divendres, 31 de desembre de 2010

Cuento un gran logro personal entre las cosas que he hecho este año. Yo no sabía que iba a acabar convirtiéndose en esto que yo ahora veo como una gran cosa: les confieso que lo hice por probar, basándome en un sólido y único argumento: el del "eso ya lo he hecho/ahí ya he estado y no me gustó, así que no vuelvo". Y miren, me ha gustado y he decidido darle a esta práctica calidad de recurrente.

Ahora lo pienso y lo primero que me viene a la cabeza es: esto debe de ser aquello que llaman aprender de la experiencia.

Entre eso, que en estos últimos meses he ido al médico más veces que en los últimos cinco años (por revisiones y cosas, nada grave, no se me preocupen) y que cada vez me gusta más quedarme en mi casa, me está dando por pensar: ¿a ver si me voy a estar haciendo mayor?

Esta noche, eso sí, voy a celebrar como si tuviera quince años y fuera la primera vez que saliera en mi vida: Tengo el vestido preparado, el sitio ideal y la compañía perfecta.

Feliz fiestón.

dijous, 30 de desembre de 2010

Algunas de las mejores cosas el año han llegado para quedarse y no hay peligro de que desaparezcan.

Miren, por orden alfabético:

A. Molina y el Chunkukianismo
El colectivo multidisciplinar
El diablo (lo que se llevó)
La carpeta "cosicas"
La tienda en verano(dietarla)
Labreu (Dovlatov)
Maria
Minúscula (Kästner y Keilson)
Morente y Salaíto
Pasternak

Es un poco quijotesco que la mayoría tengan que ver con la literatura.
Es muy gratificante y relativiza mucho la supuesta importancia de cambiar de un año a otro que algunas de las cosas las hayamos hecho mis amigos y yo de la nada: nosotros decidiremos cuándo acabarán o cuándo las transformaremos en otras cosas.

2010 ha sido el año en el que la medida del tiempo empezó a perder su importancia.

No hay límite. I'll sleep when I'm dead.

(Guau... Jajaja!)

dimecres, 29 de desembre de 2010

La repito.



Es que me parece una manera tan bonita de decir "Vete a la mierda"...

dimarts, 28 de desembre de 2010

Hostia, qué horror la analogía con el fútbol que se han marcado en el diario Ara para presentar el nuevo gobierno catalán. Qué facilón y que de "para que ustedes lo entiendan" y que de "con es-te e-qui-po, va-mos a ga-nar!!!" y que de "son once, a ver: pon lo primero que te venga a la cabeza" y, pum, analogía visual hecha. ¿Y el resto de connotaciones que tiene la cosa? Ah, hasta ahí no hemos llegado a pensar.

Porque si se piensa un poco más y se hace la analogía completa, puedes caer en cosas que a lo mejor no quieren decir... ¿o sí? Por ejemplo: son once tipos que van a jugar mientras nosotros miramos; que van a cobrar un pastón; que van a jugar siempre en contra de alguien; que a lo mejor les meten unos cuantos goles; que, en todo caso, también dependen de si llueve, nieva o les toca un árbitro que no tiene su tarde. ¿Alguien quiere un gobierno así?

Qué mal y qué de diario de contenidos de conversación de bar: fútbol y política: tanto monta, monta tanto.

dilluns, 27 de desembre de 2010

Así veo ahora nuestra relación, querida Catherine: un sórdido adulterio sembrado de intrigas, dudas y remordimientos. Mientras ha durado (¿dos años, quizá tres? ni tú ni yo hemos tenido un minuto de tranquilidad ni de alegría. Sumergidos en la pequeñez de nuestra mediocre climatología moral, no lo podíamos percibir, nos parecía algo insuperable que estábamos fatalmente obligados a sufrir. Pero ha llegado el momento de nuestra liberación, y es el sol de España el que nos lo ha revelado.
Adiós, mi querida Catherine, te devuelvo la libertad, la serenidad y la capacidad de disfrutar de la vida que te corresponde de pleno derecho, por tu juventud, tu belleza y tu inteligencia. Y yo también, solo pero reconfortado con el dulce recuerdo de nuestros abrazos fogosos aunque inoportunos, procuraré volver a la senda de la paz y la sabiduría.


Riña de gatos. Eduardo Mendoza.

Voy a pasar las próximas horas (unas cuantas) aquí. No me busquen.

diumenge, 26 de desembre de 2010

En mi casa (gracias a Dios, que nació de madrugada el 24-25 y no volvió a nacer el 25-26), San Esteban no se celebra así que, en plan desenganche paulatino, he podido y tenido que empacharme en la soledad de mi hogar de otra cosa de digestión dificultosa pero gustosa. De la que no pica, vaya. De esto:



Estoy empezando la digestión, ya les digo, pero así a modo de primeros eructitos lo primero que me ha venido a la cabeza han sido dos cosas:

Uno, no vayan a venirme ahora a mí diciéndome en la calle que tal o cual hacen hoy cine arriesgado y de vanguardia.

