Los niños son los reyes de la casa.
Esta idea es ridículamente reciente, esto se ve muy bien en una cosa tan básica como la organización de la casa(*): cuando nace un niño, los padres siguen durmiendo en la mejor habitación del piso.
Digo esto pensando en que una cosa es que el niño sea alguien por quien preocuparse y en quien centrar esfuerzos imaginando un futuro que va más allá de nosotros mismos, y otra cosa, bien distinta, es erigir al niño en rey, en monarca absoluto.
Y digo todo lo anterior porque, ordenando estanterías, he encontrado una libreta de hace unos años, de cuando tenía un novio profe, en la que había apuntado que en los colegios franceses entonces (y supongo que ahora todavía) debían tener un abogado en plantilla para asumir la defensa de los profesores en caso de denuncia por parte de alumnos o padres de alumnos.
(*)Recuerden que la organización de la casa es fuente de reconstrucciones de sociedades enteras: no tienen más que visitar el Museu d'Història de la Ciutat para comprobarlo.
dissabte, 18 de febrer del 2012
dijous, 16 de febrer del 2012
Ahora parece que resulta que la literatura va por aquí, que la gracia está en saltarse todos los desarrollos posibles y ofrecer el resultado final o, lo que es lo mismo, en presentar el resultado final de la misma manera y con la misma estructura con la que van sucediéndose las ideas en la cabeza. Eso dicen que es 'lo transgresor' hoy día; lo transgresor entendido como antesala de lo convencional, que es en lo que suele acabar convirtiéndose habitualmente todo lo transgresor.
Por partes:
-No creo que haya nada de transgresor en presentar por escrito cosas, que serán más o menos variadas según lo que se haya leído (y estoy hablando de cantidad; ni siquiera tiene que haber sido asimilado aquello leído). ¿Por qué? Porque cabeza tenemos todos y cosas en la cabeza, pues también.
-Me parece una solemne majadería justificar esta forma de 'literatura' con la manera en que recibimos imputs últimamente (que si zappings, que si saturación de información, que si programas de minipiezas...). ¿La literatura ahora tiene que se espejo de estos imputs? Pues apaga y vamonos. ¿Dónde queda toda la capacidad de sugestión, de interpretación, de teorización de la realidad que suele ofrecer la buena Literatura? (o que, perdón, solía ofrecer, que esto tiene pinta, recuerden, de antesala del no sugerir nada, del simplemente cegar a base flashes).
Mi conclusión es que, entretenido o no, trepidante o no, esto no es literatura tal y como la conocíamos; esto no ofrece el marco para, libro en mano, leer y entender mejor qué pasa. Ofrece otras cosas: ofrece datos para estudios sociológicos sobre lo enferma de las prisas que anda la sociedad; ofrece números para que tal o cual escritor sea encaramado a lo alto del ranking del coolismo -más puntos cuanta más cosas y nombres que no conocemos diga, siempre que las relacione con un protagonista que enganche por el puntito justo de repulsión que genera, y con símbolos, lugares o acontecimientos cuanto más populares mejor-; ofrece, en fin, no pensar. O pensar que lo que se piensa ya está bien tal cual se ha pensado y no generar nada nuevo a partir eso.
No estoy en contra del bombardeo de información: una lista de Perec no deja de ser una enumeración de cosas, pero miren todo lo que llega a sugerir. Esto no sugiere nada, se ha perdido el fondo, es como creerse que se ha hecho un Tàpies porque se ha sabido dibujar una cruz después de haber visto muchas cruces de Tàpies.
¿Hay que reclamarle a la literatura tradicional que le haga frente a esto? No. Esto es otra cosa y pensar que la literatura tradicional le tiene que plantar cara es asumir que juegan las dos en la misma liga.
¿Hay que ir en contra de esto? Pues tampoco. Hay sitio para todos. Zapping salvaje y Filmoteca, Via Llibre y L'hora del lector, Primavera Sound y Auditori.
No es la misma liga. No es la misma cosa.
Por partes:
-No creo que haya nada de transgresor en presentar por escrito cosas, que serán más o menos variadas según lo que se haya leído (y estoy hablando de cantidad; ni siquiera tiene que haber sido asimilado aquello leído). ¿Por qué? Porque cabeza tenemos todos y cosas en la cabeza, pues también.
