dilluns, 5 de desembre del 2011


He aquí César-"Yo sé mucho de tu familia...".
Cuidadorl.

dissabte, 3 de desembre del 2011

Pasa con la Kika que a veces dudo entre si está jugando, si está defendiendo a muerte su territorio o si está haciendo las dos cosas a la vez.

(Lo que no sabe es que, en el caso de que esto fuera realmente una guerra, yo estaría dispuesta a dejarme ganar casi, he dicho casi, siempre).
Miren qué me pasa siempre que me voy, que no es una cosa que pase a menudo: antes de irme yo, vienen a mí un montón de cosas. Por ejemplo, voy hoy y me levanto con esta canción en la cabeza:



Esta vez ha sido esta pero podría haber sido, que ya me ha pasado otras veces, perfectamente esta otra:



O esta otra:



¿Se van haciendo a la idea del delirio que supone la cosa?

Pues aún hay más: también tengo en la cabeza a la Gopegui, a Millás, a Baroja (bien, este último nunca se ha ido) y a Vila-Matas (este último, en vez de irse, vino más: fue como un anticipo entonces). Pero no es que me vengan a la cabeza los nombres de esta gente, no: también visualizo los libros y el lugar exacto que ocupan en la estantería de mi habitación, que mi madre no los ha tocado desde entonces más que para quitarles el polvo. También viendo todo esto en mi cabeza, me veo a mí misma tirada en la cama mientras suena todo lo primero y leo todo lo segundo.

Y no solo eso: ahora mismo, en vez de pensar que esta noche llamaré a Antonio, a Gaby, a Jaume o a Víctor, pienso que llamaré a Cristina, a Aurora, a Ana y a Juli. En vez de pensarme dentro del metro, me pienso cruzando la Vuelta del Castillo, y en vez de en la Diagonal, pienso en Pío XII.
¿Ven cómo no son solo cuatro horas de ida? ¿Ven cómo son muchos años y mucha gente y muchos libros y mucha música de ida?

Pues hasta luego, hasta dentro de mil cosas. Me gustará saber de ustedes aunque los oiré así como muy de lejos. Nos vemos a la vuelta.

divendres, 2 de desembre del 2011

Sesiones inventadas #3

Resulta que ahora estaba intentando salvar a mi padre, que era el último hombre sobre la faz de la tierra del que yo pensaba que necesitaba salvación.

Siempre que llego, Mar me abre la puerta y me dice: siéntate un momento, ahora te llamo. Entonces oigo que ordena papeles en su despacho o que se mete en otro sitio y vuelve a salir. A veces oigo que tira de la cadena. Vuelve a aparecer y me dice: pasa.

