dimecres, 23 de novembre de 2011

Sesiones inventadas #1

Una de las primeras cosas que me preguntó Mar fue si dormía bien.
Me lo preguntó así, como muy pregunta de rutina: -¿Duermes bien? ¿Comes bien?
-Sí y sí - respondí yo también bastante mecánicamente -, es cuando mejor duermo, cuando algo me preocupa.
-¿Por qué?
-Porque no te imaginas cómo me va la cabeza durante el día. A las 8 de la tarde estoy reventada.
-¿En qué piensas?
-En todo lo que tengo que hacer.
-¿Y lo haces?
-No. Es que no me entiendes: no pienso una cosa y la hago, pienso otra y la hago: pienso en todo lo que tengo que hacer a la vez: en que tengo que llamar a mi madre, tengo que regar las plantas, fregar los platos, aprovechar más el tiempo en el trabajo, buscarme un novio, no buscarme ningún novio, comprar regalos de Navidad, ser más responsable, darles menos vueltas a las cosas, agobiarme porque no hago nada, no agobiarme tanto por nada...
-Hay cosas contradictorias.
-Sí.
-Y ¿piensas a la vez que tienes que hacerlas?
-Sí.
-¿Piensas que tienes que agobiarte porque no haces nada y que no tienes que agobiarte tanto por nada?
-Sí, pero a la vez. Es imposible que dicho en voz alta suene igual que como lo pienso. Para escribirlo exactamente igual, por ejemplo, tendría que abrir un programa de imagen y escribir todo en capas transparentes diferentes y luego colocarlas una encima de la otra.
-¿Sabes de diseño?
-No, pero me lo imagino.
-¿Siempre haces eso?
-¿Qué?
-Imaginarte las cosas con tanto detalle antes de saber cómo hacerlas.
-Sí.
-Ah.
-¿Ah qué?
-Te imaginas las cosas antes de hacerlas pero no necesariamente con el propósito de hacerlas.
-¿Cómo?
-¿Has hecho alguna vez esto que dices de las capas?
-No.
-Y ahora que te lo has imaginado, ¿crees que podrías hacerlo?
-Sí.
-¿Y lo harías?
-No creo.
-Pero sientes que te lo has quitado de encima, porque mentalmente ya lo has hecho y es una cosa que probablemente no necesitarás hacer nunca.
-Sí.
-Sin embargo, todas esas cosas que imaginas durante el día y que te dejan tan agotada, no desaparecen por imaginarlas, quedan pendientes de hacer por muchas vueltas que les des. Así es imposible que te tranquilice simplemente el pensar que eres capaz de hacerlas. Ahí está la frustración.
-¿Cómo se arregla esto?
-Cómo se arregla, no: ¿cómo lo arreglas tú?