dimecres, 14 de març del 2012

A mí me hubiera gustado asistir a la Assemblea Nacional Catalana de este pasado fin de semana. En serio, no sé en qué estaba pensando, siempre me pasa lo mismo: se me pasan estas cosas y luego tengo que informarme en frío, en casa, sin la caloreta esta que da el estar rodeada de de miles de personas gritando con un solo pulmón in-indé-inde-pendèn-cià! Y todo es mucho más sórdido, mucho más racional y da mucho más miedo. No la independencia, ¡entiendanmé! La cosa en sí, el acto, el discurso, el full de ruta: leer el full de ruta en casa, sola, de noche, acojona una barbaridad. Si ustedes se lo leen después de ver el vídeo de Sergi López discurseando, lo que suena en un principio a discurso de Guardiola antes de la final de cualquier Champions de estos últimos años, se convierte inmediatamente en la arenga de un Braveheart desquiciao, espada en ristre y melena al viento; si lo leen antes, en cambio, no podrán parar de preguntarse: ¿sabía este señor realmente de qué estaba hablando? Y si lo supiera, ¿habría tenido la sangre fría de hacer esas pausas dramáticas tan calculadas para ser 'interrumpido' por los aplausos en los momentos clave?

A ver, por partes:

Poner a un actor simpaticón y bueno a hacer de portavoz de las cosas de la política, es como la moda esta de llevar a los críos a caballito a las manifestaciones. Pero ¿qué es esto? ¿Vamos en serio o no? No me malinterpreten otra vez: podría haber sido mucho peor: podrían haber puesto a Joel Joan y ja estàvem venuts de nou. Sergi López, mucho mejor, dónde va a parar. Lo digo en serio. Pero también digo en serio que la cosa esta de medir el éxito o el fracaso de algo por el grado de proximidad al público del asunto o por el simple 'qué bien nos lo pasemos', ya cansa. Por la misma regla de tres, el 'Jo confesso' de Jaume Cabré es una obra puntal de la literatura universal. Y no: así pierde la literatura universal y así el full de ruta de la Assemblea Nacional de Catalunya queda disfrazado de actividades lúdicas para todas las edades programadas de aquí al 11 de setembre de del 2014, día de la proclamación de la independencia de Catalunya ('tant com fos possible'. sic.).

Miren, igual va a resultar que no me arrepiento tanto de no haber asistido este fin de semana a la Assamblea Nacional de Catalunya, igual necesitaba esta claridad mental libre de serpentinas y de cervesas amigo en las laderas de Montjuïc para ser consciente de la magnitud del asunto, para leer después la parte del full de ruta que dice:

C. Si l'estat espanyol impedia el referèndum, el Parlament de Catalunya proclamarà la independència unilateralment.

D. Si aquesta opció tampoc no era possible, per un impediment físic de l'estat espanyol, els diputats catalans del parlament, del congrés, del senat i del parlament europeu, es reunirien en una ciutat europea i farien la declaració unilateral d'independència.

y cagarme encima con la cosa del 'impediment físic', ver que un 'impediment físic' que implica una reunión 'en una ciutat europea' suena a guerra, señores, a garrotazo en la cabeza, a tanques entrando por la Diagonal, por la ronda de Dalt, por la Litoral y por la del Mig (que nunca sé muy bien cuál es). Y nosotros sin ejército (¡ay, Joan Sales!). Y la Assemblea Nacional de Catalunya diciendo 'ah, ya se lo avisamos', ¿no recuerdan que el full acababa así: L'ANC insisteix que 'caldrà preveure totes les sortides de les moltes situacions diferents que es puguin presentar'?

¿Lo ven? Esto es serio. Esto es serio y mi abuela tenía razón haciéndonos apartarnos de las ventanas cuando abajo, en la calle, cruzaban coches y llegaba la policía.

Igual me estoy yendo al otro extremo. Igual estoy siendo alarmista. Pero por si acaso, déjense de picnics, pongan a los niños a buen recaudo, y pongámonos todos a trabajar ya, hostia.

