Once y media de la noche.
Un crío en el balcón de enfrente de casa, saltando encima de una garrafa de agua vacía. El ruido es infernal: como el que hace una botella de agua al ser chafada para meterla en la bolsa del reciclaje del plástico, multiplicado por diez y constante -un salto, otro salto, otro salto... así durante media hora; los críos, cuando se ponen a saltar son imparables-. Salgo al balcón, le llamo la atención, no me oye. Espero a los intervalos entre saltito y saltito y voy haciendo eh, sht, sht, nene, nene, de manera acompasada con su "música" -momento ridículo, me hace hasta gracia-. Por fin, para y me mira. No saltes, le digo, que haces mucho ruido. Sigue mirándome. Sale su madre, me mira y le digo: es que hace mucho ruido con la garrafa. Le da un soberano bofetón, le arrastra de un brazo para dentro de casa y, antes de que cierre el balcón, cortinas y todo, delante de mis narices, acierto a decir bajito: ¿gracias?
Joder.
Mi sobrina de dos años ha aprendido a saltar la valla de seguridad de la escalera de su casa. Mi hermana le ha hecho un vídeo, lo ha colgado en el facebook y todo el mundo comenta lo mona que es.
Y luego, de mayores, queremos entendernos todos; y luego, de mayores, hacemos todos como si nos entendiéramos.
divendres, 31 d’agost del 2012
dijous, 30 d’agost del 2012
Alucino con Núvol.
De vez en cuando van pidiendo por el Twitter voluntarios para cubrir tal o cual festival en lugares más o menos recónditos de Catalunya. Voluntarios; que no cobran un euro por ello, vaya. Y suelen encontrarlos. Supongo que les gestionan el pase de prensa o les pagan las entradas; eso espero.
Lo de trabajar gratis es curioso.
Hace poco me escribieron de un sitio en el que, desde el año pasado, escribo sobre libros. Me decían que este curso no tenían presupuesto para pagar a los colaboradores pero que querían seguir tirando adelante la revista hasta que esta situación se solucionara; que si quería seguir haciendo lo mío, con la periodicidad que yo quisiera, eso sí, estarían encantados, pero que el plan era el que era.
Les dije que sí quería por tres motivos:
Uno: Desde el principio -incluso cuando cobraba- me han dejado hacer lo que me ha dado la gana.
Dos: Me caen bien (seguramente por eso primero que acabo de decir).
Y tres: Me lo paso bomba pensando que hago una cosa un poco puñetera: me ponga a escribir sobre el libro que me ponga a escribir, siempre acabo metiendo en el articulito alguna referencia que sé seguro que no encaja para nada en la selección de lecturas del público habitual de la revista. O sea, les miento a catalanes o a españoles de la primera mitad del siglo XX, incluso a algún americano de principios de siglo, a la que se despistan: se piensan, por ejemplo, que estoy hablando de Foster Wallace y resulta que una línea antes ya he cambiado a Sherwood Anderson; y les está gustando, e igual, a lo mejor, hasta alguno acaba leyéndoselo.
O sea que, al final, acabo siempre escribiendo sobre algo que a mí me gusta y pasándomelo bomba. ¿Esto es trabajo? Sí pero hecho con gusto: no pica nada y anula la sensación de esclavitud que podría provocar hacer esto mismo -sin cobrar, recuerden- a disgusto y para alguien con pasta. Supongo que esto último es lo mismo que debe de pensar -si se para a pensarlo en absoluto- el colaborador voluntario de turno que cubre el festival de su pueblo para Núvol.
Un día después de decirme que no podía pagarme durante los próximos meses y de que yo le dijera que aún así seguiría escribiendo, la redactora jefa de aquella revista que les contaba me mandó un mail con el asunto: "La vida es rara". Me decía que justo esa mañana, les habían aprobado un cierto presupuesto para colaboradores, y que podía ofrecerme las mismas condiciones que el curso anterior. Le contesté que la vida era rara, sí, pero rara rollo guay a veces; y que yuju. Me envió una respuesta en la que se leía claramente el mal trago que había sido para ella pedirme que trabajara para ellos gratis en el mail del día anterior.
No sé cómo les va a Núvol en plan financiero, la verdad, y no sé qué planes tienen para el futuro. Sí sé que les está quedando una revista bien maja en cuanto a contenidos. También sé que una redactora jefa como la de esta otra revista que les decía, no podría dormir traquila trabajando en el plan en el que ellos trabajan. Así que si es por pagar a los colaboradores activos o pasivos (también van recopilando por aquí y por allá entradas de blog ya escritas) aunque sea una remuneración simbólica, yo, ahora que sé que sí que cobraré por este otro lado que les contaba, me apuntaría a gusto a pagar una cuota de subscripción.