Y dos, viendo esta película rodada en 1969 en Brasil, pienso que pedirle a la cultura como única misión la configuración de la definición de un país es acotarla por todos los lados. No sé, como si cogieran a Svankmajer o a Jean Eustache, a Buñuel, a Boris Vian, que se empeñaba en ser Vernon Sullivan, o a Nelson Pereira dos Santos, ya que tenemos tarde de cine de aquellas latitudes, y se les encerrara en el redil del idioma y de las costumbres. Ni hablar. Yo pienso más bien que la cultura debe sobrepasar al país y si el país sabe mantenerse a la altura de su cultura o no, allá él, que a fin de cuentas, tampoco es como si la cultura fuera tan suya. Y si lo es, malo.

dissabte, 25 de desembre de 2010

No me sabe nada mal haberles dicho a mis hermanos que yo me encargaba este año del regalo de mis padres y haber utilizado vilmente l'avinentesa, como dicen por aquí, para egoístamente regalarme a mí misma un concierto de esta señora con ellos en el Palau de la Música.



Mode gruppie total: ON



Mi madre y yo vamos a llorar de la emoción y mi padre va a tener argumentos para reírse de nosotras durante todo 2011, lo sé.

divendres, 24 de desembre de 2010



¡Qué geniales los años que acaban dejándome pidiendo more, more, more de estas últimas cosas de las últimas semanas!

dimarts, 21 de desembre de 2010

Me encanta el regalo!



Porque esto me interesa y me voy a dedicar a lo que a mí me interesa y no me preguntes más!

ZNKS, Maraina!

dilluns, 20 de desembre de 2010

Miren, esta cancion no me gusta nada, pero hay un momento en el que Kiko Veneno va andando por la calle y se para justo delante de mi portal:



Y me hace tanta gracia que me he visto el vídeo ya unas cuantas veces y, cuando Kiko Veneno llega a mi puerta y la mira, me hace igual de ilusión que la primera vez que lo vi.

Pues esta conexión así de simple fue la que intenté hacer una vez que, con Ferran y Oriol, estuvimos trabajando para el Ajuntament de Barcelona. El Ajuntament abría una sala del edificio de la plaça de Sant Jaume al público. Una sala de exposiciones querían hacer, una sala que, además de albergar cultura y blablabá, representaba la apertura de las puertas a todos los ciudadanos, porque aquella era la casa del pueblo y porque el Ayuntamiento eres tú y demás sandeces similares que nos tuvimos que tragar en aquellas eternas reuniones con el departamento de comunicación y el de marketing y la madre que los parió.

Yo era la encargada de escribir el guión de la exposición y de decidir más o menos el contenido. El tema me venía dado, eso sí: tenían que ser fotografías, películas y libros en los que se viera, saliera o se hablara de Barcelona. Con las fotografías y las películas, no hubo problema: Barcelona se apreciaba a simple vista. Con los libros vino la cosa peliaguda: tenían que ser fragmentos de texto ergo tenían que leerse y, a partir de ahí, a evocar.

Evocar, según los parámetros convencionales del léxico, es una palabra difícil, así que la gente del Ayuntamiento tenía muy claro que la gente de a pie sería incapaz de hacerlo. Me lo intentaron explicar por activa y por pasiva y yo les juro que les entendía, entendía sus explicaciones, pero pensaba que estaban muy equivocados, así que me pasé una reunión entera intentando hacerles entender también por activa y por pasiva todo lo contrario: que evocar era fácil y que lo hacía todo el mundo de manera muy natural. Recuerdo una reunión en la que, cuando vi que no iba a conseguir absolutamente nada, me puse supertonta y pensé "de perdidos al río": acabé apelando directamente al coraçao. "Mirad, yo no sé si alguna vez habéis estado enamorados", les dije muy seria y con cierto tono desesperado, "pero si sí, pensad en qué os llevó a enamoraros de aquella persona: ¿no encontrasteis con ella de repente un montón de territorios comunes y simplemente os hacía flipar tan bestia conexión? Pues eso es nada menos que una evocación compartida. Si somos capaces hasta de compartir evocaciones, ¿cómo no vamos a ser capaces de evocar en solitario?"

"Sí, pero la gente no lee", obtuve por toda respuesta.

Tiré la toalla. Puse a Marsé y el fragmento de La plaça del Diamant en el que la Colometa describe con pelos y señales cómo baja desde la plaza hasta Torrent de l'Olla. Puse hasta el trocito del final de El Quijote en el que se cuenta con todo lujo de detalles el recorrido por los aledaños de la catedral del loco a punto de volver a ser Alonso Quijano. Evocación cero. Callejero puro y duro. Emoción nula.

Pero bueno, me apunto el tanto: yo hablé de amor durante un cuarto de hora en una sala de reuniones del Ajuntament. Y Kiko Veneno se para delante de mi puerta y se mira con interés el portal de mi casa en el vídeo de su último single de horrorosa melodía.

