dilluns, 4 d’octubre del 2010

Me acabo de dar cuenta: Me estoy haciendo una vida a base de las palabras de las que habla Ángel Gabilondo en la introducción a su libro "Menos que palabras", o sea, de palabras "a las que no les basta con decir lo que dicen y buscan siempre decir más, incluso de más (...)". Palabras que "no llegan a ser nunca palabras rotundas, sustanciales, ni del todo plenas. Y no simplemente por lo que les falta, sino por el faltar que ofrecen".

Sí, eso es lo que me pasa y lo que me provoca el andar permanentemente dispuesta a soltar la muletilla "es como si algo me faltara", que no es sino la formulación de una esperanza secreta más que de una frustración. Y a veces todo esto me parece una filosofía de vida de lo más odiosa, pero es que no sabría vivir de otra manera. ¿Se imaginan llegar al punto del "ya lo he conseguido todo"? Tengo un amigo que, el año pasado, tuvo esa sensación y a punto estuvo de mandarlo todo a la mierda para empezar de nuevo. Yo vi lo que sufrió e intenté animarle diciéndole cosas como: "¿No ves que no tienes nada y además, en el caso de tenerlo, podrías perderlo en cualquier momento?" Acabamos él dándose cuenta de que así era -eso le animó muchísimo- y yo totalmente convencida de que él era de los míos.

Vivan las palabras (y las cosas) que -Gabilondo dixit- no es que digan poco, es que dicen lo poco. Vivan los conceptos inventados in extremis para poder obviar que era ahí donde parecía encontrarse el límite. Vivan los burros como mi amigo y yo, que no aceptamos una vida carente de zanahorias.

dissabte, 2 d’octubre del 2010

Aviso pamplonicas: el domingo estaré por allá. Vamos en manada: somos 6. Llegaremos por la mañana y nos iremos el lunes también por la mañana. El plan es pasarnos todo el día poniéndole al mal tiempo buena cara y paraguas y comiéndonos todos los pintxos que encontremos por el camino, en los sitios de siempre. Ahí iremos, buscando pintxos de txistorra como quien va buscando setas, que yo me conozco dónde crecen y vosotros también, así que salid a encontrarnos al camino o llamadme al móvil y si no hay cobertura es que estamos en el Otano.

Nuestra ruta es: Logroño-Iruña (pasando por Barañain y por cerca de Buñuel y Fustiñana). Ya, qué tontería, pero ¿habéis visto cuántos sitios con ñ? Esto en Catalunya no hay.

Venga, goazen!

divendres, 1 d’octubre del 2010

Imaginen que son ustedes la corista de Nacho Vegas desde hace un montón de tiempo. Que han ido con él de gira en la furgoneta, que le han tenido que aguantar unos colocones de muerte, que se han convertido en el blanco de todo tipo de objetos arrojadizos alguna vez que él no ha podido salir a cantar y les ha tocado a ustedes ir al micro y decir que no hay concierto... Que se han pasado quince años, por ejemplo, siendo su chica para todo, (dato importante a continuación) cuando no había otra.

Ahora imagínense que un día les llama Nacho Vegas y les dice: "Oye, que me he enrollado con Cristina Rosenvinge y voy a grabar un disco con ella y ya no te necesito ni para los coros ni para nada".

Y ustedes se quedan de pasta de boniato con el teléfono haciendo "pip-pip-pip" en la mano, asimilando la información que acaban de recibir.

Entonces hacen un escaner mental hasta localizar y aislar a la individua Cristina Rosenvinge en la memoria. Y empiezan a recuperar mentalmente todas las referencias que tienen de este personaje. Recuerdan que era rubia, con boquita de piñón permanentemente pintada de rojo, que llevaba botas y chupa de cuero así como de chica dura y que cantaba en los ochenta con un tío que tenía las orejas muy grandes. Y les viene a la cabeza aquella canción que ponían en todas las fiestas y que todo el mundo se sabía, ustedes también, y que cuando la ponían todo el mundo, ustedes también, hacían ¡¡¡UUUUHH!! y daban un saltito porque les encantaba. Pero ahora les irrita, Cristina Rosenvinge, les irrita muchísimo y quieren cogerle el sombrerito aquel ridículo que llevaba en aquel videoclip de la cancioncita de marras y encasquetárselo hasta las orejas.

Pero párense a pensar un momento. ¿Por qué odian tanto ahora a Cristina Rosenvinge si antes gritaban de alegría cada vez que salía por la tele? La odian tanto porque ahora Cristina Rosenvinge folla, le hace los coros y le aguanta la cabeza en el váter a Nacho Vegas, que es exactamente lo que ustedes han hecho durante quince años. Cristina Rosenvinge se ha convertido en ustedes. Ahora ustedes pueden ser cualquier otra cosa pero Cristina Rosenvinge sólo puede ser ustedes ergo si ustedes odian a Cristina Rosenvinge, ¡ustedes se odian a ustedes mismos!

Yo creo que en los celos hay mucho de odiarse a uno mismo.

