dilluns, 27 d’agost del 2012

Recuperan en Núvol el artículo que, antes del verano, escribió Isern sobre el libro nuevo de Piñol, y yo me pregunto: ¿esto querrá decir que ha conseguido que se le manden un ejemplar en agosto, igual que consiguió que le mandaran el Jo confesso para meterlo con calzador aquí, igual que ha sido colado en tantos otros articulitos, tooodos con Cabré en la punta de la lengua?

¿Querrá decir eso y que están a punto de publicar lo que este señor tenga que decir sobre Victus? Porque ja friso; la espera se me hace interminable; preveo que se van a decir tantas tonterías al respecto como tonterías sobre La pell freda ya se han soltado en esta previa. ¿En serio que La pell freda triunfó -como dice el crítico- porque a falta de Verne, buenos son piñoletes? ¿No triunfaría La pell freda precisamente gracias a que hubo -y hay- Verne, y la gente ha visto pelis de ciencia ficción de serie b y lo que sea que haya leído y visto, que cada uno se prepara para la ciencia ficción como buenamente puede?

Va, va, que publique ya Isern la crítica, a ver si ha conseguido entender de qué va esto de escribir desde el lado catalanista; a ver si reconoce que ya lo sabía, que le costó un ratico y hasta hizo ejercicio ponderación para soltarse a escribir "el senyor Sánchez Piñol té tot el dret del món a escriure en la llengua que més li plagui i ni jo ni ningú tenim cap dret a interferir o pontificar sobre els motius de la seva tria".

No puedo esperar.

diumenge, 26 d’agost del 2012

¿Se acuerdan de aquella famosa ola de tuits del tipo 'así os queméis todos' que se montó el día del incendio de la Jonquera? Había alguno que hacía referencia al idioma de manera muy insidiosa y salchichera, que decía algo así como 'Si pedís ayuda en catalán, va a ir con los cubos de agua vuestra madre' (introduzcan improperios al gusto y ya lo tienen) y, hala, ya estaba liada: que si ecos nazis, que si se empieza por el idioma y se acaba fumando porros, y tal y cual.

Pues va y ahora aparece una campaña animando a la gente a llevar muchas pancartas en inglés a la manifestación del 11 de setembre porque, dicen, es de vital importancia la imagen que demos ese día al mundo, y yo, salvando las distancias y reconociendo las diferencias, le veo los paralelismos a esta última cosa con la primera, la que nos mandaba al infierno, la que nos venía a decir que en catalán no nos entiende ni Dios y que no podemos ir por el mundo pidiendo aigua si nos estamos quemando.

Que sí, que ya, que esta última campaña que digo no es faltona y no quita de que se lleve cosa escrita en catalán ese día, pero es que estamos de nuevo perdiéndonos en el festival en que se han convertido las manis; que nos ponemos tan nerviositos cuando se acercan como cuando tocaba meter la cantimplora al congelador porque al día siguiente había excursión; que nos apuntamos a las manualidades extraescolares con el entusiasmo del tonto que no se para a pensar un poco antes de darle al retuit.

¿Que no les parece de tontos la campaña 'vamos todos a pintar en inglés'? Hagan este ejercicio: imaginen que son ustedes un señor británico que no habla ni una palabra de catalán, lean la consigna que viene a continuación y díganme cómo de incomprensible les resulta:

CATALUNYA INDEPENDENT

Así que, ¿hace falta realmente pancartas en inglés cuando podríamos llevarlas en catalán y que todo el mundo (todo el mundo que quiera enterarse, que esa es otra) se entere igual? ¿Hace falta, como dice también Salvador Cardús en su artículo, ir sonriente -'evitar semblar gent malhumorada'- detrás de estas pancartas?

En serio, si caemos en estas bobadas, me imagino el clam:

I-INDE-INDE-PEN-DENCE, PLEASE. :)

dissabte, 25 d’agost del 2012

Yo: Aina, mira: el cementerio.
Aina: ¿Qué hay?
Yo: Gente enterrada.
Aina: ¿Por qué?
Yo: Porque se han muerto.
Aina: ¿Por qué?
Yo: Porque la gente primero vive y después se muere.
Aina: ¿Por qué?
Yo: (Saliéndome por la tangente, a mi hermana) ¿Hay alguien conocido?
Nuria: No, pero mira qué hay aquí. (Rodeamos la tapia) El cementerio judío.
Aina: ¿Qué hay?
Yo: Judíos enterrados.
Aina: ¿Judíoooos?
Yo: Sí. ¿Tú conoces a algún judío?
Aina: ¿Judíooo?
Yo: Sí, es una religión y tienen otro cementerio.
Aina: ¿Por qué?
Yo: ... ¿Vamos a buscar almendras?
Aina: Vale.
Too much.

Vengo de pasar cuatro días de inmersión infantil, rollo familiar de familión, de numeroso inflado: son tres pero cuando coinciden despiertos parecen una docena; más que manos hay para sujetarlos a todos, parencen, más que cabezas hay para responder a tantas preguntas, y eso que uno aún no se mueve demasiado y eso que ese uno aún no habla. Vengo de allá donde parece que el crío manda y que la cabeza que se vuelve loca es la del adulto. Vengo. Llego. Un pie en el aeropuerto, otro en casa y el primero en seguida en casa de un amigo. Dos amigas más a la mesa y un tema: la madre. La madre eterna. El eterno femenino de Pombo con salto generacional de por medio. Y hablando, hablando, los cuatro días anteriores se giran: que resulta que no, que la cabeza del adulto ya estaba montada y las mochilas que se estaban llenando allá eran las de los pequeños. Y cuatro días jijí jajá, que a saber si acaban en cena (suya, de los tres que parecen docena) de vaciar el buche de aquí a treinta años. Cena de acabar diciendo cosas como que no es que, de mayores, entendamos mejor a nuestros padres, que lo que entendemos mejor son sus traumas bestiales.

