dimecres, 29 d’agost del 2012

Lean esto.
Escuchen esto.
Quítense las gafas, vamos a la calle y díganme allí que arte y entretenimiento comercial son la misma cosa; que Joan Sales y Blai Bonet por un lado y Jaume Cabré y Rafel Nadal por otro, hacen los cuatro Literatura.
Por lo visto, hoy se cumplen treinta años de la muerte de Ingrid Bergman. Yo, a Ingrid Bergman, siempre la he confundido con Grace Kelly y con Natalie Wood: con la primera, por el rollito europeo que cruza el charco; y con la segunda, por puritica propiedad transitiva: a la Kelly y a la Wood las confundo por el asunto drama familiar.

En cambio, a Aurora Bautista, que murió ayer, miren por dónde, no la confundo con nadie. Joder, como para confundirla: menuda tía era.

dimarts, 28 d’agost del 2012

Tampoooooooco hay que ser una lumbrera para pensar que ya lo tenían todo hablado desde aquel día que se vieron en la Moncloa. Que si uno con el 'yo te pediré el pacte fiscal pero, mira que nunca había habido tanta gente pidiendo mucho más, ¿eh?', que si el otro con el 'bah, tanta gente, tanta gente... eso te parece por las redes sociales: si lo miras de mi lado, parece que nunca había habido tanta gente que quisiera que os torrarais vivos'.

No sé. También yo hasta hace unos días estaba convencida de que nunca antes se había muerto tanta gente en accidentes de tráfico en verano; luego me dí cuenta de que no, que en realidad lo que pasaba es que estoy suscrita a los tuits de la Agència Catalana de Notícias, que ésta va cantando los muertos de uno en uno a lo largo del día y que un muerto cada tres horas en tiempo real parece mucho más que dieciséis muertos de golpe en el telediario del domingo por la noche.

Total, que Mas pide el pacto fiscal y deja que sea la gente quien ladre (relativamente, ya lo he explicado) después por la independencia. En mi pueblo así no se regatea. En mi pueblo, se pide lo gordo primero y quien te regatea a la baja, es quien da. O sea, iría así la cosa: déjame quedarme hasta las dos de la mañana/ni hablar, te dejo hasta las once. Pero hay otra cosa aquí que no cuadra: si quien quiere la independencia pide la independencia, es que reconoce que depende de que alguien que se la dé, esta independencia. ¿Ven la contradicción?

Así que Mas no tiene que pedir la independencia, hasta ahí, bien. De hecho, por eso no va a la mani, porque sabe que en la mani se pedirá la independencia y él a Rajoy, como mucho, lo que puede pedirle es el pacto fiscal, que lo demás sería reconocerle cosas. Además, la independencia que va a pedir la gente en la calle, tampoco se la va a pedir a Rajoy ni a España (porque no tendría sentido, la independencia quedaría devaluada, ¿recuerdan?), se la va a pedir a Mas, que es quien debería hacerla, declararla, proclamarla, el que sigui. Y ¿qué sentido tendría entonces que Mas fuera a la mani? Ni uno. Sería una tomadura de pelo; tendría el mismo efecto que un vídeo de Mas gritando i-inde-independència delante del espejo, colgado en youtube: ridículo.

¿Que estaría bien que Mas estuviera para dejar claro que él lo que quiere es la independencia? Ridículo también: ya ha dejado claro que no la quiere, ¿no acaba de pedir también el rescate?

Lo genial sería que ahora, el mismo día que se hiciera efectivo el rescate, Mas declarara la independencia: sería un coge el dinero y corre en toda regla. Pero para eso -Sales tenía taaaaanta razón, insisto- nos haría falta un buen ejército porque, señores, si ese día llega, se nos tira la Merkel encima con toda la artillería.

Todo esto estos dos lo tienen más que hablado. O todo esto estos dos se lo tienen requetesabido. Mas ha pasado la pelota directamente a la próxima generación, a ver qué hacen ellos. Yo lo siento por la Carulla, que parecía que le hacía ilusión verlo a la pobre mujer.

dilluns, 27 d’agost del 2012

Recuperan en Núvol el artículo que, antes del verano, escribió Isern sobre el libro nuevo de Piñol, y yo me pregunto: ¿esto querrá decir que ha conseguido que se le manden un ejemplar en agosto, igual que consiguió que le mandaran el Jo confesso para meterlo con calzador aquí, igual que ha sido colado en tantos otros articulitos, tooodos con Cabré en la punta de la lengua?

¿Querrá decir eso y que están a punto de publicar lo que este señor tenga que decir sobre Victus? Porque ja friso; la espera se me hace interminable; preveo que se van a decir tantas tonterías al respecto como tonterías sobre La pell freda ya se han soltado en esta previa. ¿En serio que La pell freda triunfó -como dice el crítico- porque a falta de Verne, buenos son piñoletes? ¿No triunfaría La pell freda precisamente gracias a que hubo -y hay- Verne, y la gente ha visto pelis de ciencia ficción de serie b y lo que sea que haya leído y visto, que cada uno se prepara para la ciencia ficción como buenamente puede?

