diumenge, 30 de juny de 2013

Xavi: "Llevamos unos días que parece que seamos como compañeros de piso".
Pues llevamos unos buenos días, entonces.



Lo que pasa con Amour, de Haneke, es que cuenta cosas que yo pensaba que eran imposibles de explicar.
Cómo cambiar el pañal sin sacar a la persona de la cama, cómo obligarle a abrir la boca para comer, cómo levantarla de la silla, bañarla... Todo eso, nada; es incluso aprendible; es sólo técnica.
Cómo hablar con ella sabiendo que no te entiende, cómo cantar juntos, riendo sin parar, canciones tontas, cómo aguantarte las ganas de darle un sopapo y sobre todo aprender a no pensar que eres la peor persona del mundo cada vez que las ganas de darle un sopapo te vengan a la cabeza, o como aprender a dormirte mientras oyes sus grititos recurrentes en la habitación de al lado, eso es lo que yo no he sido capaz de explicar nunca y por tanto, yo soy así, pensaba que era rotundamente inexplicable.

Y Haneke lo explica.
Es una obra maestra.

diumenge, 23 de juny de 2013

Ayer, huyendo -yo, al menos, lo hacía- nos fuimos hasta el Empordà. La cosa fue así: hace unos días Xavi dijo 'el sábado toco allá', 'voy contigo' dije yo sin dejarle acabar la frase. Llevaba una semana de estrenar aire acondicionado en el trabajo. A mí, que me soplen, me repatea, sobre todo si es una máquina que encima sopla frío: dolor de cabeza todas las tardes y pocas ganas de cenar. Súmenle las noches de terraza recién estrenada delante de casa y petardos ocasionales, de los que convierten las noches en sucesión de primeras cabezadas. 'Así que me voy contigo, Xavi', le dije. Y quedamos al mediodía para llegar allí a comer a las cuatro, que es la hora del plato combinado de costa en el restaurante El Català, el único que, con camarera china, no está ya descongelando el sofrito de la paella de las cenas a media tarde de los franceses; el único que sabe que, si vienes de Barcelona y has salido a la hora del vermú, lo que toca todavía es comer.

Comimos, nos fuimos a la playa y, con Teresa, que también se había apuntado, dormida al lado y el escenario del día de la música a cincuenta metros, estuve un rato con la piel de gallina y la argamasa de sal y bronceador en brazos y piernas en plena coagulación, intentando leer. No pude. Se me colaba todo el rato el estribillo 'mañana, cuando despierte, ya no estarás aquí' de la canción del cantautor de veinte añitos que en ese momento probaba sonido. El estribillo suyo y el pensamiento mío 'y este niño, qué sabrá de estar o no por las mañanas que no sean películas aún'. Y pensé que estaba llamando a la mala suerte el cantautor; que estaba llamando a la mañana en que ella no estuviera cuando él despertara para poder entonces revolcarse en el pírrico consuelo de que él, todo eso, ya lo había cantado; de que la letra de sus canciones tenía razón.

Tocó Xavi.
Con los amigos que cantan pasa que los has visto ya tantas veces que no tienen hits porque todo son hits y que siempre buscan la manera de, implícita o explícitamente, dedicarte una canción. La mía, ayer, sonó con el mar de fondo y un solarro que iba haciendo para ponerse; con la piel de gallina y el bikini mojado todavía yo.

Habíamos ido sin plan para volver, estábamos un poco a lo que surgiera y lo que surgió fue no quedarnos a dormir, que ya era también parte del plan. Y yendo en el coche, de noche, yo en el asiento de atrás, Teresa y Xavi hablaban de novios, rollos y exes, y yo pensaba que las canciones del cantautor veintenañero, efectivamente, siempre acababan teniendo razón. Eché mano al teléfono para marcarme un tuit que dijera algo así como '¿Podéis parar todos de haceros canalladas? ¿Podéis pensar un poco más en el otro? ¿No véis que yo todo lo hago mío y, a este paso, voy a acabar no fiándome ni de mi padre?', pero vi que no me cabía en ciento cuarenta caracteres, pensé además que iba a decir nada nuevo y acabé dejándolo estar.

Llegamos a Barcelona hacia las doce. Esta noche, por fin, he podido dormir.

dissabte, 22 de juny de 2013

¿Se acuerdan de los modernos? Nos los cambiaron por los hipsters y ni nos dimos cuenta, igual que no nos daremos cuenta de que a estos últimos también nos los habrán cambiado por otra cosa -que acabará siendo más de lo mismo- por mucho que salgan grupos nórdicos con el palabro en el nombre.



Así vamos: nos cambian las cosas, hasta las fachadas, que es lo que más se ve, y no lo vemos hasta que Nicola Padovan empieza a cruzar tuits, Javier Pérez Andujar escribe un artículón. Y ni por esas, o si sí, venga a echarle la culpa al otro, como si nosotros no tuviéramos nada que ver; como si no votáramos, como si no hiciéramos temporada alta en verano o en invierno según si nadar o esquiar, y como si nunca hubiéramos dado las gracias al cielo por el paqui que nos soluciona el vermutillo de media mañana y hasta la comida del domingo de después de un sabado perro en el sofá.

