dilluns, 13 d’agost del 2012

-Isabel, a dormir.
-No, no, una más.



-Ahora, a dormir.
-No! Una más.



-A dormir.
-Cuando acabe esta:



(Joder, es imposible).

divendres, 10 d’agost del 2012

Lluvia de ideas (qué nombre más feo: suena a entre práctica sexual y concurso de niños prodigio. Es verdad, llámale BRAINSTORM!!!)

THE MNAC RENAMING BRAINSTORM
(rebranding, mejor)

¡¡¡THE MNAC REBRANDING BRAINSTORM!!!

-Màrius Serra propone que pase a llamarse MANC, por lo del caballero de la mano en el pecho.
-Ese tenía mano.
-Ah, pues por el Manco de Lepanto.
-Ese era escritor, además, tiene que decir Barcelona en algún sitio.
-Pues Màrius Serra, fuera del comité.

Querer cambiarle el nombre a un museo porque es feo y si le pones un nombre bonito crees que vendrá más gente es muy de ponerse a gritar ¡mandahuevos! Es muy de tener un nivel de cerebro similar al nivel de cerebro del tío (vale, tía) que dice que Miguel Bosé, a sus sesenta o cincuentaymuchos, no sé, ha hecho un concierto y estaba muy guapo. Quiero decir, tanto el director del MNAC como la periodista que ha escrito el artículo sobre el concierto de Bosé se ponen en la cabeza de sus visitantes, uno, y de sus lectores, la otra, y ven que lo que a la gente le gusta es lo bonito de oír, leer y ver de buenas a primeras, sin profundizar demasiado en el asunto, pero NO lo bonito, de calidad, que pueda encontrarse dentro de un museo o de repertorio en un concierto, qué va, lo bonito superficial y punto: el nombre y la facha.

Piensan que la gente tiene conversaciones del tipo:
-¿Tocaba Miguel Bosé?
-Sí.
-¿Y qué tal para la edad que tiene?
-Guapísimo.
-Pues en la foto sale feo.
-Es que gana en persona.
-Ah, qué bien, iré a verle la próxima vez.

O que las tendrán del tipo:
-¿Vamos a ver el MACBA o vamos a ver este nuevo BCN OLD TIMES ARTS (BOTA) que hay en Montjuïc?
-Al BOTA, sin duda, que lleva la B de Barcelona.
-Pero el MACBA también la lleva; es más: no solo lleva la B sino que también lleva la A.
-Ya, pero no me negarás que BOTA es nombre de facilísima mnemotécnica a aplicar en caso de necesidad en comparación a ese noséquéBA que dices...

Lo malo es que igual tienen razón...
¡Es igual! No hay que dársela. Hay que resistirse, protestar, porque no protestando por esto, no viéndole la absurdidad al asunto, nos convertiríamos en cómplices del proceso de simplificación mental del mundo, que está muy avanzado, en serio, que ya ha llegado a las altas esferas museísticas y a las bajas redacciones de los diarios.

¿Es para preocuparse o no?
Ya verán cuándo empiecen con el renaming de las catedrales igual que ya han empezado con otras cosas de toda la vida. El bar Pepe de debajo de mi casa, ahora se llama Tandoori Nights y el mes de agosto en Barcelona, Ola de Calor Sahariana. No les digo más. Allá ustedes.

dijous, 9 d’agost del 2012

Javier dice: ¿A que no sabéis por qué se llama Circo Zaragoza el circo que sale en una peli americana que vi ayer?
Y yo me acuerdo de, y le cuento, la historia de la tía abuela de Gemma, que era de un pueblo aragonés por el que un día pasó el circo y ella huyó con ellos, llegó a ser la primera mujer que metió la cabeza en la boca de un león, cuando llegó la guerra se fueron a Europa, pero en Europa estaban también tan mal en aquella época que no tenían con qué alimentar a los animales, así que tuvieron que sacrificarlos. Ella, que lloraba cuando lo contaba, tenía guardado un mechón de pelo de cada animal.
Y me responden: No, es porque el ilustrador de la peli se llama Carlos Zaragoza.



La realidad, que me mata.

dimecres, 8 d’agost del 2012

Eso que hace Baroja de, de repente, resumirte en una página exactamente qué te lleva diciendo durante las doscientas anteriores.

