dimecres, 4 de maig de 2011

De cuando uno descubre que hay un cierto ejercicio de voluntad en el ponerse nostálgico por algo; de lo fácil que es erradicar ese sentimiento simplemente ejerciendo una fuerza proporcional -de 1:2, más o menos- en sentido contrario y de la seguridad que te da, una vez superado el soponcio inicial, el haberle cogido el truquillo al asunto.

Y ahora, esto que viene, no tiene nada que ver con el título este tan largo.

El día que conocí a M., Antonio se encontró esto en el suelo:



Es un llavero de aquellos super horteras que se parten por la mitad y tú llevas el mío y yo llevo el tuyo, así como el gran símbolo del a wuan-a chu-aguantamela tú que es el amor. Tiene grabadas dos alianzas enlazadas y otra cosa que no se ve bien, un nombre: Isabel, en concreto.

No me digan que la cosa no era para alucinar pe-pi-ni-llos y ponerse a dar grititos y a especular como unos locos.

Pues en vez de eso, cuando Antonio me lo dio, dije sí, bueno, ya, y me lo guardé en el bolsillo.

Ya está. No tengo nada más que contarles.

Bueno sí: que igual al final esto que ha venido después sí que tenía algo que ver con el título ese tan largo.

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Come swim w/me