dimecres, 30 de setembre de 2009

A mi gato le ha dado por despertarme a las 6 de la mañana. Al principio, cuando vino a vivirse conmigo, ya lo hacía de vez en cuando y me parecía gracioso, tan mono, ahí, mordiéndome los pies y tocándome la cara con las patitas... Pero es que, desde hace un mes, lleva haciéndolo todas las mañanas y me pone de los nervios, no descanso bien y luego estoy de mal humor todo el día.
No le he dicho nada, sí que he discutido con él unas cuantas veces y nota que estoy enfadada, pero hablar hablar en serio, no porque sé que eso de subirse a la cama y despertarme va con su naturaleza y es su personalidad y no lo va a poder cambiar.
Creo que quiero romper con él. Las cosas ya no son como antes, aunque nos queremos mucho, las relaciones duran lo que duran y creo que los dos hemos cambiado. Además, yo he conocido una gata que me atrae bastante. Desde que estoy con él, no me había fijado en otras gatas, pero ahora sí y supongo que eso quiere decir algo.
En fin, ya está, no pasa nada, ha estado muy bien y siempre le tendré mucho cariño. No quiero hacerle daño pero seguro que al principio se enfada conmigo, de todos modos, yo creo que acabaremos siendo amigos.
Esta semana sin falta hablo con él.

:P

divendres, 11 de setembre de 2009


He seguido los consejos de Gaby y, para acabar con mi gripe, me he hecho una infusión de ajo, limón y miel (hervir una cabeza de ajo durante 20 minutos, añadir dos cucharadas de miel y el zumo de medio limón). Me he tomado un vaso pensando que sería como masticar ajo directamente. No me ha sabido a nada, por lo que he deducido que mi casa debía de hacer una peste que tiraba para atrás y yo sin enterarme. No me ha quedado otro remedio que hacer magdalenas de canela para matar el olor. Ahora que me imagino que mi casa huele a Navidad, voy a lavarme los dientes y a hacer gárgaras durante media hora.
Gemma dice que vayamos esta noche a oír rock'n'roll. Tengo que decidir quién puede más: si las ganas o el dolor de cabeza. Gane quien gane, si venís a verme o me encontráis por ahí, no me habléis muy de cerca ni me beséis ni me déis la mano. Limitaos a saludarme con un gesto de la cabeza. Eso si no llevo la mascarilla de gatito que me compré en Hong Kong hace ya unos años y que sólo me he puesto una vez para pasar desapercibida cuando Jaume se empeñó en que entrara en el cuarto oscuro de aquella discoteca.

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dijous, 10 de setembre de 2009

Soy víctima de una gripe instantánea.
Ayer no la tenía. Hoy me he despertado con fiebre, dolor de articulaciones, mocos y sin parar de estornudar. Me he levantado, he hecho una tetera entera de té con miel. Me he puesto pantalones largos, una chaqueta y calcetines, y me he dispuesto a pasarme todo el día en casa sudándola. Me he decidido a aprovechar los ratitos entre amodorramientos y revolcones en la autocompasión (qué malita estoy, qué malita estoy) en el sofá con mis dos gatos y Gemma (un ratito que ha subido) como única audiencia, cocinando, que es una de las cosas que mejor me salen últimamente.
Me ha salido todo mal.
He hecho pan de pasas: he puesto el horno a temperatura demasiado baja (me he dado cuenta cuando a los 3/4 de hora de estar ahí dentro, no había cogido color aún). Ha quedado como una piedra.
He hecho puré de zanahoria. En el momento de comérmelo, le he ido a poner unas gotitas de salsa de soja y se me ha volcado dentro media botella. Se ha ido fregadera abajo.
Suerte que tenía en la nevera fideos con verduras que me sobraron ayer, si no, mi alimentación de hoy habría dejado bastante que desear. Los plátanos, que por fin han madurado, también han salvado un poco el picoteo entre horas.
Odio estar enferma. Es lo peor.