Por lo que sé, las siguientes exposiciones que se hicieron en aquella sala fueron sobre temas tan poco evocadores como la famosa consulta de la Diagonal. Para aquellas, ya no contaron con nosotros, ese tanto me lo apunto también.

dissabte, 18 de desembre de 2010

Un poco (bastante) de dietario.

Miércoles por la noche.

Mail de Marina: "Y lo de Dovlatov, ¿qué? Estoy súper pez"

Marina es de éstas: "estoy súper pez, estoy súper pez", luego le pones un micro delante y acabas pensando "hija de puta", ahí, la tía con una autoridad y una pasión hablando de las cosas... Así que ni la tranquilizo, que bastante tengo yo con lo mío, que sólo he hablado una vez en público, en la boda de mi hermana, y cuando volví a mi sitio mi padre me dijo: "No he entendido nada de lo que has dicho".

Miércoles por la noche, cuatro ideas sobre Dovlatov en la cabeza, la incapacidad total para hilarlas y ni una botella de vino en casa. Pienso en las cuatro botellas de vino que nos trincamos en casa de Miquel y en cómo fluyeron las ideas entonces. Sí: es miércoles por la noche, estoy en casa y yo quiero vino. O whisky o vodka, da igual. A punto estoy de empezar a pensar que la alcoholemia se ha apoderado de mí (no iba a acabar yéndome de rositas yo después de leerme casi cuatro libros del Dov en una semana), cuando me da por desviar la atención del vino pensando que no, que yo lo que necesito de verdad es tener a Miquel y a Marina delante, que al día siguiente los tendría y que todo iría bien.

No crean que esto último sirve demasiado para irme a dormir más tranquila.

Jueves.

Tranquilidad pasmosa.

SMS de Marina: "Me encuentro fatal: 38,5 de fiebre"

Histeria.

SMS a Miquel: Marina está enferma. Glups.

SMS de Miquel: No te preocupes, nos lo pasaremos muy bien.

Histeria con espasmo facial de semisonrisa nerviosa.

En la tele toda la mañana, después, comida en el Pamplona. A las cinco de la tarde, salgo del Pamplona, bajo por Muntaner, me desvío hacia la izquierda antes de llegar a Gran Vía y doy tres vueltas a la manzana decidiendo si vale la pena o no bajar hasta casa para volver a subir hasta Balmes un rato después. Llamo a Miquel con la esperanza de que me diga que quedemos ya para preparar lo de luego. Me dice que está trabajando y que no llegará hasta las siete. Salgo del bucle en torno a la manzana que llevo un rato utilizando de rotonda, voy hasta Rambla de Catalunya y decido acercarme a la Casa Amatller a ver a Gabi. Hacía meses que no hacía aquel camino, por inercia subo, subo hasta la calle Mallorca. Alucino por encontrarme de repente delante de La Central, pienso en Abel (luego verán que esto fue una de esas anticipaciones misteriosas que a veces le da por hacer a mi cerebro), me da la risa. Doy media vuelta, tiro hasta paseo de Gràcia, bajo hasta la Amatller. Hablo con Gabi, hablo con Femi. Femi es la portera de la Casa Amatller. Me dice que estoy guapa aunque más flaca. Dice eso: "Guapa AUNQUE más flaca". Y lo dice con cara de no entender. Femi es de un pueblo de Ciudad Real. En los pueblos, de Ciudad Real o de donde sea, flaco es mala salud y mala salud es feo. Desde que la conozco, quiero que Femi me lleve a bailar un día, pero ésa es otra historia. Le doy dos besos y la dejo en su garita comiéndose un kiwi con chocolate y echándome la bronca por no ir a verlas más a menudo.

Bajo hasta la librería Alibri. Miquel ya está dentro hablando con una de las libreras. Dice que está esperando a Refree, que tienen que probar el sonido. Refree va con una guitarra acústica. ¿Que tienen que probar el sonido? Miquel está más nervioso que yo.

Llega la Vernis. Dice que tiene resaca. Saca una cerveza de la mochila. Le digo "¡Quieta! ¡Nos vamos a un bar!" Miquel dice que se queda, que tiene que probar el sonido con Refree. Miquel está histérico.

Me voy con la Vernis a un bar. La Vernis me cuenta que ha estado en Mallorca (y lo que ha hecho en Mallorca), que ha entregado ya su libro (y cómo es y quiere que sea su libro), que desde que va en patín no sé lo que gasta en bambas (y me enseña las suelas de las bambas). Hablamos de lo agradecido que es trabajar con otra gente sobre proyectos tuyos. Le cuento que Jordi ha ilustrado uno de mis cuentos y cuánto flipé cuando me enseñó el primer dibujo que hizo (le enseño la cara que puse cuando Jordi me enseñó el primer dibujo que hizo). Ha pasado media hora. Vamos a la librería.