Va, va, que publique ya Isern la crítica, a ver si ha conseguido entender de qué va esto de escribir desde el lado catalanista; a ver si reconoce que ya lo sabía, que le costó un ratico y hasta hizo ejercicio ponderación para soltarse a escribir "el senyor Sánchez Piñol té tot el dret del món a escriure en la llengua que més li plagui i ni jo ni ningú tenim cap dret a interferir o pontificar sobre els motius de la seva tria".

No puedo esperar.

diumenge, 26 d’agost del 2012

¿Se acuerdan de aquella famosa ola de tuits del tipo 'así os queméis todos' que se montó el día del incendio de la Jonquera? Había alguno que hacía referencia al idioma de manera muy insidiosa y salchichera, que decía algo así como 'Si pedís ayuda en catalán, va a ir con los cubos de agua vuestra madre' (introduzcan improperios al gusto y ya lo tienen) y, hala, ya estaba liada: que si ecos nazis, que si se empieza por el idioma y se acaba fumando porros, y tal y cual.

Pues va y ahora aparece una campaña animando a la gente a llevar muchas pancartas en inglés a la manifestación del 11 de setembre porque, dicen, es de vital importancia la imagen que demos ese día al mundo, y yo, salvando las distancias y reconociendo las diferencias, le veo los paralelismos a esta última cosa con la primera, la que nos mandaba al infierno, la que nos venía a decir que en catalán no nos entiende ni Dios y que no podemos ir por el mundo pidiendo aigua si nos estamos quemando.

Que sí, que ya, que esta última campaña que digo no es faltona y no quita de que se lleve cosa escrita en catalán ese día, pero es que estamos de nuevo perdiéndonos en el festival en que se han convertido las manis; que nos ponemos tan nerviositos cuando se acercan como cuando tocaba meter la cantimplora al congelador porque al día siguiente había excursión; que nos apuntamos a las manualidades extraescolares con el entusiasmo del tonto que no se para a pensar un poco antes de darle al retuit.

¿Que no les parece de tontos la campaña 'vamos todos a pintar en inglés'? Hagan este ejercicio: imaginen que son ustedes un señor británico que no habla ni una palabra de catalán, lean la consigna que viene a continuación y díganme cómo de incomprensible les resulta:

CATALUNYA INDEPENDENT

Así que, ¿hace falta realmente pancartas en inglés cuando podríamos llevarlas en catalán y que todo el mundo (todo el mundo que quiera enterarse, que esa es otra) se entere igual? ¿Hace falta, como dice también Salvador Cardús en su artículo, ir sonriente -'evitar semblar gent malhumorada'- detrás de estas pancartas?

En serio, si caemos en estas bobadas, me imagino el clam:

I-INDE-INDE-PEN-DENCE, PLEASE. :)

dissabte, 25 d’agost del 2012

Yo: Aina, mira: el cementerio.
Aina: ¿Qué hay?
Yo: Gente enterrada.
Aina: ¿Por qué?
Yo: Porque se han muerto.
Aina: ¿Por qué?
Yo: Porque la gente primero vive y después se muere.
Aina: ¿Por qué?
Yo: (Saliéndome por la tangente, a mi hermana) ¿Hay alguien conocido?
Nuria: No, pero mira qué hay aquí. (Rodeamos la tapia) El cementerio judío.
Aina: ¿Qué hay?
Yo: Judíos enterrados.
Aina: ¿Judíoooos?
Yo: Sí. ¿Tú conoces a algún judío?
Aina: ¿Judíooo?
Yo: Sí, es una religión y tienen otro cementerio.
Aina: ¿Por qué?
Yo: ... ¿Vamos a buscar almendras?
Aina: Vale.
Too much.

Vengo de pasar cuatro días de inmersión infantil, rollo familiar de familión, de numeroso inflado: son tres pero cuando coinciden despiertos parecen una docena; más que manos hay para sujetarlos a todos, parencen, más que cabezas hay para responder a tantas preguntas, y eso que uno aún no se mueve demasiado y eso que ese uno aún no habla. Vengo de allá donde parece que el crío manda y que la cabeza que se vuelve loca es la del adulto. Vengo. Llego. Un pie en el aeropuerto, otro en casa y el primero en seguida en casa de un amigo. Dos amigas más a la mesa y un tema: la madre. La madre eterna. El eterno femenino de Pombo con salto generacional de por medio. Y hablando, hablando, los cuatro días anteriores se giran: que resulta que no, que la cabeza del adulto ya estaba montada y las mochilas que se estaban llenando allá eran las de los pequeños. Y cuatro días jijí jajá, que a saber si acaban en cena (suya, de los tres que parecen docena) de vaciar el buche de aquí a treinta años. Cena de acabar diciendo cosas como que no es que, de mayores, entendamos mejor a nuestros padres, que lo que entendemos mejor son sus traumas bestiales.

Qué responsabilidad, ¿eh? Yo no puedo.
Prefiero gato. Gato y sobrinos. Llámenme tieta.