A mí últimamente, me han cambiado hasta algunos amigos de antes: se han dejado todos barba y se han colocado orbitalmente en el punto más alejado. Todo apunta a que me quedo sin fiesta de Sant Joan. Llevo una semana entre el enfurruñamiento y el que us bombin a tots, y con el Copérnico de turno no parando de insistir en que, desde el principio, quien estaba girando era yo.

Espiritualidades y estupefacientes varios: super a favor mientras vayan dando pie a canciones y a barbudos como éste:


dijous, 13 de juny de 2013

Benedetta Tagliabue también estará en el elenco de trabajadores (asesores o como quieran llamarle) del nuevo Santa Mònica. Ella también encaja perfectamente en esta superficial y prejuiciosa descripción (suponer que alguien que sonríe es así o asá es mucho suponer; habría que fijarse en cuánto descuentan de irpf por sonreír y calcular luego las brutalidades) que Eva Comes hace de Bibiana Ballvé en su artículo de Núvol de ayer mismo:

per damunt de tot, el seu somriure, el somriure que denota aquesta capacitat excel·lent de perseguir coses boniques i bones i viure-les fins al final

Yo, las veces que he coincidido con Tagliabue, es lo primero que he visto: su sonrisa. Su sonrisa, su bicicleta y su cabello al viento. ¿Por qué no está en la boca de nadie, la Tagliabue? ¿Por qué nadie parece cuestionarse su validez para la misión que ahora se le vendría encima? Bueno, repasen mentalmente el curriculum de una y la otra. Ahí lo tienen.

El problema, sin embargo, no son ni la una ni la otra; las dos son consecuencia de eso más gordo a lo que apuntaba Minguet, a lo que todos los articulistas que han salido al quite ahora no están sabiendo entrar al trapo.

El nombramiento de Ballbé, Soler y Miquimoto es solo acontecimiento -incluso lógico- en el devenir de esta cultura nuestra; devenir que marcan las autoridades más que la cultura misma -si es que la cultura puede marcar algo tal y como esta siendo gestionada- y que denota hacia dónde se nos está llevando. Claro que para entender esto no basta con leerse el último artículo de La Vanguardia, hay que haber seguido todo lo demás. Hay que haberse leído por ejemplo este artículo de Jorge Luis Marzo de hace ya un año, hay que haber seguido la evolución (por decirlo en términos temporales, no evolutivos precisamente) del CONCA. Una vez hechos los deberes que todo el mundo se salta para pasar directamente a opinar y a defender lo indefendible, hay que escuchar la conferencia 'Culturas disruptivas' que Jordi Sellas pronunció hace unos días en l'Ateneu. Sólo entonces se puede defender o no el acontecimiento en su justa medida: tienen sentido en todo este marco toda esta serie de personajes que ahora le quieren imponer a la Cultura. Y eso es lo que da miedo de verdad. Y eso es de lo que no se está hablando aquí.

dimecres, 12 de juny de 2013


Del tema de les riotes.

No y no. La cuestión es no ir al asunto. Si es por ignorancia, por falta de comprensión lectora o simplemente por ganas de hacerse el robinhood, la verdad, lo ignoro.

En el primer no, ni voy a entrar. Es el tema de siempre. Y, chica, o lo superamos o nos quedamos aquí; pero lo de la lucha esta feminista al nivel del '¡Ese me ha robado la cartera!' y el tío escondiéndose la cartera en el bolsillo, respondiendo '¡Lo dices porque soy gitano!' lo único que hace es ridiculizar al gitano y, de paso, cabrear a todos los demás gitanos por haberlos sacado a colación en tan incómoda circunstancia.

En el segundo no, los mismos genios citados delatan la gravedad del asunto que el opinador se empeña en obviar. Evelyn Waugh, los Monthy Python o Dario Fo (sacado a colación en los comentarios del mismo artículo): ¿Les puso a cualquiera de estos el Estado una Bibiana Ballbé o un Miquimoto o un Toni Soler a sueldo que los vendiera? O haciendo la pregunta de otro modo: ¿Qué tipo de Estado se pondría a vender a su Dario Fo particular? Respuesta: Ninguno que estuviera colocando en puestos relevantes de la cultura a gente del perfil de la Ballbé, de Miquimoto o de Toni Soler (y, por favor, que me lo veo venir, no me mienten ahora 'Polònia', que estamos hablando de los Monthy Python y de Dario Fo).

La cosa es que ninguno de estos tres personajes están aquí para vender su producto; el tema, precisamente, es que ya lo vendieron -si es cultura de front corrugat o no está claro, y no es lo que se está discutiendo aquí-. Lo que se está discutiendo aquí es que ese hecho de haber triunfado haciendo lo que hacían (ojo, no cualquier cosa: lo que hacían) es la única credencial que se les está teniendo en cuenta y es lo único que indica el rumbo, también único, que ahora quieren hacer coger a la cultura.