Pau está en la librería, Refree también y Noemí. Jordi llega a la librería. Llega Ana. Llegan Ester e Ignasi. Llega un señor mayor que, segurísimo, ha vivido una dictadura. Luego llegan Joan y Víctor. Está bien que casi todo sean caras conocidas. Está bien que Ester nos ponga chupitos de vodka. Está bien que la Vernis lea y que Refree toque. Está bien que el señor mayor que, segurísimo, ha vivido una dictadura, asienta sonriendo cuando yo hablo sobre vivir una dictadura y a puntico estoy de lanzar emocionada el grito de "Leer a Dovlatov es como si Dovlatov te estuviera gritando todo el rato 'Una buena guerra, os falta a todos!!!!'", cuando Miquel, que ahora resulta que le tiene miedo al silencio, me empieza a preguntar cosas a las que no sé cómo contestar. Y está bien esto también porque de esto vamos a hacer broma durante mucho tiempo. Ay Miquel, lo que nos vamos a reír, Miquel, sí.

Saliendo de Alibri, llega Roger. "Tarde. Llegas tarde!", le digo (a mí, hablar por un micro me sube los humos) y le planto dos besos y me voy a tomar una cerveza con Víctor y Pau; hacía días que no veía a Pau y eso, si no contamos los veranos, no me había pasado desde hacía seis años. M'estimo al Pau. Sí.

Pau se va y Víctor y yo tiramos para el Horiginal. Por el camino se me van bajando los humos y paso a un estado de paz y armonía con el mundo. Todo es fantástico y maravilloso. En el Horiginal (ya verán: esto es lo que enlaza con la anticipación misteriosa que mi cerebro había hecho antes) me encuentro con Jordi. Me dice que Abel se acaba de marchar. Veo a Miquel. Me dice que Abel se acaba de marchar. Veo a más gente que me dice que Abel se acaba de marchar. Hace meses que no veo a Abel. En mi estado mental de fantasía y maravillosidad, decido que me parecería fantástico y maravilloso ver a Abel.

Nos vamos a cenar al Fidel. Nos encontramos con que estamos sentados en la misma mesa y exactamente las mismas personas que estábamos el día que conocí a Roger, a Joan y a Max (solo falta Marina). Me parece fantástico y maravilloso conocer a Roger, a Joan y a Max.

Viernes de madrugada.

Mail a Abel: "Me habría gustado coincidir contigo en el Horiginal".
Contra la mafaldada sobreinformativa de Wikileaks, que me hace pensar en aquella viñeta de Felipe desmayado al imaginarse todo el mundo y la historia aquí, en este momento, yo llevo encima un enamoramiento en sus primeros estadios, de esos que hacen que parezca que aquí hay una cosa nada más en este momento.

Y ayer, amigos, fue la hostia.



Weah!

dimecres, 15 de desembre de 2010

Dicen que no se podrá fumar pero es gratis, nosotros somos simpáticos y nos hemos leído el libro. Si no venís, el ego de perrito apaleao del editor se catapultará a la estratosfera y, mira, a mí me hace hasta gracia que él sea así, pero pensad en su pobre familia, que las familias sufren mucho por estas cosas del trabajo de los hijos.



Ah, también hemos quedado que si conseguimos que no venga nadie o que vengan sólo dos o tres personas (Jaume C. Pons Alorda decía que como mucho nueve), haremos mogollón de cosas clandestinas y superundergrounds y luego las explicaremos en nuestros blogs para que os muráis de la envidia.
Es mala la pereza.

dimarts, 14 de desembre de 2010

Un poco de dietario.

Viernes.
Reunión para preparar esta cosa que se hace el jueves en la librería Alibri. ¿Reunión? Yo digo: oye, ¿preparamos algo o la cosa será un impromptu total? Miquel dice: venid a cenar a mi casa. Marina dice: Llevo vino. Yo digo: Llevo vino también. Miquel dice: Luego vendrán otros amigos. Yo digo: Llevo dos de vino entonces. Marina dice: Llevo dos de vino yo también.
Cenamos, hablamos un rato de lo del jueves. La cosa va de Dovlatov. Si a Víctor Amela le pasa que mientras entrevista se enamora de absolutamente todos sus entrevistados, a mí me pasa que mientras me documento me enamoro de mis documentados (¿se diría así?). La diferencia es que lo mío es pre y selectivo de una manera muy aleatoria (me enamoro antes de conocer pero no de todos). Me he enamorado de Kirmen Uribe, de Leonard Cohen, de Abel Cutillas, de Steve McQueen el blanco (y del negro un poco también) de Jonathan Millán, por ejemplo. Y, últimamente, de Bambino y de Dovlatov. Así que sentarse con Miquel y con Marina a hablar de Dovlatov es como contarles cómo de fascinada me tiene ese pedazo de ruso y por qué. Así, entre amigos y con cuatro botellas de vino y otra de whisky que apareció por allí por vaciar. Una fiesta, vaya. Acabamos poniendo Sarri, Sarri, de Kortatu, cantando canciones de Albert Pla. Al pobre Roger le debimos de poner la cabeza como un bombo, que ya venía tocado. También hicimos la escaleta de un programa de televisión en el que se fumará mucho. No les digo más. Y ¿lo del jueves? Pues simplemente intentaré remitirme a los datos y ponerme lo menos metafísica que pueda, o sea tan metafísica como pudiera esperar de mí alguien que dice cosas como "Toda la gente con una percepción confusa y nebulosa de la vida sueña con dedicarse a la filosofía", o sea nada.

