dijous, 8 de setembre de 2011

Yo me eduqué en castellano. ¿Qué quieren? Es lo que se llevaba o se obligaba a llevar en Pamplona en los 70. Me vine a Barcelona poco antes del 2000. Ya ven: veintimuchos años de escolarización, universitación y entorno castellano 100%, excepto unas diez horas a la semana durante tres cursos, de entorno, digamos, 30% euskara (tirando a lo alto; pobre irakasle, mira que lo intentaba...).

Total, que llego a Barcelona. Sigo teniendo el entorno familiar castellano (mis padres y hermanos vinieron a vivir aquí también), me apunto a clases de catalán sin que nadie me obligue y decido buscarme un entorno de amistades también catalán, porque sí, por aprovechar para aprender otro idioma que me parecía asequible. Me pongo a trabajar en la Guía del ocio. La Guía del ocio está escrita en castellano y mis compañeros de trabajo, catalanes la mayoría, me hablan siempre en castellano. Al cabo de unos años me voy a trabajar a Barcelona Televisió; a un programa de libros. Uno de los colaboradores fijos habla en castellano -¡habla de El Quijote en castellano!- todas las semanas, en directo. Al cabo de unas temporadas, nos vamos todos a trabajar a TV3, otro programa de libros. El realizador es un señor de Bilbao que habla en castellano. Sigue en el equipo el colaborador fijo que hablaba de El Quijote en Barcelona Televisió. A menudo hacemos las reuniones en castellano.

Yo, con este entorno que les he definido -familiar 100% castellano y laboral y de amigos pongámosle un fifty-fifty catalán-castellano-, para ese momento en TV3, leía ya en catalán, hablaba fluidamente en catalán, me comunicaba en catalán a diestro y siniestro, sin esfuerzo con todo interlocutor catalán que se me pusiera delante.

No me ha dado por escribir -digo escribir de Escribir no de mandar mensajes o apuntar cosas- en catalán porque me produce pudor, igual que me produce vergüenza ajena a veces leer ciertas cosas "Escritas" en castellano por gente que fue escolarizada en castellano.

Lo que quiero decirles es que ser escolarizado en un idioma no implica la imposibilidad de dominar otro, igual que ser inteligente en un idioma no implica la imposibilidad de serlo en otro.

Lo que quiero decirle, señora, es que si su niño no es tan listo en catalán tampoco lo será en castellano ni en chino.

No, en realidad, lo que quiero decirle, señora, es que usted es la imbécil, perdón, la no tan lista, utilizando así a su niño como peón en sus partidas rabiosas contra yo qué sé qué miedos y qué estímulos chusqueros propagandísticos que debe de haber recibido por ahí, desde cualquier emisora de radio. Y que, por si no se ha dado cuenta, usted no está defendiendo el derecho de su hijo a aprender un idioma sino que usted, con sus manías, está intentando privar a su hijo de la posibilidad de aprender dos desde pequeño.

Eso quería decirle, señora.

11 comentaris:

  1. Te copipego lo que le decía a un amigo por mail esta mañana:

    "Uf.
    No tinc una opinió al respecte.
    O més aviat, en tinc massa, totes juntes.

    Però a veure, seriosament, qui aprèn res a l'escola? Importa realment?

    A mi el català me l'ha ensenyat Son Goku i el castellà, Ranma "

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  2. L'has clavada!

    Héctor, sí que importa, collons. Només faltaria. A "Escriure" te n'ha ensenyat l'anime japonès? Doncs anem servits...

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  3. Yo nací en Barcelona y me eduqué en castellano. En casa hablábamos catalán. En el cole aprendí francés, en la universidad inglés (era privada y seria) y luego, por mi cuenta, alemán e italiano. Ahora, ya jubilado, estoy dándole al griego clásico.
    Con los amigos he hablado idiomas 'sociales', es decir, que en aquella época lejana hablábamos castellano gente que en sus casa hablaba catalán, y ello venía de que el lugar en que nos habíamos conocido el idioma de uso era el castellano. No recuerdo pesadillas al respecto, pero igual es que soy muy raro.
    Nada me produce más placer que poder leer algo en su idioma original. Y esto es lo que forma parte, con muchas otras cosas, de lo que llaman identidad. No un idioma, ninguno, sino la capacidad de cambiar de uno a otro.
    Afortunadamente, como no soy Escritor, no me he de plantear problemas sobre cuál es el mío.

    Lo que le dice usted a la señora ¿no sería igualmente válido para la que quiere la educación en catalán? Porque, creo yo, que en ambos casos es por razones identitarias. Identitarias y no prácticas son las que favorecen la enseñanza en catalán. Porque se es consciente de que falta, falta, lo que se dice hacer falta, no hace ninguna. Sí, ya lo sé, si acabas de llegar debe hacer grácia decirle a un amigo nativo 'pastanaga' y ver que te entiende, pero no sé si ello da para basar un modelo educativo.
    Si te gusta la Literatura (siguiendo con mayúsculas) una vez has leído la media docena que valen la pena, ya no lo usas más (si se profesional como usted y no te queda más remedio es otra cosa). En mi caso, leo en catalán apenas un 5% del total.
    Cataluña es, en población, apenas un barrio de Londres. Quizás seamos una nación, pero eso no te hace ni más interesante ni te aumenta la producción literaria de calidad.
    Otro asunto es que ya de pequeño queramos que el nene sea funcionario. Entonces, sí, claro, catalán de todas todas. E inglés, para emigrar o hacer de camarero, que es mucho más probable.

