divendres, 15 de juny de 2012

Esto que voy a contar ya lo he contado antes, me parece.

Una vez, con mi amigo Héctor -que es este de aquí que ya brilla así por sí solo pero que ahora, encima, está en Dinamarca y se está cultivando como un aura nórdica- teníamos el plan de abrir un blog que se llamara mientrasjuegaelbarça.

Mi plan para este plan nunca se lo comenté pero sé que estaría de acuerdo, era que lo del Barça fuera simplemente nominal. Vaya, que yo iba a explicar en el blog qué hacíamos mientras jugaba el Barça o mientras cualquier otra cosa de masas (el sónar, la última manifestación por el Estatut, la cena de Navidad o lo que fuera) pasara siempre que yo hubiera estado haciendo otra cosa.

Era guay la idea. Era como una especie de blog-relato de una realidad paralela, de una cosa que se pudiera hacer mientras LA COSA; una realidad de la que estábamos seguros que al día siguiente no hablarían los diarios y si lo hacían lo harían casi en la página de sucesos y así como de refilón.

Pues hoy jugaba la Selección española. Lo medio sé porque mi amiga Cristina, a las 21.53h., me ha mandado un whatsapp que decía goooooool (?) y porque ahora he mirado el Twitter y he visto que Ramos, uno de los jugadores, ha escrito que han quedado 4 a 1 cuando en realidad han quedado 4 a 0,  uno más, uno menos, imagínense lo poco que importa la cosa.

Y mientras jugaba la selección española, servidora estaba en el 23 de Robadors viendo a Roger Pelàez. Y Roger Pelàez es una de esas cosas (o personas, no sé) que me hacen recordar cuando yo trabajaba en la Guía del Ocio y le decía a mi jefe déjame entrevistar a este, que será muy bueno, ya verás. Y mi jefe me respondía que vale y mis compañeras se me tiraban encima porque, con la tontería (según ellas) de la entrevista, me iba a pasar una mañana fuera de la redacción y eso, para ellas, era tener mucho morro. Pero luego yo volvía de la entrevista, pasaba ese día aguantando sus morros (no el mío, tan grande según ellas) hasta el suelo, pasaba una semana, pasaba un mes, pasaba un año y, de repente, el entrevistado era la hostia para todo el mundo y la Guía del Ocio tenía una de las primeras entrevistas que le habían hecho nunca.

Hoy Roger Pelàez, que ya era conocido por sus dibujicos del TMEO, era el monologuista o cantante o no sé por quien se me habrían echado encima todos, menos el director (que extrañamente me apoyaba) de la Guía del Ocio. Hoy a Roger Pelàez le dedicaría una entrada en el blog mientrasjuegaelbarça.

Roger Pelàez va a triunfar, ya lo verán. Y nosotros hoy lo hemos visto tremendo, fantástico, y no le hemos tirado nada a la cabeza como cuenta él que hicieron aquellas lesbianas que un día se enfadaron y le hicieron callar.

Yo tengo una foto:



Víctor tiene trocitos grabados en vídeo pero dice, y tiene razón, que no le hacen justicia, que hay que verlo entero, porque te arrastra durante casi una hora y cuando acaba te hace salir del bar a fumar, preguntándote cómo puede ser que le hayas estado haciendo los coros a un tío de quien nunca habías oído las canciones.

Quédense con el nombre, en serio. No por él, que ya se lo hará todo solo, sino por mí: háganme sentir otra vez como aquel xaviercugat que otrora fui.

2 comentaris:

  1. A Roger Peláez lo conocí en los tiempos del fanzine Smile y es efectivamente, la polla, un sabio demente como hay pocos.

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  2. Pues ahora se ha reinventado en una especie de stand up a micro pelao que te deja con cara de qué coñe acaba de pasar?!?! Flipante, flipante. Dicen que lo hará una vez al mes. A ver si lo pillamos otro día que vengas.

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