dimecres, 14 d’abril de 2010

No hay que ser muy aguililla para descubrir que el primer párrafo de la última novela de Javier Calvo, "Corona de flores", es calcadico al primer párrafo de "Historia de dos ciudades" de Charles Dickens. Comparen ustedes:

Dickens dice:

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto.


Mientras Calvo dice:

Corren los mejores tiempos, corren los peores tiempos, es la era de la sabiduría, es la era de la estupidez, es la época de la fe, es la época de la incredulidad, es el tiempo de la Luz, es el tiempo de la Oscuridad, es la primavera de la esperanza, es el invierno de la desesperación, lo tenemos todo por delante, no tenemos nada por delante, vamos todos directos al Cielo, vamos todos directos al otro lugar.

Cuando hace unos días, alguien me comentó que Calvo se había subido al carro de la novela histórica, no daba crédito. Cuando he abierto el libro y me he encontrado con este arranque, no he dado crédito again y luego he pensado: "quins collons". Luego, leyendo la entrevista que Manu González le ha hecho para la revista Qué leer, lo he entendido todo (creo). Calvo ha querido hacer una novela victoriana ambientada en la Barcelona del siglo XIX. Corren tiempos (mejores o peores, da igual) de novelas-churro de catedrales, misterios místicos y caballeros templarios y había que desmarcarse. ¿Cuál es la primera refrencia que le viene a uno a la cabeza tras el nombre "novela victoriana"? Dickens. Pues empecemos por ahí y marquemos la clave en la que se tiene que leer esta novela: Corren los mejores tiempos, corren los peores tiempos, a partir de aquí, a victorianear se ha dicho.

Voy a ello. A ver qué.