Sábado.
Me despierto de un buen humor increíble que mejora después de un chute vital de iburprofeno. Que Jaume me proponga ir al Tahití a tomar un cóctel sin alcohol, me parece una idea estupenda, sólo que yo me tomo dos cervezas, que el iburprofeno no es tan antibiótico como lo que se había tomado él. Aparecen Víctor y Jordi. Ver a Jordi siempre está bien. Ver a Víctor es fantástico por cosas que no voy a explicar ahora. Y sólo por verlos a los dos (y a mi vecino, claro) me voy a dormir encantada de la vida.

Domingo.
Paso gran parte del día dándole vueltas a una conversación que tuvimos Miquel, Marina y yo el viernes por la noche. El tema, a saber: pasarlo o no pasarlo bien escribiendo. Yo no escribo si no me apetece o, lo que es lo mismo, sólo escribo cuando me apetece. Así no se va a ninguna parte, creo yo a veces. Otras veces creo que simplemente no quiero ir a ninguna parte. Otras veces creo que eso de pensar que no quiero ir a ninguna parte es sólo una excusa como cualquier otra para no trabajar.
La pereza.
¿Les he dicho que era domingo? Eso cuadra con lo de la pereza.
Sí, la pereza: Hela aquí.

dilluns, 13 de desembre de 2010

Lo de Morente me pilla aprendiendo.

Y nunca estaré lo suficientemente agradecida a Javier por habérmelo acercado todo y haberme llevado a algún sitio de la manita.



Gracias!
(De más conexiones milongueras)



Tú no has dado en tu vida ni una sola limosna
ni has curado una herida ni has hecho a nadie un favor.



Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás.



Arg!

diumenge, 12 de desembre de 2010

Qué viaje de conexiones mentales me estoy pegando desde hace un rato!







Se admiten sugerencias!
Para que vea lo bueno que soy, retiro todos los animalitos.



(En franca retirada).

dissabte, 11 de desembre de 2010

Me doy cuenta de verdad de que Joan ha muerto cuando veo por ahí, de casualidad, una foto de Germán y pienso: "Mira, Germán, la última vez que le vi fue en el tanatorio". Y mi cabeza hace: "Tanatorio-La semana pasada-Joan".
Manda narices que las cosas sean así, de efectos retardados, a veces.
Y claro, me pongo a pensar si no estarán pasando cosas ahora mismo que de aquí a unos días se me revelarán como cruciales.
Y esto sólo me lo cura Johnny Cash:


dimecres, 8 de desembre de 2010

Todas las mañanas, el diario Ara me recibe, a mí y a 35.000 personas más, en facebook pidiéndonos información. ¿Perdone? ¿No eran ellos los nacidos para informar? Pues ya ven.

En sus últimas actualizaciones de estado, Ara me ha preguntado si creo que el gobierno de Mas conseguirá el concierto económico, si me gusta Lady Gaga, si creo que la empresa en la que trabajo puede tener problemas económicos en breve o si creo que es justa la detención de Assange. Yo me pregunto cuál es el objetivo de todo esto. ¿Intentan hacerse una idea de cuál es el perfil de su lector habitual? Si se trata de esto, ¿para qué quieren saberlo?
Imagínense que el objetivo de Ara es hacer, a partir de todas las respuestas de sus amigos de facebook, un perfil piloto de su lector habitual medio y, una vez definidos con pelos y señales los rasgos de este lector, diseñar la información que dará el periódico pensando en él y sólo en él: el individuo lector universal de Ara. Imagínense que hechas las medias,los cálculos y las destilaciones pertinentes de las respuestas recibidas, se llega a la conclusión de que el individuo lector universal de Ara es un tipo que piensa que Artur Mas conseguirá el concierto económico y todo lo que se proponga porque es el mejor presidente que ha tenido Catalunya en toda su historia, que Lady Gaga le gusta pero sólo para ponérsela en el coche cuando vuelve de trabajar, que su empresa tiene problemas económicos pero que a él plin mientras le sigan pagando a fin de mes y que Assange tiene un buen par de cojones y por eso le han detenido injustamente. Abracadabra, una escaleta por aquí, unas plantillas por allá y ¡prling! Colorín del domingo diseñado con cd (adivinen de quién) de regalo incluido. Y con columnitas de colaboradores que, oh, sorpresa, piensan exactamente como usted individuo lector universal de Ara. Y si no piensan como usted, es que usted se ha confundido de periódico, pero no deje de responder a nuestras preguntas de Facebook que la semana que viene a lo mejor acertamos.

