divendres, 25 de novembre de 2011


Va Zulma Reyo, pedagoga de la feminidad (pe-da-go-ga-de-la-fe-mi-ni-dad, sí) y suelta en la contra de hoy de LaVanguardia que el peor enemigo de una mujer es otra mujer; pero que se acabará abriendo paso la mujer interior, la esencia femenina, su modo de percibir el mundo; que las mujeres somos receptáculo, cáliz, vaso, somos hueco, un vacío; y que la mujer interior, se sabe madre de toda la creación, mira a todos como hijos.

Yo voy leyendo todo esto y voy cagándome en el gilipollas que reparte las becas de investigación. Luego llego a la parte en que Zulma Reyo contrapone este tipo de mujer vacía que tiene que aceptarse hueca, a ese otro tipo de mujer que me saca tanto de mis casillas, la que utiliza el sexo para conseguir lo que quiere, y dejo de pensar en el de las becas porque me he metido la cucharilla del café en el ojo y me he atragantado.

A mí, que una señora me diga que las mujeres utilizamos el sexo para conseguir lo que queremos/necesitamos, me suena igual que si un compañero de plantación me hubiera dicho hace 80 años que esto del algodón es nuestra naturaleza, nigga, y que utilicémoslo para conseguir que nos den un sitio para dormir esta noche, brotha.

Y que una señora me diga que somos vasija hueca en la que ir adoptando y amando a gente, cosas y animales, pues primero me toca mucho las pelotas también, por aquello del ser uno con la madregaia y su abuela, que es la madre que la parió; luego lo acabo achacando a que esta señora se ha fumado muchos porros, lo que me lleva de nuevo a volverme a cagar en el gilipollas de las becas.

Es un círculo vicioso que me aboca a la mala leche, esto de los estudios fundados o no sobre la feminidad. Porque, a ver, ¿qué lógica tiene utilizar el sexo para conseguir lo que uno quiere?, a no ser que lo que quiera sea: a) orgasmos, si lo hace por afición, b) dinero, si lo hace por profesión o c) una buena venérea, si lo hace por autolesión. Además, es que no tiene sentido: ¿qué tipo de valor añadido tiene ser mujer y aprovecharse del género cuando el mundo está lleno de mujeres? -que si fuéramos contadas, pues ya sería otra cosa-, o ¿cómo va una a aprovecharse del servicio sexual, entendido como servicio con amor exclusivo como contraprestación, si hoy día el género hombre tiene acceso al servicio sexual de cualquiera y no únicamente al de su señora esposa?

En cuanto a lo de aceptar nuestro vacío y convertirlo en una especie de centro de acogida para huerfanitos del amor de todo el mundo: yo amo a quien me sale amar, ni siquiera me lo planteo, me sale: les cojo cariño a los seres más insospechados: me hace ilusión verlos, me siento bien en su compañía y les daría abrazos todo el rato, pero ¿amor de madre? No gracias. ¿No tener la posibilidad de mandarlos a la mierda y decir ahí te quedas, guapo, guapa, esto no te lo aguanto? Mmm… tampoco.

No sé, debe de ser que tengo la feminidad amordazada, como dice Zulma Reyo al principio de la entrevista: que tengo aún pendiente el aceptar los principios de la feminidad que llevo dentro. 

Ay, ya me he vuelto a cagar en el de las becas.

1 comentari:

  1. Esta señora está retrasadita.Igual el discurso le servía en 1840.
    Cuando dice lo del vacío se refiere a lo que tiene en el cráneo.
    Pero si te cagas en las becas, imagínatela de profe!! Que es pedagoga!!!Los trabajos que debe poner de deberes, tipo "Vacíate toda y siéntete".
    Y luego el rollo este "feminidad no es igual que feminismo". Brillante!

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