-¿Qué tal?
-Creo que estaba intentando salvar a mi padre.
-¿De qué?
-De él mismo.
-Háblame de tu padre.
-Típico modelo de padre trabajador que nunca estaba en casa, que salía en las conversaciones solo para ser el modelo a seguir -mira cuánto trabaja tu padre- o a temer -ya verás cuando vuelva tu padre-. Le teníamos miedo cuando estaba a punto de aparecer si habíamos hecho algo mal, y nos moríamos de ganas de que llegara si habíamos hecho algo bien. Y no fallaba: en el primer caso, bronca al canto, en el segundo, aprobación contenida: es de los que piensa que hacer las cosas bien es lo normal y no un mérito. Más adelante me di cuenta de que no era feliz.
-¿Por qué?
-Porque me lo dijo un día comiendo: me habría gustado no haberos descuidado tanto.
-¿Cómo te lo tomaste?
-Como un triunfo. Pocos días antes le había obligado a decirme que estaba orgulloso de mí.
-¿?
-No paraba de decirme que mi vida era un desastre, según sus parámetros.
-¿Qué parámetros?
-Tener una familia, un trabajo estable, una casa un coche... Acabé saltando: le expliqué bien lo que tenía, por qué hacía así las cosas y, sobre todo le expliqué bien que era feliz así, y más sobre todo aún, que no me había sido fácil conseguirlo ni me estaba siendo fácil mantenerlo: él valora mucho la cosa esta del sacrificio y del trabajo para conseguir lo que quieres y le dije que ser como soy conllevaba sacrificios también. Que era una lucha constante contra el dejarme ir por lo que se esperaba de mí, entre otras cosas por lo que él esperaba de mí. Le dije que era feliz pero que era muy cansado y que cada vez que iba a comer a casa con ellos, me era imposible librarme de la idea de él como juez nada imparcial y en mi contra. Y que ya que no me podía librar de esta idea, ayudaría un poco ver un mínimo reconocimiento por su parte. Pocos días después me llamó para que comiéramos juntos, solos, y me dijo eso: que lamentaba habernos descuidado tanto y que estaba orgulloso de los nosotros, mis hermanos y yo, aunque no fuéramos como él había pensado que seríamos.
-Y tú te lo tomaste como un triunfo.
-También me emocioné, pero fue un poco un triunfo, sí: era la primera vez que un padre aleccionador reconocía que una hija le daba una lección, y encima la reconocía desde la experiencia: todas las lecciones que él nos daba contaban con la ventaja de nuestra poca experiencia. Fue como demostrarle que él no tenía la verdad absoluta. Me dio un poco de pena también porque se le veía triste. Había sacrificado mucho por el trabajo, se había olvidado o había reprimido partes de su vida por darnos todo lo material que necesitábamos: el fin era justo pero los medios a veces eran crueles para nosotros, pero sobre todo para él.
-Y ahora, ¿está recuperando todo eso?
-Bueno, sigue siendo el mismo pero vemos que escucha de otra manera. Que escucha, de hecho. Pero la cosa es que he reconocido su comportamiento en otros y me produce una tristeza tremenda.
-E intentas salvarlos, como a tu padre.
-Sí.
-Pero ves que a tu padre le ha costado años darse cuenta de su error y que no ha podido hacerlo hasta que tú le has demostrado que merecías un cierto respeto.
-Sí.
-Estás repitiendo con otros la lucha que has tenido siempre con tu padre, para sacarlos del que según tú es su error por un lado y para ganarte su respeto por otro.
-Creo que sí.
-¿Hasta qué punto es responsabilidad tuya esto?
-¿Que me respeten?
-No. Que sean felices según tus parámetros.
-...
-Decías, se lo dijiste a tu padre, que era muy cansada esta lucha.
-Sí.
-Y que ayudaría que no te lo pusiera tan difícil. Le explicaste tus parámetros para ser feliz, que no tenían nada que ver con los suyos.
-Es que él mismo reconoció que sus parámetros no habían servido de gran cosa.
-¿Crees que nunca fue feliz tu padre, según sus parámetros?
-No, sí, seguro que le sirvieron durante un tiempo, si no supongo que se lo habría replanteado todo antes.
-¿Durante cuánto tiempo? ¿Cuándo tuvísteis aquella conversación comiendo?
-Hace tres o cuatro años.
-¿Cuántos años debía de tener entonces? ¿Sesenta?
-Por ahí.
-¿No crees que fue un poco una lección de vida más que una que tú le dabas?
-Yo ayudé un poco, creo, también.
-¿Es tu responsabilidad ayudar a la gente a ver la vida según tus parámetros porque a ti te funcionan? ¿No era esta esa lucha que te cansaba tanto?
-...

dijous, 1 de desembre del 2011

Primero levantarse pronto y ahora no hacer puente o, si lo haces, ser consciente de la perturbación que puede causar toda una semana de fiesta, o dos o tres días al principio o al final, en un país con la economía ya perturbada, justo unos días antes de Navidad. Y ser consciente también de la incoherencia que supone hacer vacaciones cuando tanta gente no tiene trabajo. La fiesta de la demagogia. Demagogia, sí.

Ayer hablaba precisamente de esto con un colaborador de este diario. Yo explicaba qué no me gustaba y él estaba de acuerdo conmigo cuando le respondía que no me mola nada este tono aleccionador, este tenemos que ser así y asá para triunfar como país. Pues aquí está de nuevo de buena mañana el tonete seamos ciudadanos concienciados que ayer hacía que se me calentara la Moritz en las manos a base de dar explicaciones, a base de torcer el morro, a base de decir ya, ya, cuando el otro concluía: bueno, a mí me pagan cada mes y eso es lo que me importa.