No, sinceramente no creo que se tomen tantas molestias, pero que hay un cierto "a ver qué les damos de leer a esta gente" sí que lo creo y no sólo en Ara, en todos los demás también. Y a mí en el fondo lo que me gustaría es que la gente que está para informar se deje de popularidades y populismos e informe y no se dedique a pedirme información a mí, que soy el sujeto a informar y no el informante.

Profesionalidad, creo que se llamaba la cosa ¿recuerdan?

dilluns, 6 de desembre de 2010

Quien busca encuentra. Y a veces, no hace falta ni buscar demasiado: con activar un sensorcito especialmente pendiente de un tema determinado, parece que las cosas concretas vienen solas a tu encuentro.

Ando yo últimamente, ya lo saben, fascinada por lo ruso. La culpa es de Dov vía subalillo, ya lo saben también, aunque la cosa me picaba de antes; me picó Grossman hace un añito y me había picado antes aún mi amigo Manuel, que tiene una novia con dacha cerca de San Petersburgo; y antes aún me había empezado a escocer bastante la cosa en un hotel de pasillos eternos y ascensores jadeantes de Moscú (a la derecha, la Estación de Riga y, en la bañera llena de hielo, treinta botellas de vodka de a un dólar la unidad), pero ésas son historias de veinteañeros borrachos incapaces de asimilar de dónde les venía todo ese frío y esa repentina e irracional nostalgia por un comunismo que nunca antes habían percibido más que eclipsado ya todo por la mancha en la calva de la perestroika... Me estoy yendo por las ramas.

Me pica lo ruso y como me pica, no paro de encontrar mosquitos que me ofrecen la clave de mi picor. Hoy uno me acaba de saltar encima desde La Vanguardia. Miren el fragmento concreto que me ha hecho exclamar un "¡Eso es!" como una casa:

... el ministro de Finanzas ruso, Alexei Kudrin, invita a sus compatriotas a fumar y beber como cosacos porque así pagan más impuestos. “Si fumas un paquete al día, estás ayudando a solucionar los problemas del país. Aquellos que beben y fuman hacen más por el Estado”. Alguien se lanzaría al Volga si su caudal fuese vodka. Todo por la patria.

¡Eso es! ¡Ahí está la clave! Imagínense lo dentro que tiene que llevar uno el país para querer seguir atiborrándose de él hasta el punto del no retorno, de la pérdida de perspectiva total, del estar tú ya fuera pero que el país siga tan ahí metido que tú no puedas sino explicar el país sin darte cuenta de la fuerza que tiene tu realidad fuera de plano, de lo tremendo que suena todo eso fuera de contexto -o dándote cuenta perfectamente pero no pudiendo explicarlo de otra manera porque no hay otra manera-.

Grossman y Dovlatov sólo explicaron Rusia, igual que Buñuel sólo explicó Las Hurdes igual que Delibes sólo explicó el pueblo de Los santos inocentes. Y lo hicieron de una manera que no tiene nada que ver con la denuncia, es más una descripción pura y dura, es, para que me entiendan, lo más alejado de la sensiblería que pueda uno imaginarse. No sé si tienen ustedes presente a Kertész, pues ellos serían el Kertész encontraposición a la Anna Frank de la ocupación Nazi.

Y así, tú: el gran descubrimiento del lunes.

diumenge, 5 de desembre de 2010

El día que cumplí 17 años, toda la familia estábamos en Barcelona. Yo quería celebrar mi cumpleaños en Pamplona. Mi padre me había dicho que ese fin de semana, cogíamos el coche y nos íbamos para allá todos. Llegó el viernes por la tarde, mi padre llegó tarde del trabajo y cuando llegó, entró por la puerta diciendo que no íbamos a ninguna parte, que él no cogía el coche a esas horas para volver dos días después. También me dijo que ya era hora de que empezara a aprender que en la vida no se puede tener todo. Rabié como nunca, no salí de mi habitación en todo el fin de semana.

