dissabte, 5 de juliol de 2014

Lo que se ve es una librería abierta, llena de libros, en la que, de vez en cuando, pasan cosas.
Lo que no se ve es que yo a veces me canso, y entonces el socio me manda para casa; dice que él no está cansado. Y a mí me cuesta; veo que es ya tarde caída, veo que es entonces cuando más gente se levanta y pasa por allá. Y veo que Gabriel Ventura acaba de entrar explicando cómo va tomando forma el curso que nos está preparando para septiembre; cómo se lo curra, cómo va hablando con tal y con cual y cómo nos dice que lo tiene todo casi a punto y que cualquier día de estos se viene con el pdf ya cerrado, que es como se viene con los pdfs; y nos dice que la gente tiene que comprar libros, que él compra libros cuando tiene dinero, y que la gente tiene que hacer igual, y que en el curso lo dirá: comprad libros, comprad libros; y que basta ya, que la cultura no tiene que ser gratis; que los artistas plásticos se van a cualquier lado del mundo a dar una conferencia y que les pagan, pero que los escritores, cuando hablan, dicen también lo mismo: sus conceptos y sus cosas, y que, a ellos, ¿por qué no? Que hay que comprar libros y punto. Y el socio le dice que bueno, que sí, pero que es un proceso lento. Y que me vaya a casa, me dice el socio.

Y por fin cojo el bolso y me voy.
Y en la terraza del Calders me encuentro con Ester y Anna. Y Anna me dice que se cambia de piso y que se viene a vivir aquí al lado y que podrá pasarse más a menudo. Y Ester le dice que un día que se tendrá que pasar será a finales de septiembre, para una presentación de un libro suyo, de Labreu, que están preparando. ¿Tienes una canción que hable de bigotes?, le pregunta a Anna refiriéndose a Pentina't Lula, que es uno de los grupos de Anna. Y Anna le dice que no, pero que tiene una de cames calves, que hace así:



... y Ester le dice que no, que tiene que ser de bigotes. Anna le dice: pues no la tenemos, pero la hacemos.
Y entonces aparece Jaume Pons Alorda diciendo que se casa y que va a Estados Unidos y que esa noche ha quedado para cenar pero antes pasaba por aquí. Se pone con Ester a darle un repaso a la agenda de septiembre, para ver qué días tiene libres cuando haya vuelto, y qué días no, para montar también cosas juntos entonces.

Y el socio y mi cansancio: que te vayas.
Y me voy.
Llego a casa y los gatos levantan las orejas, se acercan, les hago unos mimos, ronronean y ven que me pongo el pijama, cojo Ànima, de Mouawad, el Koldo se me encaja hecho una bolita entre el brazo y el torso y la Kika hace lo mismo a mis pies. Y me voy quedando dormida repasando el libro, pensando que Aniol Rafel y Anna Cassasas y Cristian Segura y Martí Sales, si no esa misma noche, seguramente alguna otra noche de estas se pondrán en sus casas a hacer lo mismo, pensando en el viernes que viene, que vendrán todos a la librería a hablar de Mouawad.

Y todo eso que no se ve es lo que hace que la librería esté abierta, llena de libros, y que a veces allá pasen cosas.


De vegades, una escriu coses sense saber que, des del principi, van dedicades a algú. 
Bon viatge, Conxa Gubern. Gràcies per la feina. 
Moltes abraçades, Damià, Lluís. 

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