A mí me pagan cada mes y eso es lo que me importa, me comentaba después en el fumadero un editor de una editorial pequeña que le respondía una editora de una editorial grande, cuando le reclamaba responsabilidades y le pedía cuentas por haber publicado a este o a este otro. Caca escrita, más que literaria, que es lo con lo que se consiguen grandes ventas en librerías, editada por alguien que sabe perfectamente distinguir entre la una y la otra y que sabe perfectamente también que por la otra, por la literaria de verdad, no le pagarían lo que le pagan ni estaría trabajando en una editorial grande y no en una gran editorial. Te juro que cada vez entiendo más a Vallcorba, que está más Acantilado que nunca, me decía el pequeñoeditor: en Catalunya no se puede competir editando calidad porque si editas calidad no llegas ni a pagar el alquiler de una habitación en un piso compartido, me decía no con estas palabras el pequeñoeditor de la bilis desatada, al que de nada le sirve que la gran editorial piense en sus autores -para robárselos a golpe de talón y después exprimirlos hasta que les salga un best seller-, mientras pone a su plantilla a grabar el lipdub de Navidad.

Las luces de Navidad las enciendo mientras pienso en la gente que lo pasará mal estas fiestas porque no tienen dinero, dicen que dijo Trias ayer apretando el interruptor de la monstruosa iluminación que acompañará a las noches de este mes en Barcelona, empezando por la primera: por la shopping night, venga a coloringos en la shopping night todos pensando en quien no tiene con qué comprar.

Venga a cogerse puente todos pensando en quien no tiene trabajo, venga a cantar todos por el pasillo de los dos pisos de la editorial pensando en los pobrecicos editores que publican buena literatura, venga a pasearse todos visa en mano por paseo de Gràcia pensando en quien también paseará, pero por el Dia, cupones de descuento en ristre.

¿Han entendido ya la lección? ¿Son ya ciudadanos concienciados? Muy bien: ahora que ya se nos han visto los valoes, todos a hacer país.

dimecres, 30 de novembre del 2011

Hay un hagstag que rula desde ayer (toma statement): #abansdesermare. Es divertido cuando las cosas que se dicen son cosas formuladas como negación: "no tenia la banyera plena de cotxets i juguines", por ejemplo, porque todo el mundo sabe que es divertidísimo correr el riesgo de desnucarse por haber pisado un coche al entrar en la bañera. En cambio, hay algunas afirmativas, que ponen los pelos de punta: "el món acabava al meu malic".

No es la primera vez que oigo a alguien que acaba de ser madre decir que no tenía ni idea de qué era amar antes de serlo. Recuerdo una vez que una compañera de trabajo acabada de parir vino a la oficina y soltó algo así como "es que es muy fuerte, es que de repente dejas de pensar en ti y te preocupas por otro", frase que más que dejarme a mí pensando "oh, esta tía ahora es una persona mejor", me dejó pensando "joder, qué chunga es esta tía y que poco le preocupa ir diciéndolo por ahí en voz alta".

Que hay gente incapaz de querer desinteresadamente, incapaz de experimentar un mínimo nivel de empatía, ya lo sabemos. Lo grave es que esta gente, por lo general, como bien lo dejan claro en el mismo momento en el que tienen un crío, identifica el amor con no enfadarse porque alguien que tiene hambre le despierte a las tres de la madrugada. Y les alucina ser capaces de hacer algo así: levantarse a calentar el biberón aunque les joda todas las noches y aún así ir soltando mientras lo hacen palabras cariñosas, "ya está, ya está, mi amor, ya vengo", y les hace sentirse buenas personas el tener bajo su responsabilidad un ser cuya vida depende de ellos y que pasen los meses y que ese ser siga vivo. Joder, ¿que no ven que eso no es amor sino responsabilidad? ¿No ven que eso es haber estado haciendo las cosas muy mal hasta ahora y empezar ahora a hacerlas bien porque no tienen otro remedio? ¿No ven que querer a los hijos es algo que no se puede escatimar si uno no quiere meterse en un buen lío?

Yo considero que tiene bastante más de mérito olvidarse de uno por preocuparse por otro cuya vida no depende de ti, pero que sí que tú puedes hacer un poquito mejor. Creo que el 'heroísmo' del amor, si lo hubiere, no se construye a base de heroicidades de madre: creo que tiene más de desinteresado y de ser mejor persona el amar al vecino, al suegro o a la amiga que llama porque está mal cuando tú estás peor todavía.

Yo, esto de dejar de mirarse al ombligo solo cuando una es madre, lo veo más como un defecto, como una deficiencia de la vida sin descendencia que como un logro de la vida con. Ahora eres persona pero hasta ahora no lo has sido. Qué mal lo estabas haciendo, tía, qué mal.

dimarts, 29 de novembre del 2011