Entendí mejor la situación cuando por fin me tranquilicé y pude mirar más allá de mi cabreo: mi padre había estado trabajando toda la semana y créanme que lo de trabajar, para mi padre, no era hacer las ocho horitas de rigor y luego repantingarse en el sofá hasta la hora del telediario: aún no ha llegado el día en que yo haya conocido a nadie que trabaje como trabajaba él. Era una cosa excesiva, y él mismo lo reconoce ahora, que está jubilado e intenta recuperar el tiempo perdido: mis hermanos y yo aún nos reímos así con un poco de tristeza adosada a la risa, cuando recordamos los sustos que nos daba hace unos años, durante los primeros meses de su jubilación, cuando veíamos en el móvil una llamada suya. Los tres pensábamos: "El papá: algo ha pasado". Y descolgábamos el teléfono. "Sí?" Y él decía: "¿Qué tal? Soy el papá. ¿Cómo estás?" "Bien..." (esperando la mala noticia). "No, que he salido a dar una vuelta y he pensado: a ver qué hace ésta. ¿Todo bien?" "Sí..." "¿Qué andas? ¿Trabajando?" "Sí..." "Ah, pues te dejo, te dejo. Hala, hasta otra". Y colgaba.
Y a veces, nada más colgar, me llamaba mi hermana y me preguntaba si a mí también me había llamado mi padre. Y nos parecía una cosa rarísima.

El caso es que aquello de los 17 y todo esto de mi padre siendo mi padre ahora que puede o que quiere y puede gestionarse el tiempo dedicándolo a cosas que, por fin, se han vuelto prioritarias, me ha hecho ser de esta manera que yo soy que me hace pasar por encima de situaciones que pueden provocar mi incomodidad inmediata para fijar la vista más allá y buscar los motivos, no de mi incomodidad sino de la situación, de la persona que la ha provocado.

Por eso ha habido momentos en mi vida en los que me he llevado verdaderos palos, en los que parecía que me estaban jodiendo de verdad y yo sólo veía lo jodido que de verdad que debía de estar el otro para actuar así. Tampoco quiero sonar demasiado dramática: estoy hablando por ejemplo de simples anulaciones de citas a última hora. Es curioso cómo hay gente que te anula una cita y por mucho que tu insistas "No pasa nada, lo entiendo" se siguen sintiendo tan mal como si te hubieran traicionado de por vida. Supongo que es gente a la que no han educado para ver más allá de sus narices.

Por eso yo ayer, cuando empezó a explotar todo esto de los aeropuertos, me puse a buscar qué les pasaba a los controladores aéreos para haber llegado a este extremo. Y fíjense que, a la que investigas y lees un poco, todos los "es que me he quedado sin puente", "es que mi hija no puede llegar a mi cumpleaños", "es que nos íbamos a casar en Cancún" suenan tan de niño malcriado que provocan vergüenza ajena. Mucha.

Mierda de gobierno "socialista" sacando el ejército para que los pobrecitos niños puedan irse dos días de vacaciones. Y mierda de sociedad tragando con esto. ¿En qué coño de parvulario nos hemos convertido?

Ya que no leen lo que tienen que decir los controladores al respecto, léanse al menos el editorial de Partal en Vilaweb, a ver si les toca un poquito la fibra ciudadana.

dissabte, 4 de desembre de 2010

No sé si ustedes han estado alguna vez en un control de televisión.

Es un sitio lleno de monitores, botones, números, ordenadores, teléfonos, sillas y gente.
En un control de televisión, cuando empieza la grabación de un programa, todo el mundo mira hacia adelante, hacia la pared de los monitores. Hay un monitor para cada cámara y otro que muestra el programa acabadito tal y como se verá en casa.

El realizador es quien decide qué se verá en casa. Pincha una cámara, pincha otra, da paso a los vídeos que se ven durante el programa... El ayudante de realización es quien controla el tiempo, el chyronita es quien controla el material gráfico que se ve durante el programa.
Este jueves pasado, en un control de televisión, además de toda esta gente, estaba yo haciendo un trabajo que no es mi trabajo habitual pero que, circunstancias obligan, me tocó hacer. Y les digo que nunca había hecho nada tan difícil. Miren: yo estaba sentada entre el realizador y el ayudante de realización, ahí, en medio de la mesa de control, mirando a la pared de los monitores, rodeada de un montón de técnicos que sabían que había tantos invitados, tantos colaboradores, tantos vídeos, tantas fichas de libros... Todo el mundo sabía eso: los cuántos y los tantos; yo sabía los qués y los cómos. Yo estaba allá en medio diciendo: "ahora hablará de tal, tenemos el libro", y el realizador le decía a la chyronita: "mete el libro". Yo decía: "Esta pregunta es para tal", y el realizador le decía al cámara cuatro: "cámara cuatro, preparado, entro contigo". Yo decía: "Tenemos imágenes del Madrid de los 50", y el realizador decía: "Pónmelas en el plasma". El realizador decía: "Cámara tres, preparada..." y yo decía: "No, no: ésta es para éste otro", y el realizador: "cámara dos, entonces". Así durante una hora: una hora mirando a unos siete monitores a la vez, sumando y restando minutos de tiempo, escuchando lo que se decía en el plató con una oreja y con la otra lo que se decía en control y, con un rinconcito de la mente, intentando hacer el link con la mente del presentador del programa que me permitiera pensar en ese momento lo mismo que él estaba pensando para ir con él hacia donde él iba y meterle las imágenes que tocaban en ese momento.

Lo que les decía: nunca había hecho nada tan difícil.