Es que, en serio, el trabajo, por mucho que guste, se debería pagar. Es una cuestión de dignidad.
De vez en cuando van pidiendo por el Twitter voluntarios para cubrir tal o cual festival en lugares más o menos recónditos de Catalunya. Voluntarios; que no cobran un euro por ello, vaya. Y suelen encontrarlos. Supongo que les gestionan el pase de prensa o les pagan las entradas; eso espero.
Lo de trabajar gratis es curioso.
Hace poco me escribieron de un sitio en el que, desde el año pasado, escribo sobre libros. Me decían que este curso no tenían presupuesto para pagar a los colaboradores pero que querían seguir tirando adelante la revista hasta que esta situación se solucionara; que si quería seguir haciendo lo mío, con la periodicidad que yo quisiera, eso sí, estarían encantados, pero que el plan era el que era.
Les dije que sí quería por tres motivos:
Uno: Desde el principio -incluso cuando cobraba- me han dejado hacer lo que me ha dado la gana.
Dos: Me caen bien (seguramente por eso primero que acabo de decir).
Y tres: Me lo paso bomba pensando que hago una cosa un poco puñetera: me ponga a escribir sobre el libro que me ponga a escribir, siempre acabo metiendo en el articulito alguna referencia que sé seguro que no encaja para nada en la selección de lecturas del público habitual de la revista. O sea, les miento a catalanes o a españoles de la primera mitad del siglo XX, incluso a algún americano de principios de siglo, a la que se despistan: se piensan, por ejemplo, que estoy hablando de Foster Wallace y resulta que una línea antes ya he cambiado a Sherwood Anderson; y les está gustando, e igual, a lo mejor, hasta alguno acaba leyéndoselo.
O sea que, al final, acabo siempre escribiendo sobre algo que a mí me gusta y pasándomelo bomba. ¿Esto es trabajo? Sí pero hecho con gusto: no pica nada y anula la sensación de esclavitud que podría provocar hacer esto mismo -sin cobrar, recuerden- a disgusto y para alguien con pasta. Supongo que esto último es lo mismo que debe de pensar -si se para a pensarlo en absoluto- el colaborador voluntario de turno que cubre el festival de su pueblo para Núvol.
Un día después de decirme que no podía pagarme durante los próximos meses y de que yo le dijera que aún así seguiría escribiendo, la redactora jefa de aquella revista que les contaba me mandó un mail con el asunto: "La vida es rara". Me decía que justo esa mañana, les habían aprobado un cierto presupuesto para colaboradores, y que podía ofrecerme las mismas condiciones que el curso anterior. Le contesté que la vida era rara, sí, pero rara rollo guay a veces; y que yuju. Me envió una respuesta en la que se leía claramente el mal trago que había sido para ella pedirme que trabajara para ellos gratis en el mail del día anterior.
No sé cómo les va a Núvol en plan financiero, la verdad, y no sé qué planes tienen para el futuro. Sí sé que les está quedando una revista bien maja en cuanto a contenidos. También sé que una redactora jefa como la de esta otra revista que les decía, no podría dormir traquila trabajando en el plan en el que ellos trabajan. Así que si es por pagar a los colaboradores activos o pasivos (también van recopilando por aquí y por allá entradas de blog ya escritas) aunque sea una remuneración simbólica, yo, ahora que sé que sí que cobraré por este otro lado que les contaba, me apuntaría a gusto a pagar una cuota de subscripción.
Es que, en serio, el trabajo, por mucho que guste, se debería pagar. Es una cuestión de dignidad.
Ando liada con la historia de un dictador. Los protas son el dictador, su hija, un taxidermista, una maestra, un país sin estado y otro con estado pero ridículo. Todo acaba en la orilla derecha del Sena, con un perro ladrando y un montón de papeles volando.
En los ratos libres leo a D'Ors y me convenzo de que la estructura de todo debería ir de glosa en glosa. Leo a Santiago Lorenzo y pienso que todo debería tener ese tono tragicómico. Leo el Ara y pienso que debería haber un periodista de paternalismo desaforado. Pienso en historias reales que ya no van a ninguna parte y veo claro que debo eliminar a tal o a cual personaje.
La vida, si no contuviera material novelable, sería tan aburrida como tener un gato, si tener un gato no diera pie a hacer cosas como esta que esta noche me ha pasado Jan:
(Nevermore/Alwayspee... Es puro Poe).
En los ratos libres leo a D'Ors y me convenzo de que la estructura de todo debería ir de glosa en glosa. Leo a Santiago Lorenzo y pienso que todo debería tener ese tono tragicómico. Leo el Ara y pienso que debería haber un periodista de paternalismo desaforado. Pienso en historias reales que ya no van a ninguna parte y veo claro que debo eliminar a tal o a cual personaje.
