dilluns, 25 d’abril de 2011



Servidora inmortalizó el momento en el que Marco Antonio reflexionaba delante de un plato de ensalada y albóndigas (6), si el hecho de comérselo no entraría en dramática y directa colisión con su estricta dieta a base de bollería industrial y un vasito de leche antes de ir a dormir.

(Acabó comiéndose albóndigas (4'5). La ensalada, ni la tocó. El momento fue bautizado como "La Meatballs Desperation").


Javier inmortalizó el momento en el que, en anunciando él que se iba al váter, servidora veía claro que no volvería jamás y Víctor, haciendo gala de su facilidad para entrar en mode warp speed mental en lo que a asimilación de tragedias se refiere, se ponía directamente a rezar por su alma.

(Más de doce horas después, ni Víctor ni servidora nos hemos visto con suficientes agallas para comprobar si el Javier que volvió del váter era realmente él o se trataba de un -glups- aparecido).
A continuación, una broma interna de aquellas de nos reímos dos y el resto no sabéis qué ha pasado.

Va:



(Del no podérmela quitar de la cabeza desde el viernes por la tarde)