-Me parece una solemne majadería justificar esta forma de 'literatura' con la manera en que recibimos imputs últimamente (que si zappings, que si saturación de información, que si programas de minipiezas...). ¿La literatura ahora tiene que se espejo de estos imputs? Pues apaga y vamonos. ¿Dónde queda toda la capacidad de sugestión, de interpretación, de teorización de la realidad que suele ofrecer la buena Literatura? (o que, perdón, solía ofrecer, que esto tiene pinta, recuerden, de antesala del no sugerir nada, del simplemente cegar a base flashes).
Mi conclusión es que, entretenido o no, trepidante o no, esto no es literatura tal y como la conocíamos; esto no ofrece el marco para, libro en mano, leer y entender mejor qué pasa. Ofrece otras cosas: ofrece datos para estudios sociológicos sobre lo enferma de las prisas que anda la sociedad; ofrece números para que tal o cual escritor sea encaramado a lo alto del ranking del coolismo -más puntos cuanta más cosas y nombres que no conocemos diga, siempre que las relacione con un protagonista que enganche por el puntito justo de repulsión que genera, y con símbolos, lugares o acontecimientos cuanto más populares mejor-; ofrece, en fin, no pensar. O pensar que lo que se piensa ya está bien tal cual se ha pensado y no generar nada nuevo a partir eso.
No estoy en contra del bombardeo de información: una lista de Perec no deja de ser una enumeración de cosas, pero miren todo lo que llega a sugerir. Esto no sugiere nada, se ha perdido el fondo, es como creerse que se ha hecho un Tàpies porque se ha sabido dibujar una cruz después de haber visto muchas cruces de Tàpies.
¿Hay que reclamarle a la literatura tradicional que le haga frente a esto? No. Esto es otra cosa y pensar que la literatura tradicional le tiene que plantar cara es asumir que juegan las dos en la misma liga.
¿Hay que ir en contra de esto? Pues tampoco. Hay sitio para todos. Zapping salvaje y Filmoteca, Via Llibre y L'hora del lector, Primavera Sound y Auditori.
No es la misma liga. No es la misma cosa.
dimecres, 15 de febrer del 2012
Què implica el pacte CiU-PP?
... y un poquiiito una traición al electorado así en general y un donde unos dijeron digo y otros dijeron digo igual de alto, ahora dicen Diego a dúo, también. Pero, hey, ya se encargaron de que la cosa fuera lo suficientemente ambigua y de matizar como locos y de meter letra pequeña a saco para que ahora ni unos ni otros puedan tener argumentos para protestar.
... y un poquiiito una traición al electorado así en general y un donde unos dijeron digo y otros dijeron digo igual de alto, ahora dicen Diego a dúo, también. Pero, hey, ya se encargaron de que la cosa fuera lo suficientemente ambigua y de matizar como locos y de meter letra pequeña a saco para que ahora ni unos ni otros puedan tener argumentos para protestar.
dimarts, 14 de febrer del 2012
Pasa que una llega a Catalunya ya de mayor y se pone a estudiar catalán. Pasa que cuando empieza a soltarse un poquito hablándolo -pongan, no sé, un año después de haber empezado a estudiarlo-, la gente alucina y responde con caras de asombro y comentarios de oooh, ¡pero si eres de Pamplona!. Cuando han pasado cinco años y una ha superado ya los sudores de pensar cada frase antes de decirla y los dolores de cabeza a la hora de ir a dormir después de una cena íntegramente en un idioma que no es el suyo, aún, cuando conoce a gente nueva y les dice que es de Pamplona, se encuentra con el inevitable (por lo visto) 'ooooh, pero si hablas catalán'. Pasan diez años. Una ya tiene amigos y un círculo más o menos próximo con los que habla exclusivamente en catalán; aún así, el primer comentario de gente que se acaba de enterar de que se apellida Sucunza y pregunta de dónde es el nombre, responde con 'ah, pues hablas muy bien catalán', a lo que ella contesta: 'es que llevo diez años aquí', a lo que invariablemente obtiene como respuesta: '¿y qué? Hay gente que lleva toda la vida y no lo habla'.
Luego viene la esquizofrenia: una se pone a escribir un blog o lo que sea, y se encuentra con que la gente que alucinaba porque era de Pamplona y hablaba catalán le pregunta: '¿por qué no escribes en catalán? Y es entonces cuando una, acordándose de todo lo que les he contado antes, piensa: '¿en catalán? pero si no os lo creéis ni vosotros...'; pero, por no dar demasiadas explicaciones ni quedar como una petulante de manual entrando a decir cosas como 'el lenguaje literario' -porque además, en realidad, no está demasiado convencida de que lo suyo sea literatura-, responde siguiendo el juego: 'es que soy de Pamplona'.
