dimarts, 25 de setembre de 2012

Recuerdo haber leído hace un tiempo una entrevista a Jordi Pujol que en cierto punto de la transcipción me hizo pensar 'ahora es cuando apagan la grabadora y se la chupan' (ya, chico, yo pienso estas cosas, qué le voy a hacer). Era tan bestia el tono, tan extremadamente pelota, que impedía pensar 'esta entrevista es mala' porque lo contrario de malo es bueno y lo contrario de aquello habría sido, no sé, una snuff movie de serie B sin palabra de seguridad, con el molt honorable de protagonista.

Ya sé que han pasado los tiempos en los que en las facultades de periodismo se enseñaba en ética periodística aquella cosa tan pueril de la imparcialidad. Ya sé que ahora los diarios calzan a la izquierda o a la derecha abiertamente, con todo lujo de detalles, y desconfía de quien te diga lo contrario porque ese será el peor. Ya se que es absurdo hoy día ponerse a reclamar todo eso, pero es que hay algo más grave aún: antes los periodistas tenían un qué de mártires del sistema: trabajaban en tal o cual diario derechuzo o izquierdoso pero se les perdonaba un poco la cosa o era al menos comprensible por empatía hipotecaria y de matrículas de los coles de los críos; además se agradecía morbosamente luego el chascarrillo, entre cerveza y cerveza, de cómo no les publicaron tal noticia o les obligaron a cambiar de arriba a abajo tal otra. Pero es que ahora, por lo visto, el chascarrillo en el bar se hace antes. Y el bar es el twitter, por ejemplo, y hay periodistas que tienen un público de miles de amigos que les jalean comentarios del tipo 'no voy a dormir de los nervios porque mañana estaré todo el día con Artur Mas'; o 'mañana al Madrid, seguro que le metemos ocho'. Pero ¿qué mierda de crónica van a escribir luego?; ¿qué garantía me dan a mí todos estos comentarios de que mañana leeré algo escrito de manera profesional?

¿Se fiarían ustedes de un cirujano que les dice que está muy nervioso porque le hace una ilusión bárbara verles las tripas por dentro? Pues eso: igualico. Sólo que sus tripas no crean luego corrientes de opinión de mentes tan inconscientemente entusiastas como las de esta gente que va de profesional; no van a hacerles a ustedes liarse a hostias con uno del Madrid, calentado por los comentarios previos.

Joder, es que son unos irresponsables.

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