El vídeo de Sergi López, aquí.
El texto del full de ruta, allá.

dimarts, 13 de març del 2012

Enric Vila (sobre Montserrat Roig).
Yo una vez utilicé el topicazo de que los catalanes eran tacaños para acabar con una discusión delirante, para ponerme a la altura de mi interlocutor de la manera más sarcástica. La cosa fue así:

Nos reuníamos en Madrid antiguos compañeros de la Universidad. Habían pasado unos cuantos años desde que habíamos acabado la carrera, Ciencias de la información, se llamaba entonces. Nos acabábamos de sentar a la mesa y alguien decidió hacer una ronda de presentaciones. Todos nos conocíamos pero nos habíamos perdido la pista y no sabíamos qué hacíamos entonces, así que íbamos diciendo nombre y apellido y en qué trabajábamos en ese momento. Fueron sucediéndose nombres de gabinetes de comunicación, radios, periódicos, agencias de noticias, agencias de publicidad... Me tocó y dije: Isabel Sucunza. Trabajo en un programa de libros de TV3. Acabó la ronda. Comimos. Bebimos. Nos fuimos a un bar. Una compañera vino a contarme que escribía libros, me dijo los libros que escribía, le dije que no los conocía, me dijo que publicaba en un sello de Planeta, le dije que a gente de Planeta sí que conocía. Me dijo que vendría de promoción a Barcelona, por Sant Jordi, le dije que normalmente, gente del programa salía a dar vueltas por Sant Jordi con una cámara, que sería gracioso que coincidieran...

Entonces, un compañero que llevaba un rato escuchándonos, me preguntó:
-¿Es verdad que en tv3 os obligan a hablar en catalán?
Yo le dije:
-No. Yo lo hablo, pero podría no hablarlo perfectamente.
En seguida me di cuenta de que preguntaba por preguntar:
Él: Sí, sí que os obligan.
Yo: No. Los programas son en catalán, evidentemente, pero nosotros muchas veces hacemos las reuniones en castellano. El realizador, por ejemplo, es un señor de Bilbao que nunca habla en catalán.
Él: Te han lavado el cerebro. Todo el mundo sabe que en tv3 obligan a hablar en catalán y cuando alguien sale hablando en castellano, lo subtitulan en catalán.
Yo: No, no lo subtitulan en catalán.
Él: Sí.
Yo: Mira, no voy a discutir esto porque no te estoy dando una opinión: en tv3, cuando alguien sale hablando en castellano no lo subtitulan en catalán. Es un dato comprobable: tú te pones en tv3 cualquier entrevista a alguien que habla en castellano y no es que yo crea que no haya subtítulos o que no los quiera ver, es que no los hay.
Él: Claro que los hay; lo oí el otro día en la radio.

Fue entonces cuando decidí ponerme a su nivel. Dije:
-Mira: subtitular cuesta pasta y con lo tacaños que son los catalanes...

Se rió.

Yo, para entonces, ya llevaba rato pensando que no estaba hablando con un taxista chusquero, que estaba hablando con un tío que trabajaba en una agencia de comunicación. Un dío de Donosti, para más inri. Un tío de Donosti que tenía una carrera universitaria, que, en principio, estaba informado y tenía acceso a noticias en bruto y que, a partir de estas noticias, generaba otras noticias que, tras pasar por su filtro (ya ven qué tipo de filtro) iban a parar a diarios, programas de radio...

Me jodió la tarde.

Opté por dar media vuelta e integrarme en el grupito de gente que enseñaba fotos de sus bebés regordetes. Bebés regordetes que crecerían y acabarían escuchando programas de radio que hablaran de cómo tv3 subtitulaba entrevistas en catalán y cómo la Generalitat metía con sangre pronoms febles en las cabecitas de pequeñas criaturas puras y castellanas.

Me jodió la tarde pero bien.

Volví a Barcelona. Pasaron los años. Y ahora veo que la única manera de posicionarse ante el catalán para alguien que ha crecido oyendo este tipo de informaciones mierdosas por la radio, es a la defensiva. Y encuentro en el origen de ese posicionamiento a todas las informaciones mierdosas que alguien ha ido escuchado por la radio (y donde digo radio digo medios de comunicación en general).

También veo que no es difícil buscar quién está detrás de todas esas informaciones mierdosas que la gente escucha por la radio: te los acabas encontrando en cualquier reunión de antiguos compañeros de clase, cualquier fin de semana, ahí, con la alarma del móvil ya preparada para que suene el mismo lunes a las ocho de la mañana, ducha, café, y corriendo grabadora en mano a metérsela en las narices a la señora, oyente habitual de las noticias mierdosas que ellos mismos hacen correr por ahí, que acaba de entregar los papeles en los que exige que a su niño no le enseñen otro idioma, que bastante tiene el pobre con el inglés.

Ellos se lo guisan, ellos se lo comen y luego lo vomitan. La serpiente que se muerde la cola. Y a nosotros, nos han lavado el cerebro. Y ellos son muchos más. Y si la única manera de acabar con el diálogo de besugos para poder empezar a construir algo es rebajarse a su estulticia, vamos apañaos.

dilluns, 12 de març del 2012

Avui, la Marta Rojals em fa el post. És que l'anava llegint i dient Sí! Sí!