Entre medio de todo este proceso, una ha empezado a leer a Sales, Torres, Rodoreda, Pla y hasta a Eugeni d'Ors. Y no se crean que ha sido fácil: se ha pasado años preguntando de vez en cuando: 'Literatura catalana, ¿por dónde empiezo? ¿qué me recomendáis?' y obteniendo solo como respuesta: 'por Quim Monzó, por Empar Moliner...'. Por fin alguien, pone en sus manos un Calders, diciendo: 'mira, me lo leí en el cole y me encantó: son cuentos', así como no creyéndose que una, siendo de Pamplona, realmente vaya a leer catalán; y otro alguien le pone en las manos un Josep Pla pero ojo: un Josep Pla en castellano: 'Viaje en autobús'. Una, casi sin acabar el 'Viaje en autobús', va a La Central y se compra el 'Quadern gris'. Y es a partir de leer el 'Quadern gris' que sigue con todo lo demás mientras piensa: 'me ha costado ONCE AÑOS llegar hasta los buenos, ¿por qué los tienen tan escondidos?' Y va leyendo y va viendo el desencanto que ya había en la época de Sales y Torres con todo esto de Catalunya: aquellas cartas en las que no paran de repetir: 'después de la guerra, Catalunya será así; después de la guerra, cuando ganen los nuestros, Catalunya será asá; después de la guerra, en definitiva, Catalunya SERÁ'.
No ganaron los nuestros, de hecho, estaría bien ir asumiendo que esa guerra ya nunca la van a ganar los nuestros, si no pasarán setenta años más y seguiremos con la misma cantinela: no ganaron los nuestros, lee a Quim Monzó, a Empar Moliner, ya verás qué risa si lo entiendes, claro, que eres de Pamplona y, como no ganaron los nuestros, nos parece raríiiisimo que hables catalán. Además, si lees otra cosa, igual descubres el pastel: igual te enteras de que, como no ganaron los nuestros, no hemos hecho nada desde entonces. Oye, ¿por qué no escribes tú en catalán? (¿Yo, en catalán? Pero si no os lo creéis ni vosotros...). Porque soy de Pamplona.
Luego viene la esquizofrenia: una se pone a escribir un blog o lo que sea, y se encuentra con que la gente que alucinaba porque era de Pamplona y hablaba catalán le pregunta: '¿por qué no escribes en catalán? Y es entonces cuando una, acordándose de todo lo que les he contado antes, piensa: '¿en catalán? pero si no os lo creéis ni vosotros...'; pero, por no dar demasiadas explicaciones ni quedar como una petulante de manual entrando a decir cosas como 'el lenguaje literario' -porque además, en realidad, no está demasiado convencida de que lo suyo sea literatura-, responde siguiendo el juego: 'es que soy de Pamplona'.
Entre medio de todo este proceso, una ha empezado a leer a Sales, Torres, Rodoreda, Pla y hasta a Eugeni d'Ors. Y no se crean que ha sido fácil: se ha pasado años preguntando de vez en cuando: 'Literatura catalana, ¿por dónde empiezo? ¿qué me recomendáis?' y obteniendo solo como respuesta: 'por Quim Monzó, por Empar Moliner...'. Por fin alguien, pone en sus manos un Calders, diciendo: 'mira, me lo leí en el cole y me encantó: son cuentos', así como no creyéndose que una, siendo de Pamplona, realmente vaya a leer catalán; y otro alguien le pone en las manos un Josep Pla pero ojo: un Josep Pla en castellano: 'Viaje en autobús'. Una, casi sin acabar el 'Viaje en autobús', va a La Central y se compra el 'Quadern gris'. Y es a partir de leer el 'Quadern gris' que sigue con todo lo demás mientras piensa: 'me ha costado ONCE AÑOS llegar hasta los buenos, ¿por qué los tienen tan escondidos?' Y va leyendo y va viendo el desencanto que ya había en la época de Sales y Torres con todo esto de Catalunya: aquellas cartas en las que no paran de repetir: 'después de la guerra, Catalunya será así; después de la guerra, cuando ganen los nuestros, Catalunya será asá; después de la guerra, en definitiva, Catalunya SERÁ'.