La vida, si no contuviera material novelable, sería tan aburrida como tener un gato, si tener un gato no diera pie a hacer cosas como esta que esta noche me ha pasado Jan:
(Nevermore/Alwayspee... Es puro Poe).
dimecres, 29 d’agost del 2012
Por lo visto, hoy se cumplen treinta años de la muerte de Ingrid Bergman. Yo, a Ingrid Bergman, siempre la he confundido con Grace Kelly y con Natalie Wood: con la primera, por el rollito europeo que cruza el charco; y con la segunda, por puritica propiedad transitiva: a la Kelly y a la Wood las confundo por el asunto drama familiar.
En cambio, a Aurora Bautista, que murió ayer, miren por dónde, no la confundo con nadie. Joder, como para confundirla: menuda tía era.
En cambio, a Aurora Bautista, que murió ayer, miren por dónde, no la confundo con nadie. Joder, como para confundirla: menuda tía era.
dimarts, 28 d’agost del 2012
Tampoooooooco hay que ser una lumbrera para pensar que ya lo tenían todo hablado desde aquel día que se vieron en la Moncloa. Que si uno con el 'yo te pediré el pacte fiscal pero, mira que nunca había habido tanta gente pidiendo mucho más, ¿eh?', que si el otro con el 'bah, tanta gente, tanta gente... eso te parece por las redes sociales: si lo miras de mi lado, parece que nunca había habido tanta gente que quisiera que os torrarais vivos'.
No sé. También yo hasta hace unos días estaba convencida de que nunca antes se había muerto tanta gente en accidentes de tráfico en verano; luego me dí cuenta de que no, que en realidad lo que pasaba es que estoy suscrita a los tuits de la Agència Catalana de Notícias, que ésta va cantando los muertos de uno en uno a lo largo del día y que un muerto cada tres horas en tiempo real parece mucho más que dieciséis muertos de golpe en el telediario del domingo por la noche.
Total, que Mas pide el pacto fiscal y deja que sea la gente quien ladre (relativamente, ya lo he explicado) después por la independencia. En mi pueblo así no se regatea. En mi pueblo, se pide lo gordo primero y quien te regatea a la baja, es quien da. O sea, iría así la cosa: déjame quedarme hasta las dos de la mañana/ni hablar, te dejo hasta las once. Pero hay otra cosa aquí que no cuadra: si quien quiere la independencia pide la independencia, es que reconoce que depende de que alguien que se la dé, esta independencia. ¿Ven la contradicción?
Así que Mas no tiene que pedir la independencia, hasta ahí, bien. De hecho, por eso no va a la mani, porque sabe que en la mani se pedirá la independencia y él a Rajoy, como mucho, lo que puede pedirle es el pacto fiscal, que lo demás sería reconocerle cosas. Además, la independencia que va a pedir la gente en la calle, tampoco se la va a pedir a Rajoy ni a España (porque no tendría sentido, la independencia quedaría devaluada, ¿recuerdan?), se la va a pedir a Mas, que es quien debería hacerla, declararla, proclamarla, el que sigui. Y ¿qué sentido tendría entonces que Mas fuera a la mani? Ni uno. Sería una tomadura de pelo; tendría el mismo efecto que un vídeo de Mas gritando i-inde-independència delante del espejo, colgado en youtube: ridículo.
¿Que estaría bien que Mas estuviera para dejar claro que él lo que quiere es la independencia? Ridículo también: ya ha dejado claro que no la quiere, ¿no acaba de pedir también el rescate?
Lo genial sería que ahora, el mismo día que se hiciera efectivo el rescate, Mas declarara la independencia: sería un coge el dinero y corre en toda regla. Pero para eso -Sales tenía taaaaanta razón, insisto- nos haría falta un buen ejército porque, señores, si ese día llega, se nos tira la Merkel encima con toda la artillería.
Todo esto estos dos lo tienen más que hablado. O todo esto estos dos se lo tienen requetesabido. Mas ha pasado la pelota directamente a la próxima generación, a ver qué hacen ellos. Yo lo siento por la Carulla, que parecía que le hacía ilusión verlo a la pobre mujer.
No sé. También yo hasta hace unos días estaba convencida de que nunca antes se había muerto tanta gente en accidentes de tráfico en verano; luego me dí cuenta de que no, que en realidad lo que pasaba es que estoy suscrita a los tuits de la Agència Catalana de Notícias, que ésta va cantando los muertos de uno en uno a lo largo del día y que un muerto cada tres horas en tiempo real parece mucho más que dieciséis muertos de golpe en el telediario del domingo por la noche.