Reflexions des de sota l'aigua. (Vilaweb).

(Quins collons els meus, eh?)

dissabte, 10 de març del 2012

Wasapps ociosos in the morning.

Yo: Se ha muerto Moebius y con él todos los metabarones
Jordi: Blueberry is not dead.
Yo: Ya, y queda Jodorowsky también, pero está loca perdida
Jordi: Siempre lo ha estado.
Yo: Sí.
Jordi: Un tándem Herzog-Jodorowsky seria la pera (no sé si ya existe).
Yo: Ostras, pues no sé. Pero la loca oficial de Herzog es el Kinski. ¿Te imaginas un ataque de cuernos Kinski-Jodorowsky?
Jordi: Jaja!
Yo: Explotaría el mundo o así.
Jordi: Eso sería peor que Perros de paja, de Sam P.
Yo: Sí, pero en plan desierto mexicano, todo muy del peyote.
Jordi: Acabarían con la reforma laboral y todo.
Yo: Con la reforma laboral, con la ley del aborto y con la primavera valenciana.

Yo: Tengo que colgar esta conversación en el blog.
Jordi: Esto del blog es una nueva adicción. Yo ya tengo la Perra Laika de mañana y ya quiero colgarla.
Yo: ¿Y por qué no la cuelgas hoy?
Jordi: Pues sí. A veces agradezco tu clarividencia.

dijous, 8 de març del 2012

Dice Ferran Ràfols, el traductor: "Encontré una frase en el original, en la que faltaba una preposición. Una de esas que te cambia el sentido de lo que se está diciendo. Entre todos, estuvimos intentando averiguar cuál debía de ser". Lo explica Ferran en la puerta de la librería Pròleg, de la que acabamos de salir después de la presentación de "Dins d'una campana de vidre", de Anaïs Nin, que acaba de publicar Labreu. Un rato antes, escuchando a Núria Miret leyendo fragmentos del libro, yo ya había pensado: joder, con la Nin: échale un galgo. Y ahora, sabiendo lo de la preposición perdida, lo vuelvo a pensar: échale un galgo, a la Nin.

Leer a la Nin es como barrer el piso en plena época de muda de pelo del gato. Barres, arrastras el montoncito de porquería desde la esquina más lejana hacia cubo de la basura. El montoncito de porquería se mantiene compacto, obedece a la escoba: ahora para aquí, ahora para allá. La escoba es el perro pastor, el montoncito es el rebaño. La escoba dice, venga montoncito, para la derecha; ahora un poquito para la izquierda. Y el montoncito, en su recorrido, va recogiendo individuos de porqueriíta dispersa y se los va incorporando. Aparece en escena una pelusa. Una pelusa borrosa, ligera. El barrendero lanza la escoba -que ahora resulta que simboliza la convención, la tradición, la norma- para intentar incorporar la pelusa a la corriente, al río que transcurre con todas sus gotitas de agua homogeneizadas; con todas sus gotitas de agua llenas de ticks aprendidos, pesadas, informes, carentes de toda voluntad, sometidas y de camino a la papelera. Y la pelusa vuela. La pelusa -que ahora es la Nin- hace piruetas a cada golpe de escoba. Sale disparada hacia arriba, dibuja un par de tirabuzones, gravita un momento y vuelve a caer a medio metro del montoncito de porquería. Y desde lo alto del último tirabuzón, ha mirado al montoncito, al rebaño, y se ha sabido fuera de él, Y se ha puesto a explicar lo que veía sin darse cuenta de que en el camino ha perdido la preposición que Ferran Ràfols se volverá loco buscando, y ha encontrado la poesía y el delirio que hará que Núria Miret la entienda mejor si tiene unas décimas de fiebre.

"Lo he entendido todo; lo he entendido todo porque tengo fiebre", dice Núria, también en la puerta de la Pròleg. Y se marcha a casa olvidándose de contarnos (nos lo cuenta luego por mail) que, además de por la fiebre, seguramente lo ha entendido todo también porque debajo del vestido se ha puesto para la ocasión un corset rojo.

Dins d'una campana de vidre. Anaïs Nin. Trad. Ferran Ràfols. Labreu Edicions, 2012.


La fiebre, inútilmente encorsetada, leyendo a la Nin.

dimecres, 7 de març del 2012

Biel, Maria, Marc, Marina, Martí, Emilio, Claire:



Què fantàstic ahir!

:)