No ganaron los nuestros, de hecho, estaría bien ir asumiendo que esa guerra ya nunca la van a ganar los nuestros, si no pasarán setenta años más y seguiremos con la misma cantinela: no ganaron los nuestros, lee a Quim Monzó, a Empar Moliner, ya verás qué risa si lo entiendes, claro, que eres de Pamplona y, como no ganaron los nuestros, nos parece raríiiisimo que hables catalán. Además, si lees otra cosa, igual descubres el pastel: igual te enteras de que, como no ganaron los nuestros, no hemos hecho nada desde entonces. Oye, ¿por qué no escribes tú en catalán? (¿Yo, en catalán? Pero si no os lo creéis ni vosotros...). Porque soy de Pamplona.
dilluns, 13 de febrer del 2012
No paramos de decir que España nos margina (a los catalanes, digo) pero luego somos tan burros que si el presidente del Consejo General del Poder Judicial compara el catalán con el mandinga, esa torpísima comparación -que este tío ni sabía qué estaba diciendo- se acaba interpretando como una falta de respeto en vez de interpretarse como una prueba de que llevamos razón y que tenemos motivos para plantar cara, y corremos a decirle que lo retire y que pida disculpas en vez de tomárnoslo como lo que es: una muestra del desconocimiento profundo de la realidad del uso e importancia de los idiomas del Estado (y del mandinga, claro).
... Y él cita a Espriu. Y aquí paz y después gloria.
Y así, señores, a base de 'uyloquehadichos!!!'es como se está jugando en las altas esferas políticas este eterno y absurdo jueguecito por la independencia.
... Y él cita a Espriu. Y aquí paz y después gloria.
Y así, señores, a base de 'uyloquehadichos!!!'es como se está jugando en las altas esferas políticas este eterno y absurdo jueguecito por la independencia.
dissabte, 11 de febrer del 2012
divendres, 10 de febrer del 2012
Estoy convencida de que, en el caso de haber leído esto:
... m'entretinc garlant amb els indígenes, que són greus, reposats, austers, silenciosos i hospitalaris. El seu parlar és empedrat de mots catalans o d'arrel catalana: usen el verb caler i l'exclamació rai tan sovint com nosaltres; siuen esparvero, ólipa, cado (cau), ludria, alberge (albercoc), presco (prèssec), impelto, royo (roig), cinglo, cardelina (cardenera), loguero (lloguer), albergenia, letonero (lledoner).
(Signat a Calanda (Teruel), el dilluns 21 de juny de 1937. Joan Sales, 'Cartes a Màrius Torres')
En caso de haberlo leído, decía, el periodistilla de triste recuerdo al que unos cuantos de nosotros conocimos ayer por esto, para lo que le conviene (o sea, para demostrar, por ejemplo, que Aragón nunca, jamás, ha tenido nada que ver con Catalunya), defendería a capa y a espada que todas estos términos son español de pura cepa, que los habitantes de Calanda hablan un castellano purísimo y que sus madres, nunca, nunca, tendrían que pasar por el trance de derramar lágrimas de sangre pensando que alguna política lingüística despiadada ha hecho de sus niños unos zotes redomados.
Lo dije entonces y lo digo ahora: señora, si su hijo es tonto, es tonto en catalán, en castellano y en mandarín.
... m'entretinc garlant amb els indígenes, que són greus, reposats, austers, silenciosos i hospitalaris. El seu parlar és empedrat de mots catalans o d'arrel catalana: usen el verb caler i l'exclamació rai tan sovint com nosaltres; siuen esparvero, ólipa, cado (cau), ludria, alberge (albercoc), presco (prèssec), impelto, royo (roig), cinglo, cardelina (cardenera), loguero (lloguer), albergenia, letonero (lledoner).
(Signat a Calanda (Teruel), el dilluns 21 de juny de 1937. Joan Sales, 'Cartes a Màrius Torres')
En caso de haberlo leído, decía, el periodistilla de triste recuerdo al que unos cuantos de nosotros conocimos ayer por esto, para lo que le conviene (o sea, para demostrar, por ejemplo, que Aragón nunca, jamás, ha tenido nada que ver con Catalunya), defendería a capa y a espada que todas estos términos son español de pura cepa, que los habitantes de Calanda hablan un castellano purísimo y que sus madres, nunca, nunca, tendrían que pasar por el trance de derramar lágrimas de sangre pensando que alguna política lingüística despiadada ha hecho de sus niños unos zotes redomados.
Lo dije entonces y lo digo ahora: señora, si su hijo es tonto, es tonto en catalán, en castellano y en mandarín.
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