diumenge, 14 d’abril del 2013


Ayer me tocó dejar la bici en Paral·lel y cruzar Sant Antoni andando para llegar hasta Carretes.
Sant Antoni es un Eixample wannabe: la cuadrícula está, los edificios son, pero el conjunto no; no acaba de.
Cruzando Sant Antoni a pie un sábado, a las once de la noche, si se evita la calle Parlament -ese último hype-, uno sólo se cruza con paseadores de perro. Es un poco perro, el paseador de perro; un poco perro, un poco árbol y un poco sueño. Y aburrimiento. No es. Yo era paseante, porque iba hacia casa pero no: iba a casa del vecino, que hacía una fiesta en la que yo no iba a conocer a nadie. Así que tan conocido era el camino como desconocido era el destino. Y eso era pasear. Si se le pregunta a un paseante a dónde va, el paseante o responde no sé o responde paseo. Y eso es responder con presente a una pregunta de futuro. Tan indefinido es el destino que acaba pesando más el hecho de andar. Y para contrarrestar el peso de los pies, uno acaba centrándose en la cabeza. Por eso se piensa cuando se pasea. Sobre todo a las once de la noche. Sobre todo cuando el camino te da igual.

En la fiesta acabé hablando del Eixample, del Raval y de Gracia con una de Nebraska que se llamaba Crista. Y fue un poco como pasear también: todo me daba bastante igual.

Luego, cuando acabé, por encargo del anfitrión, con el abrigo puesto, vigilando la pizza que se estaba haciendo en el horno; cuando me di cuenta de que el horno estaba encendido sólo por abajo y esa pizza, así, no se iba a acabar nunca de hacer, pensé que sólo me faltaba el perro, y decidí que ya bastaba de deambular.

Hoy llevo toda la mañana escuchando esto:
Bestiola by Hidrogenesse on Grooveshark
No sé si tendrá algo que ver.
Fin.

dijous, 11 d’abril del 2013

Si la gente fuera como tiene que ser, si tuviera un mínimo de pudor, un mínimo de respeto, a nadie, NADIE, se le ocurriría, en una clase de, pongamos, 30 alumnos, utilizar a su hijo para hacerles cambiar a los otros 29 una cosa tan básica y elemental como es el idioma.

Si las cosas fueran como tienen que ser, un padre que se acogiera en esta ley por la cual, cuando un sólo alumno lo pide, la clase pasa a hacerse en castellano, tendría primero que pasar por el trago de admitir que su hijo es incapaz de entender un idioma sencillo, incapaz de aprender un idioma nuevo; admitir, en fin -ya que todo el mundo sabe que los críos son esponjas y que la infancia es la mejor edad para aprender idiomas en tiempo récord- que a su hijo le falla la capacidad intelectual.

Mi sobrina Maria tiene una niñera que le habla en inglés. El día después de reyes, montó la pataleta porque no quería ir al cole. Mi hermana le dijo: "entonces, ¿qué? ¿Te quedas en casa con Lynn?" Ella montó aún más la pataleta entre gritos de "¡No! ¡Que no le entiendoooo!" ¿Ustedes se creen que mi hermana, ni por un momento, tuvo la duda de que la pataleta no era nada más que una demanda de prórroga de las vacaciones? ¿Creen que por un momento se paró preocupada a pensar si la niña realmente pasaba un mal rato cada vez que se quedaba con la niñera porque no entendía nada de lo que le decía? Y ¿creen que si, realmente, mi hermana hubiera visto que la niña era incapaz de comunicarse con Lynn, no se hubiera llevado el disgusto padre al ver que María no tenía la capacidad de aprendizaje que el resto de los niños parece que tienen?

María ese día fue al cole y, por la tarde, estuvo en casa con Lynn hasta que llegó mi hermana. Al día siguiente también. Y al siguiente también. Resultado: María entiende perfectamente el inglés infantil, que es el que le toca entender de momento, que Lynn le habla.

En un mundo normal, si un niño, en el cole, es incapaz de entender las matemáticas, el reto del profe y de los padres, será hacer que las entienda, no hacer que en esa clase deje de impartirse la asignatura de matemáticas.

Cuando el niño realmente tiene una incapacidad de aprendizaje, tú, padre, coges al niño y lo llevas a un colegio que se adaptara más a sus necesidades. Cuando el niño no tiene esta incapacidad, y tú, padre, pides que toda una clase se adapte, en realidad lo que estás pidiendo es que la clase, el mundo, se adapte a ti, porque la incapacidad la tienes tú, y al pobre niño le estás haciendo la pascua.

dilluns, 8 d’abril del 2013



 
(Yo creo que Mike Leigh sabe que, al menos para mí, esto que hace es cine de TERROR.)

diumenge, 7 d’abril del 2013


Coge Nacho Vegas y se sube a un escenario para enseñarte unos trozos de películas de Mike Leigh. Y es como si te presentara a sus padres: igual. Como si un amigo te invitara a tomar un café a su casa coincidiendo con que su madre está de visita y, entre clink, clinks, cucharilla contra loza, escucharas una de sus típicas muletillas dicha con voz veinte años más vieja. Descubres de repente que el amigo no te estaba contando todo este tiempo historietas, anecdotillas de su día a día, sino que estaba haciendo todo un despliegue de filosofía de vida heredada; y entiendan por filosofía de vida todo tipo de manías, traumas, cosas mal asumidas o que no hay manera de asumir y que sólo dejan ser cantadas, filmadas y puestas allá sobre la mesa, bajo un título que diga "Éste soy yo".

