dimarts, 14 d’agost del 2012

Capital y Estival #1: La Paresse

En la toma de conciencia de los propios actos, a veces, hay dos pasos.
El primero, suele ser un espejismo inducido: Uno, si cree tener la suficiente confianza con el otro como para ser graciosamente espontáneo, hace de manera bastante inconsciente, tal como sale; al otro le sienta mal eso que uno hace, lo dice, protesta, con lo que el sujeto agente, una vez superado el estupor por la exagerada reacción del otro, obtiene de esta primera toma de conciencia a la que le obligan la idea inicial de que ha hecho algo malo. Luego viene el segundo: El sujeto agente piensa de nuevo, pasada la tormenta, qué ha hecho; analiza sus intenciones y ve lo que ya sabía desde el principio: que en ellas no había nada de lo que le ha acaba de reprochar el otro.

Llegados a este punto, hay dos caminos: uno, sentirse mal por el daño inconsciente que le haya podido hacer a la otra persona; dos, quedarse tranquilo porque no ha sido él en realidad el responsable del daño que el otro cree haber recibido.

Habría un tercer camino: pensar que el otro ha utilizado cualquier excusa para poner tierra de por medio, que su daño es fingido. Pero este, especialmente en verano, con este calor, y más siendo una situación que tiende a repetirse con ya cansina frecuencia, es un verdadero incordio: mejor ignorarlo.



Capital y Estival #2: La Luxure

Saber qué y cómo, que el cuándo, en cambio, parezca que llegue de manera espontánea. Que se vayan sucediéndo caras, voces y hasta frases en procesión perfectamente coordinada; acudiendo sin llamada justo en el momento en el que les toca.
Es rápido porque es exacto. Es perfecto porque es imaginado.
Las siestas, luego -y más en verano- suelen ser de campeonato.


Capital y Estival #3: La Gourmandise

Hora de comer. A punto de acabarse Idiot Wind, de Dylan, en el tocadiscos. Hambre. Comida preparada en la nevera. Me levanto para calentarla, abro la nevera, se acaba la canción. Me he perdido el final; ni lo he escuchado. Cojo una cerveza, cierro la nevera, vuelvo a poner la canción desde el principio. Bebo, voy cantando. A ver si está en el Tube. No; en el Tube no hay Dylan. Hay un par de covers, eso sí, que no avisan de que no son Dylan. He parado el tocadiscos para empezar a escuchar las dos. He cerrado el tube, casi con rabia, y he vuelto a poner Idiot Wind desde el principio, en el disco. A ver si está en el Grooveshark y la cuelgo en Twitter. Sí. La escucho entera antes de colgarla, la cuelgo, la vuelvo a escuchar una vez en el Grooveshark y otra en el tocadiscos. Acabo la cerveza. La canción a la mitad. Espero sentada a que acabe. Voy a echarme una siesta. La vuelvo a escuchar desde el principio mientras me quedo dormida.

Agosto, Dylan. I can't even feed myself.


Capital y Estival #4: La Colère
(aka. Tú no eres mi amo)

-Hola, Gamera.
-Bufido.
-¿Tienes hambre?
-Bufido.
-A ver, vamos a buscar el plato.
-Bufido.
-Espera, que te lo lleno.
-Bufido.
-Vamos, al cuarto.
-Bufido.
-Mira, ¡sube!
-Bufido.
-¡Muy bien!
-Maullido rabioso.
-Hasta mañana, nena.


Capital y Estival #5: L'Orgueil

París, 5 de agosto.
Pierdo la cartera.
Pierdo la cartera en pleno Le Marais.
Por suerte, he dejado el pasaporte y la reserva del vuelo en el hotel, y estoy a tres calles de donde vive mi ex.
La última vez que mi ex estuvo en Barcelona, perdió la cartera y me llamó. Le dije que cómo tenía la jeta de llamarme después de cuatro años para pedirme pasta.
Eso no es nada. Le dije también que veía que seguía siendo el inútil de siempre: perder la cartera... igual que no ser capaz de mantener la nevera mínimamente surtida ni el lavabo mínimamente no asqueroso.

