"No he vist encara Invictus, la pel·lícula de Clint Eastwood a partir del llibre de John Carlin El factor humà. Però havent llegit el llibre, vist el tràiler i sabent-ne el repartiment, ja estic segur de dues coses. Una, que ploraré com una Magdalena quan vagi al cinema (de fet ja vaig plorar llegint el llibre). L’altra, que és del tot recomanable anar-la a veure."
TOMA!!!!
Villatoro escriu un article a l'Avui recomanant anar a veure "Invictus" de l'Eastwood i el primer que fa és dir que no l'ha vista!
Crec que, a dos dies d'haver-se embutxacat la pastarrufa del Premi Ramon Llull, l'únic que realment volia Villatoro era que la seva foto sortís al diari al costat del mot amb què titula l'article. ("INVICTUS", és clar).
Mireu, mireu quin gran efecte que fa:
dissabte, 30 de gener del 2010
dijous, 28 de gener del 2010
"La puta canción de amor...
... en la que el chico gana"
Miqui Puig con Jeannette-"Casualidades"
Me he despertado y me he ido directa al Youtube a buscarla (?).
(Me encanta!).
Miqui Puig con Jeannette-"Casualidades"
Me he despertado y me he ido directa al Youtube a buscarla (?).
(Me encanta!).
dimecres, 27 de gener del 2010
diumenge, 24 de gener del 2010
Por absurdo que parezca...
dilluns, 18 de gener del 2010
Cosas que he hecho y que no he hecho en Mallorca
Cosas que he hecho
-Ver la sortida dels dimonis de Sa Pobla.
-Gritar "Es dimonis no fan por".
-Decir "prebe" en vez de "pebre".
-Decir "coent" en vez de "picant".
-Ponerle unas orejas de oso a Aina.
-Volverselas a poner una y otra vez porque se las quitaba (no le gustaaaaaaaan!!!!!).
-Ir a las playas de Muro, a Artà, a Palma, a Inca y a Sa Pobla (claro).
-Leer en una señal de la carretera "Burguer" en vez de "Búger" y partirme de la risa.
-Comer espinagades y más espinagades (de anguila, de lomo y pasas, de lomo sin pasas, de lomo con acelgas, de anguila con espinacas...).
-Dormir en casa de los padres de Jaume.
-Comer, cenar, desayunar con los padres, los hermanos, los cuñados, las sobrinas... de Jaume.
-Salir de fies con Jaume (poco).
-Beber con Claudia, con Francina, con Mar y con Jaume.
-Empezar unos manguitos de ganchillo.
Cosas que no he hecho
-Fotos.
-Comer cosas torradas en un fogueró.
-Intentar ver el rayo verde viendo ponerse el sol en el mar (quería pero estaba nublado y todo el mundo me miraba con cara rara cuando decía que lo quería ver).
-Ir a Sòller a comprobar que todos están locos.
-Ir a Felanitx a ver si se me pegaba algo.
Así que tendré que volver. Aunque sólo sea por esto,
que es, yo creo, lo que más me ha jodido no hacer (bueno, lo de Felanitx también).
-Ver la sortida dels dimonis de Sa Pobla.
-Gritar "Es dimonis no fan por".
-Decir "prebe" en vez de "pebre".
-Decir "coent" en vez de "picant".
-Ponerle unas orejas de oso a Aina.
-Volverselas a poner una y otra vez porque se las quitaba (no le gustaaaaaaaan!!!!!).
-Ir a las playas de Muro, a Artà, a Palma, a Inca y a Sa Pobla (claro).
-Leer en una señal de la carretera "Burguer" en vez de "Búger" y partirme de la risa.
-Comer espinagades y más espinagades (de anguila, de lomo y pasas, de lomo sin pasas, de lomo con acelgas, de anguila con espinacas...).
-Dormir en casa de los padres de Jaume.
-Comer, cenar, desayunar con los padres, los hermanos, los cuñados, las sobrinas... de Jaume.
-Salir de fies con Jaume (poco).
-Beber con Claudia, con Francina, con Mar y con Jaume.
-Empezar unos manguitos de ganchillo.
Cosas que no he hecho
-Fotos.
-Comer cosas torradas en un fogueró.
-Intentar ver el rayo verde viendo ponerse el sol en el mar (quería pero estaba nublado y todo el mundo me miraba con cara rara cuando decía que lo quería ver).
-Ir a Sòller a comprobar que todos están locos.
-Ir a Felanitx a ver si se me pegaba algo.
Así que tendré que volver. Aunque sólo sea por esto,
que es, yo creo, lo que más me ha jodido no hacer (bueno, lo de Felanitx también).
dissabte, 3 d’octubre del 2009
A mí me falla alguna conexión con el sentimiento comunitario. Y creo que a mis amigos también. Por ejemplo: ayer, en el bar, ninguno de los que compartíamos mesa estábamos especialmente tristes ni especialmente felices porque Madrid se hubiera quedado sin juegos olímpicos. Esta actitud contrastaba radicalmente con las imágenes que venía de ver en vivísimo directo en la CNN linkada desde la web de El País: unos cuantos miles de personas literalmente llorando en la plaza de Oriente y otros cuantos miles de personas literalmente dando botes de alegría al otro lado del charco, un poco más para abajo.
Nos pasa lo mismo a las horas de los octavos, cuartos, semis y finales de la Champions: si coincide que estamos en un sitio con la tele puesta, lo más probable es que nos sentemos en la mesa que cae justo debajo del aparato, en la única de todo el bar desde la que no tienes ángulo para mirarlo con cara de "AH". Sencillamente estaremos hablando de otra cosa. No quedamos para ver los Oscar, no nos vestimos de Azul (ahora de Rojo) cuando hay carreras de coches, no nos unimos a las manadas de los conciertos en la Anilla Olímpica ni, desde hace unos cuantos años ya, nos pillamos el abono de no sé qué festival antes de conocer el cartel.
La cosa es que no lo hacemos queriendo: nos enteramos de que existen todas estas cosas por noticias en los telediarios, bufandas en el metro, frenéticos cambios de estado en las redes sociales o, ya lo he dicho, televisores encendidos en los bares. Y, al día siguiente, zanjamos el tema con uno o dos comentarios del tipo: "Joder, ayer, vaya follón".
Nos falta un link, un sentimiento de pertenencia, un sufrir compartido, un algo. El caso es que ni siquiera lo echamos de menos, todo esto.
Me voy a currar.
Nos pasa lo mismo a las horas de los octavos, cuartos, semis y finales de la Champions: si coincide que estamos en un sitio con la tele puesta, lo más probable es que nos sentemos en la mesa que cae justo debajo del aparato, en la única de todo el bar desde la que no tienes ángulo para mirarlo con cara de "AH". Sencillamente estaremos hablando de otra cosa. No quedamos para ver los Oscar, no nos vestimos de Azul (ahora de Rojo) cuando hay carreras de coches, no nos unimos a las manadas de los conciertos en la Anilla Olímpica ni, desde hace unos cuantos años ya, nos pillamos el abono de no sé qué festival antes de conocer el cartel.
La cosa es que no lo hacemos queriendo: nos enteramos de que existen todas estas cosas por noticias en los telediarios, bufandas en el metro, frenéticos cambios de estado en las redes sociales o, ya lo he dicho, televisores encendidos en los bares. Y, al día siguiente, zanjamos el tema con uno o dos comentarios del tipo: "Joder, ayer, vaya follón".
Nos falta un link, un sentimiento de pertenencia, un sufrir compartido, un algo. El caso es que ni siquiera lo echamos de menos, todo esto.
Me voy a currar.
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