Muchos de aquellos hombres sin haber repensado teoría alguna política o social, tenían no sólo la certidumbre de su realidad, sino el dogmatismo, el fanatismo y hasta la sed de martirio. ¿Quién podrá afirmar con más fuerza una cosa que el que no la comprende?
Estos hombres se dejaban llevar por la corriente sentimental del momento y eran capaces de hacer por ella el sacrificio de su vida.
En nuestro tiempo, más que en ningún otro, después de la Reforma y de la Revolución se da el caso de los pueblos y de los individuos que viven con un sentimentalismo distinto y a veces antagónico a sus ideas.
Las generaciones han ido moldeando nuestros instintos, lo consciente y lo inconsciente, les han dado una forma, un sentido; pero en este conglomerado de nuestra personalidad, la inteligencia se ha separado de sus viejos compañeros y ha empezado a marchar sola.
Así, nuestra época ha dado, más que ninguna otra, santos sin ideas religiosas, ateos místicos, mujeres honradas con alma de cortesanas y cortesanas con aspiraciones de monja.
Ante esta disociación de su personalidad, el hombre, que antes que nada quiere creer y poner un pie firme sobre la tierra, mira a su alrededor y cuando encuentra una ruta la va siguiendo.
Sus antepasados no escogían, se dejaban llevar, los hombres actuales escogen, de ahí su desgracia.


Y, a partir de aquí, todos los personajes que ha ido describiendo de uno en uno, por separado, y todas las líneas de acción de 'La veleta de Gastizar', coinciden, se complementan, se dan sentido unas a otras y van juntas hasta el final.

Yo ya no quiero leer nunca más nada que no sea tan redondo como esto.
Hay que volver a Dylan. Cada vez dice una cosa distinta.
Demà acabaré La veleta de Gastizar, de Baroja, i Una altra vida, de Xesca Ensenyat. Fa venir-me salivera.


dimarts, 7 d’agost del 2012

Había dos cosas que yo quería tener cuando era pequeña: una crisis de fe y una enfermedad que me tuviera en la cama un año entero seguido. Todo esto era culpa de la literatura, claro: nos hartábamos de estudiar vidas de escritores para el examen; vidas de escritores y dos o tres títulos de libros de cada uno.
De los escritores, había los que habían estado un año entero en la cama, con tuberculosis o similares, y que durante ese año entero no habían parado de leer. Y luego había los que habían tenido una crisis de fe que les había trastocado el mundo según lo conocían.
Lo de tener una enfermedad larga lo decía con la boca pequeña yo, claro. La crisis de fe, en cambio, La quería tanto que en clase de religión, en el cole, escuchaba todo lo que decía el cura y me lo creía hasta el fondo para estar preparadísima para el día en que dejara de creerlo: para que fuera realmente una crisis de las gordas, de las bestias, de las de decir, joder, he estado engañada toda la vida, y tirarme de los pelos. La quería tanto que la tuve antes de tiempo: descubrí que preparándome para el día en el que dejara de creerlo todo, ya no me creía lo que salía de la boca del cura desde el mismo momento en que lo decía. Yo escuchaba y pensaba 'sí, sí, pero un día todo esto dejará de ser verdad'. Y dejando de ser verdad, ya era todo mentira.

Coló tan poco en casa, lo de mi crisis de fe, que el día que le dije a mi madre que ya no quería ir a misa porque dudaba de todo y, dudando de todo, yo era la mayor perjudicada porque el mundo ya no tenía ningún sentido (imagínate cuánto debo de estar sufriendo, mamá), lo único que me gané fue que mi madre llamara a mi padre y que mi padre saliera de detrás de su periódico para personificarse en mi habitación -yo, en pijama, a media hora de empezar la misa- a espetarme un déjate de hostias, cuando de hostias era precisamente de lo que me quería dejar yo. Crisis hubo al final, aunque no fue tanto que yo no entendiera el mundo como que el mundo no me entendía a mí.

Insoportable: fui una adolescente insoportable.

Y después de este inciso, vuelvo a Baroja, que tengo a medias 'La veleta de Gastizar'.