París, 5 de agosto.
Es mediodía, hace 35º a la sombra y el hotel está a unos diez kilómetros de donde yo he perdido la cartera.

Llego tres horas más tarde con el orgullo intacto pero deshidratada. A lo largo del camino he pasado por todos los sitios que mi ex me había ido enseñando en mi tiempo en París: la ópera, la sorbona, el barco en el que vivió su padre, aún amarrado en el Sena, les Halles, el mercado de flores...

París, 5 de agosto, 7pm.
He caminado diez kilómetros. La cabeza bien alta. Me siento miserable; debe de ser que estoy deshidratada.


Capital y Estival #6: L'Envie
(aka. La del escritor peninsular ante Xesca Ensenyat)

Peixatera, punyetera,
m'has venut el peix pudent
si no em tornes la pesseta ho diré a tota la gent.

Aquelles tripes d'en Pasqual -a l'endemig de les cames- havien espantat na Laida.

L'altre dia sa criada
va pixar dins un tassó
i li va dir, an es senyor
vat aquí sa llimonada.

Jo tenc un revolver d'or
que tira pòlvora blanca
si te l'atrac devers s'anca
se dispara i no fa tro


Capital y Estival #7: L'Avarice

He soñado con la presentación del libro. Se hacía en un teatro enorme. Estaba llenísimo de gente y a mí me ponían en la concha del apuntador, escondida. Protestaba. Decía que todo el mundo me había venido a ver a mí y no a ese tío que estaba en el escenario y que me miraba de reojo para que yo le fuera cantando qué tenía que decir. Eso cuando me miraba: la mayor parte del tiempo soltaba su rollo, que no tenía nada que ver conmigo.
Todo el mundo tenía ya el libro; yo me removía pensando 'han venido a verme a mí, quiero que me vean, quiero que me aplaudan'.
Tienen que saber dos cosas: Esto ha sido una pesadilla no tan referida al afán de protagonismo como a pavorcete que me da que llegue el día de la presentación.
Y: las pesadillas, en agosto, tienen más de pesadilla de despertarse sudando: realmente uno duerme ya sudando directamente.






via Joan T. Joder, què bo! (el Shatner també).

dilluns, 13 d’agost del 2012

-Isabel, a dormir.
-No, no, una más.



-Ahora, a dormir.
-No! Una más.



-A dormir.
-Cuando acabe esta:



(Joder, es imposible).

divendres, 10 d’agost del 2012

Lluvia de ideas (qué nombre más feo: suena a entre práctica sexual y concurso de niños prodigio. Es verdad, llámale BRAINSTORM!!!)

THE MNAC RENAMING BRAINSTORM
(rebranding, mejor)

¡¡¡THE MNAC REBRANDING BRAINSTORM!!!

-Màrius Serra propone que pase a llamarse MANC, por lo del caballero de la mano en el pecho.
-Ese tenía mano.
-Ah, pues por el Manco de Lepanto.
-Ese era escritor, además, tiene que decir Barcelona en algún sitio.
-Pues Màrius Serra, fuera del comité.

Querer cambiarle el nombre a un museo porque es feo y si le pones un nombre bonito crees que vendrá más gente es muy de ponerse a gritar ¡mandahuevos! Es muy de tener un nivel de cerebro similar al nivel de cerebro del tío (vale, tía) que dice que Miguel Bosé, a sus sesenta o cincuentaymuchos, no sé, ha hecho un concierto y estaba muy guapo. Quiero decir, tanto el director del MNAC como la periodista que ha escrito el artículo sobre el concierto de Bosé se ponen en la cabeza de sus visitantes, uno, y de sus lectores, la otra, y ven que lo que a la gente le gusta es lo bonito de oír, leer y ver de buenas a primeras, sin profundizar demasiado en el asunto, pero NO lo bonito, de calidad, que pueda encontrarse dentro de un museo o de repertorio en un concierto, qué va, lo bonito superficial y punto: el nombre y la facha.

