antoni Tàpies, gracias por el campo abierto.
Entre Lectores: ¿Alguna sugerencia de alguna obra de Dickens para el taller de lectura para personas mayores jubiladas?
Yo: Claro: 'Viaje en autobús', de Josep Pla.

diumenge, 5 de febrer de 2012

Capficament de diumenge #2

(Siguiendo con Dickens).

Si los escritores catalanes de nueva hornada hubieran leído a Dickens, habrían descubierto que, ya desde el siglo XIX, el grito de guerra de los payasos ingleses al entrar en la pista es: "HERE WE ARE AGAIN!"

Saber simplemente esto (que es solo una de las muchas cosas que se descubren si lees a Dickens) da pie a trabajar la historia de Catalunya desde una perspectiva insólita que puede ser una mina literaria.

He marcado -perdona'm, Quim Torra- la página de "Escenas de la vida de Londres por 'Boz'" en la que aparecen los payasos, con un papelito que dice: "Tarradellas".

Capficament de diumenge #1

(De la estéril búsqueda de alguien, por el vasto panorama de la literatura catalana actual, que se haya leído a Dickens a nivel de poder hacer un buen prólogo para un librito de cuentos suyos y de Wilkie Collins).

No me va a quedar otra que recurrir al vasto panorama de la literatura castellana actual mientras me pregunto:
Si no estamos leyendo, ¿qué coñe escribiremos?

Estoy muy pesimista. Ayer estuve en la inauguración de la nueva tienda de discos de Bcore. No había nadie, aunque repartían moritzs gratis, y pinchaban Eskorbuto.

dissabte, 4 de febrer de 2012

Javier:

Mira, te cuento el final para que te hagas a la idea de todo lo demás:

Sale el Joaquín y dice: grandísimos aficionados al flamenco, drogadictos de este arte sin el que yo ya me habría tirado al metro, esta casa tiene el horario que tiene y o nos vamos ya o me busco la ruina.

El Cabrera desde su silla: Joaquín! Joaquííín! que es el concierto número mil, que nos podemos quedar un rato más!

Joaquín desde el escenario: señoras y señores, es el director del Taller de Músics, le hacemos caso y nos buscamos la ruina, da igual, esto es arte y estos seguirían hasta las cuatro de la mañana porque son unos monstruos...

Una señora: una alegría!!!

Yo: un fandangooo!!!

Otra señora: Una siguiriyaaaaa!!

El Cabrera: Una siguiriya no, que es muy duro para acabar, esto!!!

Y va el Salao y canta una siguiriya, el tío. Y la bailaora y el del cajón mirándole ahí, plantaos, que ni palmas ni nada daban. Y el Puchero metiéndole unas hostias a la guitarra...

Y acaba, y sube el Joaquín: eres un monstruo, tú y la Filarmónica de L'Hospitalet, que habéis acabao con una siguiriya que es de lo más difícil del flamenco español y del mundo! Y el Salao mirándolo, con las manos en las pantorrillas y los ojillos así achinaos, como si le hablara en japonés.

Y aún tocaron unos fandangos más.

Y que un beso pa ti del Cabrera.
Y otro mío!

Isabel


(Y os meto unas alegrías porque sí, porque es sábado y quiero meter el Cabaret Elèctric, que la Virgili ayer tampoco pudo venir).


divendres, 3 de febrer de 2012

Ara: 9
La Vanguardia: 6
El Periódico: 5

Son el número de noticias por portada (en internet) que hablan de la gran ola de frío y nieve que ayer hubo en Catalunya. Las portadas incluyen también todas llamadas a la ciudadanía a salir con sus cámaras a la calle en busca de la nieve y luego enviarles las fotos, que ellos no la acaban de encontrar.