Así que empieza el concierto y, en el tonto de Career Girls, ves a Simón diciendo "no os importo"; y en las dos protas, a los dos colegas bajando el colchón y pensando en él a todas horas. Ves a gente que, dando, pide (igual que Marilyn la particular); a la señora que no puede cambiar de vida (como el insomne de Seronda); a gente que, preguntando, la clava (como los bobos; como todo el género bobo). Y a lo largo de los tres cuartos de hora -cortísimos- que dura la cosa, en algún momento, seguro, te acabas viendo a ti mismo también, por lo mismo que lo de la madre del amigo: porque las anécdotas de Vegas y Leigh ahora ves que son filosofías, humanidades enteras.

Empiezan a pasar los créditos y tú miras a tu compañero con el horror del ¿no habrá acabado ya? Marchan los músicos y vuelven a salir para dar la propinilla de los cuatro hits que todo el mundo quiere cuando compra una entrada de Vegas, otra vez el de las anécdotas. Hits que sólo sirven para que las tres petardas que tienes en la fila de delante, tengan su momento gruppie, canten, se rían y hagan UOOH! levantando los brazos. Yo también quería mi momento UOOH! entonces, de acuerdo: también soy fan del piquito de epate, pero ahora, pensándolo bien a noche dormida, si hubiera acabado con los créditos, si lo hubiera dejado ahí, no quedándose un ratito más una vez Leigh había marchado ya, habría sido redondo, concentrado, poderosísimo. Un gran menos es más. Arte puro.

dissabte, 6 d’abril del 2013


Hoy me nuvolizo y pillo prestado para esta palestra un artículo en dos tiempos de Gregorio Morán sobre Salvador Espriu. Es que tiene la fuerza del puñetazo triste en la mesa de las tardes otoñales en las que, por supuesto, llueve.

"... ha sido designado un tal Bru de Sala como comisario del centenario Espriu. No podían haber escogido a un tipo más representativo de todo aquello que un intelectual como Salvador Espriu hubiera despreciado."

Respeto.

dijous, 4 d’abril del 2013


Sant Jordi, haz conmigo lo que quieras, baby.

Tengo el 23 de abril marcado en rojo en la agenda, pero en blanco. Es como un agujero que otra gente, a base de mails y encuentros en bares, me va rellenando. Ayer por la mañana, Jan me escribía preguntándome si tenía algún inconveniente con estar un rato en la fábrica Moritz; que sea a la hora del vermut, le respondía yo. También ayer por la noche, Damià me decía: al mediodía vas a estar en mi librería, después de los de Mongolia; pues vaya papelón, le decía yo. Hace unos días, Octavio me mandaba un mail diciéndome que me reservaba hueco en la Fnac; a ver al lado de quién me pones; al lado de Noguera o de la abuela de Cuéntame, me decía él; y yo: ¡De Noguera, de Noguera!. También está el stand de Blackie en Gràcia. Y, por la noche, Todó quiere ir de fiesta, pero esa es otra historia.

¿Qué hay que hacer? ¿Tengo que llevar el boli y la carmanyola? ¿Llevo mejor dos bolis? Miqui Otero cuenta que la primera vez que firmó, le tuvo que dejar el boli a Albert Espinosa, que lo tenía al lado y se le había acabado la tinta.

Pregunto todo esto porque el otro día Ben Brooks me dijo que no había estado nunca por Sant Jordi en Barcelona, y yo le dije: uuuuyy... ya veráááás... como si yo supiera de qué va la cosa desde ese lado de la mesa.

Marina Espasa, Ruiz Zafón y demás gente curtida en estas batallas, help me!

dimecres, 3 d’abril del 2013


Fofó, Torrebruno, Xuxa y Leticia Sabater entendieron mejor de qué va la tele que Rajoy y su gente. Si los primeros utilizaban el medio para salirse de él, para ponernos a todos los críos a gritar tigres y a gritar leones olvidándonos de si éramos de unos o éramos de otros (no sé en sus casas, pero en la mía todos lo gritábamos todo, que era lo mismo que pasar de rivalidades para gritar incondicionalmente y de corazón "viva Torrebruno"), la panda del presidente ha entendido la caja tonta para encerrarse dentro; la ha entendido como campana de vidrio, olvidándose que ésta, más que para protegerte, está ahí para exponerte; que vale que no entrará polvo, pero no olvidemos que lo de dentro suele estar ensartado en un alfiler.

Rajoy, por no querer exponerse, se expone demasiado; sólo falta que le pongan debajo un cartelito en cursiva que diga "presidente del reino" en latín y que nos cansemos todos de mirarlo fijamente, esperando a que un día, pronto, deje de mover las patitas; es lo que tiene el disecado, que no hace falta hacer nada más: ni abrir ni rellenar ni volver a cerrar; que ya se lo hacen todo ellos: se consumen por dentro y se quedan en el cascarón, para los anales de la historia.

Está tan desfasado Rajoy que, mientras pensaba en la manera de utilizarlo a su favor, no se ha dado cuenta de que ni siquiera había entendido el medio; como quien usa el garaje de desván y el coche que tiene dentro como armario de los trastos, y no se da cuenta de que, si ha acabado haciendo esto, no es por la cosa práctica sino porque, en realidad, no tiene ni idea de conducir.

Los de El Diario han sido los primeros en cansarse de mirarlo; todos deberían seguir su camino para que, ya que faltan agallas para romper la campana, al menos la naturaleza siga su curso putrefactor, como hizo con Franco, como hizo con la polilla que un tiempo después encontramos enterita y sequita entre las toallas del cajón; que solución digna, digna, todos sabemos que no lo es, pero es que esa parece ser también la cutrísima naturaleza de éste nuestro disecador país.