Piensan que la gente tiene conversaciones del tipo:
-¿Tocaba Miguel Bosé?
-Sí.
-¿Y qué tal para la edad que tiene?
-Guapísimo.
-Pues en la foto sale feo.
-Es que gana en persona.
-Ah, qué bien, iré a verle la próxima vez.

O que las tendrán del tipo:
-¿Vamos a ver el MACBA o vamos a ver este nuevo BCN OLD TIMES ARTS (BOTA) que hay en Montjuïc?
-Al BOTA, sin duda, que lleva la B de Barcelona.
-Pero el MACBA también la lleva; es más: no solo lleva la B sino que también lleva la A.
-Ya, pero no me negarás que BOTA es nombre de facilísima mnemotécnica a aplicar en caso de necesidad en comparación a ese noséquéBA que dices...

Lo malo es que igual tienen razón...
¡Es igual! No hay que dársela. Hay que resistirse, protestar, porque no protestando por esto, no viéndole la absurdidad al asunto, nos convertiríamos en cómplices del proceso de simplificación mental del mundo, que está muy avanzado, en serio, que ya ha llegado a las altas esferas museísticas y a las bajas redacciones de los diarios.

¿Es para preocuparse o no?
Ya verán cuándo empiecen con el renaming de las catedrales igual que ya han empezado con otras cosas de toda la vida. El bar Pepe de debajo de mi casa, ahora se llama Tandoori Nights y el mes de agosto en Barcelona, Ola de Calor Sahariana. No les digo más. Allá ustedes.

dijous, 9 d’agost del 2012

Javier dice: ¿A que no sabéis por qué se llama Circo Zaragoza el circo que sale en una peli americana que vi ayer?
Y yo me acuerdo de, y le cuento, la historia de la tía abuela de Gemma, que era de un pueblo aragonés por el que un día pasó el circo y ella huyó con ellos, llegó a ser la primera mujer que metió la cabeza en la boca de un león, cuando llegó la guerra se fueron a Europa, pero en Europa estaban también tan mal en aquella época que no tenían con qué alimentar a los animales, así que tuvieron que sacrificarlos. Ella, que lloraba cuando lo contaba, tenía guardado un mechón de pelo de cada animal.
Y me responden: No, es porque el ilustrador de la peli se llama Carlos Zaragoza.



La realidad, que me mata.

dimecres, 8 d’agost del 2012

Eso que hace Baroja de, de repente, resumirte en una página exactamente qué te lleva diciendo durante las doscientas anteriores.

Muchos de aquellos hombres sin haber repensado teoría alguna política o social, tenían no sólo la certidumbre de su realidad, sino el dogmatismo, el fanatismo y hasta la sed de martirio. ¿Quién podrá afirmar con más fuerza una cosa que el que no la comprende?
Estos hombres se dejaban llevar por la corriente sentimental del momento y eran capaces de hacer por ella el sacrificio de su vida.
En nuestro tiempo, más que en ningún otro, después de la Reforma y de la Revolución se da el caso de los pueblos y de los individuos que viven con un sentimentalismo distinto y a veces antagónico a sus ideas.
Las generaciones han ido moldeando nuestros instintos, lo consciente y lo inconsciente, les han dado una forma, un sentido; pero en este conglomerado de nuestra personalidad, la inteligencia se ha separado de sus viejos compañeros y ha empezado a marchar sola.
Así, nuestra época ha dado, más que ninguna otra, santos sin ideas religiosas, ateos místicos, mujeres honradas con alma de cortesanas y cortesanas con aspiraciones de monja.
Ante esta disociación de su personalidad, el hombre, que antes que nada quiere creer y poner un pie firme sobre la tierra, mira a su alrededor y cuando encuentra una ruta la va siguiendo.
Sus antepasados no escogían, se dejaban llevar, los hombres actuales escogen, de ahí su desgracia.


Y, a partir de aquí, todos los personajes que ha ido describiendo de uno en uno, por separado, y todas las líneas de acción de 'La veleta de Gastizar', coinciden, se complementan, se dan sentido unas a otras y van juntas hasta el final.

Yo ya no quiero leer nunca más nada que no sea tan redondo como esto.
Hay que volver a Dylan. Cada vez dice una cosa distinta.