Esto último es lo preocupante de todo este tema.

divendres, 7 de juny de 2013

Mi canción favorita EVER de los conciertos de Doble Pletina es ésta:



Laura la canta cada vez distinto y siempre me hace pensar que está a la altura de las folclóricas más despechadas o de aquel 'que me quieras, te digo' de Astrud. Y que es tan buena que podrían interpretarla perfectamente en plan cabaret Meret Becker o Nina Hagen.

Esta noche voy a verlos al Apolo y no sé si la van a cantar o no, pero me da igual porque seguro que se las apañan, canten lo que canten, para tener algún momento como este que acabo de describir.

Visca!

diumenge, 2 de juny de 2013

Pelis que a Isabelita no le dejan dormir de noche:



#estamossensibles
#deberíahabersalidoporahí

dissabte, 1 de juny de 2013

Dadnos santos del cielo una buena conexión a internet e información internacional.

Ayer, a las 12 de la noche, me conecté por última vez antes de ir a dormir, a ver qué pasaba en el mundo.
Todo estaba tranquilo, como suele estarlo las noches de viernes y sábado, en mi TL de Twitter, hasta que se coló un mensaje de David Fernández que, escuetamente, venía a retuitear a un tal Galder_en_lucha, que daba la referencia de una tal Kitabet, que por lo visto estaba dando información en inglés sobre algo que pasaba en Estambul.

Para saber lo que está ocurriendo ahora mismo en Estambul, está tuiteándolo en inglés.

Todo era así como muy carambólico e indefinidio -éste dice que ésta informa sobre algo- así que fui a buscar qué decía Kitabet. Me encontré con una ristra de tuits que hablaban de manifestaciones, de gas lacrimógeno, de heridos, de gente colgando en sus ventanas carteles con las contraseñas de sus wi-fis y de links a The Guardian y Le Monde, diarios que informaban sobre el asunto.

Leyendo estos dos últimos, me encontré con la noticia en las portadas de sus ediciones digitales: todo había empezado en Estambul el lunes por la noche cuando un grupo relativamente discreto de gente se había reunido en una de las pocas zonas verdes que quedan en Estambul para protestar por el proyecto de construcción allá de un centro comercial. Erdogan, el primer ministro, mandó a la policía. Los métodos de dispersión resultaron desproporcionados; utilizaron gas lacrimógeno y hubo heridos, claro. Al día siguiente, en el mismo sitio, se reunió más gente. Vuelta a empezar: cañones de agua y más gas lacrimógeno otra vez. Desde entonces, hasta ayer por la noche, la cosa ha ido in crescendo: la gente, con máscaras antigas caseras, cada vez eran más; la policía, cada vez más violenta.

Fui a buscar información en castellano o catalán en los diarios de aquí. Sólo encontré esta nota en la portada de El País.

Escribí un tuit: Cobertura cero de lo que está pasando en Estambul por parte de los medios de aquí. Luego hice más tuits con lo que (no) había encontrado: ni en La Vanguardia ni en ABC ni en La Razón mencionaban el asunto. En el Ara y en El Periódico, había que irlo a buscar a las páginas de internacional.

Y ¿por qué crees que es eso?, me contestaron. Respondí que me olía la misma práctica de no informar sobre suicidios (efecto dominó, y tal). Me contestaron que era normal, que si no se informaba sobre los kurdos, por qué iban a informar sobre Estambul. La respuesta a aquello era tan obvia que me fui a dormir.

Esta mañana, la cosa sigue más o menos igual: nada en las portadas de La Vanguardia ni de El Periódico, el mismo articulito en la de El País... En el Ara, la noticia ha entrado en la primera plana, sí, pero por debajo de la de unos tornados que ha habido en Estados Unidos, por ejemplo. Además, el titular es: "Dura càrrega policial contra els 'indignats' turcs". ¿Saben la pavada aquella de noticia no es que un perro muerda a un hombre sino que un hombre muerda a un perro? Es lo primero que me ha venido a la cabeza al leerlo. Noticia no es que la policía cargue contra una manifestación; les pagan, van equipados, entre otras cosas, para eso. Lo que pasa es que nos han vendido una moto; la moto del jijí jajá, vamos de manifestación como quien va de fiesta. Y nos la hemos tragado y por eso las actuaciones de la policía nos parecen injustas y desproporcionadas y por eso nos creemos que la noticia es la policía. Pero no; la noticia de lo que está pasando en Estambul es más bien la que da Le Monde: "Noche en blanco para los miles de estambuleses en cólera contra el Gobierno". La gente en cólera, la gente con una mecha cortísima que va en tiempo récord de la protesta porque les roban un espacio público ajardinado a la protesta por los abusos de un gobierno opresor. Eso es de lo que no quieren informar, porque la gente somos nosotros y la cólera aún no nos ha acabado de salir. Quieren hacernos creer que la cólera sólo puede salir de arriba porque lo peligroso es que empezara a salir de abajo, porque somos más. Y eso es lo que explica toda esta falta de información y la manera tan errónea de dar la poca que nos llega.