dilluns, 22 d’octubre de 2012

Lo que hace Jordi Évole está muy bien.
Esta muy bien porque coge a Mas, por ejemplo, ayer, y nos lo pone a enseñarnos los calcetines. Y los calcetines son ejecutivos -de ejecutar- marrones horrorosos. Y los calcetines son él diciendo que el referendum lo convoca cuando le vaya bien -que para eso manda- cuando esté seguro de que va a salir lo suyo; que eso no es injusto, que lo injusto es que solo tengan cuatro años para hacer lo que les vaya bien, y que, ah, esas son las reglas del juego.

... y que apoyó al PP en mociones absurdas, sí, pero que qué nos creemos que hacen PSOE y IU, ¿eh?, cuando les conviene también, ¿eh?, ¿eh?

Y Mas se lleva a Évole a Vilassar -de Mar, ojo-, porque allí luce más de sport y porque queda más Pujol esto de fer Catalunya -de mar, ojo-, y porque si pasa una abuela por ahí y a él le da por agarrarla del brazo y salvarla de un ficticio coche atropellador -que esa carretera es muy peligrosa-, hay menos posibilidades de que la abuela le suelte un bolsazo. Y Évole va porque en esa casa vacía, vacía; en el sofá viejo, viejo, igual al President se le escapa un 'independencia'; y, si no se le escapa, se apoltronará un poco más en el sofá y hará así, así, con el pie cruzado, y dirá 'mire, mire, mire', y enseñará más el ejecutivo marrón confiando en que nadie lo ve porque está en su casa, pero todo el mundo le escucha, porque hay una cámara. ¿O era al revés?

Ayer a Más lo desnudaron. En pelotas lo dejaron a golpe de 'tú, haz el referendum que yo votaré no', 'tú, haz el referendum, que yo no me vuelvo para Extremadura porque esto ya es España', 'Yo te presto el voto para que tú hagas el referendum, pero solo te lo presto esta vez', 'Tú, haz el referendum, pero yo no me olvido de los tijeretazos que nos has metido a las universidades'.

Lo desnudaron y salió el ejecutivo (marrón). Lo desnudaron y salió el político, solo, en una casa vacía, agarrándose al castellano, agarrándose al antimilitarismo, resistiéndose a decir independencia. En pelotas, lo dejaron, por si a alguien aún le quedaba un mínimo de idealismo tontorrón que le hiciera pensar que esto no es solo un juego de ejecutivos (marrones).