Estoy muy tentada a bajar al quiosco, comprar los tres periódicos, hacer fotos de las portadas y enviarlas, cada foto a su respectivo periódico, con el texto: 'Nieve en Barcelona'. Sería divertido aunque temo que recibirían la foto, pensarían 'ya está, la graciosita' y ahí se quedarían el mensaje y el sambenito. Así que casi mejor me dejo de sutilezas.

He encontrado una analogía muy doméstica con la que explicar el mecanismo según el que funcionan las cosas en una sociedad paternalista como esta nuestra que Dios y CiU nos están dando (calla, que antes era el PSC, que era más sindiós, pero bueno... Pues también):

Va la analogía: El Govern serían los bomberos (qué bueno, un gobierno de bomberos con sus ideas...) y los medios, mi madre.

Todos los años llega el invierno y los bomberos alertan de los peligros de las estufas encendidas en los recintos cerrados que son las casas. Ayer me llama mi madre y me dice: ¿Pasas frío en casa? Yo le digo: No, tengo el radiador. A lo que ella responde: No lo pongas cerca de la ropa, que mira los incendios que hay todos los años. Yo cierro la conversación con un: Mamááááá...

En Bulgaria hace frío y luego en Francia también. El Govern dice uy, esto es una ola, se pone un poco de los nervios y manda a los mossos a la calle a recoger a homelesses en dormitorios municipales. Los periódicos, que piensan que los homelesses no son cosa suya (cuando en realidad a los homelesses -y a los ciclistas- es a los únicos a los que los periódicos sirven para quitar un poco el frío), equivocan el objetivo, se dirigen a la población que tiene casa, y se ponen en plan madre: abrígate que viene el frío, no cojas el coche, no dejes que el abuelo salga. Pero si aún no nieva, dice la gente desde su casa con el periódico en la mano en vez de entre el chaleco y la camisa; en el Alt Empordà, sí, ¿ves? -Dicen los periódicos-. Bulgaria-Francia-Alt Empordà... esto viene para aquí; abrígate, coche no y el abuelo encerrado en casa. El abuelo en casa... ¿quién recoge a los niños del cole entonces?
Los periódicos: ¡Coñe, Govern! ¡Que los niños están en el cole!
El Govern: ¡Uy, a cerrar los coles!
Los periódicos: A ver, todos a por los niños antes de tiempo. Los abuelos no, que no pueden salir.
Los catalanes: Pues tenemos que salir antes del trabajo.
Los empresarios: añslkfañlskjdf... Los autónomos: asklfjaslfjasdjfl...
Y ya está montada la ola de frío.

¿Saben aquello de que en Barcelona siempre es más la sensación del frío que el frío? Pues así. Habría que preguntarse quién la produce, esta sensación. Uy no, que ya lo hemos encontrado.

Me voy a hacer las fotos de las fotos de las portadas de los periódicos.

Me and the Major-Belle and Sebastian
(and the snow is falling, falling, falling, falling, falling....)

dijous, 2 de febrer de 2012

... després m'arribo en aquest centre d'Esquerra veí, al costat de la taverna, per saber si hi ha alguna cosa de les famoses Milícies de Catalunya. Quedo invariablement estupefacte en constatar que el nostre govern va deixant passar temps sense preocupar-se d'organitzar unes forces armades (milícies, exèrcit, somentent o com vulgui dir-ne) per fer front a les actuals circumstàcies; tots tenim la sensació que allò que al principi ens havia semblat una 'militarada com tantes' era en realitat el començ d'una guerra però el govern autònom deu tenir algun secret per fer el que fa, o sigui res, i me'n torno a casa refiat que algun dia ens ho deuran explicar i ho comprendrem. Barcelona, 7 d'agost de 1936.

... ara haig de tornar a Barcelona a no fer res en absolut. Voldria ser un soldat disciplinat del govern del meu país, però el govern del meu país no vol, per ara, soldats disciplinats: tot al contrari. Què hi farem. Roses, 29 d'agost de 1936.

Joan Sales. 'Cartes a Màrius Torres'.