Ya está. No sé. Es una cosa que se me ha ocurrido mientras hacía tortillas de patatas.

dijous, 30 de setembre del 2010

Perdonen el asuntillo privado pero tengo que decirles cómo estoy: estoy cabreada porque me muero de sueño pero no quiero ir a dormir. ¿Les suena esta sensación de cuando tenían más o menos 2 ó 3 años?

Yo la última vez que me sentí así fue exactamente el 7 de julio de 1987, a las 4.30h. de la madrugada: tenía 14 años, después de largas negociaciones había conseguido por primera vez en mi vida que mis padres me dejaran quedarme de farra hasta después del encierro. Sin embargo tenía que rendirme a la evidencia de que se me cerraban los ojos y lo mejor era claudicar y tirar para la cama. Diré en mi favor que llevaba en la calle desde la mañana del día anterior, desde un par de horas antes del Txupinazo.

Y ahora les diré por qué hoy, de nuevo, estoy así: Xavier me ha regalado un libro que tenía guardado para mí desde julio: "Menos que palabras", de Ángel Gabilondo. Y me lo ha regalado por dos cosas: una, porque en la portada sale una imagen de una pintura antiquísima de un nadador zambulléndose en el agua y, dos, porque el primer capítulo se titula "Aprender a nadar" (con los subtítulos: "El final del nadador", "El mar del aprender", "Espacializar la duración", "El cuerpo a nadar" y "El deseo del nadar"). ¿Ven el link?. Y yo ahora, claro, me quedaría hasta las tantas leyendo sin embargo tengo que rendirme a la evidencia de que se me cierran los ojos y lo mejor es claudicar y tirar para la cama. Diré en mi favor (yo siempre tengo algo que decir en mi favor) que llevo en danza desde las 7.30h. y que hemos hecho un PROGRAMÓN redondo, de esos en los que todo encaja, el invitado se pone a cantar, la especialista en clásicos lo borda, la dibujante casi se pone a aplaudir y, encima, clavamos el tiempo de duración.

Gràcies Xavier!
Aquí, poniéndome un poco tontuela porque hoy empezamos temporada nueva de L'hora del lector (a las 23.50h., en el C33).
Y los arranques de temporada suelen ser siempre para ponerse un poco tontuela.

Véannos, anden, que es un trabajo a veces contra viento y marea pero siempre hecho con amor.
(Además hoy tenemos el alsostarring de mi amigo Héctor)

dimecres, 29 de setembre del 2010

Veo una foto de los príncipes de Suecia dando de comer a unos pingüinos. Están agachados (como se dice en catalán: "a la gatzoneta", que suena a euskara y me hace mucha gracia) y nada vestidos para la ocasión con unos modelazos principescos muy poco adecuados ni para una visita a la Antártida ni para una visita al zoo ni para los guantes protectores amarillos que llevan, que son en lo primero en que te fijas cuando ves la foto.

Unos guantes protectores amarillos totalmente desproporcionados a la situación, quiero decir, ¿protegerse de qué?, si los pingüinos tienen una pinta de estar asustadísimos y sintiendo una nostalgia tan terrible de unas piernas largas que les permitan salir corriendo que ríete tú de la nostalgia freudiana de otros apéndices corporales.

A mí la foto me ha recordado por todas estas incongruencias visuales a aquellas fotos de boda en que los novios dan de comer a los cisnes más preocupados por que no se les caiga el velo al charco o abrazan árboles poniéndose de puntillas para que los tacones no se les queden clavados en el césped, sonriendo un momentito a la cámara y separándose después del tronco con cara de asco, mirándose la pechera con miedo de que se les haya quedado enganchado un churretón de resina, que es muy difícil de sacar luego.

Mirando la foto, he pensado que la vida de los reyes debe de ser así -sonreír un momentito y poner enseguida cara de asco y sacudirse el vestido- todo el rato. Y también, a veces, poner cara de muy muy preocupados por algo, así como de que algo rollo ETA o la sociedad les ha decepcionado brutalmente y ellos miran al horizonte con un gesto que mezcla seriedad, compromiso y esperanza en sus justas medidas... Ésta debe de ser la vida de los reyes y la del Papa también.

Así que creo que la misión de los reyes y la del Papa no es otra que ofrecernos al resto de los mortales un álbum de fotos de boda. Uno se compra las revistas y va comentando: "Mira qué sombrero, mira qué sotana, mira cómo saluda, mira la gente qué contenta estaba...", que es lo mismo que se comenta con las fotos de las bodas de los amigos.

Y eso es todo lo que he pensado hoy. No está mal para un domingo regalado, ¿no?

(Y por eso de que les hará más gracia ver las fotos luego es por lo que irá toda la gente que irá a ver al Papa cuando pase por aquí dentro de unos días, ¿no? Porque todo el mundo sabe la cara de asco infinito que pondrá este hombre divino cuando vea todo aquello en obras y todos los pixats del Casc Antic y los súpers pakis y las latinbandas que hay por aquel lado del Eixample. Porque nadie ya se cree que este señor sea alguien que merezca ser aclamado... ¿no? ¿NO?)
Iba a hablar de la huelga pero me he dicho "calla, calla, que de aquí a poco esto estará tan olvidado que nadie sabrá de qué hablabas". Y con eso ya lo he dicho todo.