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  4. Claudio, es una falacia que quien se escolariza en catalán no aprende castellano. En cambio no lo es tanto al revés: usted mismo lo ha dicho: en la práctica, el catalán no hace falta. El castellano es la lengua social en Cataluña: yo, para aprenderlo, me harté de pedir a catalanes que siguieran hablando en catalán y no cambiaran al castellano por el simple hecho de que yo igual no les entendía. Tampoco tengo pesadillas al respecto: yo soy la primera que cambio al castellano si mi interlocutor no entiende el catalán, y la primera que, años después, sigo hablando en castellano con la gente que conocí hablando en castellano, aunque ya todos hablemos catalán.

    Lo que sí que me ha producido pesadillas y aún me produce de vez en cuando algún cabezazo contra la pared es que, siendo mi padre euskaldun (mi madre no), no tuviera yo la oportunidad de aprender el vasco de pequeña: mi padre estaba todo el día trabajando fuera de casa, mi madre fue quien nos educó y en aquella época no había ni una sola escuela que impartiera clases en euskara.
    Y le digo desde ya que no he querido ser funcionaria del Gobierno Vasco, ni de ningún gobierno, en mi vida.

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  5. Tú te lo pierdes, el funcionariado mooola :P

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  6. Dado que el catalán no sirve para mucho si no quieres ser funcionario en Cataluña, ¿no sería mejor tener castellano e inglés de lenguas vehiculares?

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  7. Estoy de acuerdo con usted. No sólo el inmersionado en catalán aprende castellano, sino que lo sigue usando mayoritariamente.
    Pero también es una falacia que la escolarización en castellano acabe con el catalán. La autonomía y el franquismo han durado ya más o menos lo mismo y ninguno se ha cargado ningún idioma.
    Yo me quería referir a otras dos cosas:
    Que tanto una supuesta madre como la otra actúan por razones identitarias. Y es muy posible que ambas sean imbéciles, como usted dice. Pero yo prefiero hacer caso de cien madres imbéciles que de un funcionario lingüístico posiblemente igual de imbécil. De no ser ellas imbéciles igual los niños ni hubieran nacido.
    Por otro lado, el tema de la lengua no es cuestión de hacer felices a las madres, ni de salvar idioma alguno. Igual que el de los toros no tiene nada que ver con el amor a las béstias. Se trata de: aquí se habla lo que yo diga. Por un lado los españoles con la Constitución y por otro los catalanes con su ley. A ver quién puede más. A pulso diario. Hoy la lengua, mañana otra cosa.
    Y seguro que es así como se cosntruyen las naciones, pero si ése no es tu rollo, y tú te conformas con una nación apañadilla para ir tirando,la verdad es que acaba cansando.

    Lo que, en parte, quiero decirle lo explica mucho mejor este señor:

    http://ferrancab.blogspot.com/2011/09/sobiranies-fco-vii.html

    Saludos y grácias por su atención.

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  8. Anónimo: supongo que por "mejor" quieres decir más práctico. Si es así, se puede ir más allá: se pueden implantar el inglés, el chino y el árabe como lenguas vehiculares en todo el mundo. Si me apuras, incluso, con el tiempo se podría dejar la cosa en dos: chino y árabe.

    Asunto resuelto.

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  9. Claudio,
    he leído el artículo de Ferran Caballero y reconozco que yo me quedo mucho más en la superficie del asunto, me temo. No estoy hablando de la cosa política, lo que me escandaliza, en el fondo, es cómo por defender una ideología personal (con todo el lastre de manipulación que arrastra hoy día toda ideología personal), alguien pueda acabar pidiendo a gritos que su hijo se eduque en el monolingüismo teniendo la oportunidad de educarse en el bilingüismo. (Tengo que reconocer aquí que me he pasado con lo de imbécil: hasta ayer andaba yo por aquí como quien anda por con el salón de su casa, sin imaginar que ayer y hoy se iban a declarar jornadas de puertas abiertas...).
    También es verdad que diferimos en una cosa: yo no estoy tan convencida de que el catalán pudiera vivir en otras condiciones. Sobrevivió al Franquismo, sí, pero ¿cómo pasó de sobrevivir a vivir? Después, por las escuelas. Se ve aún más claro en el caso del euskara en Navarra.
    Creo que el catalán no tiene que sobrevivir; tiene que vivir con normalidad.
    No compare la autonomía con el Franquismo: a mi padre le pegaban en el colegio cuando hablaba en euskara, luego llegaba a casa y no entendía por qué su madre, que era buena, como todas las madres para los críos, hacía esa cosa tan terrible de hablarle en euskara. Tenía un lío mental, el pobre...
    En lo que sí que estamos de acuerdo es en que la lengua no tiene que ser un tema con el que hacer felices a las madres. Ni los toros (y me temo que en esta última cuestión estoy más de acuerdo con usted de lo que se imagina).

    Y no me dé las gracias por la atención, hombre, se las doy yo a usted, en todo caso.
    Un abrazo.

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  10. Permítame un par de cosillas (los jubilados, ya se sabe).

    1- Sólo comparaba franquismo y autonomías en duración, no hacía equivalencia entre políticas lingüísticas.

    2- Evidentemente, el catalán sólo sobrevivió, que ya es mucho. Y es bueno cuidar que viva (si lo hacemos con cualquier bicho...).
    Mi duda es si es necesario el nivel de inmersión actual para eso que llaman normalizar. Y esa duda me apunta a que lo que se busca más que nada es marcar territorio.

    De todos modos, ja s'ho faran. Cuando queden en algo ya me enteraré.

    Saludos de nuevo. Guapos sobrinos, por cierto.

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  11. Son sobrinas escolarizadas en catalán de Mallorca, que dicen gracis en vez de gracias porque les resulta más fàcil, mamá en vez de mama porque mi hermana les habla en castellano, y tienen una iaia, un padrí, un abuelo y una abuela. Y una tía que babea. :)

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