Total, que Mas pide el pacto fiscal y deja que sea la gente quien ladre (relativamente, ya lo he explicado) después por la independencia. En mi pueblo así no se regatea. En mi pueblo, se pide lo gordo primero y quien te regatea a la baja, es quien da. O sea, iría así la cosa: déjame quedarme hasta las dos de la mañana/ni hablar, te dejo hasta las once. Pero hay otra cosa aquí que no cuadra: si quien quiere la independencia pide la independencia, es que reconoce que depende de que alguien que se la dé, esta independencia. ¿Ven la contradicción?
Así que Mas no tiene que pedir la independencia, hasta ahí, bien. De hecho, por eso no va a la mani, porque sabe que en la mani se pedirá la independencia y él a Rajoy, como mucho, lo que puede pedirle es el pacto fiscal, que lo demás sería reconocerle cosas. Además, la independencia que va a pedir la gente en la calle, tampoco se la va a pedir a Rajoy ni a España (porque no tendría sentido, la independencia quedaría devaluada, ¿recuerdan?), se la va a pedir a Mas, que es quien debería hacerla, declararla, proclamarla, el que sigui. Y ¿qué sentido tendría entonces que Mas fuera a la mani? Ni uno. Sería una tomadura de pelo; tendría el mismo efecto que un vídeo de Mas gritando i-inde-independència delante del espejo, colgado en youtube: ridículo.
¿Que estaría bien que Mas estuviera para dejar claro que él lo que quiere es la independencia? Ridículo también: ya ha dejado claro que no la quiere, ¿no acaba de pedir también el rescate?
Lo genial sería que ahora, el mismo día que se hiciera efectivo el rescate, Mas declarara la independencia: sería un coge el dinero y corre en toda regla. Pero para eso -Sales tenía taaaaanta razón, insisto- nos haría falta un buen ejército porque, señores, si ese día llega, se nos tira la Merkel encima con toda la artillería.
Todo esto estos dos lo tienen más que hablado. O todo esto estos dos se lo tienen requetesabido. Mas ha pasado la pelota directamente a la próxima generación, a ver qué hacen ellos. Yo lo siento por la Carulla, que parecía que le hacía ilusión verlo a la pobre mujer.
dilluns, 27 d’agost del 2012
Recuperan en Núvol el artículo que, antes del verano, escribió Isern sobre el libro nuevo de Piñol, y yo me pregunto: ¿esto querrá decir que ha conseguido que se le manden un ejemplar en agosto, igual que consiguió que le mandaran el Jo confesso para meterlo con calzador aquí, igual que ha sido colado en tantos otros articulitos, tooodos con Cabré en la punta de la lengua?
¿Querrá decir eso y que están a punto de publicar lo que este señor tenga que decir sobre Victus? Porque ja friso; la espera se me hace interminable; preveo que se van a decir tantas tonterías al respecto como tonterías sobre La pell freda ya se han soltado en esta previa. ¿En serio que La pell freda triunfó -como dice el crítico- porque a falta de Verne, buenos son piñoletes? ¿No triunfaría La pell freda precisamente gracias a que hubo -y hay- Verne, y la gente ha visto pelis de ciencia ficción de serie b y lo que sea que haya leído y visto, que cada uno se prepara para la ciencia ficción como buenamente puede?
Va, va, que publique ya Isern la crítica, a ver si ha conseguido entender de qué va esto de escribir desde el lado catalanista; a ver si reconoce que ya lo sabía, que le costó un ratico y hasta hizo ejercicio ponderación para soltarse a escribir "el senyor Sánchez Piñol té tot el dret del món a escriure en la llengua que més li plagui i ni jo ni ningú tenim cap dret a interferir o pontificar sobre els motius de la seva tria".
No puedo esperar.
¿Querrá decir eso y que están a punto de publicar lo que este señor tenga que decir sobre Victus? Porque ja friso; la espera se me hace interminable; preveo que se van a decir tantas tonterías al respecto como tonterías sobre La pell freda ya se han soltado en esta previa. ¿En serio que La pell freda triunfó -como dice el crítico- porque a falta de Verne, buenos son piñoletes? ¿No triunfaría La pell freda precisamente gracias a que hubo -y hay- Verne, y la gente ha visto pelis de ciencia ficción de serie b y lo que sea que haya leído y visto, que cada uno se prepara para la ciencia ficción como buenamente puede?
Va, va, que publique ya Isern la crítica, a ver si ha conseguido entender de qué va esto de escribir desde el lado catalanista; a ver si reconoce que ya lo sabía, que le costó un ratico y hasta hizo ejercicio ponderación para soltarse a escribir "el senyor Sánchez Piñol té tot el dret del món a escriure en la llengua que més li plagui i ni jo ni ningú tenim cap dret a interferir o pontificar sobre els motius de la seva tria".
No puedo esperar.
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