diumenge, 18 de juliol de 2010

(De cuando, sin querer, me emociono)

Va V. y me regala el "Blood on the tracks" en vinilo, así, como quien no quiere la cosa: lo ha encontrado en la deixalleria de Molins, entre un lote de discos de alguna tienda que ha cerrado. Me dice: "Toma, para ti". Y yo lo cojo, lo miro, le miro a él, vuelvo a mirar el disco y le vuelvo a mirar a él. Le digo: "Pero, ¿para mí? ¿Seguro? Es un disco muy bueno...". Y me dice: "Sí". Y yo miro el disco otra vez, veo dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí y pienso que ese es el momento del fundido a negro final, de una película que, qui ho anava a dir, ha acabado bien.

6 comentaris:

  1. Ay, sí, Sr. Luri. (Dije yo juntando las manos y pestañeando a alta velocidad). Jajaja!

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  2. No sea usted cruel y recuerde que esto de ser hombre nos condena a sufrir
    MUCHO

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  3. Ahora me deja usted así con la conciencia intranquila: el otro día un señor me preguntó la hora y yo sólo dije: las tres y cinco. Y me quedé tan ancha. No hubo mala intención por mi parte; el no saber leer entre líneas es mi único pecado. Bastante tengo yo también con mis limitaciones...

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  4. Habrase visto! ¡Demontres! ¡Qué corazón tan frío!

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  5. ¿Corazón frío? ¡Pero si todo ha empezado conmigo emocionadica perdida porque me han regalado un disco que se han encontrado en la basura! Jajaja!

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