Les cuento todo esto porque he estado leyendo demasiadas cosas sobre controladores aéreos últimamente. La correlación entre una torre de control de un aeropuerto y un control de televisión es fácil de hacer: físicamente los lugares de trabajo (monitores, botones, relojes...) se parecen bastante pero claro, ahora viene lo peliagudo: cambien el material con el que se trabaja: cambien vídeos, fotos y rótulos por aviones llenos de personas que, igual que los vídeos, fotos y rótulos, tienen que entrar y salir a su hora. Imaginen que, en un control de televisión, un vídeo no entra a tiempo, una cámara enfoca a alguien que no está hablando mientras por audio se oye la voz de otra persona, un micro se queda sin batería y empieza a hacer ruidos extraños, un foco empieza a sacar humo o amenaza con caer a plomo en un rincón del plató. Ahora imagínense todo esto pero con aviones llenos de gente. No sé, igual es que estoy muy afectada y condicionada en este momento por las cosas, las causas, las consecuencias, las circunstancias y la vida en general pero ahora mismo, si por mí fuera, a los controladores aéreos hay que darles un sí a todo, pidan lo que pidan, en serio: sí.

divendres, 3 de desembre de 2010

Ay, déjenme ponerme un poco cascarrabias.



Esto de la foto es lo que queda ahora de la fábrica Pamplonica.

Ustedes no lo entenderán pero el Pamplonica era la puerta de Pamplona cuando se llegaba por la carretera de Zaragoza. Uno desde el coche veía primero, a la izquierda, la torre de control del aeropuerto de Noain y luego, a la derecha, primero el Diario de Navarra y luego el Pamplonica. Y a partir del Pamplonica, ya era Pamplona: Avenida de Zaragoza y Plaza de los Fueros; Caja Rural y Vuelta del Castillo; estación de autobuses y lo viejo. Pamplona, Pamplona.

¿Saben a partir de qué ya será Pamplona ahora entrando por la carretera de Zaragoza? A partir de esto, según el Diario de Navarra: un nuevo parque de 25.000 metros cuadrados que se construirá en este solar y que dispondrá de un lago artificial con un géiser.

¡Un géiser! Un puto géiser que tendrán que apagar (esto, en el fondo, es una esperanza que yo tengo) de diciembre a febrero porque ya me dirán ustedes hasta dónde puede subir un puto géiser congelado.

A mí, no sé, pero tamañas intervenciones en el paisaje visual y urbanístico me hacen pensar cosas como ¿qué motivos llevan a alguien a pensar que lo que falta a la entrada de Pamplona y, por extensión, en el centro de un parque cualquiera, es un géiser? Y me gustaría que el día que presenten este géiser en sociedad, antes de que la Barcina esté a punto de apretar el botón o abrir el grifo o estimular la zona (no sé cuál es el mecanismo de activación de un géiser, la verdad) que dé paso al primer gran chorretón, algún periodista le hiciera esta sencilla pregunta: ¿Y por qué un géiser? A ver qué responde. Lo he pensado mucho y una respuesta que me satisfaría bastante sería ésta: "Es una plantada de cara de toda Pamplona ante el cielo cabrón. ¿No se pega todo el año lloviendo aquí? ¡Pues toma chorro de agua que te escupimos nosotros!" Tendría un cierto lirismo el asunto: todo el mundo sabe que escupir al cielo es una soberana estupidez pero qué gran chulería de respuesta, oigan.
Esta otra también me molaría: "Es que en Donosti también han hecho uno, pero la potencia con la que sale disparada el agua del suyo no llega ni a la mitad que la del nuestro". Más chulería. Qué grande y qué Villatripas de Abajo todo:



Pero mucho me temo que la respuesta sería un bobo "es que es bonito" y todos a sonreír y La Pamplonesa venga a amenizar el acto.

Un puto géiser en vez de la fábrica del Pamplonica.
Es el fin del mundo.

dijous, 2 de desembre de 2010

Yuri se sentía bien con su tío. Se parecía a su madre. Como ella, era una persona libre, desprovista de prejuicios contra lo que no fuese habitual. Como ella, tenía un noble sentido de igualdad para con todas las criaturas vivientes. Y también como ella, lo comprendía todo a simple vista y sabía expresar los pensamientos de la forma en que vienen a la mente en el primer minuto, cuando están vivos y no han perdido su sentido.

Doctor Zhivago.

Empiezo a creer que la otra gran historia de amor de este libro es, además de la que cuenta, la de cada lector con Yuri. Y la de cada lector con los pensamientos vivos de Yuri. Y la de cada lector con Rusia. Lo mismo le pasa a cada lector de La maleta, de Dovlatov. Y acabaremos todos recordando la muerte de Anna Karérina como el mayor disgusto de nuestras vidas. Y seremos, al fin, todos un poco Quijotes y nada Panzas.

Y que Stalin nos coja confesados.