Qué responsabilidad, ¿eh? Yo no puedo.
Prefiero gato. Gato y sobrinos. Llámenme tieta.
Súperafavor de Eurovegas y Mundovegas y Galaxiavegas!!


divendres, 17 d’agost del 2012

Este es un buen artículo informativo de Jordi Nopca, en el Ara, sobre el sentir de la cuestión por gente con criterio más o menos libre.

Conozco a escritores y a escritores e, igual que lo pensé aquel año de Frankfurt (qué caminatas, eh Pau?), pienso esto ahora: los buenos -los buenos, buenos-, ante la pregunta de ¿esto debería de ser así o asá? tuercen un poco el morro, expresan su opinión al respecto, sí, que para eso la tienen, pero contestan con la cosa esta de quitarse el tema de encima; un poco como diciendo: sí, sí, la cosa editorial anda fatal y ahora, si me disculpan, voy a seguir escribiendo.

Conozco a escritores y a vendedores. Los primeros, van a lo suyo: a escribir; los segundos también: a vender. Igual los primeros pecan de inconsciencia de clase obrera (o empresaria, mejor), yo qué sé. En este punto recuerdo siempre a aquel gurú del coaching a quien una vez tuve que acompañar en taxi desde Sants hasta el centro comercial La Maquinista: tres cuartos de hora en un atasco con él, respondiéndole a preguntas sobre el programa de libros en el que yo había trabajado hasta poco antes y escuchando cómo me decía que no le extrañaba que nos hubieran quitado de enmedio, que con nuestra fórmula tan poco populista, era imposible que triunfáramos. Y yo respondiendo: pero hacíamos un programa buenísimo. Y él contestando: bah, bien gestionado, con otros contenidos y en otro idioma, podríais haber llegado a una cadena estatal. Imposible entendernos: lo que para mí era un triunfo rotundo para él era motivo de fracaso absoluto.

Conozco a escritores y a escritores. Seguro que unos escriben pensando en los premios a los que pueden optar, se prestan a hacer el paripé pasándose horas firmando en una haima en mitad de paseo de Gràcia, se sortean para cenar con el ganador de los diez primeros que dejen un comentario allí y ponen de título a su último libro el que elija la gente de entre tres, por votación popular; que, a partir de ahora, si la cosa Premi Nacional pasa a ser también para catalanes castellanos, pondrán el grito en el cielo más que porque ello suponga un pasito p'atrás en la cosa de la manutención del idioma (que a veces parece que más que de trabajo y constancia se alimente de reconocimiento público), porque ello, en su imaginario de fama y de salir en los diarios, reduce sus posibilidades de ganarlo, sin pensar que esas posibilidades, ya de entrada, si el mundo fuera como debería ser, las tendrían más que vetadas porque aunque lo que escriben lo escriben en catalán, es una porquería.

Nopca ha hecho justo el artículo que hacía falta para hablar del tema: ha preguntado a escritores que ya han ganado el premio. Están un poco libres de la esperanza de que un día les caiga y juegan desde el yo pienso que tal, ahora que hagan lo que quieran. Son las opiniones más válidas, son las opiniones que debería tener todo escritor premiado o no, igual que la más válida fue la de Marsé cuando habló sobre Frankfurt sabiendo que pasara lo que pasara, él ya tenía silla en esa plaza; Marsé ya estaba en Frankfurt aunque nadie le hubiera invitado, igual que Marsé ya es un Premio Nacional de las Letras Catalanas aunque nunca se lo hayan dado; así que Marsé podría decir ante una figurada pregunta de Nopca lo mismo que dijo cuando la feria: que se lo den solo a catalanes, siempre y cuando no se lo den a tal y a cual, que son un horror. Esa es la buena defensa de la literatura y del idioma ante cosas que últimamente tienden a no ir ni de literatura ni de idioma.

Como decía mi entrenador de natación (un entrenador malísimo para los capitostes del club): con lo bien que nos lo pasamos nadando, yo no sé por qué estáis tan locos con lo de ganar medallas; yo prefiero mil veces un bocadillo de chorizo después de cada entrenamiento.
Ayer andaba yo mirando a la nada desde un patio del Eixample, cuando me da por apuntar por ahí algo así como: No sé cómo los barceloneses pueden vivir tan tranquilos: desde un patio interior, por defininición, no debe verse tanto cielo.
Sigo un rato escribiendo, en la misma terraza, sobre patios interiores, catalanismo y delirios varios.
Hoy me da por escribir sobre ciudades-estado en el blog.
Me dicen en seguida que de eso ya hablaban los noucentistes; este noucentista en concreto: Rubió i Tudurí.
Pido referencias.
Me pasan links sobre el Noucentisme.
Voy a parar a Eugeni d'Ors, claro.
Me trago el 'El meu avi' sobre D'Ors, de TV3.
Mientras crece mi tirria por el nieto cura y por el nieto director de teatro, voy descubriendo al D'Ors de Umbral, de Bohigas y de Vallcorba.
Ya está. Lo quiero todo. ¿Por qué nadie me había hablado de las glosas?
Coño, tengo casi cuarenta años y es como si me hubiera empezado a educar en catalán hace sólo diez: ¿podríais ir más al grano conmigo, por favor?

Gracias.
(I gràcies, Mixkin, Cibernautajoan i jaguimera. Quin portalot m'heu obert, nois!).